[Vida Nueva/ New Life] ¿Cristo? ¿Cultura?: ¡Hora de Cambiar!
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Rev. Jorge Valdes
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Feb 2, 2010, 12:38:04 PM2/2/10
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A continuación les reproduzco el devocional de hoy, tomado de “Nuestro Pan Diario” y después que lo lean, quiero ofrecerles mi reflexión personal. Hora de cambiar Joe Stowell LEA: Lucas 7:37-49 Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. —Lucas 7:39. Una vez, un amigo mío me dijo: «En todos estos años, he visto cambiar muchas cosas, ¡y siempre estuve en contra de los cambios!». Quizá exageró un poco, pero muchos coincidiríamos en que los cambios no nos gustan; en especial, si se trata de modificar nuestros hábitos y actitudes. Esta era una de las razones por las que los fariseos criticaban tanto a Jesús. Él cuestionaba el tradicional sistema de las buenas obras y las pretensiones de superioridad moral. Observa el incidente de Lucas 7, donde la «pecadora» del pueblo entró en la casa del «santo». Al fariseo Simón no le impresionó la generosa demostración de afecto de la mujer hacia Jesús. Al leer los pensamientos de superioridad de Simón, el Señor de inmediato cuestionó el concepto erróneo del fariseo sobre su propia bondad; entonces, relató la historia de dos deudores: uno que le debía mucho al amo y otro que le debía menos. «¿Cuál de ellos le amará más?», preguntó Jesús (v. 42). Evidentemente, aquel a quien se le había perdonado más. Refiriéndose a la actitud estoy-muy-contento-conmigo-mismo de Simón, el Señor dijo: «Aquel a quien se le perdona poco, poco ama» (v. 47). La cuestión es clara: Adormecidos por la idea de cuán buenos somos, nuestro amor a Jesús disminuye porque olvidamos que también estamos entre aquellos cuyos «muchos pecados le son perdonados». Y cuando esto suceda, estemos listos o no, ¡es hora de cambiar!
Mis reflexiones: Meditando y orando, en esta mañana, decidí escribir estas reflexiones sobre el tema del cristianismo y la cultura que le rodea. De acuerdo con las enseñanzas de Jesús, la esencia del cristianismo se encuentra no en conformarse a lo exterior o visible, requerimientos de tipo legalistas, sino en amar a Dios supremamente y al prójimo como a uno mismo. En repetidas ocasiones el Señor, como en el caso de este devocional, confronta a aquellos que quieren imponer su religiosidad acerca de lo que es “vil” y “santo”, llegando así a juzgar a donde ellos no pueden mirar, que es el interior del corazón del hombre y sus necesidades. Allí es donde trabaja con poder transformador el evangelio y en medio de la cultura. Los religiosos de ayer y de hoy no pueden entender como el “Rey de Reyes” nació en un hediondo pesebre porque según su concepto debió nacer en el Lugar Santísimo, en el Templo y es allí donde observamos uno de los primeros actos de adoración pública. No pueden entender que el ministerio del Señor se realizó en su mayor parte fuera del Templo y las Sinagogas, sin negar su importancia. No pueden entender que se mezclara tanto con los necesitados que llegaron a juzgarlo de “comilón y bebedor de vino” o de “amigo de pecadores y publicanos” o de participar en una boda donde se bebía vino o de rechazar la discusión teológica de la samaritana acerca de la importancia del templo porque llegaría el día, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores le adoren en espíritu y en verdad. Porque Uno mayor que el Día de Descanso o que el Templo es el que mora en nosotros, sobre nosotros y alrededor de nosotros. Los religiosos de ayer y de hoy no les gusta que en la Biblia, si es que vamos ser fiel a la Biblia en el contexto del Nuevo testamento que es el contexto de la iglesia, no aparezca una cultura del templo y que por el contrario, durante los primeros 300 años del cristianismo las reuniones se desarrollaran en las casas y las catacumbas, sobre todo a medida que se radicalizaba el proceso de separación del cristianismo en medio del judaísmo y la extensión del evangelio a los Gentiles, lo cual es muy “vil” y “profano” para sus gustos. Con” locura” escribo, como decía el apóstol Pablo, quien a todos se hizo de todo por tal de alcanzarlos para Cristo. Desde sus orígenes el cristianismo ha estado relacionado con la cultura y siempre ha existido tensión entre cristianismo y cultura. Ejemplos de estas tensiones las encontramos en el uso de la música a través de la historia, citadas por Rick Warren : “Castillo Fuerte es Nuestro Dios” de Martin Lutero proviene de una canción popular de sus días. Charles Wesley uso varias melodías populares de las tabernas y de los teatros de la opera de Inglaterra. Calvino contrató a dos escritores de canciones seculares de sus días para que le pusieran música a su teología. La reina de Inglaterra se puso tan furiosa por estas “melodías vulgares” que se refirió a ellas burlonamente llamándolas las “gigas de Ginebra” de Calvino. Cuando se publicó por primera vez “Noche de Paz”, George Weber, director de música de la catedral de Maguncia, dijo que era “una travesura vulgar carente de todo sentimiento religioso y cristiano”. Y Charles Spurgeon, el gran pastor inglés, desprecio las canciones de adoración contemporáneas de sus días, las mismas que ahora reverenciamos. Pero más increíble aun es que los eclesiásticos de la época condenaron ampliamente el Mesías de Haendel diciendo que era “teatro vulgar”. Hasta la sagrada tradición de cantar himnos, en un momento se consideró “mundana” dentro de las iglesias bautistas. Muchos de los métodos y herramientas de las iglesias de hoy, tales como cantar himnos, los pianos, los órganos de tubo, los llamados al altar y la Escuela Dominical, en una época eran considerados mundanos e inclusive heréticos. A manera de resumen, Richard Niebuhr hace un importante análisis de las tensiones que habían caracterizado a la iglesia en sus varios períodos de historia. Distingue tres posiciones principales en la iglesia: Cristo contra la cultura, Cristo de la cultura y Cristo encima de la cultura. Esta última categoría está dividida en tres subdivisiones: los sinteístas que ven a la cristiandad como el cumplimiento y restablecimiento de los valores humanos; los dualistas que dicen que el hombre está sometido a dos moralidades y debe vivir en tensión y los conversionistas que creen que Dios viene al hombre en su cultura con el objeto de transformar al hombre y a través de él a la cultura. Tanto si seguían la filosofía judaica o helenística, los primitivos cristianos tenían siempre que tomar en cuenta la cultura. ¿En cuál posición se encuentra usted? Dios le Bendiga!!!
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Publicado por Rev. Jorge Valdes para Vida Nueva/ New Life el 2/02/2010 12:25:00 PM