Desde el grupo 2:
Respondiendo al grupo 5:
Cuando hablamos de dependencia "buena" de internet nos referimos a que
es una herramiento extremadamente útil en casi todos los ámbitos de la
vida de las personas hoy en día, y si lo elimináramos habría muchas
cosas que no podríamos hacer, o que se dificultarían mucho más y se
harían de una peor y menos eficiente manera. Desde luego, la extremada
dependencia de internet (y con ello de la web 2.0, que es de lo que se
trata) es negativa. Pero no consideramos que esto sea un argumento de
peso contra la Web 2.0 en sí, puesto que hay millones de cosas que
pueden crear dependencia a las personas, lo que depende, como ya
dijimos, de su personalidad y contexto en el que se encuentren. Desde
nuestro punto de vista, vemos que, desde los grupos que se posicionan
contra la Web 2.0 se utiliza mucho este argumento porque se intenta
quizás equiparar esa posible adicción con una adicción a algo malo,
como por ejemplo, las drogas. Queremos dejar claro que esto ni mucho
menos es así: las drogas, por ejemplo, son nocivas, con adicción o sin
ella. La web 2.0 e internet no es nocivo si no eres adicto. Pero es
que, si eres adicto, eso a lo que lo eres se convierte en nocivo sea
lo que sea: hay gente adicta a las compras, a la televisión, a las
redes sociales, a muchísimas cosas. Pero eso no es un argumento,
pensamos, para posicionarse realmente contra la Web 2.0 (ni, por
extensión, contra cualquier cosa que, por sí misma, no sea nociva ni
influya de forma negativa en la vida de las personas).
Respondiendo al grupo 4:
Es cierto que, aunque se cree mucho contenido original en internet, se
corre el riesgo de que nos lo copien otras personas. Pero, contra
esto, varias respuestas:
1. No todo lo que creas en la web lo tiene que ver todo el mundo: se
pueden crear páginas a las que sólo accedan las personas que queramos,
aquellas en las que confiamos, o a las que les puede interesar nuestro
trabajo y que nos pueden ayudar a llegar más lejos.
2. Igual que nos pueden copiar en internet, nos pueden copiar en la
vida real. Si yo escribo una historia y la imprimo y la presento a un
concurso, o la leo en algún sitio donde se repartan copias a la gente
para que lo lea mientras, o lo que sea ¿quién me asegura a mí que el
que me escucha o me lee no me va a copiar? Nadie me lo asegura.
3. La principal solución es "fácil": todos podemos registrar nuestras
creaciones en el registro de la propiedad intelectual. Es fácil,
rápido y no cuesta mucho (al menos los escritos, las fotografías etc.
creemos que cuestan un poco más, pero bueno). De todas formas, esto no
es obligatorio tenerlo hecho (el registro) para reclamar nuestra
autoría por algo que nos han "copiado", ya que desde el momento en que
lo creamos es nuestro y todo el que lo utilice en su nombre puede
verse reclamado por ley. Pero siempre es aconsejable que si tenemos
algo interesante escrito, fotografiado, dibujado... lo registremos,
porque así tendremos un documento exacto.
¿Y por qué ponemos que es "fácil"? Porque, aunque lo tengas todo
registrado, la gente te lo puede copiar igual como si lo hubieran
creado ellos.
4. Aparte del "riesgo" de que te copien algo, pensamos que pesa más el
hecho de que la web 2.0 sería por ejemplo, para un escritor, una
herramiento muy útil de promoción, donde podría poner trozos de sus
trabajos (con lo que nadie podría apropiarse de eso al no saber cómo
es la creación completa), con lo que sería más fácil mandar el enlace
a diferentes editoriales, concursos, etc.y darse a conocer.
En lo referente a la responsabilidad de los usuario sobre la
información que comparten y a la referencia a los niños:
Estamos de acuerdo en que con 14 ó 16 años habrá niños que no tenga el
suficiente conocimiento como para saber qué deben compartir con otros
y qué no, o cuáles son las consecuencias que puede tener el aceptar a
uno usuarios o a otros, o el colgar una foto u otra. Esto sólo quiere
decir que habría que delimitar la edad en los 18 años, como bien decís
vosotros, o bien crear redes sociales adecuadas a estas edades, como
también acertadamente proponéis. Por lo tanto, no es la Red Social en
cuestión la que es nociva, sino el mal uso que se haga de ella. Esto
ya lo comentamos en nuestros argumentos a favor de la Web 2.0, por lo
tanto no tenemos mucho más que añadir a ello: todo puede ser mal
utilizado por parte de todas las personas, ahora mismo todos los del
grupo 2 nos podemos ir a comprar cuchillos jamoneros y ponernos a
asesinar gente con ellos. Pero no creo que después de eso la gente
llegue a la conclusión de que los cuchillos jamoneros son malos y se
pongan en su contra. Más bien nos crucificarían a los del grupo, que
seríamos los que habríamos utilizado de mala manera esa herramienta.
De la misma forma pensamos respecto al tema que nos ocupa sobre
responsabilidad y redes sociales: no podemos posicionarnos contra la
web 2.0 sólo porque haya gente que la utilice de forma inadecuada.
Respecto al distanciamiento entre las personas:
También es cierto que puede ocurrir y ocurre, eso no se puede
discutir. Pero tampoco consideramos que eso sea un argumento de peso
para posicionarse contra la Web 2.0, ya que también dependería de las
características de las personas y posiblemente de su dependencia o no
de internet. Es decir, las redes sociales o los chats nos ayudan a
mantener el contacto con personas que viven lejos, y también nos
posibilitan, a veces de forma más sencilla y sin duda más barata (al
no tener que llamar) el quedar con amigos "en directo". No es
incompatible para nada el hecho de hablar con nuestros amigos por
internet y luego quedar con ellos para salir, ni tampoco es
incompatible el hablar por chat con ellos con llamarlos por teléfono:
si tienes ganas de hablar con una persona, de oírla, la vas a llamar,
eso queda en ti (como anécdota personal de la portavoz, puedo decir
que varias veces he empezado a hablar con algún amigo por el messenger
y al saber los dos que estábamos disponibles para hablar un rato nos
hemos llamado por teléfono y hemos dejado el messenger). Así que, de
nuevo, esto queda en cómo sea cada persona, y no se puede culpar de
eso a la Web 2.0.
On 9 mayo, 18:35, Francisco Antuña Roces