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| Sangre negra, legendario y cruel. El macabro “corte de franela” |
Como Judas, su hermano Felipe lo vendió al Ejército por 20 mil pesos cuando se iba a entregar a las autoridades. Las generaciones actuales desconocen esta historia y seguramente se preguntarán “¿eso con qué se come eso?” Pues bien, Colombia es un país rico en historias truculentas, sangrientas, de asesinatos masivos, de odios políticos, de personajes funestos y de épocas violentas. Jacinto Cruz Usma, fue un joven campesino tolimense que sufrió en carne propia la violencia política por la lucha fratricida entre los partidos Liberal y Conservador por allá entre 1948 y 1958 y entonces decidió ´cruzar el río´ para irse a la otra orilla, enrolarse en las guerrillas como bandolero y con el tiempo convertirse en el temible Sangre Negra que sembró de muerte y desolación vastas zonas de los departamento de Tolima, Caldas, Huila y Valle. Pero no fue él solo, varios jóvenes de esa época tomaron las armas y crearon la guerrilla liberal para luchar contra los “chulavitas” y “Pájaros”, como se hacían llamar o llamaban a sus adversarios conservadores. Hay que recordar también a“Dumar Aljure”, Guadalupe Salcedo, “Desquite” “El capitán Ceniza”, por mencionar algunos. El remoquete le caía como anillo al dedo a Jacinto Cruz Usma, eso de Sangre Negra no era exageración, la crueldad, la sed de muerte y de venganza contra la policía política y la guerrilla comunista lo llevaron a idearse una figura que denominada “corte de franela”. Corte de franela Esta forma de “vengarse de los muertos” consistía en cortarle el cuello a la víctima y por la herida sacarle la lengua que quedaba expuesta y colgando imitando una pequeña corbata. Era tan real que cuando alguien encontraba un cadáver en estas condiciones lo primero que pensaba o decía era “por aquí paso Sangre- negra”. En ese tiempo los guerrilleros utilizaban fusiles, escopetas y afilados machetes para la lucha cuerpo a cuerpo dejando caminos y senderos saturados de muerte. En Armero En este municipio del norte tolimense se vivió con rigor esa violencia y sobre todo la influencia criminal de Sangre negra y Desquite., quienes no se querían mucho que digamos. El párroco de esa población por allá en los años 58 - 60 era Chucho Fernández, un sacerdote de armas tomar quien se propuso reconciliarlos y luego convencerlos que se entregaran porque su lucha ya era infructuosa y no había motivos para continuar esa guerra fratricida. El padre Fernández logró ese propósito pero por razones del destino la entrega no se pudo realizar, porque en una emboscada y cuando Sangre negra iba camino al sitio convenido, La Policía lo dio de baja en un fuerte combate ocurrido en zona rural del Municipio vallecaucano de El Cairo. La traición Felipe Cruz Usma y su hermano Jacinto tenían las peores relaciones por la divergencia de criterios de formas de formas de actuar y Sangre negra había jurado matarlo cuando regresara al pueblo. Puede decirse que eran enemigos y fue precisamente Felipe quien vendió a su hermano “por unas monedas”, algo así como 20 mil pesos de ese entonces. Se dice que prácticamente se lo entregó a la Policía porque el alcalde militar con quien había convenido y planeado todo, quería cobrar venganza por haberle violado a la mujer. El cadáver del bandolero fue llevado a las instalaciones del Batallón Vencedores de Cartago y se dice que ya se encontraba en estado de descomposición. Sangre negra murió el domingo 26 de agosto de 1964 en el Cerro Paraguas del municipio de El Cairo al norte del Valle. Leyenda Al cabo de los años el padre Chucho Fernández comprendió la razón `por la cual Sangre negra no e llegó a cita con él para realizar la entrega pacífica. A pesar de los años transcurridos y de la poca información que se tiene sobre esta legendaria leyenda, este relato es suficiente para hacer poner los pelos de punta.
Embutidos “Entre los bandoleros que pasaron efímeramente por el norte del Valle, estuvo el tristemente célebre Jacinto Cruz Usma, más conocido como Sangrenegra, quien a pesar de que delinquió principalmente en el Tolima, vino a caer finalmente en el Valle”.
Jacinto Cruz Usma (alias “Sangrenegra”), era un joven campesino que se vio obligado a huir para refugiarse en las montañas selváticas y así salvar su vida, decisión que se convierte en un motivo de discordia con su hermano Felipe, a quien jura matar a su regreso.
Sangre negra había nacido el 1 de julio de 1932 en Santa Isabel, Tolima, medía 1.75 mts. de estatura y tez blanca. Su cédula de ciudadanía le fue expedida el 21 de abril de 1956 cuando contaba con 24 años de edad.
Unidades policiales bajan el cadáver de Sangre negra de un helicóptero de la Fuerza Aérea.
Cédula de Ciudadanía de Jacinto Cruz Usma, alias Sangre negra
Fotografía publicada por el Diario El Tiempo en la que muestra el rostro del guerrillero abatido.
Una foto familiar antes de ingresar a la guerrilla liberal |