Noests solo en el universo. Y no ests solo en este viaje por el universo. Ests tumbado mirando el cielo en una playa cuando alguien te coge de la mano. Te gua en una odisea alucinante hasta los agujeros negros, las galaxias ms lejanas y el inicio mismo del cosmos. Abandonas tu cuerpo y te desplazas a velocidades imposibles, te introduces en un ncleo atmico, viajas en el tiempo, entras en el Sol. No es que te expliquen el universo. Es que lo tocas. No es que por fin entiendas el universo. Lo tienes en tu mano.
Christophe Galfard se doctor en fsica en la Universidad de Cambridge bajo la tutela del mismsimo Stephen Hawking. Le gusta decir que an conserva la camisa que vesta cuando investigaba con l los agujeros negros, aunque hace tiempo que abandon el mbito acadmico ms cerrado para acompaar al gran pblico de la mano por los misterios del universo. Desde entones se ha convertido en el divulgador joven ms brillante y riguroso del momento, alternando animadas conferencias, apariciones en programas televisivos y alimentando la conversacin directa con sus lectores a travs de su pgina web (en especial en la seccin Pregntame sobre el universo). Con ese espritu ha publicado tres novelas y tambin ayud a su maestro y a su hija Lucy Hawking a escribir una exitosa novela juvenil, bestseller de The New York Times y traducida a 45 idiomas. Todas sus inquietudes y anhelos han quedado condensados en el titnico pero accesible El universo en tu mano, un libro en el que se propone dos cosas: emplear una sola ecuacin (E=mc2) y no dejar atrs a ningn lector. Y lo ha logrado con creces: Blackie Books presenta un fenmeno editorial internacional, considerado el mejor libro cientfico del 2015 en Francia.
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Ests a punto de emprender un viaje por el universo tal y como lo entiende la ciencia actual. Estoy plenamente convencido de que todos somos capaces de comprender la informacin que nos puede proporcionar.
1. Un estallido silencioso
Imagina que te encuentras en una remota isla volcnica durante una calurosa y despejada noche de verano. Las aguas del ocano que te rodea estn tan calmas como las de un lago. El insignificante oleaje apenas alcanza a lamer la arena de la orilla. No se oye ningn ruido. Ests tendido en la arena, con los ojos cerrados. La arena, recocida por el Sol, calienta el aire, saturado de aromas dulzones y exticos. Nada perturba la paz del ambiente.
Eres un ser humano, el ms poderoso de los depredadores. Tus amigos vendrn en breve para tomar una copa contigo; ests de vacaciones, as que te recuestas en la arena para concentrarte en pensamientos propios de tu especie.
A qu distancia estn? Y, por ltimo, te preguntas: llegaremos a saberlo algn da? Luego, con un suspiro, vuelves a relajarte sobre la arena calentita, te desentiendes de esas tontas preguntas y te dices a ti mismo: Qu ms da?.
Una diminuta estrella fugaz atraviesa el cielo y, justo cuando ests a punto de pedir un deseo, sucede algo extraordinario: como en respuesta a tu pregunta, 5000 millones de aos transcurren en un instante y, antes de que te des cuenta, ya no te encuentras en una playa, sino en el espacio exterior, flotando en el vaco. Eres capaz de ver, or y sentir, pero tu cuerpo ha desaparecido. Eres etreo. Una mente pura. Y ni siquiera tienes tiempo para preguntarte qu ha sucedido, ni para gritar pidiendo ayuda, porque te encuentras en una situacin de lo ms peculiar.
Ante ti, a unos pocos cientos de miles de kilmetros, vuela una esfera recortada sobre un fondo de estrellas diminutas y muy distantes. Refulge con una luz de un tono anaranjado oscuro y avanza hacia ti girando sobre s misma. No tardas mucho en comprender que lo que recubre su superficie es roca fundida y que ante ti tienes un planeta. Un planeta licuado.
Pese a que ahora est mucho ms cerca, el planeta parece una diminuta canica naranja frente a la gigantesca bola que contina creciendo a un ritmo insospechado. En apenas un minuto ha doblado su tamao. Ahora mismo tiene un tono rojizo y expulsa violentos y descomunales filamentos de plasma de millones de grados de temperatura, que atraviesan el espacio a una velocidad muy similar a la de la luz.
Todo cuanto ves es de una belleza monstruosa. De hecho, ests presenciando uno de los acontecimientos ms violentos de cuantos se producen en el universo. Y, aun as, no se oye nada. Todo est en silencio, porque el sonido no se propaga en el vaco espacial.
Esa estrella no puede seguir creciendo a ese ritmo, piensas para tus adentros; pero contina hacindolo. Supera ya cualquier tamao que pudieras haber imaginado, y el planeta licuado, incapaz de resistir las fuerzas que lo asaltan, termina por desintegrarse. La estrella ni se percata de ello: sigue creciendo, centuplica su tamao inicial y entonces, de repente, explota y lanza toda la materia que la compona hacia el espacio exterior.
Una onda de choque atraviesa tu forma incorprea y, despus, solo queda polvo esparcido en todas direcciones. La estrella ya no existe. Se ha convertido en una nube colorida y espectacular que se expande ahora por el vaco interestelar a velocidades propias de los dioses.
Lenta, muy lentamente, te repones de tu asombro y, mientras vas entendiendo lo que ha sucedido, un extrao momento de lucidez abruma tu mente con una verdad aterradora. La estrella que has visto morir no era una estrella cualquiera. Era el Sol. Nuestro Sol. Y el planeta derretido que ha desaparecido a su paso era la Tierra.
Con el pulso acelerado, te incorporas y miras a tu alrededor, como si acabases de despertarte de un sueo muy extrao. Los rboles, la arena, el mar y el viento siguen ah. Tus amigos estarn contigo en un momento, puedes verlos a lo lejos. Qu ha sucedido? Te has quedado dormido? Has soado lo que viste? El desasosiego se extiende por tu cuerpo mientras empiezas a plantearte nuevas preguntas: hay algo de todo eso que sea real?
De verdad explotar el Sol algn da? Y en ese caso, qu pasar con la humanidad? Puede alguien sobrevivir a semejante apocalipsis? Desaparecer todo, incluido el recuerdo mismo de nuestra existencia, en la extincin csmica?
Contemplas de nuevo el estrellado cielo nocturno y, desesperadamente, intentas dotar de sentido a lo que acaba de suceder. En lo ms profundo de tu ser sabes que no lo has soado. Aunque tu mente ha vuelto a la playa y se ha reunido con el cuerpo, te consta que has viajado ms all de tu poca hacia un futuro muy lejano, donde has presenciado algo que nadie debera ver nunca.
Inspiras y espiras lentamente para tranquilizarte y empiezas a escuchar ruidos extraos, como si el viento, las olas, los pjaros y las estrellas se hubiesen puesto juntos a susurrar una cancin que solo t puedes or, y de repente entiendes qu es lo que estn cantando. Es una advertencia y, al mismo tiempo, una invitacin. De todos los futuros posibles que existen, dice su murmullo, solo una va permitir a la humanidad sobrevivir a la inevitable muerte del Sol y a casi cualquier otra catstrofe.
Un velo que cubra el mundo, y del que ni siquiera tenas constancia, acaba de desvanecerse para dejar al descubierto una realidad misteriosa e inesperada. Tu mente ansia regresar junto a las estrellas, y tienes la sensacin de que un viaje extraordinario est a punto de llevarte muy lejos de tu planeta natal.
2. La Luna
Si ests leyendo esto, significa que ya has viajado 5000 millones de aos al futuro. Un buen comienzo, se mire como se mire. Puedes estar bastante seguro de que tu imaginacin funciona, y es bueno que sea as, porque la imaginacin es lo nico que vas a necesitar para viajar por el espacio y el tiempo y la materia y la energa, para descubrir todo cuanto sabemos acerca de nuestra realidad desde la perspectiva de comienzos del siglo XXI.
Aunque no fuera tu intencin, te has acabado asomando al destino que le espera a la humanidad o, mejor dicho, a todas las formas de vida sobre la Tierra, si no se hace nada para comprender cmo funciona la naturaleza. Para sobrevivir a la larga, para evitar que nos engulla el furor de un Sol moribundo, solo tenemos una esperanza: aprender a tomar las riendas de nuestro futuro. Y para que eso suceda tenemos que desentraar por nuestra cuenta las leyes de la naturaleza y aprender a utilizarlas a nuestro favor. No me equivoco si digo que nos queda bastante faena por delante. En las prximas pginas, sin embargo, vers ms o menos casi todo lo que sabemos hasta ahora.
Al viajar por nuestro universo descubrirs en qu consiste la gravedad, y cmo interactan entre s los tomos y las partculas sin llegar a tocarse nunca. Descubrirs que nuestro universo est hecho, sobre todo, de misterios, y que estos han llevado a la introduccin de nuevos tipos de materia y energa.
Y luego, una vez que hayas visto todo lo que se conoce, saltars a lo desconocido y vers en qu trabajan algunos de los ms brillantes fsicos tericos de la actualidad para explicar las extrasimas realidades de las que al parecer formamos parte. Se hablar de universos paralelos, multiversos y dimensiones extra. Despus de eso, probablemente en tus ojos refulgir el brillo del conocimiento y la sabidura que la humanidad lleva milenios reuniendo y puliendo. Eso s, debes estar preparado para ello. Los descubrimientos de las ltimas dcadas han cambiado todo lo que considerbamos que era cierto: nuestro universo no solo es inimaginablemente ms extenso de lo que creamos, sino que tambin es inmensamente ms hermoso de lo que ninguno de nuestros antepasados supuso jams. Y ya que estamos, ah va otra buena noticia: haber sido capaces de deducir tantas cosas nos hace a los humanos diferentes de todas las formas de vida que han pasado por la Tierra. Y eso no es malo, porque la mayora de las formas de vida que ha conocido el planeta se han extinguido. Los dinosaurios dominaron la superficie terrestre durante unos 200 millones de aos, mientras que nosotros no sumamos ms que unos pocos centenares de milenios. Los dinosaurios tuvieron tiempo de sobra para analizar su entorno e inferir unas cuantas cosas. No lo hicieron, y as les fue. Hoy, los humanos tienen al menos alguna esperanza de detectar la amenaza de un asteroide con la suficiente anticipacin como para intentar desviarlo. Es decir, tenemos poderes que ellos no tenan. Puede que no sea justo expresarlo en estos trminos, pero sabiendo lo que conocemos ahora se puede relacionar la extincin de los dinosaurios con su desconocimiento de la fsica terica.
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