Álbum con fotosLa verdadera
cara de los ángeles
es que hay napalm y hay niebla y hay tortura
la cara
verdadera es el zapato entre la mierda,
el lunes de mañana, el
diario.
La verdadera cara
cuelga de perchas y liquidación de
saldos.
De los ángeles la cara verdadera
es un álbum que cuesta 30
francos
y está lleno de caras:
las verdaderas caras de los ángeles.
La
cara de un negrito hambriento,
la cara de un cholito mendigando,
un
vietnamita, un argentino, un español,
la cara verde del hambre verdadera de
los ángeles.
Por 30 francos la emoción en casa.
La cara verdadera de los
ángeles,
la cara verdadera de los hombres,
la verdadera cara de los
ángeles.
Julio Cortázar
Me encanta este poema de
Cortázar. Y también me parece una brutal interpelación a los discursitos
seudoteológicos y al desparpajo con que en el promedio del cristianismo se
disgrega la vida humana de la espiritualidad.
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Claro que nadie se tomaría muy en serio
una pregunta tal como “¿Cuál es la cara de los ángeles?”. Y por eso se me ocurre
que Cortázar comprendió mejor que las organizaciones cristianas (incluyendo
iglesias) la frase del escritor de Hebreos sobre ser hospitalarios siempre, por
las dudas que el huésped pudiera ser un ángel. La hospitalidad, más allá del
alojamiento eventual de un extraño, era una de las prácticas de compasión más
comprometidas de las comunidades cristianas de los dos primeros siglos. Con ello
iba también alimentar, cuidar en el lecho de muerte y otras yerbas.
Para
los más desconfiados, seguramente tendrían sus métodos de reaseguro. No es
cuestión de meter extraños en casa y terminar en la sección policial de los
periódicos y la TV. Tal es la miseria humana: para ser compasivos se nos tiene
que estimular con la utilidad “por las dudas que llegue un ángel”. ¿No es
suficiente la frase de aquel Rey en la parábola del juicio final “… porque lo
hicieron a uno de estos, mis hermanos más pequeños, me lo hicieron a
mí”?
Pero, al fin y al cabo, ¿a quién le interesa la verdadera cara de
los ángeles?…