publicado en Inglaterra!
Recibido de un amigo que vive en Bruselas Belgica
*"El primer bar de cocaína del mundo"*
*Arturo von Vacano*
The Guardian es un diario inglés dedicado a servir a las masas. Su modo de
servirlas es harto dudoso a ratos, pero interesante siempre. De sus páginas
extraje un texto que es aquí un 92% fiel al original y si alguien no me
cree, como decimos en Bolivia: pena.
Recuerde: estas no son mis opiniones; son las de The Guardian.
Leo en The Guardian:
"El primer bar de cocaína del mundo"
Ruta 36 es un bar ilegal de cocaína en Bolivia.
Ruta 36 ha convertido a La Paz, Bolivia, en una Meca del turismo de la droga
y tienta a mochileros de todo el mundo.
"Esta noche tenemos dos tipos de cocaína; la normal, por 100 bolivianos el
gramo, y la cocaína fuerte por 150 [bolivianos] el gramo." El mozo acaba de
anotar nuestro pedido de dos ron-con-Coca Cola en La Paz y, como todos lo
saben en este local, nos ofrece ahora el producto principal. El agua
embotellada es gratis.
El mozo vuelve a la mesa, baja la bandeja y coloca la caja vacía de plástico
de un CD en la mesa. Junto al CD pone dos pajas y dos paquetes negros. Actúa
como si nos sirviera un sándwich y papas fritas. Es que lo ha visto todo.
"Llegaron unos australianos que se quedaron por cuatro días. Se turnaban
para dormir y sólo salieron para traer dinero del ATM," dice Roberto, quien
ha trabajado en el Ruta 36 (en sus variados locales) durante unos seis
meses. Tras el bar, se dedica a cortar las pajuelas en un largo de 8cmts.
La Paz, Bolivia, a 3.900 metros sobre el nivel del mar – altura en la que
trepar dos pisos agita el corazón como un colibrí – es sede del bar más
celebre de Sudamérica: Ruta 36, el primer bar de cocaína del mundo. Me
acomodo para dar un vistazo al lugar – mesa tras mesa de mochileros
parlanchines, muchos de los cuales se han tomado el año de vacaciones, están
en espera de otro empleo o simplemente huyeron del hemisferio norte en busca
de las delicias de América del Sur que, para muchos y por lo que parece,
incluyen la cocaína.
"Porque son un club nocturno y venden cocaína los vecinos tienden a quejarse
muy de prisa. Así que se trasladan a menudo. Si tienen suerte duran unos
tres meses en el mismo local, pero casi siempre son dos semanas. Ruta 36 es
una fiesta que se mueve mucho," dice un periodista boliviano que me pidió
que no diera su nombre. "Un día esta en una zona y aparece luego en otro
lugar. Es por cierto el más famoso entre los mochileros pero hay otros
lugares que también ofrecen cocaína. Y porque Rota 36 se traslada tan a
menudo hay mucha confusión sobre la cantidad de lugares que venden cocaína."
Esta nueva moda del ‘turismo de la cocaína’ puede atribuirse a una
combinación de la notable corrupción de las autoridades bolivianas, a la
caótica actitud de La Paz, donde "todo se puede" y al ejemplo nacional del
Presidente Evo Morales, un cultivador de coca. (Coca es la hoja, y cocaína
es el polvo muy refinado.) Morales ha luchado con insistencia por los
derechos de los cocaleros y ha expulsado a la norteamericana DEA de Bolivia.
Aunque dijo que atacaría la producción de cocaína parece nadar contra la
corriente. A principios de julio se descubrió la fábrica de cocaína más
grande que se haya visto en el oriente de Bolivia. Con una capacidad de
producción de 100 kilos por día, era manejada por colombianos y fue la
última evidencia de que Bolivia es hoy sede de sofisticados laboratorios de
cocaína. Fue la cuarta instalación de este tipo descubierta este año.
En ningún lugar de Sudamérica esta aumentando la producción de cocaína tanto
como en Bolivia. Informes de la ONU muestran que en Colombia la producción
se redujo en un 28% el año pasado [2008], mientras que en Bolivia aumentó en
casi un 10%. "Hay más interés en purificar la pasta de coca aquí y
exportarla en lugar de enviarla a Colombia para su purificación," dijo hace
poco Oscar Nina, el principal funcionario anti-droga de Bolivia.
Mientras los militares de USA y de Colombia presionan a los traficantes de
drogas, esas operaciones están emigrando a los países vecinos, en especial
Bolivia, donde el campo para las operaciones ilegales es tan fértil como los
valles en los que se ha cultivado la coca durante cinco siglos. Frenar el
turismo de la cocaína en La Paz sería tan difícil como impedir que los
yanquis bebieran alcohol durante la Prohibición.
En Ruta 36, la escena es tranquila. Una bola de disco baña esporádicamente
la pieza en luces rojas y verdes. Cada mesa tiene una vela y agua
embotellada además de cualquier cosa que se pueda agregar a los tragos. En
una esquina se ven juegos de mesa como el ajedrez, el backgammon y la Jenga,
el juego en que una mano firme retira bloques de una torre hasta que la
torre se derrumba. Si no fuera por las cabezas que se mueven como pájaros
que buscan comida en una playa, nadie sabría que se esta ingiriendo en forma
casual grandes cantidades de cocaína. Hay muchas visitas de mesa en mesa.
Todos cuentan historias – las últimas aventuras en Ecuador, el mejor bus
hacia Perú – y hasta el viajero más dopado y hablador es bien recibido antes
de ser devuelto a su mesa, donde puede repetir las mismas historias otras
diez veces.
"Todos conocen este lugar", dice Jonas, un mochilero que llegó dos días
antes. "Un amigo vino a Bolivia hace un año y dijo ‘Ruta 36 es el mejor bar
de todo Sudamérica’. Es sin duda el más raro y el más audaz. Aunque la
cocaína es ilegal en Bolivia, Ruta 36 se está convirtiendo con rapidez en
una parada esencial para miles de turistas que vienen cada año y prueban
felices la cocaína del país, famosa tanto por su abundancia como por su
precio y pureza.
El lugar es pacífico. No parece haber temor alguno de que alguien sea
arrestado. ("El dueño ha sobornado a toda la gente debida", dice un mozo
sonriendo.) Una mochilera de Newcastle se desliza en uno de los cuatro sofás
alrededor de la mesa. "Hemos traído algunos novatos. Será su primera vez,
así que se la restregamos en los labios. Pero tienen suerte: no se puede
conseguir cocaína tan pura en nuestro país. En Londres pagan 50 libras por
un gramo que ha sido cortado tantas veces que adormece los labios y te hace
vomitar".
Los blogs de los viajeros también hablan bien del bar. "Viajé por el mundo
durante nueve meses y estoy seguro de que La Paz fue la ciudad más loca y
Ruta 36 el mejor bar de todo mi viaje", escribe uno, y otro dice, "¿Quieren
quemar una vela por ambos extremos? Bueno, aquí se puede quemar muy bien
toda la vela".
Y quemarse los sesos también. La cocaína, como todos saben, es muy adictiva,
destructiva y fácil de abusar. La razón por la que se hizo ilegal a la
cocaína fue la de proteger la salud pública – pero el experimento de 40 años
para prohibirla poco ha hecho para proteger la vida de millones que la usan
en todo el mundo y que aspiran cualquier polvo blanco que les ponen ante las
narices. Los billones de ganancias anuales han corrompidos a los gobernantes
del mundo entero y La Paz, sin desearlo, parece haberse convertido en la
línea frontal de esta guerra fracasada contra las drogas.