¿Ha pensado alguna vez quienes diseñaron el sistema político del país donde vive, y hacia dónde va todo esto?

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Belino

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Nov 20, 2009, 8:41:25 AM11/20/09
to SECRETO MASONICO
¿Ha pensado alguna vez quienes diseñaron el sistema político del país
donde vive, y hacia dónde va todo esto?
Más allá de quienes gobiernan hoy su Nación, estos sólo podrían ser
las marionetas de otros que en el pasado diseñaron la forma del
Estado, los centros de actividad financiera , especialmente las
Naciones y muchas religiones de hoy, como los testigos de Jehová y
los
Mormones entre otros fueron concebidos según los principios de la
Masonería, pues los fundadores de Naciones como la Norteamericana y
fundadores de religiones fueron masones, creando sociedades sobre
lineamientos complejos donde convergían diversas ideologías de
control
sobre conjuntos humanos. Y, aun en nuestros días, hay quienes –
conocedores de esos principios de naturaleza hermética masónica–
siguen encargándose de realizar, discreta pero eficazmente,
modificaciones bien precisas en las mismas sociedades, con propósitos
que afectan invisiblemente a la vida de millones de seres humanos o
refuerzan su naturaleza como centros de poder. Así ha ocurrido, por
ejemplo, con los Estados Unidos, donde el Eje de Poder diseñado en
las
épocas de George Washington se completó con los añadidos simbólicos
realizados por los gobiernos posteriores hasta el día de hoy, como la
pirámide y el ojo en el triangulo en el billete de un dólar,
inspirándose en modelos egipcios muy concretos de orientación
ocultista, como han demostrado muchos conocedores del profundo
hermetismo masónico . Significativamente, nosotros los masones –que
nos hacemos llamar los antiguos y libres constructores– tuvimos tanto
peso en tiempos de las independencias de toda América, y que la
tendremos en el futuro, para corregir el caos que se avecina.
Según concebimos el Nuevo Orden Mundial surgirá poco a poco , pero
cuál es el origen de esta filosofía, esta idea había sido sugerida
por
el iniciado Francis Bacon en su utopía "La nueva Atlántida". En ella
describe una sociedad ideal y muy avanzada, establecida en todo el
Mundo y regida por un grupo de sabios, geómetras y astrónomos
excepcionales, que heredaron el saber de una antigua civilización
tragada por las aguas “La Mítica Atlántida . Su misión era nutrir «a
la primera criatura de Dios, la Gran Luz», una tarea que se
encargaban
de extender por todo el mundo unos enviados suyos, a quienes llaman
los constructores de la luz

El Libro La nueva Atlántida pertenece a las grandes utopías


clásicas de la historia del pensamiento. La obra de Bacon


posee un gran interés dentro del género, debido a que,


además de sus valores intrínsecos, su autor es un filósofo


eminente y un clásico literario de la lengua inglesa. A


diferencia de Tomás Moro, cuya fama radica precisamente


en su Utopía, Bacon escribió La nueva Atlántida como por


añadidura de su profunda obra filosófica. Todo el


Pensamiento de Moro se halla en su Utopía; parte del


pensamiento de Bacon se encuentra en su libro La nueva


Atlántida. Esto no desmerece, naturalmente, la valía de la


obra que va a conocer el lector. Al contrario, para quien se


halle familiarizado con las doctrinas de Bacon ofrece


redoblado interés saber qué pensaba el gran empirista


inglés sobre la organización social y el porvenir de la ciencia


y de la técnica.


En un sentido La nueva Atlántida sigue la línea de las


utopías clásicas: la ficción de un Estado ideal en el cual son


felices los ciudadanos debido a la perfecta organización


social reinante; al menos, los males sociales se han


reducido al límite mínimo. El título mismo, como habrá


comprendido el avisado lector, remite a Platón, creador de


otra utopía, y que en una de sus obras habla de un antiguo


continente hundido en el océano.


Pero, por otra parte, esta utopía es diferente de las


demás. En efecto, no se ocupa primordialmente de la


organización de la economía y de la sociedad; esto es


secundario y resulta más bien como una consecuencia de la


dirección ejercida por una institución minoritaria y selecta.


Bacon, preocupado con el porvenir de la ciencia y sus


posibilidades futuras, orienta su interés hacia la conquista


de la naturaleza por el hombre. Son geniales las


predicciones contenidas en La nueva Atlántida: el


submarino, el avión, el micrófono, el crecimiento artificial


de los frutos, etc., etc. Aunque sin decirlo explícitamente,


Bacon sugiere una idea interesante, a saber: que la


armonía entre los hombres puede alcanzarse mediante un


control de la naturaleza que les facilite los medios precisos


para su vida. Esto que parece tan sencillo no ha sido


logrado jamás en la historia de la humanidad, ya que el


dominio sobre la naturaleza ha sido limitado, insuficiente


para que los hombres logren el dorado sueño de vivir sobre


la Tierra sin miedo al hambre de una parte de la población,


por mínima que sea.


La idea de suponer un Estado ideal donde los hombres


vivan felices ha tentado siempre a los filósofos. En este


sueño late la creencia, no demostrada, desde luego de que


lo que es posible es realizable. El concepto de utopía no


debe admitirse sólo como algo puramente imaginario sino


como susceptible de ser llevado a la práctica.


Las utopías son, en cierto sentido, programas de


acción. Al decir esto no nos referimos al conjunto de


detalles que a veces, en efecto, son imposibles de realizar;


sino más bien a que la utopía posee, la implícita creencia en


la Perfectibilidad y en el progreso del género humano. El


pensamiento utópico se halla lejos de todo


conservadurismo, considerado en su más pura esencia. El


conservadurismo aspira a mantener como eterno lo que de


hecho es así y por el solo hecho de serlo. Cuando el curso


de los acontecimientos exige una evolución conveniente, el


pensamiento conservador se aferra al empirismo absurdo


del mantenimiento del pasado, apoyándose para ello en el


concepto, mal entendido, de tradición. Frente a esta


doctrina los creadores de utopías fijan su mirada en el


porvenir, entreviendo la posibilidad de un Estado, reino o


república ideal, donde las imperfecciones que aquejan a la


humanidad y consideradas hasta entonces como


inevitables, quedan abolidas. Pero ¿cómo quedan abolidas?


Precisamente por la errónea manera de lograrlo la


palabra utopía ha dado origen a un adjetivo, utópico, que sirve
Para designar aquello que, de una u otra manera, se


halla. alejado de la realidad. Las imperfecciones son


resueltas a priori debido a la perfección del sistema


imperante en el Estado. Existe una diferencia fundamental


entre el pensamiento de la utopía clásica y el pensamiento


político científico (m, aplicándolo a su doctrina, lo explicó


con precisión al hablar de "una sociedad utópic" y "una sociedad
científica").
para el pensamiento de las utopías clásicas las


soluciones no son proporcionadas por la realidad misma, o


basándose en ella, sino resueltas de antemano; en una


palabra, las dificultades no existen. Si en Platón, la


abolición de la propiedad privada, dentro del ámbito de una


clase social, impide el egoísmo y la lucha entre los


hombres. En Bacon, la existencia de una sociedad perfecta,


"La casa de Salomón", conduce de tal modo la vida que la


felicidad y el progreso se derivan de su actuación como


corolario ineludible y necesario.


La utopía posee un carácter racional extremado, ya


que frente a lo que de hecho es, opone lo que, según el


pensamiento más estricto, debe ser. Históricamente el


enfrentamiento con la realidad circundante no ha sido a


veces fácil, e incluso la mayoría de ellas imposible, es


natural que el pensamiento haya huido a otros ámbitos


buscando un Estado ideal en ninguna parte (Utopía) creado


con arreglo a ideas racionales. Y un mundo construido por


la razón debe ser perfecto.


Además de anticipaciones del futuro, las utopías son


críticas del presente. Todos aquellos problemas que no han


sido resueltos adecuadamente en la vida diaria de los


Estados contemporáneos del autor, obtienen brillantes


soluciones en su creación filosófico-poética. La utopía es la


contrapartida del Estado existente hic et nunc.


Bacon presenta en La nueva Atlántida su visión de una


utopía. Como hombre de ciencia se hallaba más preocupado


con la resolución de problemas científicos y técnicos que


sociales. De ahí que su mirada se dirija por otros caminos.


Anticipa inventos que han tardado en ser realizados muchísimos
años. La casa de Salomón", sociedad que


figura en este libro, y cuya misión es la de dirigir la vida del


país, sirvió de modelo para crear la Royal Society inglesa
(y forma posterior a la Francmasonería),


que tan alto papel ha desempeñado en la Gran Bretaña
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