Practicas De Fisica Para Secundaria

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Varinia Swicegood

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Aug 5, 2024, 12:19:09 AM8/5/24
to unprabriderg
Lasrecomendaciones de salud pblica que se presentan en las Directrices de la OMS sobre actividad fsica y comportamientos sedentarios estn orientadas a todas las poblaciones y los grupos de edad desde los 5 hasta los 65 aos o ms, independientemente del sexo, el contexto cultural o la situacin socioeconmica, y son pertinentes para todas las personas, sea cual sea su capacidad.

Las nuevas directrices se organizan por grupo etario y por comportamiento (actividad fsica y comportamiento sedentario). Cada apartado de las recomendaciones comienza con un prrafo introductorio en el que se resumen los resultados sanitarios asociados con la actividad fsica o el comportamiento sedentario, respectivamente; las recomendaciones figuran a continuacin. Se han incluido varias declaraciones de buenas prcticas para aclarar cmo la poblacin destinataria puede cumplir la recomendacin de manera segura. Estas declaraciones de buenas prcticas no son recomendaciones calificadas per se, pero tienen una base cientfica y parten de consideraciones prcticas revisadas y recomendadas por el GED.


En cada conjunto de recomendaciones figura un resumen de la evidencia cientfica en la que se fundamentan, estructurada en torno a las tres preguntas PICO; en primer lugar, se presenta la evidencia relativa a las asociaciones con los resultados sanitarios crticos, seguida de un resumen de la evidencia en materia de dosis-respuesta. Por ltimo, se presenta un resumen de la evidencia relativa a las relaciones entre los distintos tipos o dominios de exposicin y los resultados sanitarios, de haberlas.


Los nios y adolescentes pueden realizar la actividad fsica como actividad recreativa o de ocio (juegos, deportes o ejercicios programados) y en el marco de la educacin fsica, los desplazamientos (caminar e ir en bicicleta o en algn otro medio rodado) o los quehaceres domsticos, en el contexto educativo, domstico y comunitario.


En los nios y adolescentes, la actividad fsica es beneficiosa por cuanto respecta a los siguientes resultados sanitarios: mejora de la forma fsica (capacidad cardiorrespiratoria y muscular), la salud cardiometablica (tensin, dislipidemia, glucosa y resistencia a la insulina), la salud sea, los resultados cognitivos (desempeo acadmico y funcin ejecutiva) y la salud mental (menor presencia de sntomas de depresin) y menor adiposidad.


Se recomienda lo siguiente:>Los nios y adolescentes deben realizar al menos una media de 60 minutos de actividad fsica diaria principalmente aerbica de intensidad moderada a vigorosa a lo largo de la semana.


En la elaboracin de las presentes directrices para nios y adolescentes, se utilizaron varias revisiones sistemticas (22, 25, 35) que se actualizaron con las 16 nuevas revisiones identificadas que cumplan los criterios de inclusin. Todos los detalles sobre la metodologa, la extraccin de datos y los perfiles de evidencia figuran en el anexo de la web: Perfiles de evidencia.


Un amplio conjunto de pruebas ya haba establecido anteriormente que una mayor cantidad e intensidad de actividad fsica en los nios y adolescentes est asociada con mltiples beneficios para los resultados sanitarios (1). La evidencia reciente confirma que una mayor actividad fsica mejora la capacidad cardiorrespiratoria y musculoesqueltica en los nios y adolescentes (22, 35). Por ejemplo, se obtienen efectos positivos mediante la participacin en una actividad fsica de intensidad moderada a vigorosa tres o ms das a la semana por espacio de entre 30 y 60 minutos (22, 35).


La actividad fsica regular, principalmente aerbica, en los nios y adolescentes est positivamente asociada con beneficios para los resultados de salud cardiometablica, como mejoras en trminos de tensin, perfil lipdico, control de la glucosa y resistencia a la insulina (35). Varias revisiones recientes examinaron la eficacia de los programas de actividad fsica en las escuelas (46), el entrenamiento intervlico de alta intensidad (47) y el entrenamiento de resistencia (48) frente a la ausencia de toda intervencin en los ndices de salud cardiometablica. En las tres revisiones haba una evidencia clara de que las intervenciones estaban asociadas con mejoras en los resultados cardiometablicos, si bien el nivel de precisin variaba en cuanto a las magnitudes del efecto y pocos ensayos individuales encontraron que la actividad fsica tuviera beneficios estadsticamente significativos en todos los resultados cardiometablicos. Una revisin de 19 ensayos aleatorizados y controlados (n= 11 988) (46) indic que los programas de actividad fsica en las escuelas estaban asociados con mejoras estadsticamente significativas en la tensin arterial diastlica (ME= 0,21 [IC del 95%: 0,42 a 0,01]; p= 0,04) y la insulina en ayunas (ME= 0,12 [IC del 95%: 0,42 a 0,04]; p= 0,03) en comparacin con la ausencia de intervenciones de actividad fsica.


Se ha observado una asociacin favorable entre la actividad fsica y la adiposidad, y unos niveles ms elevados de actividad podran estar asociados con un estatus de peso saludable en los nios y adolescentes (22, 35). Los resultados suelen ser ms fuertes en los estudios transversales, mientras que los de los estudios observacionales prospectivos son ms desiguales, lo que limita la comprensin de la direccionalidad de las asociaciones observadas. En revisiones ms recientes de ensayos sobre intervenciones de actividad fsica (entrenamiento intervlico de alta intensidad [HIIT] en laboratorio, actividad fsica en el aula, entrenamiento de resistencia) se constataron resultados heterogneos, siendo as que la mayora de los estudios incluidos en las revisiones no haban registrado efectos (47, 49, 50). Sin embargo, una revisin de estudios longitudinales y transversales mostr una relacin negativa entre la actividad fsica medida por podmetro y las medidas de la adiposidad, el IMC o el permetro de cintura (51). Globalmente, la evidencia de la asociacin entre la actividad fsica y el desarrollo de un estatus de peso saludable es de una certeza baja y hacen falta ms estudios para determinar la direccionalidad y la fuerza de asociacin.


Hay menos evidencia sobre la asociacin entre la actividad fsica y el desarrollo motor en los nios y adolescentes, y las revisiones actuales muestran hallazgos nulos (22). Hacen falta ms estudios sobre el desarrollo motor como resultado con el fin de aportar informacin para la elaboracin de futuras directrices.


Por cuanto respecta a los nios y adolescentes, las actividades de esfuerzo seo pueden formar parte de los juegos, carreras, volteretas o saltos. La actividad fsica est positivamente asociada con la acumulacin de masa sea y la estructura sea, y la evidencia reciente confirma que los nios y adolescentes ms fsicamente activos que sus compaeros tienen mayores niveles de masa sea, contenido y densidad mineral sea y una mayor fortaleza de los huesos (35). Lograr un nivel ptimo de salud sea en la infancia y la adolescencia puede ser un factor de proteccin frente a la osteoporosis y las fracturas conexas ms adelante.


Si bien toda actividad fsica viene acompaada de cierto riesgo de eventos adversos (53), existe una evidencia limitada de efectos nocivos asociados con los niveles de actividad fsica recomendados para la salud (35). En base a la evidencia disponible y a la opinin de expertos, los posibles riesgos asociados con la cantidad y el tipo de actividad fsica recomendada para los nios y adolescentes se consideraron escasos (35) y pueden reducirse mediante el incremento progresivo del nivel y la intensidad de la actividad, especialmente en los nios y adolescentes inactivos. Se sabe que la participacin en determinados deportes aumenta el riesgo de lesin, al igual que incrementar la intensidad del ejercicio (53). Hacen falta ms estudios para reforzar la base de conocimientos en este terreno.


El GED lleg a las siguientes conclusiones:Existe una evidencia de certeza moderada de que una mayor cantidad de actividad fsica moderada y vigorosa est asociada con una mejora de la capacidad cardiorrespiratoria y muscular, la salud cardiometablica y la salud sea en los nios y adolescentes.Existe una evidencia de certeza moderada de que la actividad fsica de intensidad moderada a vigorosa tanto a corto como a largo plazo tiene efectos positivos en la funcin cognitiva, los resultados acadmicos y la salud mental.Existe una evidencia de certeza baja de que la actividad fsica est favorablemente asociada con el desarrollo de un estatus de peso saludable en los nios y adolescentes.Existe una evidencia de certeza baja de que los riesgos relacionados con la cantidad y el tipo de actividad fsica recomendada para los nios y adolescentes son escasos y se hallan superados por los beneficios.


Si bien existe una amplia base cientfica que demuestra una asociacin positiva entre la actividad fsica y los resultados sanitarios en los nios y adolescentes, muy pocos estudios han analizado la cuestin dosis-respuesta. Por lo tanto, la forma exacta de la curva dosis-respuesta y la presencia de valores umbral (que diferencian el riesgo bajo del alto) en lo referente a la actividad fsica y determinados resultados sanitarios se conoce menos en los nios y adolescentes que en las poblaciones adultas. No obstante, una amplia base cientfica demuestra que muchos de los beneficios para la salud se producen con 60 minutos diarios de actividad fsica (22, 35), y dado que no existen pruebas en sentido contrario, se ha llegado a la conclusin de que la evidencia actualizada confirma la actual recomendacin de la OMS de 60 minutos diarios de actividad fsica moderada o vigorosa al da (1).


Ahora bien, la revisin de toda la evidencia, incluidos los ltimos resultados de estudios realizados a partir de medidas de la actividad fsica obtenidas a travs de dispositivos, no apoyaba el mantenimiento de la especificacin de un mnimo de 60 minutos diarios de actividad fsica moderada o vigorosa para obtener beneficios para la salud, dado que los estudios en trminos generales haban utilizado un promedio de 60 minutos diarios, no un mnimo de 60 minutos diarios, a la hora de evaluar los beneficios de la actividad fsica para los resultados sanitarios. La conclusin de la revisin fue que las nuevas directrices deban modificarse para reflejar con mayor exactitud esa evidencia.

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