Anatomia De La Melancolia

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Umbelina Baublitz

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Aug 4, 2024, 8:31:13 PM8/4/24
to trichoninme
Psiclogoe psicanalista; Mestrando pelo Programa de Estudos Ps-Graduados em Psicologia Clnica da Pontifcia Universidade Catlica de So Paulo - PUC-SP (So Paulo, SP, Br) sob orientao do Prof. Dr. Manoel Tosta Berlinck; bolsista do Conselho Nacional de Desenvolvimento Cientfico e Tecnolgico - CNPq (Braslia, DF, Br)

Ao bater os olhos no volume II da edio brasileira da Anatomia da melancolia, de Robert Burton, o leitor se depara com "A sinopse da primeira partio", um diagrama em rvore que, ao explicitar as sees, membros e subsees em que este tomo se divide, percorre espantosas sete pginas, sendo que o ramo mais longo se estende por 16 nveis. Este diagrama ilustra visualmente a vastido do terreno coberto por Burton. Se quisermos, ilustra sua obsessividade que, aliada a uma grande curiosidade, pode ser considerada como qualidade num autor psicopatlogo.


Esta "Primeira Partio" cuida das causas da melancolia. Burton comea pelo comeo, localizando no mito ednico, no paraso perdido, a origem primeira das misrias do homem e suas causas. O caminho que ele percorre hipertextual, no linear: da Bblia vai para o mito de Pandora, volta para outra parte da Bblia, pula para o naturalista romano Plnio (23-79), fala dos ndices de mortalidade em algumas cidades da Terra, e ento traz novamente outra citao bblica, menciona o dramaturgo romano Plauto (230-180 a.C.), Santo Agostinho (bispo, escritor, telogo, filsofo, 354-430), o poeta pico Homero (sc. VIII a.C. est.), enfim vai tecendo uma rica trama, elencando e correlacionando as fontes internas e externas da desgraa e sofrimento humanos. Em certos pontos mostra uma capacidade de insight psicopatolgico notvel: quando relaciona, por exemplo, a "nossa facilidade e propenso em ceder a vrios prazeres, em acatarmos toda paixo" (Burton, 2012, p. 23) ao surgimento de doenas, podemos traduzir, em termos psicanalticos atuais, em "uma mente em que o princpio do prazer comanda, em desequilbrio com o princpio da realidade, uma mente doente". A ideia de excessos de prazeres e paixes como fonte de doena tambm nos remete oralidade, sexualidade oral e aos seus excessos, isto , aos distrbios da oralidade - manifestaes da melancolia - como a anorexia, a bulimia, e adices em geral.


Em seguida, cuida da definio, nmero e diviso das doenas. Citando dentre muitos outros o mdico e filsofo romano Galeno (ca. 129-ca. 199 ou 217), Virglio (poeta romano clssico, 70 a.C.-19 a.C.), Paracelso (mdico, alquimista, fsico e astrlogo suo, 1493-1541), Hesodo (poeta grego contemporneo a Homero), considera vrias formas de classificar as doenas como fazem os mdicos: agudas e crnicas, primrias e secundrias, letais, salutares etc etc. Por fim, diz que em seu prprio sistema classificatrio h apenas duas categorias: "doenas do corpo e da mente". Generoso, antes de partir para falar das doenas da mente, d ao leitor no menos de 18 referncias na medicina para as doenas em geral. Das doenas da mente menciona as principais? "frenesi, loucura, melancolia e delrio", e declara que seu alvo principal a melancolia. Continua, indo do geral para o particular, diferenciando loucura, frenesi e melancolia. Depois, diferencia "melancolia por disposio", que seriam as melancolias transitrias, do dia-a-dia, decorrentes de dissabores e frustraes que a todos acometem, da doena propriamente chamada de melancolia. Aqui, uma palavra de aviso aos que desejariam a cura definitiva das melancolias transitrias: "Ningum pode se curar; mesmo os deuses tm amargas pontadas e paixes frequentes" (Burton, 2012, p. 33). no entanto a forma mais crnica da doena que ele considera propriamente a melancolia, e sobre esta que dedicar a maior parte de sua ateno no resto do volume.


2 Segn Mara de Uztegui, ella conoci accidentalmente a Rosa y a su madre en la iglesia de la Compaia cuando la santa tena alrededor de 18 aos. Se hicieron muy amigas y, como Rosa no poda ejercitar en casa de sus padres "su modo de vivir", doa Mara y don Gonzalo la invitaron a vivir con ellos los aos finales de su vida. Fray Pedro de Loayza acota otro motivo para la mudanza de Rosa a la casa del contador: Mara de Oliva "tenia por ympossible que [su hija] se pudiesse contener el dejar de servir a los pobres a los quales provocava acudir con todo lo que podia y permitia su pobreza". Rosa traa a enfermos indios y negros a su casa para curarlos, atenderlos ο alojarlos (MSRSM, Proceso Ordinario 1617-1618, fol. 226). Esto es lo que ella llamaba "dejar a Dios por Dios"; es decir, dejar la meditacin y la oracin por las obras de caridad.


3 En el proceso inquisitorial contra Luisa Melgarejo sus censores dejan constancia de que, como regla general, la humildad es garanta de santidad. Santa Teresa peda se publicaran sus pecados para que no se creyese que las cosas que deca eran de ella sino de Dios. La santa benedictina alemana Hildegarda (1098-1179), "por huir del peligro de vanagloria", desobedece a sus superiores y no publica sus revelaciones hasta que el papa Eugenio III (m. 1153), beato cisterciense, la compele a ello.


4 Segn los bigrafos oficiales de Rosa, los cuatro dominicos fueron: 1) Juan de Lorenzana, confesor y director espiritual de Rosa por tres aos y tres meses, a quien ella conoci en casa de don Gonzalo; 2) Luis de Bilbao, sucesor a la muerte de Lorenzana de su ctedra en San Marcos y confesor de la santa por espacio de 15 aos. El dominico Adrin de Alesio, hijo del pintor y grabador romano Mateo Prez de Alesio (ca. 1547-1628?), le consagr una honrosa quintilla en su poema El Anglico publicado en Lima en 1645:

Bilbao con justa estima

el Antartico lo aclama,

honroso gajo de Lima,

pues basta que llega a fama

sube, y leuanta su Prima (Alesio, citado por Eguiguren 1940, 678); 3) Alonso Velsquez, confesor de Rosa por 13 aos, y 4) Juan Prez. Los dos jesuitas fueron: 1) Juan de Villalobos, rector del noviciado limeo de la Compaia, y 2) Diego Martnez.


5 Los testimonios de Juan del Castillo tomados en el Proceso Ordinario el 5 de setiembre de 1617 (MSRSM, Proceso Ordinario 1617-1618, fol. 10) y en el Proceso Apostlico el 11 de setiembre de 1631 (AAL, Seccin Eclesistica, Proceso Apostlico 1630-1632, fols. 364-367) dicen que l abord a la santa a pedido de su madre y de los cnyuges De la Maza Uztegui. El mdico examin a Rosa en la huerta de la casa de sus padres y permiti que ella le hiciera "el discurso de toda su vida":

Y la causa porque la hablo fue porque la dicha su madre llamada Mara de Oliva y el dicho contador Gonzalo de la Massa y la dicha Dona Mara de Usategui su mujer teniendo consideracion que la dicha Soror Rossa [] dada a oracion y contemplacion pidieron a este testigo que la hablasse y procurasse saber della que modo de oracion tenia para que no hubiese engao como suele acontescer y que estuvo con la dicha Soror Rossa aquella vez por espacio de tres horas adonde en summa le comunico y dixo el discurso de toda su vida y esto fue abra quinze aos poco mas ο menos (ibd.).


6 En la Bagdad del siglo xi los doctores islmicos de la Ley mandaron crucificar al mstico suf al-Hallaj por sus doctrinas de tolerancia religiosa. Decan que el "amor ardiente" de al-Hallaj, que le permita trascender todos los credos, era una invitacin seductora y maligna a la melancolia, una enfermedad incurable y contagiosa que llevaba a sus vctimas a la muerte (Massignon 1982, 338-377). Durante las polmicas antisemitas del Renacimiento italiano se utiliz la misma desconfianza y temor social que inspiraba esta enfermedad contra los judos. Ellos eran los "hijos de Saturno" contaminados con el vicio de la avaricia (Zafran 1979, 16-27). En la Francia y la Inglaterra de los siglos xvii y xviii las sectas protestantes puritanas fueron victimas de anlogas acusaciones. Los mdicos y fsicos de estos pases montaron una campaa contra ellos al aludir que su estilo de vida, costumbres y religion eran el producto de desequilibrios fisicos y mentales causados por la "bilis negra" ο melancola (Sena 1973, 293-309).


7 Unanue pensaba que el "cielo nebuloso" y el "ayre triste" de Lima introducan en sus residentes las "semillas de los sentimientos melanclicos". Los limenos, de "modales tmidas" y "pasos lentos", se haban convertido en amantes de la soledad y eran gustosos de los "colores sombros":

Aunque hijos del Sol por situacion, y creencia, la variedad del clima les oculta por la mayor parte la clara brillantez de sus rayos, transmitindoselos desmayados la interposicion de los vapores, y manera de una luz plida que debe acompaar las meditaciones melanclicas.

Esta "debilidad del clima" no slo habia languidecido endmicamente a los indios, sino que "el resto del Per despues de su conquista" sufra del mismo mal. "Los Espaoles criollos son los que mas las sienten, as pasan por lo comun el tercio ltimo de la vida, oprimidos con los males de esa funesta enfermedad" que los vuelve temerosos, supersticiosos y escrupulosos en materia de religion (Unanue 1806, sec. 3, 136-140).


8 Dijo Melndez: En la Ciudad pues de Lima, Emporio y Metrpoli de los dilatados y poderosos Reinos del Per, porque no le quedase que envidiar a las ms antiguas del Mundo, naci una de las prodigiosas mujeres que han visto unos y otros orbes, Rosa de Santa Mara, por los aos de 1586, gobernando la Iglesia la Santidad de Sixto V y los Reinos de Espaa la Majestad de Felipe Segundo. Naci por el mes de Abril, que es el de las delicias de la Primavera, cuando se desabrochan las flores del verde botn [...]. Naci esta Rosa para ser adorno del Mayo de la Iglesia de mi Religion, y de los floridos y amenos jardines suyos. A los veinte de Abril fu su dichoso nacimiento, cuando los Cielos y los Astros tienen su ms apacible y generosa influencia, corren las aguas ms claras y cristalinas, soplan los vientos ms apacibles y suaves, produce la tierra nuevas plantas y flores, y bajan templados los rigores del fuego (Melndez 1938, 120-121). A comienzos de los aos sesenta Waldo Ross ya empezaba a descubrir en el prodigioso nacimiento de Rosa la formacin de una nueva escatologa criolla:

Melndez considera que toda la creacin, que los elementos del Cosmos en general se confabularon para dar nacimiento a nuestra Santa. Simblicamente hablando: al nacer, Santa Rosa asimila dentro de s todo el sistema de relaciones de la creacin. Hay un compromiso csmico entre Santa Rosa y el Universo. Y como dicho proceso csmico se le manifiesta a travs de Amrica, es decir, a travs de la tierra que nutre e inspira su cuerpo y su alma, Amrica aparece en nuestra Santa como el puente por donde la creacin penetra en la Historia, se hace Historia, siendo as la Santa una especie de "punto de acumulacin" en donde la Historia se concentra para dar nacimiento a un proceso mesinico (Ross 1960, 169).

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