Aun en
tiempos de recesión económica y crisis de expectativas, siempre aparecen bolsas
de optimismo en medio de la penuria general. De las pocas buenas noticias sobre
la marcha del sector que llegan en estos días en que hasta los ingresos de
Cisco y Microsoft se resienten, llama la atención la confirmación de las buenas
previsiones que algunas firmas de investigación y de análisis de mercado habían
puesto ya en 2008 para el negocio asociado a Carrier Ethernet. Los datos
ofrecidos por Infonetics Research son elocuentes. Frente a la caída de
alrededor del 20% de los gastos en capital (capex) de los operadores durante el
primer trimestre del presente año estimada por UBS, las inversiones en
equipamiento Carrier Ethernet siguen creciendo, y se espera que alcance un
volumen de 32.000 millones de dólares en 2013, frente a los 17.000 millones
registrados en 2008. Es decir, este mercado registrará crecimientos medios
anuales del 13,5%, tasa que incluso será superada por el segmento de los
dispositivos de acceso Ethernet. Ya el pasado mes de octubre, Infonetics
Research estimaba que hasta 2011 los ingresos de Ethernet de 40 Gbps –dirigido
fundamentalmente a grandes empresas, operadores y proveedores de servicios–
crecerían a una tasa anual compuesta del 59%. Teniendo en cuenta las ventas de
equipos de 10 Gbps –y a la espera de que las soluciones de 100 Gbps comiencen a
despegar hacia 2012–, las previsiones cuadran.
El auge de Ethernet en el sector de
telecomunicaciones se explica por la necesidad de los operadores y proveedores
de servicios de migrar sus actuales infraestructuras SONET/SDH a redes Ethernet
e IP de nueva generación. Una tendencia a la que contribuyen los menores costes
de Ethernet, su ubicuidad tanto en las redes privadas como públicas y el
conocimiento universal sobre su tecnología y despliegue. A su favor juega
también –como último motor de crecimiento y desarrollo– la necesidad cada vez
mayor de desplegar redes de acceso basadas en fibra –las llamadas redes de
próxima generación (NGN) sobre las que viajarán las nuevas aplicaciones de voz,
vídeo y datos que ya están empezando a aparecer.
En la base de todo este movimiento de
actualización de las redes de los operadores hacia las grandes velocidades que
ahora ofrece Ethernet, con el horizonte de 1 Terabits por segundo para dentro
de algunos años se encuentra el constante incremento de las necesidades de
ancho de banda de particulares y empresas. En el mundo corporativo, el
crecimiento de los requerimientos de aplicaciones convencionales como
continuidad de negocio, almacenamiento y conectividad de centros de datos se
unen ahora al de las más nuevas de vídeo y comunicaciones unificadas, un área
donde todavía queda mucho por ver y que abre la demanda de los usuarios a cada
vez mayores capacidades.
En paralelo a esta tendencia, se encuentra la gran
aceptación de los servicios de telecomunicaciones basados en Ethernet, en
detrimento de otras alternativas más veteranas, como Frame Relay y ATM. Su bajo
coste por megabit y su flexibilidad de ancho de banda que puede ser
suministrado de forma incremental según las necesidades del cliente convierten
a estos servicios en la plataforma idónea para crear redes metropolitanas y de
área amplia. Según Forrester Research, entre 2007 y 2008 la adopción de
servicios Ethernet en Europa pasó del 25 al 42%. Una evolución más que positiva
y que persistirá –e incluso incrementará– durante los próximos años, a medida
que los servicios Ethernet sigan transformándose desde simples productos de
ancho de banda, con poca diferenciación salvo en precio y velocidad, en
servicios de red sofisticados con calidad de servicio y acuerdos SLA. Está
claro que el futuro es Ethernet.