Reflexiones!!

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ιŁeeɑпηɑ sɑпηchez herпɑηdez ♥

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Mar 16, 2012, 2:59:01 PM3/16/12
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Escasa y de poco valor alimenticio, suele ser la dieta de los mexicanos. Si, un pueblo numeroso que a pesar de los grandes recursos naturales, humanos y materiales irónicamente apenas alcanza ciertos niveles de satisfacción alimenticia y que si bien es recomendable hacer mínimo tres comidas al día; y ahora los nutrió logos dirían que de cinco a seis más ligeras, pero más seguidas, eso solo es una cuestión de teoría, porque en la practica eso no sucede, y en una gran generalidad  solamente permite hacer una cada seis jornadas.

 

Como si estuviéramos dentro de un internado, en el que tras de estar limitados en las opciones, tenemos que lograr un consenso para saber “de que sopa” nos va a tocar. Opciones no hay muchas, normalmente tres, si acaso cuatro, aunque en esta ocasión, esta última opción, parece ser solamente una más para completar la hoja de menú, pero en realidad ni siquiera se distingue a ver la imagen del platillo, el nombre no suena ni siquiera familiar, la descripción  de los ingredientes si acaso les llame la atención a los que pertenecen al grupo de los profesores, ya que solamente ellos pueden obtener algunos beneficios directos de dicha selección porque al resto nos parece un tanto descolorido e insípido, sin embargo, en esta ocasión nos la presenta el chef como una propuesta obligada para llenar el cuadro; parece que uno de los pinches (o quizás “una”) hizo ejercer su derecho dentro de la cocina y al no llegar al ningún acuerdo respecto a los otros platillos, forzó la situación e impuso su receta a la que parece que más que apostarle a que sea la elegida, con el puro hecho de sembrar mayor discordia y dividir más las opiniones de los comensales contribuirá al menos en encarecer la “alacena” ya que habrá que tener los ingredientes listos, porque al final de cuentas, solo falta que por alguna ocurrencia o circunstancia fuera el platillo elegido del día y no se tengan los suficientes ingredientes. En fin, en cualquier cocina seria, se debe estar listo para servir la ocurrencia de la clientela más……

 

De ahí, las otras opciones parecen ser de un gusto más generalizado, aunque a ciencia cierta, como en cualquier acuerdo al que hay que llegar, además de hablar de las ventajas nutricionales, alimenticias, digestivas; es bueno saber que tanto nos dejará satisfecho. Porque de aquí a que nos vuelva a tocar  escoger, más vale que esta ocasión lo hagamos fijándonos hasta en los ingredientes y modo de preparación, ya que ´podemos quedar desde insatisfechos, hasta indigesto; sin descontar claro la opción de las posibles infecciones estomacales, agruras, vómito, diarrea, reflujo, intolerancia, en fin todos los padecimientos gastrointestinales  que invariablemente acabamos padeciendo cada ves que hacemos una selección inadecuada o nos damos un atracón; aún también en aquellas ocasiones en la que ha parecido que seleccionamos el plato fuerte de una opción y lo combinamos con una botana de contrapeso para que nos haga una mejor digestión, y por azares del destino o porque a pesar de la selección concienzuda, los ingredientes parece que están mal seleccionados , seguramente algunos descompuesto y bueno las consecuencias las acabamos padeciendo.

 

Tres opciones de plato fuerte y otras tantas de botanas que bien a bien no alcanzamos a saber ni como seleccionarla y peor aún ni que contienen, porque se presentan en un platón muy grande y hondo; que en la imagen no alcanzamos a distinguir el contenido del fondo, pero que seguro, como en ocasiones anteriores, hay más porquería de la que alcanzamos a imaginar, y una buena parte acaba inevitablemente en nuestro plato. Que si la mitad son viejas y la otra mitad son usados, para que se mantenga un equilibrio genérico, pero luego resulta que a la horade servir, quitan las ricuras y nos dejan los puros restos; con el argumento de que nos iban a caer mal y que es mejor el camote que las papas; pero bueno, esa es la botana y aunque escojamos una, nos sirven de las tres, yo no entiendo porque, pero así funciona siempre, tu pides de una y te sirven un revoltijo que siempre está lleno de los sobrantes de botanas o platillos anteriores, en la mayoría de los casos puras “mugres”  a punto de echarse a perder o de plano podridas, que con las mañas de la cocina tradicional mexicana, las preparan con veinte mil variedades de chile y nos las presentan en el plato a manera de que no nos demos cuenta de la porquería que estamos tragando, aunque claro está siempre viendo dotadas del alimento nacional por excelencia, ese que nos sirve para hablar de muchas cosas y también para condimentar otras.

 

Pero bueno, además de la botana, que como decía, bien a bien nunca sabemos que contiene, pero siempre sabemos que está repleta de podredumbre; al menos podemos volver a pedir mitad de porción, entre comida y comida, que si bien seguro estará también llena de sobras y porquería, al menos nos distraerá la tripa y nos dará esperanza de que está próximo el siguiente banquete. Bueno, banquete es un decir, o una manera de nombrarlo, porque bien a bien solo se sirven suficiente unos cuantos, pero para el resto solo nos toca ver la comilona de la mesa de junto mientras  encontramos la forma pasarnos el bocado, o peor aun conseguir al menos, un bocado.

 

Pasando de la comida totalmente tradicional a base de maíz, frijol y otra hierbas, por la española que parece nos indigestó durante muchísimos años, hasta lograr una cocina mestiza, que aunque queramos creer que está libre de influencias de las famosas cocinas internacionales, es imposible: los estilos españoles de elaboración, la inevitable influencia que han ejercido las hamburguesas, las papas a la francesa, los embutidos, los sushis y el arroz, que nos ha inundado hasta opacar nuestro colorido ingenio mexicano, pero bueno, ese es otro asunto, aquí lo que tenemos es hambre, si, mucha, pero como chiquillo que cuando por primera ves se encuentra frente a la vitrina de dulces de la tienda de la esquina, quiere comprar todo con su única moneda de peso; ah la ingenuidad, triste decepción darte cuenta que si, es dinero, pero no alcanza para todo, peor aun, no alcanza para casi nada.

 

Tres platillos, solo tres platillos ante la infinita variedad de opciones que nos podrían presentar y que en muchas ocasiones no podrían dejar más satisfechos, mejor nutridos y con menos consecuencias digestivas; nos fueron a poner tres (bueno, cuatro, pero la otra ya la mencione). En la página del menú, las imágenes que alcanza a ver de los platillos; uno de ellos, ya apareció en el menú anterior, la imagen de ahora ya se ve un poco más desgastada, parece que no la cambiaron y si la cambiaron, parece que no le tomaron bien la foto, o que si le tomaron bien la foto, de plano ya no había forma de ayudarle, parece un platillo tradicional, típico, sencillo, austero; como que es del estilo de platillo que los fanáticos de la cocina tradicional podrían preferir o que buena parte de la población cree que es la única opción que existe, simplemente porque no ha tenido oportunidad de conocer algo mejor o porque de plano cree que otras opciones no están a su alcance. Parecen ser unos frijolitos, sin muy mexicanos, salidos del recetario de la típica cocina tradicional, que no permite, aparentemente, la influencia de los condimentos de otras latitudes, pero que si no se comió en la ocasión anterior, muy probablemente ahora este “aderezado” con algunas especies más fuertes para hacerlo atractivo y que no suelte un mal aroma, pero bueno, el asunto es que ello no se puede ver en la foto, solo lo supongo;  la preocupación generalizada de los que no eligieron dicho platillo (en la ocasión anterior) fue por motivos principalmente digestivos, mismo motivos que parece que prevalecen hoy en día. No podemos descartar que haya un grueso de la población que gusta de este tipo de platillos por lo que podríamos terminar con este plato en la mesa. En lo personal, recuerdo aquello que mi padre decía “Con razón o sin razón, con trabajo o sin trabajo, los frijoles siempre son, cantores del coro bajo”, por lo que seguramente dicha opción, no será de mi elección.

 

De ahí, nos encontramos con una típica cazuela de barro, de esas que se han usado durante muchísimos años en nuestro país, y que apenas en los últimos años, pareciera con las modernidades, estamos cambiando por sartenes con diseños y colores diferentes. En una clásica salsa de tomate se alcanza percibir un pedacito verde; si, se ve muy verde, entre tan colorada preparación; de uno de los productos más tradicionales de nuestra cultura culinaria y simbólica; no, desde luego no es chile jalapeño, es del altiplano nacional, del centro del país, cerca de donde nuestros antepasados aztecas fundaron lo que hoy es la capital de nuestra gran nación: en ningún emblema nacional aparece un chile, por favor, ello solo es para disfrazar los sabores, o sea para que te de idea de que las cosas saben bien cuando te estás metiendo un bocado. Lo que si aparece en nuestro emblema nacional, y no me refiero al emblema nacional el circulo amarillo dentro de un óvalo de franjas naranjas, me refiero al de nuestra águila azteca, si esa que esta en peligro de extinción (Me refiero a el águila, no al nuestra nacionalidad, no vaya usted a pensar mal) bueno, no emblema, para evitar confusiones, a nuestro escudo nacional; desde luego, el nopal, que más; adonde más podría haberse posado el águila azteca para devorar a la serpiente (que supongo también seria azteca, porque en aquellos tiempo los chinos aún no nos inundaban de “mercancía china” claro, aunque quien sabe, si ahora el sistema de aduanas no se da cuenta de lo que entra, a lo mejor desde entonces los aztecas no se daban cuenta, en fin) Hablábamos del platillo, o del nopal, bueno de ambos, de que lo que se alcanza a ver en la imagen entre tanto rojo, es un “nopalote verde” , no alcanzo a distinguir si es más verde o más nopal, pero si creo que con todas las características propias del mismo, con todas la virtudes que platican que tiene y que lo hacen parecer indispensable para cualquier dieta, y por supuesto con su clásica textura cuando se parte; a mucha gente le encanta, yo lo prefiero a la Moctezuma, con las plantas de los bien asadas, para que se le quite lo baboso, aunque a veces, ni así.

 

Por último, lo que parece ser una típica suculencia de la tierra de la china, no de los chinos, sino de la china de México; no será que también lo de lo chino también era nuestro, y así como la patente de la virgencita de Guadalupe que nos agandayaron los chinos, nos hayan agandayado lo de la china o será que la china poblana también venia en el mismo contenedor que la serpiente que devoró el águila sobre el nopal, híjole, o sea que hemos estado llenos de nopales desde antes de la conquista;  en fin, espero que las chalupas si sean poblanas, aunque la china…… habrá que verle a los ojos, a ver si los tiene abiertos, o se ve tristemente sospechosa. Pero bueno, hablábamos de la última opción y la imagen que presenta, que si bien no es tan nacional como los frijoles o el nopal, siempre encontramos alguna variante en cualquier rincón del país, garnachas, picaditas, huaraches, enchiladas, en fin cualquier tortilla con salsa, que en cualquier casa podemos encontrar es una variable de chalupa. El asunto es que para algunos, el platillo debería de ser algo más sustancioso, como que una simple chalupita, parece poco, como que no les llena la pupila, como que la quisieran “preparada”, si, así le dicen cuando lleva algún guisado encima, que bien podría ser pollo, carnitas, picadillo o huevo; definitivamente esta en la foto no se ve tan atractiva, ni huevito lleva; pero a pesar de lo que parezca, preparada ha de estar, porque ya ha sido aprobada por las cocinas vecinas. Recientemente vino el pinche de la cocina de al lado y dio el visto bueno respecto a las propuestas sobre la mesa y al menos se manifestó de acuerdo en que si nosotros nos lo vamos a comer que escojamos el  platillo que queramos, ya si no enchilamos, es cosa nuestra; eso si, lo único que le ha de preocupar, es que si nos da diarrea, no les salpiquemos; ellos nos cooperan con el Pepto y nosotros a aguantar vara.

 

Pero bueno, no hay más, las opciones por escoger son solo estas y pidamos lo que pidamos, así sea una simple quesadilla o un croissant, no se va a poder, no hay opción, si están fuera del menú, no los podemos escoger. Como buenos platillos mexicanos, parece que todos pueden causar indigestión, agruras y pesadez; la cosa, es cual será el menos agresivo y aquel que podrá dejarnos un sabor de boca menos malo, porque muy probablemente ni con lavada de boca nos vamos a quitar el mal sabor, y será hasta la próxima oportunidad que se nos presente otro menú que podamos hacer algo mejor, la esperanza es lo último que muere

 

Por el momento, como decía la abuelita “Que Dios nos ilumine”, porque realmente es una decisión de la que vamos a depender o padecer un buen rato, y entonces sería mejor “Que Dios nos agarre confesados”


L.C.Ma. Ileana Sánchez Hernández.

 "El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento."

 

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