La Vaca Camilo Cruz Pdf

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Montray Yadav

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Aug 5, 2024, 10:49:03 AM8/5/24
to vorszehnfoty
Durantecasi tres dcadas he estudiado, escrito y hablado sobre el xito. Siempre me interes saber qu es y qu necesitamos para obtenerlo, a qu se debe que algunas personas lo alcancen con relativa facilidad mientras que otras no consiguen ni acercarse a l a pesar de trabajar arduamente.

Los aos me han enseado que los triunfadores comparten algo en comn: ellos evitan dar excusas y no pierden su tiempo justificando ante los dems por qu razones las cosas no estn como ellos quisieran. Tampoco se quejan de sus circunstancias, ni fabrican disculpas para explicar cmo es que no han alcanzado sus metas.


Al escuchar esta respuesta pens en que aos atrs posiblemente yo hubiese respondido de la misma manera. Por algn motivo, muchos de nosotros hemos aprendido a ver el fracaso como un enemigo al que hay que evitar a toda costa. Desde muy temprana edad entendemos que caer es motivo de vergenza, que fracaso es sinnimo de fracasado y que, si existe la posibilidad de fracasar frente a algn propsito, lo mejor es no intentarlo.


En el vuelo de regreso a casa pens largo rato, tanto en el resultado del opinmetro, como en la historia de aquella vaca que an daba vueltas en mi cabeza. Cuando me baj del avin, tena en mente varias ideas bien claras. La primera, que el enemigo del xito no es el fracaso, como muchas veces pensamos; sus verdaderos enemigos son el conformismo y la mediocridad. La segunda, que las cadas y los fracasos son parte del camino que nos lleva a la realizacin de nuestras metas; y que su propsito es darnos la oportunidad de aprender importantes lecciones, permitirnos reconocer hbitos que debemos cambiar y conductas que necesitamos corregir. La tercera, que seguramente, todos recordamos fracasos y cadas que hemos sufrido en algn momento, despus de los cuales salimos ms fortalecidos, ms sabios y mejor preparados para enfrentar nuevos retos.


Por su parte, el conformismo y la mediocridad no nos dejan ninguna leccin. No hay nada que aprender de ellos. Tan es as que, cuando nos contentamos con llevar una vida mediocre, nuestro proceso de aprendizaje suele detenerse. Por esta razn, son ellos los verdaderos enemigos del xito y es a ellos a los que debemos huirles, no a las cadas. Sin embargo, hemos aprendido a temerle tanto al fracaso que, en nuestro afn por evitarlo, terminamos por contentarnos con segundos lugares; por aceptar la mediocridad como alternativa. Y si existe la menor posibilidad de enfrentar una cada, estamos dispuestos hasta a renunciar a nuestras metas.


Mi intencin al compartir contigo esta metfora es que observes los efectos tan devastadores que el conformismo ejerce sobre tu vida y que logres apreciar los grandes cambios que comienzan a ocurrir cuando finalmente decides deshacerte de tus excusas.


Cuando sali la primera edicin de La Vaca, en menos de un ao ms de doscientas cincuenta mil personas de 106 pases ya la haban ledo. Casi diez mil lectores se animaron a compartir conmigo aquellas vacas de las que decidieron deshacerse.


Hoy, diez aos despus, cuando millones de nuevos lectores han disfrutado de esta historia, en los ms de quince idiomas a los que el libro ha sido traducido, he querido hacer algo especial: incluir en esta edicin seis captulos nuevos en los que encontrars decenas de nuevas vacas que me han enviado los nuevos lectores del libro. Descubrirs las excusas y justificaciones ms comunes para no triunfar en algunas de las reas ms importantes de la vida: la familia, la salud, las finanzas, el trabajo, los hijos y los negocios. Cada una de estas vacas va acompaada de una estrategia especfica para deshacerte de ella de una vez por todas.


Cuentan quienes fueron testigos de esta historia, que en cierta ocasin un sabio maestro deseaba ensearle a uno de sus estudiantes la clave para disfrutar de una vida prspera y feliz. Conocedor de los muchos retos y dificultades que enfrentan los seres humanos en su bsqueda por la felicidad, el anciano pens que la primera leccin que su discpulo necesitaba aprender era descubrir por qu muchas personas viven encadenadas a una vida de conformismo y mediocridad. A qu se debe que lleven existencias apenas tolerables y sean incapaces de sobreponerse a los obstculos que les impiden alcanzar el xito?


Para que el joven apreciara el valor de esta leccin, el maestro le cont la historia de una familia muy pobre que viva en un rancho situado en la parte ms alejada de un pequeo casero. La casucha pareca estar a punto de derrumbarse: sus paredes se sostenan en pie de milagro y amenazaban con venirse abajo en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua por todas partes; la basura y los desperdicios se acumulaban en cada rincn dndole a la casa un aspecto decadente y repulsivo.


Pero, si el estado del pequeo rancho daba pena, el aspecto de sus moradores confirmaba la profunda miseria que reinaba en el lugar. Sus ropas viejas y sucias, su caminar desanimado, su mirada triste y desesperanzada, eran seal inequvoca de que la pobreza no solo se haba apoderado de sus cuerpos, sino tambin haba encontrado albergue en su interior.


El animal no era gran cosa, pero la vida de ellos giraba en torno a su vaca. El da se les iba en darle de beber, sacarla a caminar buscando algo de pasto para alimentarla, ordearla, asegrese de que el resto del tiempo estuviera debidamente atada y cuidarla para que nadie se la robara. No era para menos, la escasa leche que produca era el nico alimento del algn valor nutricional con el que ellos contaban.


No obstante, la vaca pareca servir a un propsito mucho mayor que el de suministrarles algo de alimentacin: les daba la sensacin de no estar en la miseria total. Saban que eran pobres, pero estaban seguros de no ser los ms pobres; tenan poco y nada, pero tenan su vaca y eso era suficiente para sentirse conformes. Por absurdo que pareciera, hallaban consuelo en saber que, con seguridad, otros se encontraban en peores circunstancias y ya quisieran tener una vaca como la suya. As que no era de extraar que, cuando se quejaban de su desventura, no faltara quien les recordara lo afortunados que eran por contar con su vaca.


Lo primero que se cruza por la mente de cualquiera al escuchar esto es que, s con vaca eran pobres, qu iba a sucederles ahora que no la tenan? Con seguridad que acababan de ser condenados a la miseria total. Lo ms probable era que terminaran corriendo con la misma suerte del animal. Qu ms poda esperarse?


Es aqu donde nuestra historia da un giro inesperado y que solo se explica por el hecho de que, cuando enfrentamos una realidad tan crtica, cuando hemos tocado fondo, no tenemos sino dos opciones: o nos sentamos a condolernos de nuestras desgracias y a esperar lo peor, o rebotamos!


Y eso fue precisamente lo que esta familia hizo. Al no contar con su vaca comenzaron a ver cmo salir de su precaria situacin, as que decidieron limpiar el patio trasero asegurndose de sacar de all toda la basura y los desperdicios que se haban acumulado a lo largo de los aos; luego, consiguieron algunas semillas y, en el espacio despejado, sembraron hortalizas y legumbres para alimentarse.


Pasado algn tiempo, la improvisada granja les produca mucho ms de lo que ellos necesitaban para su sustento, as que decidieron vender parte de esos vegetales en el vecindario y con ese dinero compraron ms semillas. Poco a poco, la huerta lleg a producir lo indispensable, no solo para ellos, sino para venderles a sus vecinos y para ofrecer el resto de la cosecha en el mercado del pueblo.


Por primera vez en su vida tuvieron lo suficiente para suplir sus necesidades bsicas, y con el paso del tiempo derrumbaron el rancho en que vivan y construyeron una mejor casa. As, poco a poco, fueron saliendo de la miseria en que vivan y encontraron el camino a una vida mejor.


Cuando escuch esta historia por primera vez, pens que a muchos de nosotros nos sucede lo mismo que a la familia de la historia. Cuando insistimos en autoconvencernos de que lo poco que tenemos es ms que suficiente, el conformismo se apodera de nuestra vida y se convierte en una cadena que nos impide ir tras metas mayores. No somos felices con lo que poseemos, pero tampoco nos sentimos tan miserables como para salir de nuestra zona de confort. Estamos frustrados con la vida que llevamos, pero no lo suficiente como para cambiar. Ves lo trgico de esta situacin?


Y es posible que lo mismo te est ocurriendo a ti en cualquier rea de tu vida. En el rea laboral, por ejemplo, es posible que tengas un trabajo que no te gusta porque no te reporta ninguna satisfaccin, ni te permite cubrir siquiera tus necesidades mnimas. Qu crees que sera lo mejor para no caer en las garras del conformismo y la mediocridad? Exactamente! Dejarlo y buscar uno mejor. La decisin es fcil, no es cierto? Pero, qu sucede si ese trabajo que no te entusiasma ni te ofrece mayores oportunidades te provee lo suficiente para cubrir tus necesidades bsicas, as est lejos de brindarte la calidad de vida que realmente anhelas para ti y tu familia?


Resulta cmodo conformarte con l, no es cierto? Es fcil caer en la trampa de sentir que debes estar agradecido de, por lo menos, contar con un empleo y un sueldo por malo que sea. Despus de todo, hay muchos otros que no tienen nada y ya quisieran tener dicho trabajo.


Al igual que aquella vaca, esta actitud conformista jams te permitir progresar. Y a menos que te liberes de ella, no podrs experimentar un mundo distinto al actual. Ests condenado a ser vctima de por vida de estas limitaciones que t mismo te has encargado de establecer. Es como si hubieses decidido vendar tus ojos y conformarte con tu suerte.


Todos tenemos vacas. Nuestras vacas son todas las excusas, creencias y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad. Pretextos que utilizamos para tratar de explicar por qu no estamos viviendo como queremos. Y lo peor de todo es que tratamos de engaarnos con excusas que ni nosotros mismos creemos, las cuales, al igual que la vaca de la historia, nos dan un falso sentido de seguridad, cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades que solo podremos aprovechar si decidimos deshacernos de nuestras limitaciones.

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