Humanidad: La historia de todos nosotros (en inglés Mankind: The Story of All of Us) es una serie de televisión estadounidense, de género documental, que se estrenó el 18 de noviembre de 2012. La transmite History todos los sábados. Al comienzo de cada capítulo, se narra que: No es una historia de nombres y fechas; es acción, lucha, heroísmo, peligro y adrenalina. Siglo por siglo, se narra la historia de la humanidad, entrelazando los sucesos históricos. La directora general de The History Channel Iberia, Carolina Godayol, destaca que "se trata de nuestra superproducción más ambiciosa hasta la fecha: recorreremos todas las épocas y acontecimientos, formando así una completa y rigurosa enciclopedia histórica audiovisual".
En la larga historia del mundo, solo unas pocas generaciones han tenido que defender la libertad en su momento de máximo peligro. No me asusta esta responsabilidad, le doy la bienvenida. Creo que ninguno de nosotros querría cambiar de lugar con otras personas u otra generación. La energía, la fe, la devoción que aportamos a este emprendimiento serán una luz para nuestro país y para todos quienes lo sirven. Y el brillo de nuestra llama podrá iluminar realmente el mundo.
Explore junto con Harari las cuestiones sobre nuestro lugar como humanidad en el contexto del universo a través del marco de las ciencias naturales. Harari quiere profundizar en la historia humana y en las grandes preguntas de la humanidad, y responderlas científicamente.
Harari cita Armas, gérmenes y acero de Jared Diamond como la mayor inspiración para Sapiens y su secuela, Homo Deus. Su intención era explorar la historia humana y las grandes preguntas de la humanidad, y responderlas científicamente. Ambas obras exploran lo que significa ser un humano en una sociedad lo suficientemente avanzada científicamente como para torcer las leyes de la selección natural y del diseño genético. Harari profundiza también en las interrogantes acerca de cómo nuestros avances científicos podrían transformarnos fundamentalmente como especie.
En De animales a dioses, Yuval Noah Harari traza una breve historia de la humanidad, desde los primeros humanos que caminaron sobre la Tierra hasta los radicales y a veces devastadores avances de las tres grandes revoluciones que nuestra especie ha protagonizado: la cognitiva, la agrícola y la científica.
De la mano de uno de los historiadores más interesantes de la actualidad, he aquí la fascinante interpretación de Yuval Noah Harari sobre la historia de la humanidad. Bestseller nacional e internacional, este libro explora las formas en que la biología y la historia nos han definido y han mejorado nuestra comprensión de lo que significa ser "humano".
Celebrar nuestra herencia hispana es recordar y festejar a todas aquellas personas que han sido un ejemplo de vida, de perseverancia y de disciplina para las futuras generaciones. Una de esas personalidades que se ganó el respeto de todos nosotros fue el querido beisbolista, Roberto Clemente. Su labor deportiva y humanitaria le valieron un lugar en el prestigioso Salón de la Fama del Béisbol, convirtiéndose de esta manera en el primer latinoamericano que ingresó a este prestigioso salón.
Roberto Clemente fue y es un orgullo de nuestra comunidad latinoamericana en los Estados Unidos. Fue y es un ejemplo de la tenacidad, la constancia y la humanidad a seguir para las jóvenes generaciones beisbolistas.
La canción se transformó en un tremendo hit internacional gracias a su ritmo endemoniado, una mezcla de candombe, rock latino, ska y sonidos afrocaribeños, además de los instrumentos de cuerda, percusión y viento, todos claramente identificables.
Con esta revelación del Padre y con la efusión del Espíritu Santo, que marcan un sello imborrable en el misterio de la Redención, se explica el sentido de la cruz y de la muerte de Cristo. El Dios de la creación se revela como Dios de la redención, como Dios que es fiel a sí mismo,56 fiel a su amor al hombre y al mundo, ya revelado el día de la creación. El suyo es amor que no retrocede ante nada de lo que en él mismo exige la justicia. Y por esto al Hijo a quien no conoció el pecado le hizo pecado por nosotros para que en Él fuéramos justicia de Dios.57 Si trató como pecado a Aquel que estaba absolutamente sin pecado alguno, lo hizo para revelar el amor que es siempre más grande que todo lo creado, el amor que es Él mismo, porque Dios es amor.58 Y sobre todo el amor es más grande que el pecado, que la debilidad, que la vanidad de la creación,59 más fuerte que la muerte; es amor siempre dispuesto a aliviar y a perdonar, siempre dispuesto a ir al encuentro con el hijo pródigo,60 siempre a la búsqueda de la manifestación de los hijos de Dios,61 que están llamados a la gloria.62 Esta revelación del amor es definida también misericordia,63 y tal revelación del amor y de la misericordia tiene en la historia del hombre una forma y un nombre: se llama Jesucristo.
16. En esta pugna de intereses que nos enfrenta a todos contra todos, donde vencer pasa a ser sinónimo de destruir, cómo es posible levantar la cabeza para reconocer al vecino o para ponerse al lado del que está caído en el camino? Un proyecto con grandes objetivos para el desarrollo de toda la humanidad hoy suena a delirio. Aumentan las distancias entre nosotros, y la marcha dura y lenta hacia un mundo unido y más justo sufre un nuevo y drástico retroceso.
234. Frecuentemente se ha ofendido a los últimos de la sociedad con generalizaciones injustas. Si a veces los más pobres y los descartados reaccionan con actitudes que parecen antisociales, es importante entender que muchas veces esas reacciones tienen que ver con una historia de menosprecio y de falta de inclusión social. Como enseñaron los Obispos latinoamericanos, sólo la cercanía que nos hace amigos nos permite apreciar profundamente los valores de los pobres de hoy, sus legítimos anhelos y su modo propio de vivir la fe. La opción por los pobres debe conducirnos a la amistad con los pobres[221].
270. A los cristianos que dudan y se sienten tentados a ceder ante cualquier forma de violencia, los invito a recordar aquel anuncio del libro de Isaías: Con sus espadas forjarán arados (2,4). Para nosotros esa profecía toma carne en Jesucristo, que frente a un discípulo cebado por la violencia dijo con firmeza: Vuelve tu espada a su lugar!, pues todos los que empuñan espada, a espada morirán (Mt 26,52). Era un eco de aquella antigua advertencia: Pediré cuentas al ser humano por la vida de su hermano. Quien derrame sangre humana, su sangre será derramada por otro ser humano (Gn 9,5-6). Esta reacción de Jesús, que le brotó del corazón, supera la distancia de los siglos y llega hasta hoy como un constante reclamo.
Ser conscientes de que los animales sienten alegría, tristeza, dolor, placer, añoranza, miedo, seguridad y todos los demás sentimientos que nosotros solemos sentir es el primer paso para garantizar su bienestar. Es bueno para los productores, mejor para los consumidores y excelente para los animales.
Todos nuestros países, nuestras sociedades, nuestras economías, nuestros gobiernos, nuestra historia: todos tenemos matices, acentos, diferencias. Pero nos unen las mismas raíces culturales y religiosas. Nos une también una misma esperanza ante el futuro. Nos une una pureza de costumbres e ideales que, a pesar de todo, siempre se abren paso.
Hoy como siempre, el mensaje de la doctrina social de la Iglesia es capaz de prestar nueva luz a este panorama, e iluminar a los latinoamericanos con la verdad manifiesta de que todos los hombres hemos sido creados para vivir la comunión, unos con otros.
a) Dios cree en el hombre Dios cree en el hombre, pero no en uno cualquiera. Porque Dios ama a todas sus criaturas, quiere que la humanidad encuentre en Cristo su razón de ser. Qué significa esto en un mundo extraño como el latinoamericano, tradicional en buena medida, pero también en proceso de modernización?
Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz. Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.
Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: Ahí tienes a tu hijo (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: Ahí tienes a tu madre (v. 27). Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.
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