10 de junio de 2010, 11h02
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Siete razones para dejar Facebook
Por
Néstor Parrondo
La red social Facebook
se ha convertido para millones de personas en algo tan necesario como
el café con leche de por la mañanas, o el cigarro después de comer.
Necesario... ¿O quizás adictivo?
Sea como fuere, la web más visitada del mundo no está exenta de
polémica. El pasado 31 de mayo, se organizó contra ella un boicot que obtuvo escaso seguimiento.
Como ya contamos, el principal motivo de esa sublevación era los
continuos cambios en la política de privacidad de la red social. Pero no
hay que esperar a una "cibermanifestación" para borrarse de Facebook.
Hay razones para hacerlo en cualquier momento, y como muestra, aportamos
unas cuantas:
1.- Privacidad. El talón de Aquiles de
este gigante social. Continuamente hay cambios en este parámetro, lo que
hace pensar que Facebook mercadea con nuestros datos. ¿Por qué hace 5
años era tan fácil poner que "sólo mis amigos" pueden ver mi
información, y ahora no?
2.- Lo "nuestro" ya no es nuestro, es
de "Ellos". En Facebook, tenemos la false sensación de que todas
las imágenes y comentarios que ponemos son nuestros, como si
estuviéramos decorando nuestro propio salón con ellos. Mentira. Todos
estos datos pueden ser usados por "aplicaciones de terceros" para
publicitar juegos, tests...
Incluso, si decidimos borrarnos,
nuestros datos o imágenes podrían en las copias de seguridad de alguna
de estas empresas que comercializan aplicaciones para Facebook. Así que,
hay que pensárselo dos veces antes de responder a los test tipo "¿Qué
clase de amante eres?" porque nuestra foto de perfil puede quedar
vinculada para toda la vida al resultado "Pésimo".
3. Ley del
salvaje oeste. Como en la época dorada de los vaqueros, la ley en
Facebook depende de en qué territorio estemos. Si ponemos un comentario
en un perfil que tenga una configuración diferente a la nuestra, todo el
mundo lo podrá ver, aunque nosotros hayamos puesto en nuestra
configuración de privacidad "Sólo para mis amigos".
4. Datos
Bancarios. Un tema peliagudo. Si realizamos un pago a través de
Facebook, por ejemplo, en los famosos "regalos de cumpleaños" nuestros
datos quedarán almacenados en los servidores de Facebook.
Se
puede cambiar la opción de "almacenar datos de pago" pero... ¿No sería
conveniente que esa opción fuese la predeterminada, y que ingresásemos
nuestros datos de pago cada vez que quisiéramos comprar algo? iTunes, la
tienda virtual de música de Apple funciona igual, pero por lo menos
siempre nos pide una contraseña cada vez que queremos comprar algo.
5.
¿Amigos o enemigos? Si se nos ocurre etiquetar en una foto en la
que salimos nosotros, a un amigo, y este permite el acceso a terceros,
esa foto puede ser utilizada para publicidad o ser impresa sin nuestro
consentimiento. Aunque nuestra configuración de privacidad hayamos
elegido que no sea así.
Es decir, al igual que en la razón de la
"Ley del salvaje oeste" la configuración de nuestro amigo prima sobre
la nuestra, dependiendo de los intereses espurios de terceros.
6.
Motores de búsqueda indiscretos. Por defecto, Facebook permite que
las principales webs de búsqueda nos encuentren. Simplemente hay que
teclear nuestro nombre en ellos, y apareceremos en los resultados de
búsqueda. Esta opción se puede cambiar para no aparecer.
Pero
si, por ejemplo, nos hacemos seguidores (lo que antes se llamaba
"hacerse fan") de un equipo de fútbol, nuestro nombre aparecerá en los
resultados de búsqueda en esa página de fans.
7. Vivos
después de muertos. O la también llamada paradoja zombi. Si
decidimos borrarnos definitivamente de Facebook, la página se reserva el
derecho de borrar todos nuestros datos de sus servidores en 90 días.
Algo bastante difícil de comprobar.
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