Ahora que estoy retirado, puedo dedicarme plenamente a mi pasión que es la de pescar truchas en la Laguna del Sisga, cerca a Bogotá. Compré un barquito y confié en que mi mujer me acompañaría, pero a ella no le gustan los deportes acuáticos porque son muy riesgosos.
En el club de pesca entablé conversación con Lorena, que es tan apasionada como yo para la pesca de las truchas. Nos hicimos rápidamente compadres de pesca.
Mi mujer siempre protesta que paso demasiado tiempo en mi barquito. Hace un par de semanas que Lorena y yo hicimos una magnifica captura. Yo pesqué un magnífico ejemplar de trucha arco iris y poco después ella pescó un pez de tamaño similar. Naturalmente, como siempe hacemos los pescadores, saqué una foto con mi celular, mientras ella mantenía los peces en alto.
Al llegar a la cabaña, le enseñé con orgullo la foto a mi esposa confiando que así se despertaba en ella el interés por la pesca. Pero su reacción fue negativa, me dijo que tenía que parar de inmediato con ese deporte y vender el barquito. ¡Pienso que ella no me quiere dar el gusto de practicar mi afición!
- ¿Tengo que comunicarle a mi mujer que olvide sus ideas y seguir con mi afición?
- ¿O tengo que vender el barquito, si ella se aferra a su opinión?
Van las gracias adelantadas por su respuesta, sinceramente le saluda, Alfredo.
P.D. Adjunto la foto de Lorena con las truchas capturadas.
Respuesta del Dr. Corazón:
Mira cómo logras deshacerte lo más rápido posible de la bruta de tu mujer!
Las truchas que muestra Lorenita son magníficas......!!!
DR. CORAZÓN
|
|