Cuestión de principios (6)
Como se verá, he cometido un error al numerar los mensajes y he repetido dos veces el número 4. Este mensaje es el número 6.
Prometía esclarecer más que resumir.
Es posible que algunos no hayan entendido ni una palabra del mensaje anterior en el que me he referido a una extensa cita de Greimas. Es posible que no se haya entendido a cuento de qué introduzco la cuestión de las pasiones en la de los principios que rigen el conocimiento médico.
Del par de opuestos dualismo/monismo, donde dualismo=cuerpo + espíritu o alma, y monismo= todo es materia, uno puede hacer su opción, pero se ve obligado, en cualquier caso que elija, a explicar lo que se explica en el otro sistema de la dupla que rechazó y que el propio no explica. El dualismo no puede explicar, o entra en serias dificultades, la interrelación cuerpo/espíritu, y el monismo tiene dificultades para explicar la conciencia material.
Mi opción es el monismo, es decir, la interpretación del mundo mediante un solo principio material. Pero lejos de tratar de introducirme en alguna de las teorías que se exponen en el mensaje 3, introduzco el lenguaje como lo inmaterial, como lo "cogitans" cartesiano o el "logos" griego inmaterial e inmune al número pese a estar en su fundamento (Pitágoras), mientras que otros autores bien conocidos, y que cito aquí, todo lo reunirían en la denominada por Descartes "res extensa", lo material, lo tangible y mensurable, numerable.
Pero al introducir el lenguaje como principio material, necesariamente, y tal como se ha expuesto en la cita de Greimas, en nuestra construcción del saber sobre el mundo, quedan incluidas las pasiones y el sujeto de forma, vamos a decir, "automática", puesto que, como hemos aprendido de Greimas, la propiocepción es el constituyente del sujeto, a su vez resultado de la suma algebraica de la exterocepción y de la interocepción. El monismo material debe incluir al sujeto en su construcción del mundo y si como médicos, pretendemos establecer un conocimiento de la enfermedad (objeto del interés de la medicina), estamos obligados a introducir el sujeto en esa construcción. De otro modo no se sabe qué se estaría haciendo.
Este punto es de divergencia con las tesis de Mario Bunge. Bajo mi punto de vista y una vez asumido que es el lenguaje el que construye el mundo y al sujeto, no se puede pretender un conocimiento epistemológico que no incluya al lenguaje y, en consecuencia, al sujeto, mientras que Bunge, con Antonio Damasio tras él, lo excluyen en pos de un ideal científico que excluyera definitivamente al sujeto.
Por ejemplificar la cuestión, cuando Bunge dice que hay que eliminar de la ciencia los enunciados filosóficos, es él quien habla, de modo que no se tiene en cuenta, se elimina a sí mismo en lo que dice. Y se elimina a sí mismo de su discurso en tanto sujeto cuando habla, cuando no tiene en cuenta que habla, que es él que habla, quien dice tal y tal cosa. Y que el lenguaje, lo quiera o no, le guste o no, lo incluye a él necesariamente en lo que dice. Eso es lo que interpreto de la intervención de Greimas: del conocimiento del mundo, no es posible eliminar que hay un sujeto que habla y que conoce. Algunos le llaman "sujeto cognoscente", pero hablar de "sujeto cognoscente" es, a la vez, eliminar lo real del sujeto que conoce, puesto que se dice de él sin decir que es él el que habla y conoce.
Llegado a este punto, me hago la pregunta de si se ha comprendido algo.
Acaso la idea a retener es que el monismo, como opción teorética y epistemológica en la ciencia, y en la ciencia médica, no puede escapar de la duplicidad de opuestos que lleva inscrito el lenguaje en sí mismo. Esta duplicidad, o dualismo, es la obligada distinción entre exterocepción e interocepción.
Si se introduce el lenguaje en una teoría materialista del mundo, se han de introducir, al menos, un par de opuestos, sea como exterocepción/interocepción, objeto/logos, materia/pensamiento, etc. Es el lenguaje quien fuerza eso. Y, además, entre exterocepción e interocepción, hay que introducir el sujeto propioceptivo.
El resultado de este análisis puede escribirse, al modo de Vappereau pero modificado por mi, del siguiente modo: S1 -($)->S2
Esa es la conclusión de este hilo que abrí sobre el tema de la cuestión de los principios en medicina: me someto a un solo principio materialista que, por la exigencia que se impone por el hecho de hablar, supone un par de opuestos y un sujeto entre ambos opuestos. Por así decir, cuando escribo cualquier par de opuestos a/b, el sujeto está representado por la barra de separación / entre a y b.
Esta exigencia metodológica, ética y cognoscitiva derivada del hecho de hablar, no solo afecta a la cuestión de los principios en medicina, sino que afecta también a los principios que rigen la lógica, al menos la lógica canónica clásica, y a los de la propia semántica.
Lógica y semántica como partícipes necesarios de todo conocimiento científico en ciencia y en medicina, se adhiera esta a la ciencia o se tome como ciencia particular. Diría incluso, que antes de formalizar la lógica, como lo hará Quine, será necesario formalizar la semántica, donde Greimas topó, o se vio necesitado de construir, su "cuadrado semántico", diferente al que conocíamos como "triángulo semántico" de Odgen y Richards. Si temporalmente fue posterior, necesariamente ha de ser anterior el cuadrado semántico de Greimas a la teorización de Quine sobre la lógica clásica, o al menos así lo veo yo.
JM Gasulla