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CUERNAVACA.
De acuerdo a declaraciones de la organización ambientalista Guardianes de los
Árboles AC, el gobierno de Marco Adame Castillo cierra otro año más sin
avances significativos en materia ambiental. Los bosques y selvas bajas de
Morelos siguen siendo cotidianamente arrasados a causa de la tala ilegal, la
construcción de miles de casas habitacionales y otros tipos de edificaciones,
muchas de ellas de manera ilícita, ya que son fincadas dentro de reservas
estatales como El Texcal y la Sierra Montenegro.
“El gobierno estatal continúa sin hacer nada por revertir la
destrucción de ecosistemas estratégicos boscosos y de selva baja en Morelos,
por el contario, permite y apoya la construcción de miles de casas que han
arrasado una enorme cantidad de hectáreas de campos de cultivo, barrancas y
selva baja caducifolia, particularmente en los municipios de Zapata y
Xochitepec. Los daños son graves y en muchos casos irreversibles, por lo que
el jefe del Ejecutivo local tendrá que rendir cuentas de los recursos
naturales de los morelenses, los cuales no ha sido capaz de proteger y
conservar”, afirmó Flora Guerrero Goff, directora de Guardianes de los
Árboles AC.
La ambientalista también responsabilizó al mandatario estatal de los severos
daños que pueda causar la construcción de la autopista Lerma-Tres Marías, que
cruzaría por el área natural protegida Corredor Biológico Chichinautzin
(Cobio), en la región de Fierro del Toro, municipio de Huitzilac. “Este
proyecto carretero es un capricho y un negocio del gobernador de Morelos, de
Carlos Hank Rhon y de otros políticos retirados. Es un proyecto absolutamente
innecesario, porque actualmente existen otras opciones para llegar a Toluca
desde el DF y Morelos. Lo cierto es que esta carretera pondría en serio
riesgo al Cobio, porque inevitablemente se desataría un crecimiento urbano
incontrolable que podría acabar con este ecosistema boscoso estratégico”,
dijo Guerrero en entrevista.
En opinión de los ambientalistas, el gobierno de Adame Castillo,
reiteradamente y de manera pública, se ha comprometido a trabajar para hacer
valer los decretos de las reservas estatales de conservación como El Texcal y
la Sierra Montenegro, sin embargo, “este compromiso ha quedado sólo en
un discurso demagógico, pues lo cierto es que la desaparición de cientos de
hectáreas de dichas reservas estatales es una realidad que da escalofrío,
porque pueden desaparecer para siempre y en su lugar quedar cientos de
hectáreas de concreto”.
En resumen, los ambientalistas consideramos que las administraciones, tanto
del gobierno estatal, como de los 33 ayuntamientos, no han asumido su
responsabilidad para poner un alto a la destrucción de los recursos naturales
del estado de Morelos, lo cual es sumamente grave dentro de un marco de
alarma mundial a causa del calentamiento global y el cambio climático.
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