las emociones afectan a nuestra genètica

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carlos arapob

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Jan 1, 2017, 9:22:30 PM1/1/17
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Dan Winter, físico, psicofisiólogo, músico, investigador poligráfico,
analista de sistemas IBM

56 años. Nací en Nueva York y vivo en el campo, en el sur de Francia. Tengo
pareja. El éxtasis, la felicidad, las experiencias pico… son absolutamente
necesarios para la salud y son pura física. Mis conocimientos como ingeniero
eléctrico conforman mi idea religiosa

<http://www.dogmacero.org/wp-content/uploads/Dan-Winter.jpg>

¿Sabe? esa aureola que les ponen a los santos… Es pura ciencia.

¿Se puede ver y medir?

Uno de mis colegas, el profesor Konstantin Korotkov, catedrático de la
Universidad de San Petersburgo, ha creado un aparato, el GDV (visualización
por descarga de gas), que conectado a la punta de los dedos ya un ordenador
muestra el aura de todo el cuerpo; es decir, el campo energético.

¿…?

Están utilizándolo ya más de 10.000 médicos, incluida la asociación médica
estadounidense. Con el GDV obtenemos información sobre el estado físico y
psicológico del paciente. Nos permite abordar un nuevo nivel del ser humano,
el energético.

Póngame un ejemplo concreto de lo que puede medir el GDV.

La empatía entre las personas: vemos cómo el aura de las parejas bien
avenidas se mue- ve entre los dos cuerpos; y también cómo la gente que toma
drogas, legales o ilegales, tiene agujeros en su aura.

¿Y usted investiga con eso?

Sí. Entre otras cosas, con lo que ocurre con el aura tras la muerte.

Creo que tendremos que ir despacio.

Cuando morimos, el campo eléctrico, o lo que llamamos vida, sale del cuerpo.
Las constantes de Kluver (un científico que se dedicó a investigar las
experiencias cercanas a la muerte) es lo que la gente suele ver cuando
muere. Se trata de un patrón de simetrías.

¿Todos ven lo mismo?

Sí, primero ven una rejilla, luego una especie de telaraña, un túnel y
finalmente una espiral. Lo que hemos descubierto es que esos cuatro pasos
se corresponden con la geometría de pliegues de nuestro ADN.

¿Y?

Nosotros somos un colectivo de 3 billones de células, y probablemente cuando
morimos nuestro campo electromagnético se va hacia el centro de cada una de
esas células, nuestro ADN, para luego salir de nuestro cuerpo. Adónde llegue
después depende del grado de fractalidad del entorno en que morimos y de
nuestra preparación; puede llegar a cualquier punto del universo.

Defíname fractalidad.

Una rosa, un helecho, una piña, las muñecas rusas…, es decir: el interior
tiene exactamente la misma forma que el exterior, y eso es lo que produce la
fuerza centrante, la implosión, lo que provoca que todo se mantenga
alrededor de un centro, incluido nuestro campo electromagnético. En
realidad, la fractalidad es lo que genera la gravedad.

¿Todo se pliega sobre sí mismo?

Si, sólo existe una forma que se comprime infinitamente. Imagine un pequeño
chip en el que cabe toda la información del cosmos; eso es lo que llamamos
vacío, que en realidad alberga toda la energía del universo.

Nuestro campo magnético va variando… ¿en función de qué?

Lo que comemos, dónde nos encontramos y cómo nos movemos. Un edificio
metálico y cuadrado es lo opuesto a fractalidad. Pero durante una
experiencia cumbre, las ondas cerebrales generan la proporción aurea.

…Que obedece toda la naturaleza

Sí, desde una caracola hasta las galaxias, desde nuestro propio cuerpo
hasta los átomos; todo tiene la misma proporción: es el punto de unión de
nuestro universo, el camino de la unidad, el número phi.

¿Phi o Pi?

Pi es la constante que permite pasar de la línea al círculo, y phi nos
permite pasar del círculo a la espiral, reentrando en ella mis- ma. Es lo
que llamamos autoconsciencia.

El personaje Max Cohen, de la película “Pi, fe en el caos”, ¿se inspira en
usted?

Sí, pero debería haberse llamado phi y no pi, el productor le cambió el
título en el último momento. La película describe cómo todo está compuesto
de espirales y expone paralelismos directos de mi vida.

¿Y ahora qué le ocupa?

La bioretroalimentación, que nos ha permitido discriminar las emociones en
términos eléctricos, de ahí mi expresión emoción coherente. Eso ha inspirado
notables investigaciones.

¿Con algún resultado revelador?

Se midió, de un modo totalmente replicable, que el efecto de la ordenación
coherente de los armónicos del corazón en los momentos de compasión o amor
causaba una repercusión en el trenzado del ADN.

¿Qué significa eso?

Que las emociones afectan directamente a nuestra genética. Y tiene diversas
aplicaciones: en estos momentos, con mi equipo de Inglaterra estamos
buscando campos eléctricos bioactivos.

¿Qué es eso?

Sabemos que una pirámide o un dolmen pueden afectar a la germinación de
semillas, e investigamos cómo crear un campo eléctrico que prevenga el
envejecimiento…, lo opuesto a vivir en edificios y ciudades como los
nuestros. Todos los edificios sagrados están construidos siguiendo la
proporción áurea, de manera que generan un campo eléctrico que facilita el
crecimiento, y eso hoy podemos medirlo.

¿Tenemos que cambiar de vida?

Las enseñanzas espirituales son, en el fondo, enseñanzas eléctricas. Sólo
tenemos que crear entornos más fractales, comer comida fractal y hacer
ejercicios que nos armonicen con el exterior, así nos llenaremos de vida y
consciencia.

Ima Sanchís

Foto: Ana Jiménez

Fuente: La Vanguardia (entrevista publicada el 27 de febrero de 2009)



<http://www.incredimail.com/?id=621127&did=10501&ppd=2825,201206141701,10,1,
2029941857745698815&rui=156494013&app_test_id=0&sd=20150925>

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Que tengas ecxelente semana
__._,_.___
 
socratesarapob@gmail,com.vcf
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