Amado Dios y Padre Celestial, gracias por ser mi amigo, gracias por hacerme sentir que soy cercano a Tí, gracias por el amor que me das todos los días.
Sabes que te amo y necesito de tí; no me canso de contemplar tu hermosura y dar alabanzas a tu nombre, por tus obras de bondad y misericordia manifiestas en mi vida.
Mi Señor, ayúdame a ser sincero, a no engañarme, ni engañar a los demás; ayúdame a sembrar la paz para ser bienaventurado y no permitas que sea conformista, ni viva resignado con lo que el mundo me presenta, pues ni las circunstancias, ni las aflicciones de este mundo tienen influencia sobre mi vida, porque Dios me ha dado poder y autoridad para vencer.
Bendito Señor, gracias por el privilegio que me concedes de iniciar una semana bajo lluvia de bendiciones, y estruendos de victoria, cubierto por tu presencia, amparado por tu diestra, favorecido por tu gracia, abrazado por tu amor y cubierto por tu gloria, en Cristo Jesús.
Amen.