Buenos días a todos/as!
Hoy finaliza el foro que ha estado promoviendo la Comisión de
Inclusión Social y Democracia Participativa de CGLU sobre "La ciudad
como promotora de la inclusión social y los derechos humanos". Después
de 3 semanas de debate, ¡seguimos recibiendo mensajes de miembros de
nuestra red!
A continuación encontraréis la aportación de Giovanni Allegretti,
investigador del Centro de Estudos Sociais (CES) de la Universidad de
Coimbra (Portugal). También él ha tenido problemas para colgar
directamente su mensaje en el foro...
"Car@s colegas municipalistas y regionalistas,
Soy Giovanni Allegretti, investigador de procesos participativos en el
Centro de Estudios Sociales de Coimbra (Portugal) y desde varios anos
miembro de la Comisión CISDP de CGLU.
Quería hacer algunas reflexiones a partir de las primeras de las 3
preguntas puestas por los animadores disto foro.
Las dos me parecen dos caras de la misma medalla. De facto, se
aceptamos la rica definición de inclusión que dan Axel Honneth y Nancy
Fraser – como conjugación de “reconocimiento y redistribución” al
mismo tiempo, paréceme imposible pensar los procesos de inclusión como
no sendo participativos, porque en un mundo marcado por la
fragmentación y la diferenciación de las necesidades “tapizar” deseos
y necesidades se vuelve imposible a cada vez mas. Al mismo tiempo, no
es verdad que todos los procesos participativos son espacios de
inclusión. El aspecto mas peligroso de mucha participación (hecha sin
atención a la calidad de los procesos y a la variedad de los
interlocutores) es que puede transformarse en injusticia si premia
solo los que “naturalmente” se hacen presente.
En el proyecto URBAL sobre “Presupuesto participativo” que hace 4 años
coordiné para la Ciudad de Venecia, salía claramente que sin “medidas
especificas” para lograr este resultado los procesos participativos no
se vuelven “mecánicamente” o “naturalmente” (como si fuera un efecto
colateral) espacios de inclusión social y territorial.
Para serlo, la inclusión debe ser un objetivo explicito, y se deben
tomar medidas coherentes, para no hacer el error de reproducir en la
democracia participativas las injusticias que marcan nuestras
sociedades neoliberales (que han introyectados los valores económicos
como parámetro de juicio de las eolíticas y de la acción publica…).
Necesitan medidas fuertes de “acción afirmativa” ou de “discriminación
positiva” que – a vezes – pueden demandar una temporánea guetizaciòn
de grupos (mures, jóvenes, inmigrantes, ancianos….) para construir sus
“capacidades” y “empowerment en espacio donde se encuentren a gusto,
así que después pedan argumentar y combatir mejor en las sociedad.
La idea “falso-republicana” que sea suficiente criar espacios abiertos
formalmente a todos y todas para que todos puedan participar y
contribuir a resolver sus problemas, es una visión falsa, que pone en
paz nuestras conciencia mas no tiene efecto de “inversión” de los
desequilibrios de nuestras sociedades.
Esta reflexión creo que sea central para abrir procesos de
participación que pedan realmente desafiar las injusticias y
contribuir a la justicia socio-espacial (como sale claro de los libros
de Edward Soja…).
El segundo punto para que los poderes locales puedan contribuir de
forma sólida a proyectos de inclusión que den forma a nuevos
“derechos” o implementen políticas realmente capases de “incluir” y
satisfacer y reforzar los derechos de los ciudadanos, es la
“centralidad” de estas políticas en los organigramas administrativos.
Hoy la inclusión se ve mucho como tarea del “sector asuntos sociales”
y no como política transversal y holística. Colocar los procesos
participativos en concejalias menores no produce efectos amplificados,
mas limita los impactos también de las inversiones hechas…
Necesita apuestar mas en las políticas de inclusión, através también
de medidas “como los “Balances Sociales” que sepan analizar los
impactos en términos sociales de las diferentes políticas publicas de
una autoridad local. Al final, sobretodo necesita tener “confianza en
la inteligencia social” esta ultima non es un dado de inicio, sino una
“apuesta” que cada proceso participativo – con medios específicos –
pueda generar una “pedagogía de la solidariedad” y mejorar el
altruismo de los participantes. Sin esta apuesta inicial iremos
continuar a reforzar la postura de nuestros “Estados Sociales” que no
permiten de por en discusión dentro de procesos participativos todos
los asuntos relacionados con ala protección y garantía de derechos
para los mas pobres; porque se piensa que solo el Estado sepa tutelar
lo mas debiles y que la sociedad no pueda salir de un comportamiento
concurrencial digno de la “Ley de la jungla”….
Muchas gracias por las reflexiones y comentarios que van querer postar
a partir desta reflexión…
Buen trabajo.
GIOVANNI ALLEGRETTI, CES - UC, Coimbra
On Sep 28, 1:00 pm, Eva Garcia Chueca <ci...@cities-