Buenas,
Aunque no estoy siguiendo el tema con mucho detalle, si que me sorprende mucho JCDenton y José González
En el primer caso, puede ser cierto que tenemos un Estado demasiado grande, pero reducir el gobierno a la mínima expresión (creo que confundes los términos) no tiene sentido ni le veo en qué iba a beneficiar a la sociedad.
Si hablas de estado, la historia ya ha demostrado lo que ocurre cuando el estado es demasiado pequeño y todo depende de la sociedad privada: el feudalismo, el esclavismo, y todas esas formas de sociedades de las que hemos podido escapar en el momento que se construye un estado nacional que reparte la riqueza (más o menos bien) y que no tenga poder absoluto, si no dependiente de unas elecciones (más o menos eficientes).
Es más, el ejemplo que pones es perfecto. En cuanto las limosnas (yo prefiero llamarlo ayuda social) han caído en el poder de la iglesia a través de Cáritas, inmediatamente la curia las utiliza para hacer proselitismo de sus supercherías y forzar a la sociedad a adoptar sus formas de entender la forma de vivir. Y eso que estamos muy, muy lejos de un poder real de la iglesia en el estado como ocurre en países mediterraneos. Imagínate lo que ocurriría si no hubiera estado o, incluso, gobierno.
José, los funcionarios públicos tienen el puesto indefinido y en propiedad no porque tengan una discriminación positiva porque a alguien se le ha ocurrido. Esto ocurre porque en la mayoría de las partes del, mal llamado, tercer mundo los funcionarios son despedibles. Y es un fenómeno muy negativo muchas veces observado, que en cada cambio de gobierno, todo el país se paraliza mientras se despide a los "otros" para meter a los mios, y el funcionamiento de todo siempre es dependiente de las expectativas de reelección. Justamente el régimen de funcionarios no despedibles se ha demostrado como un excelente estabilizador del funcionamiento del país, y lo contrario solo produce corruptelas y amiguismo. Si, muchísimo más que actualmente. Además, es una de las herramientas del estado más potente de control del gasto y del nivel de empleo a nivel macroeconómico.
Esto me lleva a una reflexión que puede sonar exagerada: creo que no es positivo emprender sobre el menosprecio o la búsqueda de un "enemigo" al que achacarle nuestros impedimentos.
El tema del emprendimiento es peliagudo por varias razones, pero una de ellas es el agravio comparativo. ¿Porqué al emprendedor se le debieran "perdonar" los impuestos que a los asalariados no se les perdonan? Fijaros que podría darse el caso que el emprendimiento esté basado en utilizar el dinero generado por los asalariados que, además, nunca van a poder acceder a las prerrogativas del emprendedor cuando se vuelva empresario y tenga asalariados en su empresa.
Es más, volviendo al argumento de JCDenton, ¿la empresa privada apoya el emprendimiento? no. Apoya sus beneficios.
Entonces todos aquellos emprendedores con proyectos a medio o largo plazo, o los que sean muy buenos productores pero no tengan el don de la elocuencia tampoco tendrían forma de emprender, al no acceder a los fondos necesarios.
Otra gran pregunta, si todos emprendemos... ¿quien genera dinero? ¿Y qué se hace con la mayoría, que van a fracasar?
Otra gran pregunta ¿es el emprendedor un agente de solidaridad? Yo creo que no, y la CEOE me da la razón en cada declaración. Los puestos de trabajo que producen los emprendedores no son de más calidad, ni con mayor protección social, ni mejor remunerados.
Entonces, ¿cual es el objetivo del emprendedor? Ganar más dinero, tener el control sobre su vida laboral, tener poder sobre otras personas, etc. Todo ello muy válido, correcto y legal. Pero que, volviendo a la causa de mi intervención, no le da derecho a menospreciar a los asalariados o a la gente que prefiere la seguridad de un puesto de funcionario, al sin vivir que se ha convertido ser asalariado en la empresa privada (y estatal si no eres funcionario) o emprendedor en este país.
Como emprendedor y asalariado, que soy, creo que se debería facilitar el fracaso al emprendedor en sus inicios, con formulas como las de inglaterra o los USA en donde si no llegas a un mínimo no pagas o pagas muy pocos impuestos directos. Pero a cambio, en cuanto tengas tu primer empleado, que pagues más impuestos que un asalariado. Así el esfuerzo monetario que hace la sociedad permitiendo que un empresario tenga éxito (con la inmensa mayoría que van a fracasar y a no devolver ni un euro al sistema), se verá recompensado. Y mejorará la terrible visión de los empresarios en este país (a los señores de la CEOE me remito), en donde cuanto más dinero ganan, menos impuestos pagan.