EXAMÍNESE A SI MISMO
Pastor Iván Tapia
"Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?"
2 Corintios 13:5
Final de año es tiempo de evaluación. Es muy conveniente sacar cuentas de cómo nos ha ido, cuánto hemos progresado, cuáles han sido las dificultades, en qué avanzamos y qué cosas debemos fortalecer. Cuando se es estudiante hasta se puede reprobar. Pero en esta oportunidad quiero llevarlos a un examen más profundo de vuestras vidas. Y no es cosa personal, sino un antiguo consejo de la Palabra de Dios.
1. EXAMÍNESE A SI MISMO SI SE ESTÁ EN LA FÉ
Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe;
(2 Corintios 13:5 a) Examinarse a sí mismo es una admonición del Señor. Es Él quien nos invita, a través de las palabras de San Pablo, a hacer un examen de nuestra condición espiritual. Y pone como condición principal la fe, porque es la fe la piedra principal que sostiene toda nuestra vida cristiana. "Sin fe es imposible agradar a Dios"; todo lo que vivimos en la vida cristiana proviene de esa fe sobrenatural que Él nos ha dado. "La fe es un don de Dios". "Gracias a la fe tenemos paz para con Dios". La fe es una de las virtudes teologales, pero no es una virtud que podamos desarrollar por nuestro esfuerzo sino que es el Espíritu Santo de Dios el que la planta, la hace crecer y producir fruto en nosotros. Nuestra labor es tan sólo disponernos a la acción sobrenatural de Dios por medio de la humillación, sumisión, sujeción y obediencia a Él, Su Palabra y Su Iglesia. Por algo se dice que "la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios"Cuando el Espíritu Santo habla de estar en la fe, esto significa varias cosas:
¿Está usted edificado en la fe?
¿Vive usted basado sólo en la fe?
¿Ha depositado usted toda su confianza en Dios?
2. PRUÉBESE A SÍ MISMO QUE TAN CRISTIANO ES
Probaos a vosotros mismos
(2 Corintios 13:5 b). Siempre se habla de cómo Dios nos prueba, de la necesidad que nuestra fe sea probada. Esto es bíblico. Mas, aquí el Espíritu Santo nos dice que cada uno de nosotros, los cristianos, debemos probarnos a nosotros mismos. ¿Cómo será esto? ¿De qué modo podemos probarnos y en qué aspectos? Una vez más podemos cotejarnos con el Modelo de perfección: Jesucristo. Si creemos que es nuestra tarea crecer a la estatura de Él, a Su medida, en Su plenitud, entonces necesitamos compararnos con Él (Efesios 4:13). La única forma en que el pintor puede comprobar si su retrato está perfecto, es comparándolo con el modelo. No podemos saber si nuestra vida cristiana va bien, regular o mal, si no nos probamos a nosotros mismos. El chef debe probar, es decir tomar el olor y el sabor de su platillo, para comprobar si está correctamente preparado y será degustable, no puede servirlo a ciegas, sin probar. El constructor o ingeniero debe hacer un examen de resistencia de los materiales para construir un edificio, un puente, una represa, etc. para que la obra sea segura. Dios, como buen Arquitecto, nos prueba en resistencia, en fe. También nos prueba en sabor, si estamos salados lo suficiente con Su amor, no demasiado salados para ser repelentes, tampoco insípidos, carentes de gracia. Cuando el apóstol nos dice "pruébate a ti mismo" nos está autorizando y demandando observar y examinar en nosotros las virtudes cristianas básicas: fe, paz, amor y esperanza (Romanos 5:1-5)Para probarnos Dios nos somete a circunstancias, como lo hace un entrenador deportivo, un superior con sus soldados o un profesor con sus alumnos. ¿Se ha sometido usted alguna vez a una situación dura, con el único propósito de probarse a sí mismo? Es lo que hacen las personas cuando quieren mejorar. Lo hace el artista, el científico, el profesional, etc. Alguien tiene miedo a la altura y se inscribe en un curso de alpinismo para enfrentar ese miedo y superarlo; otro no gusta de ver sangre y heridas, entonces ayuda en una brigada de socorro, sólo con la intención de aprender a ser fuerte. Pero esta actitud no es muy frecuente, los seres humanos por lo general buscamos lo que nos place y no lo desagradable; es casi una ley de vida, el hombre y la mujer buscan el placer, a menos que sean masoquistas. Pero para este último aquello que es doloroso o desagradable es lo contrario, un placer para él, entonces deja de ser un displacer.
Cuando comenzamos a buscar en el camino de la fe acciones y circunstancias que implican un duro trato para nosotros, nos estamos adentrando en lo que se llama la "ascética". La teología que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones a la luz de los principios revelados, se llama Teología Dogmática. La Ascética es parte de la teología dogmática y moral, y se refiere al ejercicio de las virtudes cristianas. Por otro lado, la llamada Teología Mística, que también forma parte de la dogmática, se refiere a la perfección de la vida cristiana en las relaciones más íntimas que tiene la inteligencia humana con Dios. Suele afirmarse que la ascética conduce a la mística. La palabra "asceta" deriva de una palabra griega, que significa "profesional, atleta". Un asceta es "una persona que hace vida ascética", un profesional o atleta de la espiritualidad. El ayuno, largos tiempos de oración, la abstinencia sexual, períodos de silencio, vigilias, y cualquier práctica de privación corporal son medios purgativos que permiten orientarnos a Dios, dejando atrás los apetitos de la carne. El apetito como tal no tiene por qué ser malo pero sí lo es el apego o gusto que provoca en la memoria, porque le impide orientarse plenamente hacia Dios.
¿Cómo está viviendo el amor a sí mismo, al prójimo y a Dios en su vida?
¿Tiene paz en su vida actualmente? ¿En qué aspectos le falta paz?
¿En qué consiste su esperanza?
3. CONÓZCASE A SI MISMO COMO HUMANO
¿O no os conocéis a vosotros mismos,
(2 Corintios 13:5 c) "Nosce te ipsum", "Conócete a ti mismo", la antigua inscripción, puesta por los siete sabios en el frontispicio del templo de Delfos, es clásica en el pensamiento griego. En todos los tiempos muchos pensadores han reflexionado sobre ella con variados matices siguiendo el ejemplo de Sócrates y Platón.. La sabiduría de Occidente comienza, en su vertiente filosófica, con este pensamiento, intentando alejarse de adivinanzas y supersticiones. Parece que el origen del adagio se remonta a escritos antiguos de Heraclio, Esquilo, Herodoto y Píndaro; y surge como una invitación a reconocerse mortal y no dios. Sócrates lo eleva a un nivel filosófico como un examen moral de uno mismo ante Dios. Platón lo orienta hacia la verdadera sabiduría en un fantástico sistema de pensamiento. Erasmo dirá que es el inicio del filosofar en cuanto lleva a la conciencia humilde de "saber que no sabe nada". Los Padres de la Iglesia lo toman y también lo encuentran en los escritos bíblicos: "si tú no te conoces, seguirás el camino del rebaño" (Cantares 1:8) y "está atento a ti mismo" (Deuteronomio 15:9). San Agustín hace célebre el aforismo elevándolo también a Dios, diciendo que el fin de la vida es "conocerte y conocerme". Pero el más claro ejemplo bíblico de buscar conocimiento, empezando por el de sí mismo, es Salomón, quien pide a Dios sabiduría, como el más rico tesoro: "Concede, pues, a tu siervo, un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal" (1 Reyes 3:9)No es fácil conocerse a si mismo. Requiere de mucha honestidad. Conocerse a sí mismo es conocer exactamente cuáles son mis fortalezas y cuáles mis debilidades, cuánto es lo que puedo dar a mi mismo y al prójimo, cuales son las capacidades que Dios me ha dado y de cuales carezco. Quien no se conoce a si mismo comete muchos errores a la hora de tomar decisiones en su vida. Por desconocimiento de si mismo hay fracasos matrimoniales, profesionales y vocacionales. Para conocerse a si mismo la persona debe enfrentar su realidad. Como son pocas las personas que se empeñan en esta tarea, más hay los que se engañan a sí mismos y creen conocerse; entonces Dios se encarga de golpearnos y así llegamos, a veces, a saber quienes somos verdaderamente. Los cristianos, de acuerdo al texto que examinamos, tenemos la obligación de investigarnos y conocer quienes somos realmente.
¿Te conoces a ti mismo?
¿Sabes quién eres realmente?
¿Conoces tus fortalezas y tus debilidades?
4. CONÓZCASE A SI MISMO COMO CRISTIANO
Que Jesucristo está en vosotros,
(2 Corintios 13:5 d) Esta es la más impresionante realidad de ser cristiano, hijo de Dios; que Cristo vive dentro de nosotros, por medio de Su Espíritu Santo. Es algo tan escuchado, repetido hasta el cansancio en la Iglesia, que ha pasado a ser casi un cliché. Pero, hermanos, es algo maravilloso: Jesucristo vive dentro de nosotros desde el día en que le entregamos nuestra vida a Él.En el examen que nos hacemos tenemos que tocar fondo y llegar a esta realidad sobrenatural: Jesús vive dentro de ti y de mi. Somos pecadores, cometemos muchos errores, tenemos debilidades, pero Él es nuestra fortaleza, Él nos limpia de pecado, Él irá corrigiendo nuestros errores.
¿Estás convencido/a de que Jesucristo vive en tu corazón?
¿Crees que eres un/a hijo/a de Dios nacido de nuevo?
5. NO REPRUEBE ESTE EXAMEN
A menos que estéis reprobados?
(2 Corintios 13:5 a) Triste sería que, luego de haber hecho este examen, llegáramos a la conclusión de que no somos verdaderos cristianos. No es la idea. Y si fuere así, vaya entregando su vida al Salvador y Señor, para estar a cuentas con Dios. La Biblia de las Américas, Lockman 1997, expresa: "Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Jesucristo está en vosotros, a menos de que en verdad no paséis la prueba?"En otro pasaje, el apóstol Pablo también aconseja a los creyentes que se examinen. Deben hacerlo para ver si deben participar o no de la Cena del Señor, "Por tanto, pruébese cada uno a si mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa. Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor." (1 Corintios 11:28-32) En este caso "probarse a sí mismo" es exponer, declarar, confesar todo nuestros pecados al Señor.
El verdadero creyente se juzga a sí mismo estando plenamente consciente y gozoso de la eterna seguridad de la gracia de Dios. La idea humana de la autocrítica se basa en la incredulidad. La idea divina del juicio propio, en cambio, se basa en la confianza. Si usted confía en que Dios Padre le ama, que Dios Hijo ha muerto y resucitado por usted y que Dios Espíritu habita en su corazón desde el día que creyó en Él, podrá examinarse a sí mismo, probarse a sí mismo, conocerse a sí mismo y salir aprobado, porque reconocerá que Cristo ya vive en usted. Sea valiente y veraz, examínese a si mismo.
AUTOEXAMEN:
BIBLIOGRAFÍA