Buenos días, señores Atausibo.
Muchas gracias por mantenernos informados a todos los afiliados a ese sindicato. Sin embargo, sería bueno que aclararan las declaraciones que mediante audios se han hecho virales entre los trabajadores universitarios, y más allá, acerca de la "presunta" traición de la que fuimos víctima toda la masa de trabajadores universitarios. Traición ejecutada por los señores Carlos López, Jorge Padrón y Orlando Zambrano, quienes firmaron un acuerdo a espaldas de todos los representantes de otros sindicatos (de la misma corriente política, por cierto) aprobando unos aumentos por debajo de la propuesta que tenían los otros gremios.
Debo reconocer que no me sorprende esta actitud, pues siempre se ha sabido que más que defender los intereses de los trabajadores, ustedes, y me refiero a Atausibo y a quienes nos representan en esas negociaciones, han actuado más como representantes del gobierno. Los últimos mensajes emitidos por la Asociación de Empleados dan cuenta y tienen una intención que va a favor del gobierno, de aprobar lo que les impone la política del MEU, de crear expectativas sobre unas tablas y unos montos cuyos recursos nunca aprueban y mucho menos llegan a la Universidad. Y lo peor, siempre ustedes terminan responsabilizando a la USB en caso de haber retraso en el pago. ¡Qué manera tan ponciana de lavarse las manos!
Los logros de las últimas convenciones colectivas se asemejan más al intercambio que tuvieron nuestros vejados indígenas con los españoles, de cambiar oro por espejitos; pues a cambio de algunos beneficios como días de recreación, permisos remunerados y no remunerados, más tiempo de lactancia para las madres y otras tantas nimiedades, han entregado nada más y nada menos que el HCM, los beneficios de medicinas, el beneficio del comedor para administrativos y obreros, la prima por antigüedad de los jubilados, cuyos sueldos están cada vez más mermados con la hiperinflación, fenómeno de exclusiva responsabilidad de este gobierno, ajustes salariales extemporáneos, pues cada vez que decretan un aumento de sueldo, los trabajadores universitarios nos mantenemos en vilo al desconocer si aplicará o no para este sector el aumento decretado, y cuando finalmente al gobierno le nace aprobarlo y lo aplica, entonces ya el aumento se ha devaluado de tal manera que no hay margen de manejo económico.
Señores, hagan un ejercicio de sinceridad y miren más allá de sus ombligos. Hagan un acto de contrición y reconozcan que ustedes están allí y han permanecido allí desde hace 21 años sin hacer casi nada por los trabajadores a quienes dicen defender, y están enquistados en esos puestos más por ustedes mismos, por las prebendas que les proporciona pertenecer a una directiva que en el pasado tuvo logros gracias a que negociaban con gobiernos democráticos, pero que ahora se han convertido en simples marionetas gobierneras cuyas crucetas danzan de las manos del MEUCT al PSUV, porque tener una cuota de poder en este gobierno es tener luz verde para humillar y pisotear a quienes no piensan como ustedes.
Sería bueno que convocaran a una asamblea con los señores Carlos López y Jorge Padrón para que expliquen cómo y por qué firmaron unos acuerdos a espaldas de lo trabajadores que dicen representar, y que hablen un poco de esa experiencia tan "tensa", "dramática", "estresante" y "extenuante" de negociar entre amigos de ideología unas reivindicaciones que en lugar de aliviarnos nos mantienen entre la espada y la pared.
No puedo dejar de reconocer el enorme esfuerzo que han hecho en la organización de los paseos recreativos (aplausos), en los juegos deportivos (excelente, especialmente por la precisión de fechas, recursos, uniformes), y las fiestas de fin de año, día de la madre y día de la secretaria, aunque disminuidas, claro, por la situación del país y todos esos fenómenos extraños que están ocurriendo, pero, finalmente, han hecho un trabajo loable. Por eso, mi recomendación es que permanezcan haciendo lo que saben hacer: fiestas, paseos, tardes infantiles, partidas de dominó, caimaneras y tantas actividades que alimentan el alma y nos alejan de las preocupaciones diarias.
Saludos cordiales,
Soraya Villarreal