Leprosario-dogma
Mantra-Dogma, dios gris unicelular, nervio del deseo [534]. A veces me devasta no verme reflejado en tu poco rostro. Esbirros, canallas del método. Domo tus aires en mi copa para mi hielo rojo es el paradigma del deseo. Un cielo cristalino se desvirtúa y busca dar sentido a nuestro andar circular por este suburbio ateniense donde perviertes mis últimas intenciones de ingresar al mercado editorial-siquiátrico. No eres sincero, tu máscara de perro no te permite respirar esta tarde, ya que, HOMBRE, suena a tus oídos como algo a resolver y una necedad prematura a la carga de las partículas fuertes de humanidad. El hogar magnífico en que se alzan tus ojos como larvas húmedas no conmueve más a este minúsculo y necio despertar, aunque resultes un dígito nulo y suplicante para los tecnodioses de esta esfera de fuego viscoso. El hambre de esta gesta es un primer sentido que dimos a la directriz de la misión. La existencia es un hilo tendido entre dos torres. Esto está implícito en el número 960337312.