Losrelatos de El Libro de la Selva y su continuacin, El Segundo Libro de la Selva, reunidos en un exquisito volumen que har las delicias de quienes admiran a personajes como Mowgli, el oso Baloo o la pantera Bagheera.
El libro de la selva, en esta edicin facsimilar de lujo incluye, adems, el conocido poema Si?, el relato El gato que siempre andaba solo e informacin complementaria sobre el autor y el libro.
La escritora Selva Almada ofreci, durante la tarde, las palabras inaugurales de la edicin 2023. En el acto, tambin hablaron el presidente de la Fundacin El Libro, Alejandro Vaccaro, y el intendente Pablo Javkin.
Tal como haba anticipado en dilogo con La Capital, Almada estructur su discurso en torno a los temas recurrentes de su literatura: el paisaje litoraleo, y el ro como referencia de todo. Por eso, despus de narrar que conoci la idea del ro primero en la literatura (el Mississippi de los cuentos de Tom Sawyer) y despus en la experiencia (el Paran en la orilla de la homnima capital entrerriana, cuando se mud ah a estudiar), elabor una analoga entre el cauce de agua y el proceso de escritura creativa. Tambin recuper la tradicin literaria de este territorio, a travs de figuras como la del gran poeta Juan L. Ortiz.
Finalmente, retom otra de sus preocupaciones centrales como escritora: la federalizacin de la literatura argentina, campo sobre el cual interviene a travs del proyecto Salvaje Federal, que busca contribuir a la circulacin de libros y editoriales de distintas provincias.
Tengo nueve aos, vivo en un pueblo de Entre Ros y leo fervientemente Las aventuras de Tom Sawyer. Tengo ms o menos la misma edad que Tom y que su amigo Huck. No s qu es el ro. Conozco baados, tajamares, caadas y arroyos. El ro ms cercano est a 30 kilmetros, en la misma ciudad donde vive la ta Mara y aunque la visitamos seguido, a veces con mi mam, a veces solos los tres con mis hermanos, nunca fuimos al ro. Leo sentada, medio echada en un hueco que forman las races del omb gigante de la casa de la abuela, a la hora de la siesta, lejos de la mirada y las burlas de mi hermano y mi primo y los otros gurises del barrio que andan por ah, robando frutas o haciendo esas cosas que hacen los varones que no son leer porque eso, leer, es cosa de chicas. No s qu es un ro, pero puedo imaginarme el Mississippi (qu locura que tenga tantas consonantes y una sola vocal: leo el nombre en voz alta y la lengua choca contra los dientes haciendo el siseo de una culebra). El Mississippi, pienso, debe ser como diez, cien, mil veces el Caraballo, el arroyo ms grande de la zona, adonde vamos algunos domingos en el camin de Jos Bertoni, adonde bajan a tomar agua los caballos, adonde nunca quiero meterme ms hondo que las rodillas porque me da miedo. Puedo saber cmo es ese ro aunque no sepa, realmente, qu es un ro. Tampoco s que mucho ms cerca, igual de importante pero ms extenso y tambin con una sola vocal en su nombre, corre el ro Paran.
A los diecisiete me mud a la ciudad de Paran y conoc el ro. No me acuerdo si fue apenas llegada o si pasaron semanas o meses hasta que se produjo el encuentro. Como sucede con los momentos fundamentales de nuestras vidas, a veces no recordamos los detalles pero el impacto de la experiencia queda para siempre en nosotros: un asombro infantil, una alegra nerviosa. Durante diez aos fue parte de mi vida cotidiana. Iba al ro cuando quera estar sola. Iba al ro a leer. Iba con mis novios a besarnos. Iba con mis amigos a tomar cerveza y fumar. Iba de tarde a la siesta y de noche y algunas veces amanecimos all. Una noche lo navegamos en un velero y un amigo se tir a nadar y yo estuve con el corazn en la boca hasta que volvi a subir: a la luz de la luna el cuerpo mojado brillaba como si tuviera escamas. Fui al ro cuando me di cuenta de que quera ser escritora. Se lo habr dicho en voz alta? O solamente lo habr mirado fijo, pensando alto y claro para que me oyera. Habr sido compartir un secreto o hacerle una promesa?
Entonces si lo traslado a la escritura tanto afuera como adentro del ro es lo mismo: miedo, negritud, no saber. Cada vez que mi amiga se mete a nadar no sabe y tiene que aprender de nuevo. Cada vez que empiezo a escribir no s y tengo que aprender de nuevo. Por eso me parecen una estafa los manuales, talleres, seminarios que prometen ensear cmo se escribe una novela (un cuento, un poema, para el caso es lo mismo). Escrib tres y les juro que no s cmo se escribe una novela.
Estoy acostada en las races del omb leyendo Tom Sawyer. No saba entonces y no lo sabra por mucho tiempo que en la misma regin donde viva yo, haba escritores. No los leamos en la escuela ni estaban en las magras bibliotecas de nuestras casas. En la secundaria bamos a asomarnos a la nocin de literatura argentina: un arco extrao que al parecer empezaba con Echeverra y Hernndez, despus dcadas vacas hasta Borges, Cortzar y Mujica Linez. Por la puerta de servicio entraba Storni: mujer, poeta, madre soltera y suicida.
A los nueve aos me hubiera gustado saber que haba un viejo poeta muerto haca poco que tambin era entrerriano, que haba nacido en Gualeguay, a menos de 100 kilmetros de mi pueblo, que haba pasado la adolescencia en Villaguay, a menos de 80, y que haba vivido sus ltimos aos en Paran, la ciudad donde vivira yo unos aos despus. Me hubiera gustado leer a Juan L. Ortz mientras lea a Mark Twain. Ver sus fotos de viejo flaco, pelo revuelto, fumando con boquilla, rodeado de gatos. Saber que el poeta argentino ms grande de todos los tiempos era entrerriano.
Estamos a principios de julio y es la hora de la siesta (por qu las cosas ms interesantes en la provincia ocurren siempre a la siesta?). Hace fro pero es un da soleado. Sonia y yo miramos los muros de la casa encendidos con el fuego de las bignonias en flor. Hablamos de lo que ms le gusta hablar a Sonia que es de lecturas. Hablamos de leer literatura local. Cito, probablemente mal, a la poeta chilena Rosabetty Muoz: en una entrevista ella dice que escribe para ser leda, antes que nadie, por sus vecinos. Vive en la isla de Chilo. Yo me pongo radical y digo: debera ser obligatorio en Chilo leer a Rosabetty! Claro que no lo digo por un chauvinismo ridculo sino porque es de las ms grandes poetas chilenas contemporneas.
Tambin los talleres de lectura y de escritura son espacios de formacin, discusin, investigacin y trfico de autores: yo misma vine varias veces invitada por otra escritora y tallerista que vive en la ciudad, Dahiana Belfiori; y ahora gracias a la virtualidad pueden estar coordinndose desde Rosario, Crdoba o Ituzaing y hacer circular lecturas y escrituras en distintos puntos del pas. Los festivales: sin ir ms lejos aqu se realiza hace ms de treinta aos el Festival Internacional de Poesa; y hay festivales ms jvenes que crecen ao a ao como el Festival Mulita y el Literatura Impenetrable, ambos en Resistencia; el FILT en Tucumn; la Fiesta de la Palabra, en Bariloche; el Festival Intergalctico de Escritores, tambin en Tucumn, por nombrar slo algunos, muchas veces organizados por escritores y escritoras de manera independiente, y que llevan y traen y ponen en contacto y generan encuentros entre lectores y autores de todo el pas. Y por supuesto las ferias.
Entonces copiando ese diseo del ro que le ms arriba no sera ms interesante pensar la literatura argentina como un gran ro, alimentndose de afluentes, derramndose en otros, sedimentado por voces y escrituras de distintas partes del mapa, con pequeas islas y bancos que van mutando? Y tambin orillas, por supuesto, tal vez ah est la autntica periferia, en la escritura orillera, de borde y desborde.
En 1999 sali el disco Excursiones, de Surez, el grupo de Rosario Blfari. Una cancin de ese disco se llama Ro Paran. No s si fue un hit pero desde el primer da que la escuch es una de mis canciones favoritas. A fines de ese ao me mud a Buenos Aires donde vivo desde entonces como miles y miles de provincianos. Esta es la ltima de las notas sueltas de este texto y no s cmo entrame con el resto pero es tambin mi pequeo homenaje a Blfari, a quien tanto quiero. Esa cancin no dej de sonar en mi cabeza desde que sub al micro en la terminal de Paran. Atraves el ro por ese tubo mgico que es el tnel subfluvial, la cancin sonaba en la oscuridad azul del colectivo. Me estaba yendo seguramente para siempre y esa cancin, este ro no dejaron nunca de sonar en mi cabeza.
Como cada ao, habr una serie de homenajes a figuras notables. Esta vez, habr una mesa dedicada a Quino, con la presencia de Tute, Flor Balestra y Eduardo Risso (fundador de Crack Bang Boom), otra centrada en la figura de la cantante y poeta Rosario Blfari, integrada Daiana Henderson, Claudia del Ro, Vir Negri y Diego Trerotola, y una ms en torno a Elsa Bornemann, a diez aos de su muerte, donde estarn Mara Fernanda Maqueira, Beatriz Actis, Silvia Schujer y Yanina Zonni. Tambin habr actividades en torno a Luis Chitarroni, Toms Eloy Martnez y los 100 aos de la Escuela de Frankfurt.
La Feria del Libro de Rosario se puede visitar, de manera gratuita, hasta el sbado 12 de agosto. El horario es de 13 a 21, a excepcin de los sbados en los que se extiende de 10 a 22. La programacin completa puede consultar en el sitio web de la Municipalidad de Rosario.
Los mejores libros jams escritos. T vivirs -mi pluma es garanta-en tanto haya una boca que respira.Soneto LXXXI El mayor dramaturgo de todos los tiempos fue tambin un extraordinario poeta, y como tal ya habra pasado a la posteridad. La fluidez que muestra al enlazar versos sobre el escenario encuentra su vertiente ms ntima en la lrica. Las cuestiones inherentes a la condicin humana son perfiladas por un Shakespeare que, sin ocultarse detrs de personajes ficcionales, descubre sus ms profundas inquietudes sobre el amor, la muerte, la pervivencia y el inexorable paso del tiempo. Poesas es el ltimo volumen de una coleccin de cinco que rene la obra completa de Shakespeare. Aqu se incluyen Venus y Adonis, La violacin de Lucrecia, los Sonetos, Lamento de una amante y El fnix y el trtolo. Esta edicin bilinge, a cargo de Andreu Jaume, quien firma tambin la introduccin, presenta las mejores traducciones contemporneas, respectando el verso original. Un festn para los amantes de las buenas letras.
3a8082e126