Miguel Posada Samper, el patriota, el padre, el abuelo

82 views
Skip to first unread message

Eduardo Mackenzie

unread,
Feb 3, 2016, 4:01:20 PM2/3/16
to
COLOMBIAN NEWS
3 février 2016
 
 
 
 
 
1.     Miguel Posada Samper, el patriota, el padre, el abuelo
2.     Sobre Miguel Posada Samper
3.     Negociaciones de paz: de mal en peor
4.     La revista Semana estaría mintiendo a sus lectores sobre la popularidad de Santos
5.     La rendición de Colombia en pocas palabras
6.     El periodista Sergio Held habla de las obscuras operaciones  de Tony Blair en Colombia
7.     Sofía Gaviria: “Es hora de hacer un juicio político al Gobierno por la venta de Isagén”
 
 
 
 
 

Miguel Posada Samper, el patriota, el padre, el abuelo

 

Por Ricardo Puentes Melo

@ricardopuentesm

ricardo...@periodismosinfronteras.com

Periodismo sin Fronteras, Bogotá

http://www.periodismosinfronteras.org/miguel-posada-samper-el-patriota-el-padre-el-abuelo.html

3 de febrero de 2016

 

La primera vez que vi a Miguel Posada fue en las oficinas de Radio Súper, en el barrio Teusaquillo. Fui invitado en su programa Realidades y hablamos sobre la realidad del país. Cuando quedamos fuera del aire me quedé hablando otro rato con él sobre la cuestión del Palacio de Justicia y me soltó de una: “Escríbase un libro sobre todo lo que averiguó sobre ese tema. Yo se lo publico y lo mandamos a traducir al inglés. ¿Qué dice?”. Yo no sabía que me encontraba frente a un poderoso hombre de negocios, así que no le presté mucha atención a eso, como sí a otra propuesta que me hizo. Él quería que yo fuera a Mapiripán a ver qué podía encontrar sobre el fraude del Colectivo Alvear Restrepo. Así lo hice, y pudimos hallar a uno de los “muertos” por los cuales se había cobrado una fuerte suma de dinero. De ahí en adelante fui invitado varias veces a su programa de radio y él financió varias de las investigaciones que hicimos, tan importantes como el caso de Mapiripán, y el de Santodomingo.

 

Nunca hablamos mucho de nuestras penurias personales, pero cuando él se enteró de la persecución en mi contra me llamó muy preocupado a expresarme su solidaridad y a ver cómo podía hacer para ayudarme. Le agradecí, pero le dije “Miguel, no te afanes que ya saldré de esto.” Cuando pude sacar a mis hijos del país lo visité en su oficina y le dije que sí había algo en lo que podía ayudarme. “¿En qué, maestro?”, me preguntó. Le dije que pensaba lanzarme al Concejo de Bogotá y que solicitaría el aval del Centro Democrático.

 

“Ricardo, usted es un buen periodista -empezó, y ya sabía que cuando no me tuteaba era que se venía una seria reflexión. La política es lo más sucio que existe. Y en esa locura no lo pienso apoyar. Es un error que va a cometer.” Le dije que no buscaba dinero de él sino que me ayudara a organizar la cosa. Y me contestó muy franco: “No lo voy a ayudar a nada. Ni con plata, ni a conseguir vainas o votos. Ni siquiera cuente con mi voto, maestro. Usted no está hecho para ese mundo. ¿Era sobre eso esta reunión? Pensé que me venía a proponer algo serio.” Y acto seguido cambió de tema como si estuviéramos tratando algo irrelevante.

 

Después me enteraría del enorme repudio que Miguel Posada sentía por la política, a la que relacionaba siempre con bandidos y ladrones del presupuesto público. Su aversión por el corrompido mundo de la politiquería era la antípoda del profundo amor que sentía por la institución militar.

 

Miguel Posada Samper nació privilegiado. Pero la educación que recibió de sus padres, Miguel Posada Caicedo y Belén Samper Ortega, lo alejaron de las fatuidades y la soberbia propias de un sector parásito de la élite a la que pertenecía, y lo acercaron a otras personas, también de esa élite pero esforzados, trabajadores, deseosos de construir la nación. Porque, hay que decirlo, la familia Samper, en su gran mayoría, ha contribuido enormemente al progreso del país. Aunque hay excepciones como los Samper Pizano y su prole, es justo reconocer que los Samper han aportado grandemente, durante generaciones, al desarrollo colombiano.

 

Miguel lo sabía, y cuando hablaba de su línea materna esbozaba una sonrisa y decía que la familia se la habían “tirado” Ernesto y Daniel Samper. Despreciaba al expresidente Ernesto porque fue testigo directo de la podredumbre de ese pariente. En cambio, cuando hablaba de su padre, un ingeniero de la Universidad de Berkeley, muy inteligente y capaz, a Miguel se le henchía el pecho de orgullo. Y no era para menos; Miguel Posada Caicedo siempre cargó con el lastre de “no ser tan de buena familia como Belencita Samper”, pero eso no lo amilanó sino todo lo contrario, su vida se destacó por un constante aporte a la sociedad, por una preocupación real para encontrar soluciones a los problemas de Colombia. Hasta en sus momentos de descanso los utilizaba trabajando en su finca de recreo en Girardot sembrando y experimentando con variedades de mangos, lechugas, tamarindos y otras frutas y verduras que pudieran arraigarse y beneficiar a la comunidad. Miguel padre jamás quiso hacer una piscina en su finca porque “no quiero que esto se me llene de inútiles que no tienen nada qué hacer”.

 

Esos valores los transmitió a nuestro Miguel Posada, y éste, a su vez, hizo lo mismo con sus hijos, a quienes les enseñó que no deberían parecerse a sus compañeros de estudio -muchachos pertenecientes a ilustres familias, derrochadores, vagos y elitistas-, sino que mucho más importante que el dinero y el abolengo era cultivar la honradez, el esfuerzo, la inteligencia, el estudio y el deseo de servir a los demás. Les inculcó también el amor al arte, los libros, la poesía, la historia, ¡y los perros!

 

Cuando yo recuerdo a Miguel Posada Samper, lo primero que se me viene a la cabeza es su calidez humana, su inteligencia, su claridad mental, su franqueza y su insondable amor por sus hijos. Cuando me mencionaba a su hija, lo hacía sin importarle la modestia, levantaba la cabeza para mirar con la parte inferior de sus gafas y se desparramaba en elogios para ella recalcando la satisfacción y tranquilidad que sentía de que Lía se había casado con Greg, “un tipo fenomenal”.

 

Admiré en él esa entrega, ese sacrificio para mejorar la consciencia de los colombianos y ayudar a que salieran del letargo, la ignorancia y despreocupación por la tragedia nacional de la corrupción. Miguel fue un patriota como pocos he conocido. Pudiendo disfrutar de su posición socioeconómica sin más preocupaciones que el clima y los trancones en la ciudad, prefirió entregar su vida a la causa de la democracia. Él nunca perdió la esperanza de que podríamos derrotar al narcoterrorismo y que Colombia finalmente tendría la ansiada paz que le permitiría seguir avanzando hacia el desarrollo y el bienestar.

 

Pudo haberse ido a vivir a Estados Unidos pero no lo hizo, ni siquiera para realizarse el tratamiento médico que habría podido salvarle su vida. Siempre decía que él no podría irse de Colombia porque necesitaba quedarse para luchar, no por la clase política, sino por los humildes, aquellos que no tenían la opción de huir de allí. La única manera de salir de Colombia, decía, sería si atentaban contra su vida o lo sometían a los montajes judiciales del corrupto sistema contra el cual él tanto luchó.

 

Miguel era un firme creyente en Colombia, en su gente. Y era un convencido defensor de los buenos militares y de esa institución. Cuando su hija Lía era apenas una niña, la entretenía con sus historias de acciones cívico militares, ayudando a la gente humilde, aprendiendo a sacar muelas, peluquear, vacunar animales y, sobretodo, sentarse al lado de un fogón con los lugareños y hablarles sobre la maldad de la guerrilla.

 

Miremos lo que nos cuenta su gran amigo, Ernesto Villamizar: “En 1976 se inició en la Escuela de Ingenieros Militares y bajo el patrocinio del General Rafael Navas Pardo, el programa de Profesionales Oficiales de la Reserva, al cual fuimos invitados, Miguel por sus conexiones con el gremio de ingenieros y yo por mi ascendiente militar: Mi padre, el General Marco Antonio Villamizar Villamizar. Ingresamos como soldados en febrero de 1977, correspondiéndonos ser compañeros de escuadra. Miguel tomó muy en serio la formación militar y para la sorpresa de muchos, sus botas eran las mejor emboladas, su peluqueado era el más correcto y su uniforme el mejor almidonado. Sorprendidos los “antiguos” amigos de Miguel, quienes lo conocían como un civilote más, observaron cómo el servicio militar inició en él una verdadera transformación no solo física, sino mental. Recuerdo en una campaña en la serranía de La Macarena, nos encontramos con un pelotón de soldados regresando de patrullaje, sus botas y uniformes destrozados, escogió a uno que realmente daba lástima y cambió todas sus prendas y equipo. Esa tarde Miguel se ganó un llamado de atención por estar de bluyines y camiseta. Nunca confesó que había cambalacheado todo su equipo con un soldado de la patria. Esa fue una de esas anécdotas que ya me considero libre de contar, porque en vida no lo hubiera permitido.”

 

Fue Coronel de la Reserva, pero al contrario de otros oficiales de la Reserva, Miguel Posada no buscó esos honores para presumir y alardear sino porque fue otra manera más de sentirse cercano a la institución que tanto amó. Desechando honores, halagos y vanidades, y sin abandonar su enorme responsabilidad como cabeza de un importantísimo grupo empresarial, yendo en contracorriente de sus amigos y conocidos de la élite, quienes se abrían de brazos y piernas para agasajar en sus selectos clubes a bandidos y asesinos indultados, Miguel aprovechaba todo encuentro social con los terroristas en cocteles y reuniones sociales -que él detestaba- para fajarse en discusiones con Antonio Navarro, Carlos Pizarro o Enrique Santos Calderón, a quienes destruía intelectualmente desenmascarándolos como los asesinos secuestradores que eran.

 

Repartió su tiempo entre sus obligaciones como presidente de una compañía, y el programa radial que creó para alertar a Colombia sobre los peligros del comunismo. También tuvo tiempo para sus grandes amores: Sus hijos Miguel, Lía y Nicolás, y sus nietos Tomás, Matías, Daniel “Danny” y Michael “Mikey”, que eran la luz de sus ojos. No había asunto más importante que sus bellos nietos ni preocupación más grande que el futuro de ellos. Junto a ellos se convertía en otro niño más, en el abuelo que adoraba ser; jugaba con ellos, les enseñaba, les contaba historias, sufría con sus caídas, soñaba sus sueños. Pocas veces se le vio llorar a Miguel como cuando diagnosticaron a un nieto suyo con un dictamen que resultó errado y de cuyo error él no alcanzó a enterarse.

 

Miguel sufría de un cáncer que se lo llevó prematuramente. Lo supe en una de sus invitaciones a su programa. Me contó que estaba sordo porque lo habían operado de un tumor, así que -me dijo- tenía que hablarle fuerte. Ese día me comentó que había estado tratando de llamar por teléfono al ex ministro Fernando Londoño, otro formidable luchador por la democracia, a raíz del atentado que le habían hecho las FARC y del cual se salvó milagrosamente sin más secuelas que una transitoria pérdida auditiva.

 

Con el permiso de su amistad y de saber sobre su sentido del humor, le dije casi gritando: “No sé, Miguel, pero me parece inapropiado que lo llames”. Él se puso algo serio y contestó: “¿Inapropiado que lo llame para preguntarle sobre su salud? No, no me parece”. “Es que el exministro está casi sordo por la bomba, y tú sordo también. ¿Cómo diablos se van a entender…?” Tardó dos segundos en reaccionar ante mi salvaje chiste y luego soltó unas carcajadas enormes que le hicieron salir lágrimas obligándolo a sentarse doblado de la risa.

 

Por supuesto, nadie sabía de la gravedad de su cáncer. Cuando terminé de escribir y publicar un libro sobre la política y la corrupción en Colombia, quise que Miguel Posada lo presentara, cosa que hizo no sin advertirme que había cancelado unas cosas urgentes solo para acompañarme en el evento. “Para que vea el aprecio que le tengo”, me dijo.

 

¿Qué si fui gran amigo de Miguel? No. Hubiera querido serlo. Pero la amistad que me brindó fue bastante para conocerlo lo suficiente como para admirar su grandeza, su valor, su amor por la patria y por sus hijos y nietos.

 

Miguel Posada fue íntegro, valiente y honesto, unas cualidades rarísimas en estos tiempos. En ese diciembre de 2014, la última vez que lo vi, lo noté triste y pensativo. Me dijo “esta pelea se está perdiendo, pero hay que seguirla. Nadie más lo hará”. Pocos lo sabían, entre ellos su amigo Ernesto Villamizar, pero Miguel tenía planeado dejar la presidencia de Leasing Bolívar en febrero de 2015, e irse a tomar unas larguísimas vacaciones en Estados Unidos junto a sus adorados nietos. Luego, lo dijo, regresaría a dedicarse la totalidad del tiempo a dar la batalla por su país y por la institución que tanto quiso y defendió: el Ejército Nacional.

 

El destino le tenía preparada otra cosa. Unos días después de la presentación de mi libro, Lía, su hija, lo convenció de irse a Estados Unidos para hacerse exámenes médicos. Cayó en cama casi que de inmediato.

El 3 de febrero, Carlos Sierra, otro amigo suyo y compañero en Verdad Colombia, organizó un homenaje para Miguel en el Jockey Club e invitó a unos pocos amigos suyos. Allá, esperando que Miguel se conectara por Skype, nos enteramos que había fallecido hacía unos minutos. ¡Qué amargo fue ese rato! Sus secretarias lloraban inconsolables, sus amigos nos permitimos un sentido brindis mientras se nos hacía un nudo en la garganta con el mensaje de Eduardo Mackenzie que leyó en Skype.

 

De sus hijos conozco a Lía Fowler, tan talentosa, honesta y diáfana como su padre, y he escuchado de Nicolás, quien camina igual, habla igual, se ríe igual y siente el mismo amor que su padre por la defensa de la democracia y las causas justas. Lía se ha convertido en mi gran amiga. Poseedora de una sensibilidad extraordinaria, sigue llorando la partida de su padre. ¡Y cómo no hacerlo! Si quienes lo conocimos recientemente sentimos el vacío que dejó, ¿cuánto más lo podrán sentir quienes lo conocieron de siempre? Ah, fecha amarga este 3 de febrero, día del fallecimiento de su padre, pero también fecha feliz del cumpleaños de su amado esposo, el yerno admirado de Miguel…

 

Que su conductor de toda la vida, Harold Lozano, haya sacado dinero de sus escasos recursos para pagar una misa de conmemoración del primer año de su fallecimiento, dice mucho. ¡Quisiera saber cuántos conductores o empleados harían lo mismo por su fallecido jefe! Seres humanos como Miguel Posada no nacen muy seguido. Sus hijos y nietos deben sentirse orgullosos de haber tenido ese padre, ese abuelo… ese maestro. Y deben estar agradecidos con la vida por haberlo tenido tan cerca, como modelo de vida, de entrega, de amor y rectitud. Les queda un gran legado y una enorme responsabilidad.

 

Permítanme repetirlo: No fui el “gran amigo” de Miguel Posada, pero hicimos una amistad que me permitió conocer a un hombre profundamente humano, exageradamente preocupado por el país y por su familia. Un hombre que dejó un sendero que hay que seguir caminando con la misma fe y entrega con las que él lo caminó.

Sí… este es el primer aniversario de la muerte de Miguel Posada, un hombre que tiene un lugar de honor en el monumento pendiente reservado para los más valerosos y abnegados defensores de la patria.

Que su memoria nunca se aparte de nosotros. Te lo ganaste, Miguel, amigo. Ojalá un día podamos volver a verte para gozar de tu buen humor junto a un vino, un Nocturno de Chopin y una buena charla en algún club bogotano de esa patria que seguimos dolorosamente amando.

-----------------------------------------------------------------------------------------  

 

 

Sobre Miguel Posada Samper

 

Por Eduardo Mackenzie

Periodismo sin Fronteras, Bogotá

http://www.periodismosinfronteras.org/sobre-miguel-posada-samper.html

10 de febrero de 2015

 

La desaparición de Miguel invita a reflexionar acerca de cómo podríamos ampliar y reforzar, en este periodo tan complicado que vive Colombia.

 

Miguel Posada Samper, el presidente de la Federación Verdad Colombia, de Bogotá,  quien ocupó además importantes cargos en el sector industrial y financiero colombiano, acaba de morir en Estados Unidos de una enfermedad fulminante que no le dio tiempo sino para reunirse por última vez con sus hijos y otros familiares. Ello deja un vacío inmenso entre los ciudadanos, grupos, tendencias y partidos que luchan por las libertades y la continuidad democrática de Colombia.

 

El súbito descubrimiento de su enfermedad, y su muerte en Portland el 3 de febrero pasado, es una noticia  que aflige a quienes tuvimos el honor de conocerlo. Mi amistad de tantos años con Miguel fue  el resultado de afortunadas coincidencias políticas, intelectuales y morales sobre Colombia y su indomable voluntad de seguir siendo una nación libre y soberana.

 

La desaparición de Miguel invita a reflexionar acerca de cómo podríamos ampliar y reforzar, en este periodo tan complicado que vive Colombia, el combate por las causas y los ideales en los que Miguel Posada Samper siempre creyó.

 

Alertar, informar, escribir y persuadir al más grande número de compatriotas  es una labor esencial en estos momentos. Sin ceder ante el derrotismo ni ante los espejismos, debemos perseverar en la explicación de los peligros que se ciernen sobre el país a causa de un falso proceso de paz que sirve de velo ocultador de una gigantesca operación de desmantelamiento de la institucionalidad democrática colombiana. Es vital seguir la lucha contra la ideología de capitulación que se incrustó, como una lepra invasora, en el más alto centro de poder de Colombia.

 

El trabajo paciente de Verdad Colombia, del Centro de Análisis Sociopolíticos, de UnoAmérica y de la emisión radial Novedades, organismos donde Miguel Posada jugaba un papel dirigente como editorialista y organizador, a favor de la libertad en América Latina y de un diagnóstico más exacto de lo que es el “proceso de paz” de Juan Manuel Santos, de sus opacas conversaciones en Cuba con las Farc, el aparato narco-subversivo mayor del continente que miente siempre y sin saber que miente, que mata sin obedecer a otra ley, y que no está dispuesto a negociar nada sino a triunfar por la violencia y el engaño sobre la ruina del Estado y de la sociedad colombiana, era la preocupación más urgente de Miguel Posada Samper.

 

Su compromiso y militancia valientes, de todos los días, contra ese proceso degenerativo del Estado y por la libertad y la democracia en Colombia, no serán jamás olvidados.

 

Miguel Posada Samper reunía, para utilizar la conocida frase de Antonio Gramsci, “el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad”.  Yo siempre lo vi así, en las entrevistas que tuve con él en Bogotá y París: como un patriota ilustrado que no admitía  la menor nota de desesperanza y que estaba convencido de que la resistencia activa contra todo tipo de totalitarismos, ya sea comunista o fascista, es un imperativo de todo hombre libre, una necesidad moral de los individuos y de las sociedades abiertas, incluso si esa resistencia puede aparecer, en ciertos momentos aciagos, como el actual en Colombia, absurda e inútil.

 

La labor de Miguel Posada Samper a favor del respeto de los derechos humanos no será ni absurda ni inútil.  Por el contrario, los perdedores serán otros. Quienes  llevan el país al caos podrán gesticular y cometer los peores crímenes. Todo eso será inútil. Ellos podrán intimidar a la opinión, dividir y desmoralizar a las fuerzas armadas y de policía, reprimir brutalmente a los activistas y a los líderes democráticos.  Las Farc y sus padrinos extranjeros  podrán llegar incluso, en mala hora,  a controlar una parte del país, gracias a una combinación de maniobras y cataclismos, pero Colombia nunca se rendirá.  Colombia nunca les entregará el poder definitivamente y seguirá combatiéndolos hasta salir adelante y vencedora. Pues el viento de la libertad  y de la democracia representativa se abre paso  en el universo.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Negociaciones de paz: de mal en peor

 

Por Miguel Posada

Verdad Colombia, Bogotá

Periodismo sin Fronteras, Bogotá

16 de agosto de 2014 

 

Para colmo del cinismo, pretende representar a las víctimas el hijo de un senador que fue el máximo proponente de la combinación de las formas de lucha, Manuel Cepeda Vargas, en cuyo honor las FARC bautizaron a una de sus más sanguinarias cuadrillas.

 

Las únicas víctimas que deben ir a La Habana son las víctimas de las FARC. Las víctimas de las autodefensas están siendo atendidas, desde hace 10 años, en el proceso de Justicia y Paz. ¿Es lógico y posible que una organización criminal derrotada ponga de rodillas a un Estado que representa a la mayoría de los ciudadanos de un país? No debiera ser así, pero con muchos pequeños triunfos de las FARC, con el apoyo de mamertos internacionales y nacionales, con audacia y con un gobierno que no parece entender con quién está tratando, se puede llegar a ese resultado. Con cada punto que se negocia en La Habana, las FARC ganan terreno que el Estado cede sin darse cuenta de las consecuencias de cada pequeña derrota o concesión. ¡Todo por la paz! Parece ser la consigna de los negociadores del Estado. Y poquito a poquito se va entregando todo.

 

La cosa empezó mal aceptando discutir una agenda compleja con un grupo terrorista que no representa sino a una ínfima minoría de ciudadanos. Es cierto que era una agenda más restringida que la que se discutió en el Caguán, que era todo. Pero aún así, demasiado amplia. El gobierno también puso a los terroristas en plano de igualdad, algo inexplicable. Y así han seguido las cosas. No se entiende que se negocien asuntos agrarios con quienes han martirizado el campo colombiano durante 50 años. ¿Acaso las FARC que han desplazado cientos de miles de campesinos, que los han asesinado, secuestrado y extorsionado ahora representan a sus víctimas? Eso, frente al primer punto de la agenda, punto que no ha debido estar en la misma. Quedó sin aclarar el tema de las Zonas de Reserva Campesina, que no son otra cosa que territorios donde las FARC sustituyen la autoridad del Estado. ¿Cuáles serán?

 

En el punto de representación política hay otros horrores. Uno por ejemplo es que ciertas regiones tendrán más poder electoral que otras. ¿Cuáles? Las que dominen las FARC a punta de fusil. Además tendrán otras curules en las corporaciones públicas sin necesidad de votos. No tendrán que competir por los votos de la izquierda con congresistas del Polo o del Progresismo. Se establece por otra parte una censura de prensa y un delito de opinión que no caben en nuestro orden constitucional, porque quedó establecido que no se podrá estigmatizar a las FARC. Tendrán privilegios en medios de comunicación, por cuenta del erario público, por supuesto. Las facultades del legislativo quedaron eliminadas en una serie de temas que serán tratados por unas misteriosas comisiones cuya integración no ha sido revelada. Ya podemos ver que el tema de elegibilidad de los delincuentes también va a ser resuelto a favor de los criminales.

 

El tema del narcotráfico es un chiste malo. El Estado se compromete a perseguir a los carteles de la droga que compitan con las FARC en este negocio. Las FARC solo se comprometen a “influir” para que haya sustitución de cultivos.

 

Pero salen a cada paso otras cosas que espantan. Habrá una comisión paritaria que escribirá la historia del conflicto. ¿Por qué es paritaria? ¿Acaso la mitad de la población respalda a las FARC? Además, Timochenko ya dijo que el proceso no va a terminar este año, porque no se puede seguir adelante con otros puntos hasta que esa comisión no rinda su informe. Habló de que ya hay acuerdos “parciales” sobre tres puntos, pero que lo que queda es muy difícil. En otras palabras, no hay nada, y lo que hay, los acuerdos “parciales”, son un desastre para la democracia. El jefe terrorista insiste en que para que se llegue a algo tiene que haber profundas transformaciones en el país. O sea que las FARC son las que definen que país tendremos. ¿Que quedó de la negociación rápida que ofreció el presidente Santos a los colombianos? También dijo Santos que el modelo de país no cambiaría, pero “Timo” dice que sin esos “profundos cambios” no habrá nada.

 

Y llegamos al tema de las víctimas. Las únicas víctimas que deben ir a La Habana son las víctimas de las FARC. Las víctimas de las autodefensas están siendo atendidas, desde hace 10 años, en el proceso de Justicia y Paz, y las víctimas del Estado, que en la mayoría de los casos son falsas, son atendidas en los procesos que día a día se llevan en los juzgados del país. Ahora resulta, que con el apoyo de la oficina de la ONU, va a La Habana una representación de víctimas en la cual los menos son los que han sufrido a manos de las FARC. Para colmo del cinismo, pretende representar a las víctimas el hijo de un senador que fue el máximo proponente de la combinación de las formas de lucha, Manuel Cepeda Vargas, en cuyo honor las FARC bautizaron a una de sus más sanguinarias cuadrillas. Quienes escogen a las víctimas son un mamerto de la ONU y un “académico”, Alejo Vargas, cuya afinidad con la ideología de las FARC es bien conocida.

 

Mientras tanto, continúa el inclemente ataque de las FARC al medio ambiente y a la infraestructura, así como el despiadado asesinato de civiles. Eso para no hablar de soldados y policías, que para Santos son ciudadanos de segunda clase. Se siguen sembrando minas y reclutando niños. El presidente Santos les hace advertencias, pero las FARC no le creen. Lo ven, como se dice, “jugado” por la paz. Santos alienta, en los discursos, a las tropas para que combatan a las FARC con energía. Pero sabemos que se han parado operaciones militares en ciertos momentos. Va a paso de tortuga coja el restablecimiento de la Justicia Penal Militar y se supone que se va a establecer un mecanismo de defensa técnica de los militares. Nada de eso es creíble mientras el Fiscal General esté empeñado en meter a todos los soldados presos, al tiempo que dice que los jefes de los terroristas no tienen que ir a la cárcel. El Coronel Plazas está preso, mientras el director de Anncol está libre. Eso lo dice todo. Los mandos, obedientemente, dicen que la moral de las tropas está en alto. ¿Qué otra cosa pueden decir? Pero la burguesía se tranquiliza con ese cuento.

 

El problema no es sólo el lento avance del proceso y su incierto final. La situación de orden público empeora cada día. Ello afecta las industrias que producen las regalías, especialmente la petrolera, y detienen el avance de la infraestructura. Ya la Asociación Colombiana de Petróleo, pronosticó que habrá una reducción gradual de la producción. Las FARC, y estructuras afines, organizan las “comunidades” para paralizar las obras, así como la exploración extracción y transporte de petróleo. Los escollos para la construcción de la infraestructura eran tres: el lento trámite ambiental, la adquisición de predios y la consulta de las tales comunidades. En algo se arreglaron los dos primeros escollos, pero el gobierno no tuvo el coraje de medírsele a hacer nada frente al bloqueo de las comunidades, que usualmente es una simple extorsión. Una pregunta suelta cuya respuesta nos dice todo: ¿Cuántos días ha transportado crudo el oleoducto Caño Limón- Coveñas en los últimos seis meses? ¿Serán 30 días?

 

La clase política, mientras el país se descuaderna poco a poco, está pendiente del reparto de la mermelada, que no alcanza para todos. ¡Qué triste espectáculo! Pero para aclimatar el incierto final del conflicto que requiere, recordemos, un referendo y de paso lograr la reelección del Presidente se lanzó un “slogan” idiota: “Mi aporte es creer”. Lo que pasa ahora, según las encuestas, es que parece que los colombianos estamos creyendo menos. No somos bobos del todo. Es que algo sabemos de fútbol y sospechamos que de autogol en autogol, no se gana un partido.

---------------------------------------------------------------------------------------------

 

La revista Semana estaría mintiendo a sus lectores sobre la popularidad de Santos

 

Revista El Nodo, Bogotá

http://elnodo.co/semanamentira

31 de enero de 2016

 

Curiosamente, la revista oculta que la última encuesta Yanhaas, publicada originalmente el 21 de enero, ubica al presidente Santos con una popularidad del 21%, por debajo incluso de Nicolás Maduro (Venezuela).

 

El sábado 30 de enero, ante la avalancha de críticas por ocultar la baja popularidad del presidente Santos, la revista SEMANA publicó un artículo titulado “En la Mitad”, en la que abiertamente oculta el resultado de la última encuesta sobre la popularidad del presidente Santos (21%), y en su reemplazo, presenta un indicador que según la revista representa “el promedio del último porcentaje de cada firma encuestadora” (33% ¿?).

 

Curiosamente, la revista oculta que la última encuesta Yanhaas, publicada originalmente el 21 de Enero, ubica al presidente Santos con una popularidad del 21%, por debajo incluso de Nicolás Maduro (Venezuela) y  Michelle Bachelet (Chile), y superando únicamente a Ollanta Humala (Perú 15%) y Dilma Rouseauff (Brasil 8%). Bajo ese supuesto, la Revista SEMANA estaría abiertamente engañando a la población del país, al presentar la imagen del presidente por encima de los mencionados mandatarios, ubicándolo según la publicación “En la mitad”.

Adicionalmente, según la Revista Semana, el indicador del 33% se habría tomado del promedio del último porcentaje de cada firma encuestadora, lo que a su vez sería falso. En primer término, la última encuesta del 21 de Enero se presentó al público sin el acompañamiento de otras firmas encuestadoras, y en segundo lugar, de haber sido así, el último registro lo ubicaba alrededor de un 34%, lo que promediando con la última encuesta habría resultado en una popularidad que ronda el 27%.

 

Finalmente, la revista en su publicación, pudo haber cambiado el  nombre original del artículo. Lo anterior se deduce del hecho de que la dirección URL original de la entrada, tiene como titulo “santos-esta-entre-lideres-con-menor-popularidad-en-latinoamerica”. Así, es muy probable que el título original de la revista hubiera denunciado el bajo apoyo del presidente, pero posteriormente la dirección de la revista, en cabeza del sobrino del presidente, haya decidido cambiar el título y modificarlo por el encabezado ambiguo “En la mitad”. Finalmente, la situación puede estar influenciada por los millonarios contratos con presidencia, algunos de los cuales al cierre del año pasado facturaban más de $1.092.000.000 de pesos, lo que fue denunciado por El Nodo en el estudio sobre "Los contratistas por la Paz" http://elnodo.co/contratistasporlapaz

 

Adicionalmente, si se hace una búsqueda sencilla en Google con ese nombre, el primer resultado del buscador es efectivamente el título “Santos está entre líderes con menor popularidad en Latinoamérica”, lo que demostraría el desespero de la publicación en desinformar a la opinión publica en medio de la crisis de gobernabilidad de presidencia, cubierta por casas editoriales como El Tiempo, El Espectador y la Revista SEMANA.

 

Desde la publicación de la caída de apoyo popular del presidente Santos del 21 de Enero, no han existido publicaciones en medios de encuestadoras que hayan hecho nuevos sondeos. La situación, que se ha buscado bajo distintos medios ser ocultada a la opinión pública, revela la realidad de un gobierno que solo se compara con el de Humala en Perú y el de Rouseauff en Brasil, aquejado de históricos escándalos de corrupción. Adicionalmente, la imagen de Santos estaría incluso debajo de la del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, a pesar de los acuerdos contractuales de presidencia con casas editoriales como la revista SEMANA, lo que por obvias razones pone en entredicho su legitimidad y competencia para gobernar al país.

 

Vea los cuadros estadísticos:

http://elnodo.co/semanamentira

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

La rendición de Colombia en pocas palabras

     

Por Darío Acevedo Carmona

Ventana Abierta, Medellín

http://ventanaabierta.blogspirit.com/archive/2016/02/01/la-rendicion-de-colombia-en-pocas-palabras-3065552.html

1 de febrero de 2016

 

Una guerrilla casi derrotada sin capacidad de tomarse el poder y sin apoyo popular recibió trato de contraparte del Estado. Las Farc, ni tontas que fueran, han sabido sacar jugosas ventajas económicas, políticas y jurídicas de la posición blandengue del gobierno Santos.

 

El presidente Santos contará con poderes especiales –estilo Chávez- en una ley habilitante con la que llevará a cabo los compromisos asumidos en La Habana. Eso significa torcer el espíritu y el contenido de la Constitución Nacional. Serán irrespetados los acuerdos, pactos y organismos de justicia internacional que hacen parte de nuestra legislación.

 

Las Farc no entregarán las armas, tendrán bajo su control vastas áreas agrarias o Zonas de Reserva Campesina, se creará una nueva jurisdicción electoral a su exclusivo servicio, se les asignarán puestos en el Congreso y demás organismos de elección popular de nivel departamental y municipal. Los jefes guerrilleros responsables de crímenes de lesa humanidad no comparecerán ante un juez de la república sino ante tribunal especial de paz conformado entre las partes. No pagarán cárcel, no pedirán perdón pues según alias Timochenko ellos no tienen nada de qué arrepentirse pues sus acciones fueron motivadas por el altruismo.

 

Para las Farc, es posible que haya una sola verdad, la de ellos. Como no pudieron obtenerla de la comisión de especialistas, tendrán una Comisión de la Verdad conformada por las partes que dirá, al fin de cuentas, que las Farc son producto de las injusticias sociales y de la persecución política. El relato sobre el conflicto versará sobre la justeza de “su levantamiento” mientras los voceros del gobierno y la intelectualidad obsecuente reniegan de la guerra, consideran que la respuesta del Estado fue militarista y violenta.

 

Este gobierno y sus plumas embadurnadas de mermelada con jugosos contratos sufren del síndrome de Estocolmo, piensan que no hay nada que defender de este Estado, no creen en nuestra democracia y repiten como loros el mismo discurso descalificador que las guerrillas sostienen sobre las instituciones y el Estado colombiano. El presidente Santos, sus ministros y sus escribanos incondicionales así como las elites centralistas padecen de baja autoestima pues actúan como si no valiera la pena pararse firmes en la defensa de principios de justicia.

 

Por eso piensan que la lucha armada tuvo justificación, por eso le hacen concesiones a placer a las guerrillas. Y aceptaron crear la Jurisdicción Especial de Paz que desconoce a la Justicia colombiana y en esencia es un golpe de estado. Las Farc han renegado toda su existencia de la democracia,  pero, es claro que la van a utilizar para acercarse a la población y tratar de ganar el respaldo que no lograron por la vía armada. Para los impúdicos ingenuos, ahí está el nefasto ensayo del chavismo en Venezuela: aprovechó el exceso de confianza de los gobernantes y de la candidez de sus dirigentes.

 

Los pazólogos no ven problema en que la guerrilla mantenga su ideología marxista-leninista, como si esta no fuese la inspiradora de los grandes crímenes de la humanidad en el siglo XX cometidos por Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, la dinastía Kim, el presidente Gonzalo, el Ché, dirigentes que sostenían que cualquier sacrificio era válido para liberar a la humanidad del yugo capitalista.

 

Santos y sus áulicos creen, contra toda evidencia, que las guerrillas representan la justicia social y los intereses del campesinado y que las elites dirigentes tienen una deuda histórica, deuda que no pagarán a los campesinos pobres sino a sus presuntos representantes. Santos dictará una ley que permite a criminales de guerra ser elegidos y competir por la presidencia como si no hubiesen cometido delitos atroces. Santos vendió a Isagen, incrementará el IVA y aprobará una nueva reforma tributaria para cubrir los costos del posconflicto ya que aceptó, en aras de la paz, que la guerrilla no tiene dinero para resarcir o reparar a sus miles de víctimas y para financiar las incontables comisiones que se instalarán de forma paralela al Estado, su soñado poder dual.

 

Santos puso en marcha una política de debilitamiento de las Fuerzas Armadas descabezándola de sus mejores y más combativos oficiales, impulsando la condena de militares por parte de su fiscal de bolsillo y comprometiéndose a rediseñar su doctrina militar. Santos ha mentido de manera flagrante pues todo aquello que prometió no hacer ni ceder lo ha hecho y ha cedido a una guerrilla empoderada que está a punto de ser borrada de su prontuario terrorista sin pagar un peso ni un día de cárcel.

 

Las Farc no serán responsables de secuestros, narcotráfico, reclutamiento de menores, destrucción de pueblos, sembrados de minas antipersonal, masacres de civiles, y otros crímenes de lesa humanidad, porque el presidente Santos y las altas Cortes por él controladas consideran estos estropicios como conexos al delito de rebelión. Santos dividió el país, persigue a la oposición y estimuló la corrupción para darle poder a una minoría violenta y atrabiliaria.

--------------------------------------------------------------------------------------

 
 

El periodista Sergio Held habla de las obscuras operaciones  de Tony Blair en Colombia

 

Entrevista realizada por William Calderón

La Barbería, Bogotá

https://www.youtube.com/watch?v=aMaBPtrAI-g

30 de enero de 2016

 

Sergio Held Otero integra el equipo en la mesa de trabajo en La Hora de la Verdad. Nació en Bogotá en 1.985. Es abogado con opción en periodismo y certificado en mecanismo alternativos para la resolución de conflictos de la Universidad de los Andes en Bogotá, y candidato al título de Máster en Periodismo de la Universidad de Hong Kong. Sergio ejerció como Edil elegido por voto popular en la localidad de Usaquén en Bogotá entre los años 2.008 y 2.011.

 

Held cuenta cómo descubrió la obscura operación  de Tony Blair en Colombia, con apoyo del gobierno de Santos, al servicio de intereses financieros árabes. Habla del gran escándalo de los contratos “por la paz” y los obscuros contratos de la Fiscalía general de la Nación.

 

Video:

https://www.youtube.com/watch?v=aMaBPtrAI-g

 

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Sofía Gaviria: “Es hora de hacer un juicio político al Gobierno por la venta de Isagén”

 

Entrevista realizada por William Calderón

La Barbería, Bogotá

https://www.youtube.com/watch?v=VYbKEYbELmQ

18 de enero de 2016

 

 

Sofía Alejandra Gaviria Correa, es la sexta de ocho hijos. Sus padres son el empresario, periodista y líder político antioqueño Guillermo Gaviria Echeverri y Adela Correa Uribe. Es hermana de Guillermo Gaviria, gobernador de Antioquia, secuestrado por las Farc, cuando lideraba una marcha por la paz, y asesinado por el mismo grupo armado, trece meses después. Su otro hermano, Aníbal, ha sido uno de los más exitosos dirigentes políticos de Antioquia: gobernador de Antioquia y alcalde de Medellín, de alta popularidad y prestigio en el país.

 

Sofía Gaviria, tras graduarse como politóloga en la Universidad de los Andes, trabajó con la Organización de Naciones Unidas y con el ICFES como coordinadora del Programa de Prevención de Drogas que se realizó, con resultados satisfactorios, en la gran mayoría de las universidades colombianas. De este trabajo, compiló, editó y publicó dos libros sobre la experiencia del proyecto realizado. Viajó, a continuación, a Nueva York, donde estudió Inglés e Italiano, en la Universidad New School for Social Research, y se certificó en Relaciones Internacionales en la Universidad de Nueva York. Posteriormente, aterrizó en Sarajevo, justo después de las Guerras Yugoslavas, Allí, además de estudiar y escribir sobre el conflicto, trabajó como voluntaria en la ONG Samaritan Purse.

 

Pasó luego dos meses en Irlanda estudiando y escribiendo sobre paz y cultura, para luego trasladarse a Barcelona, donde hizo un máster en Políticas Públicas y Sociales con las universidades John Hopkins y Pompeu Fabra. Paralelo a ello, viajó a Ruanda y Burundi donde hizo trabajos de voluntaria con la Cruz Roja y Medecins Sans Frontieres. Vuelve a Barcelona y contrae matrimonio con el abogado y experto en Cooperación Internacional Jaume Guardans Cambó, hermano del político catalán Ignasi Guardans y nieto del ministro e intelectual español Francisco Cambó. Con su esposo, funda Ideaborn, entidad de consultoría que contribuye a la promoción y protección de los Derechos Humanos en el mundo. Posteriormente, estudió francés y realizó una especialización en Gerencia de Proyectos Sociales, en ESADE.

 

Por esa época, las Farc asesinan a su hermano Guillermo Gaviria Correa y nace su primera hija: Helena. Después del nacimiento de su segunda hija, Irene, decide junto a su esposo, regresar a su ciudad natal, Medellín. En ese momento hizo parte del grupo que apoyó la creación de la Fundación Lucerito, ONG que atiende menores abusados y explotados sexualmente. Participó como miembro de la junta directiva de Fundaunibán, que ejecuta más de 8.000 millones de pesos en proyectos de responsabilidad social empresarial; la Asociación Surgir que realiza proyectos de prevención de drogas y alcohol, y Grupo20, empresa de la familia Gaviria Correa. Con su coordinación, se diseñó y ejecutó el programa Paternidad Responsable que llegó en Urabá a más de once mil personas. Paralelamente participó como ponente en varios congresos internacionales de víctimas (Bogotá, Madrid, Valencia y New York).

 

En marzo de 2014, fue electa Senadora de la República de Colombia, por el Partido Liberal Colombiano y en septiembre del mismo año, fue elegida codirectora nacional de su partido, que actualmente se encuentra en el poder ejecutivo. Desde tal dignidad, se ha propuesto rescatar y promover la historia y los logros del Partido Liberal Colombiano y de sus mayores prohombres.

 

Hace parte de la Comisión Séptima y de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República. Su tarea en el Senado se ha enfocado especialmente en temáticas relacionadas con seguridad alimentaria, descentralización y derechos humanos. En la actualidad, dirige un grupo de congresistas y de ONG encaminado a la defensa, visualización y representación de las víctimas de las Farc en el proceso de paz que se adelanta en el momento en La Habana. Por lo demás, mantiene una columna de opinión en el diario El Mundo, de Colombia.

 

Video:

https://www.youtube.com/watch?v=VYbKEYbELmQ

--------------------------------------------------------------------------------------fin------------------------------------------------------------------------

Cet e-mail a été envoyé depuis un ordinateur protégé par Avast.
www.avast.com
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages