Hace algunos meses fue transmitido por el Discovery Channel un
programa que muy apropiadamente fue titulado “El Hombre del Futuro”.
Allí presentaron a una notable científica cuyo nombre no recuerdo pero
si su nacionalidad francesa y a quien en adelante llamaremos
“Anna” (es lo único que recuerdo), quien según afirmaron, tiene
aproximadamente unos 20 años, un poco mas un poco menos, estudiando y
analizando el hueso esfenoides en el ser humano en correspondencia a
su proceso evolutivo. Su objetivo: poder predecir, como en efecto
predijo, a través de un estudio morfológico comparativo y tendencial
de la forma del cráneo y mandíbula de nuestros antepasados, en
relación con la forma y tamaño del hueso esfenoides, el futuro rostro
típico (cabeza completa) del Ser Humano que surgiría como producto de
la evolución del hombre.
Para quienes no lo sepan, “El esfenoides es un hueso situado en la
parte media de la base del cráneo que forma parte de la estructura
interna profunda de la cara, de las fosas nasales y del propio cráneo.
En él se encuentra la silla turca donde se aloja la
hipófisis.” (Wikipedia). Hacia la parte posterior del hueso esfenoides
y adosado a él, se encuentra el occipital, que es el hueso que tiene
el orificio donde se une el Cráneo con la Columna Vertebral. Hacia
adelante tiene el Palatino o “Cielo de la Boca” como comúnmente se
llama.
Lo relevante del esfenoides consiste en que en todos animales
vertebrados con cerebro, este hueso se presenta de forma plana y en
posición horizontal, a excepción del hombre, en cuyo cráneo el
esfenoides se presenta con una inclinación y un doblez particular,
producto progresivo y secuencial, según conclusiones de esta
científica francesa, del proceso evolutivo del cual surgió el Homo
Sapiens. Esta gradual inclinación y doblez del hueso esfenoides
producida durante el proceso evolutivo del hombre según nuestra
querida amiga “Anna”, es lo que ha permitido las graduales
transformaciones desde los prosimios hasta el humano moderno, de la
forma, tamaño, posición y aumento de la bóveda craneal, así como de la
forma y tamaño de los ojos y de la mandíbula.
Esto que copie de Wikipedia, (
http://es.wikipedia.org/wiki/Esfenoides)
resume el proceso de transformación del hueso esfenoides y su relación
con la capacidad craneana:
“Estudios recientes sugieren la hipótesis según la cual los cambios
(por mutación) de la posición del esfenoides han implicado
transformaciones en la capacidad cerebral y, transitivamente, avances
en las capacidades cognitivas e intelectuales.Dentro de la línea
filogenética que desemboca en el Homo Sapiens Sapiens se periodizan
las siguientes etapas:
· Hace 60 millones de años los prosimios tenían un esfenoides
horizontal y plano como la inmensa mayoría de los demás animales con
cerebro.
· Hace unos 40 millones de años, en los simios el esfenoides tenía una
primera inclinación hacia abajo lo cual permitía un aumento de la
capacidad encefálica. Los lóbulos occipitales obtuvieron más espacio y
así se logró un perfeccionamiento de la visión estereoscópica y
probablemente de la memoria visual.
· Hace menos de 12 millones de años se produjo una nueva inclinación
hacia abajo, esto en la línea evolutiva dio origen a los antropoides,
lo cual implica un cerebro aún mayor en proporción al resto del
cuerpo.
· Hace unos 6 millones de años, con los Australopitecos, la
inclinación del esfenoides se volvió a acentuar, y con ello se
incrementó la capacidad neurocraneal.
· Hace 2 millones de años se produjo la misma inclinación hacia abajo
del esfenoides, coincidiendo con un total bipedismo. Tal bipedismo,
supone la necesidad de un cerebro voluminoso con redes neuronales
complejas como para mantener esa posición opuesta a la gravedad. Es
también probable que esa nueva posición del esfenoides permitiera un
habla rudimentaria, cuyos fonemas eran chasquidos y tonos guturales.
· Entre 200.000 y 160.000 años atrás el esfenoides obtuvo la
inclinación que se encuentra en el Homo Sapiens Sapiens. Este hecho
coincide con un aumento de la capacidad cerebral, (en especial de los
lóbulos frontales) y una mayor irrigación sanguínea para el cerebro.
“Anna”, hizo especial énfasis en dos aspectos que pueden desprenderse
de esta concisa enumeración, en primer lugar la gradual disminución de
los intervalos de tiempo que puede observarse entre cada una de las
etapas brevemente descritas, lo cual le ha permitido predecir, que en
realidad no falta mucho tiempo en escala evolutiva, para que la
próxima transformación evolutiva del hombre se produzca, así por
ejemplo:
· Entre los prosimios y simios: 20 millones de años
· Entre lo simios y los antropoides: 28 millones de años.
· Entre los antropoides y los Australopitecos: 6 millones de años.
· Entre el Australopiteco y los primeros bípedos: 4 millones de años.
· Y entre estos y el Homo Sapiens: 200.000 a 160.000 años.
Y en segundo lugar, la conclusión de que no solo el proceso evolutivo
del hombre sino en general toda la evolución, no se desarrolla a
través de pequeños y graduales cambios al azar obra y gracia de la
selección natural, sino de cambios súbitos, repentinos y perfectamente
definidos e identificables, generados por mecanismos genéticos que se
activan cada determinado lapso tiempo. Allí dieron a entender como que
si todo ello hubiese estado programado.
Otra particularidad de este hueso esfenoides es que viene a ser el
primero de los huesos que se forman en el proceso embrionario del
hombre, es decir, es el primer hueso que se forma en el feto y cuando
lo hace, se presenta primero de forma plana como en todo el resto de
los animales para luego, unas semanas después y a diferencia de como
no sucede en el resto de los animales en el crecimiento del embrión,
inclinarse y doblarse, para obtener finalmente la forma característica
y única que tiene este hueso en el ser humano.
Para demostrar su hipótesis, “Anna” por una parte presentó, además de
toda una análisis morfológico comparativo entre los huesos esfenoides
de fósiles de especies prehumanas en relación a la estructura, formas
y capacidades de las distintas partes del cráneo; un particular
esqueleto completo de un niño moderno cuyo hueso esfenoides no obtuvo
la inclinación necesaria en su proceso de gestación. El aspecto, es
decir la apariencia a la vista de dicho cráneo era por demás
impresionante. Simplemente parecía el cráneo fósil de algún homínido
antiguo, y allí en el programa, para corroborarlo, estaban dos
científicos (antropólogos si mal no recuerdo) absolutamente perplejos
ante tal sujeto pues no creían que lo que tenían enfrente de cuerpo
presente, era el esqueleto de un niño moderno.
Por otra parte, y para demostrar lo repentino que según Anna suceden
los cambios evolutivos en las especies, mostraron una salamandra
mexicana comúnmente llamada ajolote o axolote (vocablo nahuatl que
significa “monstruo acuático”), que vive en el agua y cuya
particularidad principal es la de poseer a la altura del cuello, tres
pares de branquias laterales externas, parecidas a unas cornamentas,
las cuales utiliza para respirar, pero al mismo tiempo, también posee
pequeños sacos pulmonares, que no se han desarrollado como pulmones
debido a su escaso uso. Y allí mismo, como para quedar atónitos, le
han inyectado a un ejemplar de este ajolote que tenían allí, quien
sabe que hormona milagrosa que activa quien sabe que tipo de procesos
(perdonen la imprecisión pero como cosa rara no lo anote ni grabe),
que el pobre animalito, frente a nuestros ojos, se le han atrofiado
las branquias hasta perderlas mientras que simultáneamente
desarrollaba todo un sistema pulmonar completo que le permitió,
ortodoxicamente hablando, dar un salto en la escala evolutiva y salir
a vivir fuera del agua. Lo que podría llamarse el proceso evolutivo en
vivo y en directo y en una sola generación. ¿Como lo explicaron? ...
haciendo uso de la teoría de la existencia de los genes directores.
Una sola mutación en uno de estos genes directores, es capaz de
generar una nueva especie en una sola generación. No esas pequeñas,
sucesivas y acumulativas transformaciones producto de mutaciones
aleatorias que si son favorables, pasaran de generación en generación
hasta que finalmente, después de muchas generaciones se produzca una
nueva especie.
Con ello “Anna” pretende demostrar que los cambios morfológicos del
hueso esfenoides estuvieron estrechamente relacionados con los cambios
evolutivos del pasado hacia el presente del Hombre y en consecuencia
estarán estrechamente ligados a los cambios evolutivos del presente
hacia el futuro del mismo Hombre lo cual le permitiría, siguiendo las
tendencias de dichos cambios morfológicos atraves del tiempo, predecir
como en efecto predijo el aspecto del Hombre del Futuro; el cual
“Anna” se atrevió a presentar al final del programa. Su “Hombre del
Futuro”, producto de una nueva mayor inclinación y doblez del hueso
esfenoides, tendrá una mayor capacidad cerebral, es decir un cerebro
mas grande y mas redondo, mas vertical (una cabezota). La mandíbula
inferior será mas pequeña y delgada, es decir la barbilla puntiaguda.
La nariz pequeña. Los ojos mucho mas grandes y achinados. En fin lo
que yo vi, fue el propio fenotipo del extraterrestre que aparece
descrito y dibujado, en todos los testimonios de quienes según, han
tenido la enorme suerte de vivir un encuentro cercano del tercer tipo.
Fin del programa.
Aquí vale la pena destacar a los efectos de lo que nos interesa, en
que dicho hueso se presenta en las primeras etapas embrionarias de un
nuevo ser humano, en forma plana al igual que el resto de los animales
vertebrados con cerebro, para luego tomar su forma final
característica del hombre.
Y es que sobre estas similitudes embrionarias en las etapas tempranas
de todos los animales, se ha desarrollado toda una especialidad que se
ha dado en llamar “Homología Embrionaria” la cual constituye uno de
los pilares fundamentales de la Teoría de la Evolución por
constituirse en una evidencia de que todos los organismos vivientes
descendemos de un ancestro común y que las diferentes formas y
especializaciones de los diferentes órganos y estructuras en los
cuerpos de los distintos animales, se deben simplemente al proceso
evolutivo producto de la “Selección Natural”.
La homología embrionaria ... “establece semejanzas entre órganos de
animales de acuerdo a una misma estructura, posición y origen,
estructuras de procedencia iguales durante el desarrollo embrionario
pero que evolucionan para adaptarse a condiciones ambientales
diferentes, es decir, un mismo órgano con origen embrionario común
entre especies diferentes puede ser distinto en su aspecto y función
de acuerdo al tipo de adaptación requerida por la presión de ambiente.
Los órganos son homólogos porque comparten la estructura general y el
origen durante el desarrollo embrionario condición heredada de
antecesores comunes entre la especies.
La homología evalúa el grado con los que se pueden establecer
semejanzas entre estructuras embrionales o de origen y es por ello que
este principio representa un factor importante a favor de la teoría
evolutiva ya que establece una idea clara de las relaciones de
parentesco y la herencia a partir de antecesores comunes. Al mismo
tiempo la homología condujo a un gran avance en el conocimiento de los
animales y su clasificación. Los progresos se vieron incrementados con
los logros progresivos de la bioquímica y la genética determinantes en
el reconocimiento de homologías entre organismos.” (de algún lado lo
copie)
Puedo recordar un programa del NatGeo en el cual presentaron cuatro
embriones si mal no recuerdo, de Hombre, Perro, Delfín y Elefante, en
las etapas tempranas de su desarrollo. Era imposible distinguir cual
era el embrión de cada cual, a pesar de que se podía distinguir
perfectamente en cada uno de los embriones, la cabeza, columna
vertebral, corazón, ojos, miembros anteriores y posteriores, en fin
toda una especie de pequeños cuerpecitos exactamente iguales en todos
sus pelos y señales entre uno y otro de cada especie.
Ello sugiere, y asi se ha afirmado, que el embrión durante su
desarrollo, transita, por decirlo de alguna manera, por todo el
desarrollo evolutivo por medio del cual los organismos unicelulares
(homologado al cigoto en el proceso embrionario) por medio de los
procesos evolutivos, se han convertido en organismos multicelulares,
es decir en animales superiores perfectamente desarrollados y
adaptados según la especie de que se trate.
Sin embargo se me ocurre otra posibilidad a esta homología embrionaria
que resulta de esta hipótesis (¿o teoría?) de los genes directores.
¡Qué tal si los que actúan en las etapas tempranas del desarrollo
embrionario de todos los animales son única y exclusivamente estos
genes directores!, el resultado seria evidentemente un embrión básico
a partir del cual, una vez definido y completado este cuerpo
fundamental, comenzarían a actuar los genes particulares de cada
especie que le darian forma final al organismo.
Es decir, no se trataría de ningún transito por el proceso evolutivo
del embrión, sino simplemente el desarrollo del cuerpo básico
fundamental que se forma a partir de la actuación exclusiva y
excluyente de los genes directores de una determinada clase (quizás
filo) animal y que luego en un determinado momento del desarrollo
embrionario, comienza a especializarse según la especie determinada de
que se trate.
Suena lógico, primero desarrollemos lo básico, lo fundamental y luego
especialicemos lo particular.