Fuga De Lecumberri Libro Pdf 18

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Lutero Chaloux

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Jun 29, 2024, 9:06:41 AM6/29/24
to tranadliti

Este libro fue construido en su totalidad a partir de un cuaderno de viaje, durante varias andanzas en la Huasteca y en la Sierra de Chiapas, Mxico, en los aos 1996 a 1999, en pleno estallido del movimiento Zapatista; posteriormente, retomndolo en las montaas del norte de Japn en 2007, durante la estancia del autor en una escuela de artes marciales; y finalmente, en Israel, Lbano y Chipre, en el 2010.

Se trata de un libro escrito y rescrito en mltiples ocasiones, que se fue transformando con cada viaje, cada experiencia, cada paisaje. De la selva a la montaa y de ah, a los desiertos. Fragmentos con una fuerte influencia del misticismo gnstico y cabalstico se entrelazan con episodios revolucionarios y escenas de bosques sagrados y templos budistas.

Y todas las escenas que conforman las dos partes del libro parecieran entrelazarse en un meta relato de manera corogrfica pero dislocada, como una danza antigua y oscura, a la manera de Gurdjieff, delineada en monlogos que narran lo habitual de la vida en sociedad, sus complejidades y sus delirios, sus injusticias y sus maravillas. Situaciones coloquiales que parecieran llevar al absurdo, caer en silencios como en abismos. Cada pequeo relato, cada soliloquio se entreteje con el siguiente y con el anterior, por una especie de lnea de fuga que superpone los bulbos del rizoma sumergidos en el barro de cada imagen.

En esta obra la autora y docente de la Facultad, Graciela Flores Flores, nos gua a travs de un viaje revelador a lo largo de la historia carcelaria de Mxico, ofreciendo una visin panormica y detallada del proceso de transformacin del sistema penitenciario del pas durante la dcada de 1970.

Como resultado de aos de investigaciones exhaustivas, ilumina los oscuros rincones de la prisin ms famosa de Mxico, Lecumberri, y arroja luz sobre los esfuerzos de las autoridades para reformar y modernizar el sistema penitenciario en una poca de agitacin poltica y social.

Adems aborda de manera meticulosa los eventos que llevaron al cierre de Lecumberri, una prisin que durante 70 aos alberg a delincuentes de diversas ndoles y que se haba convertido en un smbolo de corrupcin e inhumanidad; a travs de un anlisis en profundidad, la autora nos lleva a comprender cmo esta institucin, que en sus inicios promova un modelo revolucionario de rehabilitacin a travs de la educacin y el trabajo, se vio envuelta en una red de problemas que minaron su integridad con el tiempo.

Uno de los puntos fuertes del libro es la descripcin detallada de las fugas ms notorias de Lecumberri, como la de Francisco Villa y Dwight James Worker, pero el foco principal se encuentra en la ltima fuga, ocurrida en abril de 1976, cuando narcotraficantes lograron escapar a travs de un tnel que conectaba con sus celdas; esta fuga, como seala la Dra. Flores, fue un smbolo de la decadencia y la corrupcin que haban afectado a la prisin a lo largo de los aos.

Graciela Flores Flores, tambin destaca la influencia de organismos internacionales, como la Sociedad de Naciones y la Organizacin de Naciones Unidas (ONU), en la promulgacin de reglas mnimas para la mejora de las condiciones de los reclusos en Mxico, mismos que se extendieron desde principios del siglo XX hasta la dcada de 1950 y dejaron una huella significativa en la legislacin y los reglamentos penitenciarios mexicanos.

Este libro no solo se enfoca en los problemas de Lecumberri, sino que tambin explora cmo diferentes gobiernos estatales intentaron mejorar las condiciones de las prisiones en Mxico, especialmente a partir de la dcada de 1950; destaca la implementacin de la produccin agrcola industrial como un esfuerzo por lograr la reincorporacin social de los delincuentes y reducir los costos de mantenimiento de las prisiones.

As como se mencionan las mejoras en las instalaciones carcelarias en algunas entidades federativas y la creacin de nuevos reclusorios, como el de Santa Martha, para abordar el problema del hacinamiento, el libro ofrece una mirada exhaustiva y crtica al proceso de transformacin del sistema penitenciario mexicano durante un perodo crucial de su historia, al explorar los xitos y fracasos en la bsqueda de reformas y mejoras en las prisiones.

Brinda una valiosa perspectiva sobre la evolucin de la justicia penal en Mxico y su influencia en la sociedad, as como una reflexin sobre el pasado y el presente del sistema de justicia penal en Mxico y las implicaciones de su evolucin para el futuro.

La relacin histrica de Mxico con las drogas es todo menos breve. Desde que los colonos espaoles pegaban carteles en las iglesias para advertir de lo pecaminoso que era el peyote, hasta la guerra contra las drogas y las recientes marchas por la legalizacin, nuestro pas ha tenido un acercamiento en ocasiones esquizofrnico y a veces y cnico con las sustancias sicoactivas.

En Nuestra historia narctica, Froylan Enciso, un periodista de Mazatln que ha colaborado con nosotros con algunos grandes textos sobre las drogas en Mxico, hace un recuento con algunos pasajes para recordar algunas de las historias y personajes ms emblemticos de la historia de las drogas en el pas. Te dejamos un adelanto del libro, publicado por editorial Debate.

Alberto Sicilia Falcón nació en Matanzas, Cuba, el 30 de abril de 1945. Luego de la llegada de Fidel Castro al poder se fue a Miami, donde estudió en una escuela religiosa y se enlistó en el ejército de Estados Unidos. Al parecer se enroló en una o más agencias de inteligencia gringa, incluida la CIA, con la esperanza de derrocar a la Revolución cubana en el poder, pero no le fue bien. En su registro judicial hay cargos en su adolescencia por conducta desordenada, vandalismo contra edificios públicos y "sodomía". La primera vez que cruzó la frontera entre San Diego y Tijuana, en 1968, a los 23 años, los funcionarios de la garita lo tomaron preso al comprobar que no era ciudadano estadunidense, y un médico legista le diagnosticó "desorden de personalidad, desviación sexual, homosexualidad".

Pocos años después, cuando las autoridades estaban tras sus huellas, James Mills, un periodista estadounidense que tuvo acceso total a la investigación de su red de tráfico, describió que para 1972:

Sicilia Falcón extendió su imperio desde México, según explicó Mills en The Underground Empire, libro que escribió con base en la in formación del Centac 12, una organización policial y de inteligencia que formó el gobierno estadounidense para perseguir específicamente a Sicilia Falcón y a su gente en junio de 1976.

Los centac fueron especialmente exitosos. La idea era crear unidades de inteligencia ad hoc, adaptadas a las características específicas de la organización criminal con independencia del resto del gobierno. Un centac se disolvía cuando desarticulaba a la organización para la que había sido creado.

En la primera fase, el centac 12 buscaba desmantelar la red de tráfico de varias drogas que Sicilia manejaba desde México con fuentes de abastecimiento que incluían a Sudamérica. En la segunda fase, de agosto de 1977 a diciembre de 1978, el centac 12 buscó desmantelar las fuentes de abastecimiento de cocaína de lo que fue la organización de Sicilia.

El centac 12 contó con la participación de agentes de la policía judicial federal mexicana como Gerardo C. Medina, Rubén R. Salinas, Rodolfo Ramírez, Joseph González y Joseph J. Rizzo, bajo el mando del famoso comandante Florentino Ventura. Fue la primera operación exitosa que se operara conjuntamente entre México y Estados Unidos.

Sicilia Falcón tenía su centro de operaciones en Tijuana a comienzos de la década de 1970. La frontera le permitió supervisar el tránsito de drogas hacia Estados Unidos, consolidar un grupo de trabajo sólido, mantenerse alejado de las investigaciones de las autoridades estadounidenses y, mediante la expansión de sus relaciones en México, lograr, cuando no complicidad, impunidad ante el sistema policiaco y político mexicano.

Uno de sus contactos en México fue Gastón Santos, cacique de San Luis Potosí y miembro legítimo de la familia revolucionaria al ser hijo del ex general Gonzalo N. Santos, famoso por su rampante corrupción. Tijuana, pues, fue la ubicación estratégica que, por lo menos por algunos años, permitió a Sicilia ir tejiendo sus redes, creciendo en los negocios, incrementando el dinero. En algún punto de este proceso, parte de los miembros de su grupo empezaron a querer más, especial mente el mexicano Alberto Barruetta, quien incluso intentó hacer negocios de manera independiente.

Sicilia necesitaba una idea que permitiera incrementar las ganancias de todos. Sin mayor explicación, citó a los miembros de su banda en su villa en Acapulco. Organizó una fiesta espectacular en la que todos se emborracharon menos él. Poco después del amanecer, tres camionetas de campesinos armados rodearon la villa: uno de sus jefes venía a hablar con Sicilia. Con toda familiaridad se saludaron. Barruetta sabía de las conexiones de Sicilia con las guerrillas de Guerrero. Gastón Santos se encargaba de enviar cargamentos de mariguana producida en Guerrero a las casas de seguridad de Sicilia en Mexicali. Al parecer estas transacciones fueron parte de las estrategias del movimiento en Guerrero para conseguir algunas armas y abastecimiento.

Las operaciones de las autoridades estadounidenses, como ya comenté, estaban supeditadas a lo que dijeran las autoridades mexicanas, con lo que los proveedores de su competencia tendrían que soportar los costos de las campañas de erradicación e intercepción del gobierno.

Antes de cambiar su domicilio de Tijuana a la ciudad de México, además de la mariguana, Sicilia incursionó en el tráfico de cocaína de Sudamérica y de heroína europea. También intentó entrar al negocio de la producción y el tráfico de armas con ayuda de algunos miembros de la clase política mexicana.

En Tijuana, Sicilia y Gastón Santos se reunieron con James Morgan, dueño de Morgan Arms Company. En la reunión también estaba un detective de la policía de Los Ángeles, un inversionista de la empresa y un chico que probaría el arma que Morgan quería vender a Sicilia y Santos. Morgan explicó que necesitaba 10 millones de dólares para arrancar la producción de esta sofisticada arma en Portugal. Las armas no sólo servirían para que Sicilia las pudiera intercambiar por droga, sino que Santos las podría usar para defender su cacicazgo en San Luis Potosí.

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