Algunas preguntas que vale la pena hacer para ver mínimamente qué tan seguro es el proyecto y para que ustedes pidan la mayor seguridad en caso que se instale el horno.
Por Cecilia Allen
¿Qué experiencia previa tiene el operador?
¿Habrá algún impacto en el valor de las propiedades cercanas al crematorio?
¿Garantiza el dueño del establecimiento los valores de las propiedades?
¿Quién se hace responsable luego de su cierre? (Desmantelamiento, remediación del sitio, etc)
¿Quién se hace responsable en caso que aumenten los problemas en la salud de la población cercana al crematorio?
¿Qué sistema de monitoreo de la calidad del aire será adoptado?
¿Cuáles son los planes y procedimientos en caso de ocurrir accidentes o emergencias?
¿Está el lugar en áreas ambientalmente sensibles (arboledas, reservas, etc) o cerca de ellas?
¿El crematorio va a estar situado en un lugar no-inundable?
¿Cómo es el manejo del agua de lluvia?
¿Qué planes hay para controlar los olores?
¿El personal está debidamente capacitado para operar el horno y para actuar en caso que ocurra algún desperfecto?
Como otra medida de seguridad se tendría que pedir que en caso que se instale el crematorio, se remuevan las amalgamas dentales y las prótesis de los cuerpos y no se quemen los cajones, que son lo que forma la mayor parte de las emisiones tóxicas.
Con respecto al monitoreo, lo más eficiente en temas de control es pedir que se hagan pruebas sobre las emisiones de dioxinas y furanos, mercurio, plomo, y también cadmio, hexaclorobenceno, óxidos de azufre, cloruro de hidrógeno, óxidos de nitrógeno y monóxido de carbono. Es muy poco probable que puedan hacer todas esas mediciones (por ejemplo, los análisis de dioxinas son muy caros), pero hay que exigirlos.
También hay que reclamar monitoreos regulares de estos contaminantes. En el caso de las dioxinas, en otros países a los incineradores les hacen una o dos pruebas de seis horas, pero existe un sistema que toma muestras de dos semanas (esto permite medir las emisiones durante el encendido y apagado de los hornos, que son los momentos de mayor emisión de dioxinas, y también capta las irregularidades de las quemas).
Es muy improbable que el gobierno pueda hacer incluso las pruebas de seis horas una vez por año (no se hacen en ningún incinerador ni en ningún crematorio acá), pero ustedes que son los potencialmente afectados están en todo su derecho de pedir la mayor seguridad si es que se va a aprobar la instalación de un horno, y esto les sirve como herramienta para que, si no se puede cumplir con todas estas medidas, se rechace el proyecto.
El Convenio de Estocolmo sobre Compuestos Orgánicos Persistentes señala a los crematorios como fuente de emisión de dioxinas y furanos al ambiente siendo un instrumento internacional legalmente vinculante para Argentina, así que no se estaría pidiendo nada ilógico.
Habría que tener en cuenta también qué queman durante las pruebas, de modo que por ejemplo, si después van a quemar cajones y cuerpos con amalgamas y prótesis, entonces que quemen cajones y cadáveres con amalgamas y prótesis en la prueba.
Colaboradora de la Coalición Ciudadana Anti-Incineración y contacto en español de la Alianza Global para Alternativas a la Incineración.
Gaia -Alianza Global Antiincineración-
www.no-burn.org
Gaia -Alianza Global Antiincineración-
www.no-burn.org
AAMMA- Asoc.Argentina Médicos por el Medio Ambiente-
www.aamma.org
Health Care Without Harm - Salud sin Daño -
www.noharm.org
Greenpeace Argentina- www.greeanpeace.org.ar