Cuando creemos ciegamente en algo, solemos obedecer todas sus enseñanzas, por oscuras y siniestras que sean...
Tal es el caso de Carrington, la ciudad que se encuentra entre lo más alto de las montañas de lo irreal y lo blasfemo.
Ubicada en las efímeras alturas. Y cuyos habitantes, así como la ciudad misma, guardan terribles y profanos secretos.