Nada pode ser compreendido fora de uma dada semiosfera, qual seja ela. Como define Lotman, a semiosfera um universo semitico onde as diferentes linguagens e textos, articuladas entre si, produziro uma certa tendncia interpretativa de acordo com as prprias estruturalidades da cultura[1] em questo.
Dentre as caractersticas que compem a Semiosfera, considerando que ela opera, dentre tantas outras coisas, equilbrios e tenses, cumpre notar algumas delas que nos parecem essenciais para uma mnima compreenso do tema. Um elemento caracterstico a levar em conta a dimenso abstrata da semiosfera, que, a despeito de no ter uma espacializao em sentido material, o lcus onde se manifesta aquilo que prprio da significao, trata-se de um espao de realizao semitica.
Enquanto a noosfera tem uma existncia material e espacial e abrange uma parte do nosso planeta, o espao da semiosfera tem um carter abstrato. Isso, no entanto, no significa que o conceito de espao seja usado aqui em sentido metafrico. Estamos lidando com uma esfera especfica que possui os traos distintivos atribudos a um espao fechado em si. Somente dentro desse espao possvel a realizao de processos comunicativos e a produo de novas informaes. (LOTMAN, 1996, p. 11, traduo nossa[3])
Uma Cultura, dentro da perspectiva semitica desenvolvida especialmente pela Escola de Tartu, composta por vrios Textos, no sentido lotmaniano, que se organizam dentro de uma determinada Semiosfera. Estas inmeras possibilidades de relao outorgam ao Texto um sentido ontolgico diferente do hegemonizado, tornando-o partcipe da Cultura, no somente uma forma de expresso lingustica, contribuindo para o deslocamento de uma pensamento demasiadamente antropocntrico.
Bem, o texto acima uma apanhado geral e rigoroso do ponto de vista da apurao e redao, mas ainda assim simplificado sobre a Semitica da Cultura. Se voc quer aprender mesmo sobre o assunto, no tem jeito, preciso se aprofundar nas leituras.
INTRODUCCIN
Para la teora del texto y del texto artstico (literario) resultan de gran influencia los aportes de la semitica sovitica que los pensadores de Tart-Mosc, especialmente B. Upenski y I. Lotman, erigieron tras la nocin de lengua como sistema modelizante y de la cultura como universo semitico textual o semiosfera. Esta concepcin fij su inters en el estudio del texto como reaccin a las nociones de lenguaje y discurso provenientes de la lingstica y poticas del estructuralismo clsico, que entendan el lenguaje literario como un sistema inmanente, y el texto como una estructura invariante de elementos, cerrada en s misma y, por tanto, autosuficiente.
Y aunque la relacin Lotman-Mignolo no ha sido suficientemente esbozada, ni planteada explcitamente en el debate terico acerca de la nocin de texto, en la lnea de una corriente de influencia intelectual podemos decir que la teora del texto lotmaniana es complementada con la teora del texto artstico en la concepcin de Mignolo, pues atendiendo a la preocupacin de aqul por formular modelos lingsticos e ideolgicos de la cultura, ste elabora una reflexin sistmica tendiente a definir los elementos y mecanismos que componen la estructura del texto literario, siempre a contrapelo de su relacin con las subestructuras que le sirven de contexto. De all que el concepto de semitica de la cultura de Lotman bien pueda aplicarse a los modelos estructurales que define Mignolo en sus reflexiones acerca del texto, ms si se considera que tanto la semiosfera como la metalengua se inscriben en un horizonte semitico afn al de las teoras sistmicas, si se piensa que la nocin de polisistema ana ambas corrientes tericas para la representacin de un conjunto complejo de esferas de actividad de diferentes rdenes y estratos comunicativos (Pozuelo, 2000) involucradas en la construccin del texto.
Al concebirlo como un fenmeno cultural, la semitica de la cultura, aun partiendo de una matriz estructural, asume el proceso de semiosis como producto de las funciones lingstico-sociales que ste desempea. De all que, como teora sistmica, apunte a problematizar las nociones de texto y de lenguaje a travs de un enfoque y de una metodologa relacional, consistente en el anlisis discursivo-social del texto y de la cultura al enfatizar la naturaleza heterognea, plural e interdependiente, as como el dinamismo de los subsistemas que integran ambos fenmenos semiticos.
Para los pensadores de Tart-Mosc la cultura es smil de un gran texto, un texto total o un macrotexto; analizan los elementos que conforman su estructura y las relaciones que en ella se producen, como una manera de establecer sus mecanismos y funciones semiticas: conservacin, circulacin y creacin de nuevos textos. Y, debido a que el texto ocupa el centro de este sistema conceptual, lo definen como una estructura polilingstica, esto es, la materializacin de varios lenguajes, a la vez, siendo condicin primera y requisito fundamental la existencia de dos de ellos para la configuracin de su carcter, pues ste requiere de un sistema modelizante primario, la lengua natural, y de otro secundario que se construya sobre la base del primero, pero cuyas reglas le sean propias. As, los textos artsticos del campo de la literatura, la msica o la pintura tienen, por sobre los elementos de una lengua natural, un lenguaje secundario que los determina y especifica diferencindolo de otros. Lo mismo ocurrira en el caso de textos pertenecientes a disciplinas no artsticas.
Al respecto, se indaga, aqu, en la nocin de texto con la pretensin de problematizar su estatuto terico desde la disciplina sociosemitica que representan Iuri Lotman, en el mbito sovitico con la semitica de la cultura, y Walter Mignolo, en el campo de estudios latinoamericanos sobre la teora del texto literario, y que se sustenta en la hiptesis de que el texto, desde una mirada sistmica que concibe la cultura como un universo semitico dependiente de subsistemas nucleares y perifricos en permanente dilogoconstituye un producto cultural de naturaleza lingstico-verbal dependiente del universo sociosemitico que rige su produccin y circulacin (la semiosfera). Por ello, aqu se confrontarn los elementos que componen la estructura del texto (artstico/literario) con aqullos que definen el significado de su funcin cultural.
I. EL TEXTO EN LA SEMITICA DE IURI LOTMAN
La semitica de la cultura sintetiza la nocin de polisistema (Iglesias, 1999) como un complejo relacional que pone en dilogo los distintos factores y elementos que integran el sistema literario dentro del amplio espectro de campos culturales (Bourdieu, 1995). Esta concepcin sistmica,1que descansa en la naturaleza sgnica de todo universo semitico, se explica por la idea de que todo sistema sgnico se halla dentro de un continuum semitico altamente organizado: la semiosfera, constructo acuado por el lingista y semilogo Iuri Lotman a principios de siglo XX. La concepcin sistmica puede entenderse como la dimensin semitica de toda reproduccin social o, si se quiere, como un conjunto semitico que involucra a toda sociedad organizada, comprendiendo todas las dimensiones de un sistema social, en tanto que ste opera como su espacio o contexto cultural.
La concepcin de semiosfera de Lotman deja ver su postura terica frente a los fenmenos culturales, cual es la de establecer una clara distincin entre el universo natural y el creado por el hombre, reproduciendo en su base el antiqusimo divorcio naturaleza/cultura. Sin embargo, si bien es cierto que la semiosfera tiene una existencia condicionada por la realidad cultural, requiere tambin de aquella otra, de naturaleza diferente y opuesta no significante para su universo interno si quiere llevar a cabo los procesos de semiosis que implican la traduccin e interpretacin de mensajes, al mismo tiempo que la semiotizacin o conversin de los no-textos en textos. Por ello, el conjunto de formaciones sgnicas que la caracterizan estimula pensarlo, en su materialidad, como un espacio semitico abstracto, delimitado e irregular, precediendo a todo lenguaje particular aislado, toda vez que ella es condicin necesaria para que aqul tenga existencia. Es decir, que para que exista un lenguaje debe existir, previamente, el espacio semitico dentro del cual pueda gestarse. Lotman explica esta condicin atribuyndole a la semiosfera dos rasgos distintivos: en primer lugar, su carcter delimitado, que la diferencia de los sistemas extrasemiticos o alosemiticos, ubicados en el espacio exterior que la rodea. Este carcter est determinado por la frontera semitica, un mecanismo de traduccin bilinge que acta a nivel funcional y estructural codificando los mensajes de acuerdo con los diferentes lenguajes que albergan los textos. En otras palabras, convierte los mensajes externos al lenguaje interno de la semiosfera y a la inversa (Lotman, 1996: 22), al modo de un filtro bilinge para la traduccin intercultural, que selectivamente deja entrar tanto textos de otros dominios de la cultura como no-textos (Zylko, 2005).
La frontera semitica lotmaniana pone en contacto ambos universos, a saber: el de la semiosfera con el de la no-semiosfera o el espacio semitico con el alosemitico, controlando el ingreso de lo externo a lo interno, filtrndolo y elaborndolo adaptativamente, en una operacin donde semiotiza lo que entra de fuera en forma de mensajes intraducibles y lo traduce al lenguaje(es) propio de la semiosfera. Haidar (2005) llama la atencin respecto al carcter poroso de la relacin entre la semiosfera y la frontera, refirindose a la dialctica del conflicto que ellas experimentan, toda vez que el problema de la traduccin cultural e intercultural hiere la sensibilidad de un encuentro que es siempre crtico dada las escasas y, a veces, nulas posibilida-des de comunicacin entre grupos semitica e ideolgicamente diferentes.
El segundo rasgo distintivo de la semiosfera es su irregularidad semitica, aspecto que hace hincapi en el punto de vista que elige el observador para describir la realidad, dado que lo que para cierto grupo es percibido como intrasemitico o propio de la comunidad, para otro, situado fuera de l, puede parecer extrasemitico o ajeno al grupo de referencia. As, de la posicin del observador depende por dnde pasa la frontera de la cultura, asevera Lotman. Aunque, tambin, esta irregularidad tiene que ver con la divisin entre ncleo y periferia que caracteriza no ya la homogeneidad del espacio semitico como criterio individualizador y diferenciador respecto del espacio alosemitico sino su anttesis, la no homogeneidad del mismo, en la medida en que la organizacin interna de la semiosfera supone la movilidad de los elementos que se hallan en su interior, de modo tal que aquellos que en un momento ocuparon un lugar dominante, en otro, ocupan una posicin perifrica o subalterna. Lo mismo puede ocurrir en el caso de los mensajes que ingresan desde fuera como elementos perifricos, que una vez filtrados o semiotizados comienzan a codificarse de acuerdo con una posicin nuclear o dominante. Este aspecto da cuenta de la estructuracin de la semiosfera de acuerdo a centros y periferias inestables, y del rol que juegan, segn su posicin, en la jerarqua del espacio semitico que otorga un lugar, en tanto que valor social, a cada texto.
Para Mijal Lotman (2005), hijo de Iuri, la escuela de Tart-Mosc desarroll la semitica de la cultura nutrindose de las tradiciones del estructuralismo norteamericano y francs con los aportes fundamentales de Ch. Peirce y F. de Saussure postulando que ella proviene de una parte de la semitica que investiga las formaciones sgnicas que se encuentran en diferentes culturas y para la que stas son de naturaleza semitica. En esta lnea, M. Lotman sostiene que la base de la cultura la constituyen mecanismos semiticos, relacionados, en primer lugar, con la conservacin de signos y textos; en segundo lugar, con su circulacin y transformacin; y, en tercer lugar, con la produccin de nuevos signos e informacin nueva (2005). La conservacin de signos y textos determina la memoria de la cultura y su relacin con la tradicin cultural. La circulacin de signos y textos incide en la comunicacin intra e intercultural, en tanto que es produccin de nuevos signos determina la posibilidad de innovacin y la actividad creativa. M. Lotman apunta, as, a diferenciar las nociones de texto y cultura que identifican el tipo de semitica desarrollado por su padre, quien la definiera como una disciplina preocupada por la interaccin de los sistemas semiticos, los que suponen diversos modos de estructuracin, en respuesta a la no uniformidad interna del espacio semiosfrico y a la necesidad del poliglotismo cultural. Desde este punto de vista, sobresale el valor que la semitica de la cultura le otorga al conjunto de lenguajes y textos heterogneos que constituyen una cultura, subrayando el hecho de que toda produccin cultural implica una forma de produccin textual. Tal hiptesis bien pueden sintetizarla los postulados bsicos del semitico de Tart-Mosc: toda produccin cultural es textual y todo texto es expresin de varios lenguajes, habiendo uno que es siempre primario (la lengua natural) y otro secundario, de carcter diferente pero de similar naturaleza (lingstica), que define su carcter sgnico. Esta operacin remite a una semiosis compleja, puesto que, a nivel secundario, la codificacin de los lenguajes puede tener (simultneamente) un registro verbal, sonoro, icnico, espacial, kinsico u otros. Dadas estas condiciones, resulta clave considerar la cultura como un sistema organizado de textos de acuerdo a cierta jerarqua; pero, de manera ms especfica, como una inteligencia y memoria colectivas, esto es, como una unidad supraindividual de conservacin y transmisin de ciertos comunicados (textos) y la elaboracin de otros nuevos (Lotman, 1996). Mijal Lotman sostiene, al respecto, que as como diferentes textos contienen informacin diferente, tambin las diferencias entre las culturas son diferencias informacionales (2005), advirtiendo que la cultura no es portadora pasiva de informacin si pensamos que su estructura interna est inseparablemente relacionada con la estructura de sus relaciones exteriores (anlogas a las relaciones extratextuales). En este aspecto la estructura de la cultura garantiza su unidad interior como tambin su diferencia de otras culturas (2005).
En sntesis, la cultura constituye un conjunto de informacin no hereditaria y un conjunto de medios simblicos de conservacin y transmisin, en tal sentido, un dispositivo de la memoria colectiva no gentico, organizado y complejo (Lotman cit. en Haidar, 2005). Un dispositivo de orden semitico que traduce e interpreta la produccin y reproduccin textocultural. De all, el inters de Lotman por desarrollar una nocin de texto que responda a la necesidad de superar las definiciones lingsticas ms tradicionales, que lo entendan como la realizacin de un enunciado en un cierto tipo de lenguaje.
El examen cuidadoso de este concepto dentro de la semitica de la cultura arroj, en primer lugar, la tesis de que para que un mensaje cualquiera pueda definirse como texto necesita estar codificado por lo menos dos veces. Zylko (2005) se refiere a esta nueva concepcin afirmando que para la escuela de Tart-Mosc la lengua natural es considerada el sistema modelizante primario por excelencia, ya que contiene una imagen general del mundo, adems de ser el medio de comunicacin ms completo y desarrollado, en la medida en que constituye el ejemplo modelo para la estructura sistmica de la cultura. La explicacin de Zylko resume la idea de que la cultura como texto o los textos de la cultura que, por naturaleza es polglota, se producen de acuerdo a los sistemas semiticos que ella le provee. En relacin con la cultura, para Lotman el texto se define a partir de su heterogeneidad semitica como un complejo estructural o como un dispositivo intelectual que condensa informacin, actuando nemotcnicamente, pues, adems de transmitir informacin, transforma y produce nuevos mensajes, en respuesta a las interpretaciones que, segn el tiempo histrico, despliega la memoria cultural. En funcin de ello, la transformacin, transmisin y creacin de nuevos mensajes, constituyen el objeto de las tres funciones bsicas que desempea el texto. A saber, una funcin mnemnica, que entiende la cultura como memoria colectiva y sntesis de mltiples textos; una funcin comunicativa, que implica la transmisin de textos a travs de los diferentes medios o canales de comunicacin, y una funcin creativa del texto y la cultura, que supone la generacin de nuevos textos y nuevos mensajes. Tras estas funciones bsicas, Mijal Lotman ana los sentidos del texto, la semiosfera y la cultura en orden a establecer que el texto nuevo siempre est conectado a travs de relaciones dialgicas con los antiguos y que conserva la memoria de ellos dentro de s. As, de la misma manera que el signo aislado no puede tener existencia independiente, […] para el texto son imprescindibles otros textos, y para la cultura, otras culturas. Los signos forman textos, los textos forman la cultura, la cultura la semiosfera. As como el espacio de la cultura se forma con todos los textos, los creados, los que estn en proceso de creacin y los que pueden ser creados en la cultura dada, tambin la semiosfera es la cultura de todas las culturas y el medio que garantiza la posibilidad de su aparicin y existencia (2005).
Las funciones antes descritas involucran diversos factores del mbito comunicativo, suponiendo que todos ellos actan como organismos o entes dotados de pensamiento. Por ello, Lotman describe ciertos procesos por medio de los cuales el texto revela su capacidad informativa, transformadora y creativa, al referirse metafricamente a los tratos que, en mayor o menor medida, pueden establecer los agentes comunicativos en relacin con l. Estos tratos afectan a: 1) destinador/destinatario. El texto cumple la funcin de mensaje, en tanto es codificado por un organismo emisor y decodificado por otro receptor; 2) auditorio/tradicin cultural. El texto actualiza informacin depositada en l, al tiempo que determina el olvido de otros, desempeando la funcin de memoria cultural colectiva; 3) el lector consigo mismo. Al igual que en el trato anterior, el texto actualiza y/o reestructura ciertos aspectos de la personalidad del lector o receptor; 4) lector/texto. El texto como interlocutor adquiere los rasgos de libertad y de autonoma que le permiten actuar como una formacin intelectual, esto es, como una persona que dialoga con el lector, y 5) texto/contexto cultural. El texto asume el rol de un participante del acto comunicativo, ya como fuente o receptor de informacin, lo que implica que al cambiar de contexto cultural recodifica sus cdigos comportndose como un informante que se adapta a nuevos contextos culturales y, por ende, a nuevas situaciones de comunicacin e interpretacin.
Considerando estas funciones y los tratos que desempea, el texto es definido por Lotman como un complejo dispositivo que guarda variados cdigos, capaz de transformar los mensajes recibidos y de generar nuevos mensajes, un generador informacional que posee rasgos de una persona con un intelecto altamente desarrollado (1996: 82). Teniendo en cuenta la funcin generadora de nuevos sentidos, Lotman lo concibe como un complejo heterogneo y heteroestructural, vale decir, como la manifestacin de varios lenguajes, a la vez, en que las complejas correlaciones dialgicas y ldicas entre las variadas subestructuras del texto que constituyen el poliglotismo interno de ste, son mecanismos de formacin de sentido (1996: 88). Ms, no hay que olvidar que para que surja un nuevo mensaje es indispensable una estructura bilinge de traduccin, la frontera, pues la bipolaridad o doble codificacin constituye una estructura mnima de organizacin semitica.
Desde la funcin del texto ligada a la memoria de la cultura, Lotman se refiere al texto como un programa mnemotcnico reducido, tendiente a la simbolizacin, puesto que slo un elemento significativo de esta naturaleza tiene la capacidad de desarrollar un rol en la memoria de todo organismo pensante. Lotman apunta, con estos trminos, a definir la capacidad que tienen ciertos textos de conservar y reproducir el recuerdo de estructuras pretritas, denominando simblicos a todos los signos que tienen la facultad de concentrarse en s, conservar y reconstruir el recuerdo de sus contextos precedentes (1998: 156), advirtiendo que el significado de los smbolos no es invariante si pensamos que la memoria de la cultura no es tanto un depsito de informacin cuanto un mecanismo de regeneracin de la misma, en la que ellos actan, por una parte, aportando informacin sobre los lenguajes y contextos culturales y, por otra, actualizando dicha informacin, esto es, transformando sus significados de acuerdo a la realidad histrica y cultural de los contextos particulares. Los smbolos, bajo esta concepcin, son los elementos que mejor expresan el fenmeno cultural, en la medida en que cumplen el rol de transportadores o condensadores de la memoria social.
Haidar (2005) resume la nocin de texto, hasta aqu expuesta, utilizando algunas premisas claves que apuntan a definir sus caractersticas y funciones lingstico-culturales: el texto deviene un dispositivo de la memoria y olvido cultural, un generador de sentido heterogneo y polglota y un soporte de lo simblico para la memoria cultural.
Por ltimo, una idea que atraviesa los tres volmenes de La semiosfera es que la funcin del texto, en relacin a la cultura, es actuar como metatexto, explicacin o fundamentacin de la misma, pues en ella slo existen mensajes que constituyen textos, que antes del proceso de semiotizacin se presentan como incomprensibles o intraducibles, motivo por el cual requieren una interpretacin posterior sobre la base de un texto que acte como filtro explicativo (el metatexto). En estas condiciones, no es posible sino estar de acuerdo con Lotman en sostener que el funcionamiento histrico tanto de los lenguajes como de la cultura es inseparable: no existira un lenguaje situado fuera del espacio cultural, como tampoco existira una cultura no organizada sobre la base de la estructura de algn lenguaje natural.
En La estructura del texto artstico (1970), Lotman examina la relacin entre lenguaje y texto artstico a partir de la estructura que stos soportan, precisando que el lenguaje designa cualquier sistema de comunicacin que emplea signos organizados de un cierto modo particular. De esta manera, Lotman distingue a los lenguajes de los no-lenguajes, vale decir, de los sistemas que no sirven como medios de comunicacin y de aquellos que, sirviendo como tal, no emplean signos de manera ordenada y sistemtica. Como resultado, el texto involucra: las lenguas naturales, los lenguajes artificiales y los lenguajes o sistemas de modelizacin secundaria, que se superponen o se construyen sobre la base de los primeros (lenguas naturales). Considerando estos elementos, Lotman entiende el arte como un lenguaje secundario, y la obra de arte como un texto dentro de ste. Mas, el lenguaje que Lotman identifica como artstico, aqul que es propio de ciertos sistemas de comunicacin piensa fundamentalmente en los textos literarios se refiere a un conjunto cerrado de unidades de significacin y de reglas de combinacin, que permiten transmitir determinados mensajes, subrayando que, cualquiera sea, ste se da como producto del empleo de elementos de la lengua natural. En estas condiciones, define el sistema modelizante secundario como aqul que se superpone al primario, con el supuesto que el lenguaje no es equivalente a la lengua natural, sino que se sirve de ella para construir otro sistema de signos y de reglas de combinacin de stos, los cuales sirven para trasmitir mensajes peculiares no transmitibles por otros medios (1996: 33).
Dentro de las lenguas que llama naturales, Lotman distingue los signos, unidades estables e invariantes del texto, cuya significacin es figurativa o metafrica, y las reglas sintagmticas que rigen su combinacin. Y aunque se trate de unidades invariantes no dejan de estar condicionadas histrica y socialmente, haciendo de la lengua no un cdigo abstracto, sino la suma histrica de un cdigo y del texto, una cadena significante en una secuencia de signos de alguna lengua natural, que lo transforman en uno solo de tipo integral, organizado y sistmico. As se explica que el centro del enfoque semitico de Lotman lo constituya el problema del significado y del rol social que afecta a todo acto y sistema de comunicacin, de modo consecuente con la frmula que establece que la finalidad de cualquier sistema de signos es la determinacin de su contenido, siendo el texto, como tal, una funcin cultural que se especifica no tanto por la suma de ciertas cualidades objetivas cuanto por el hecho de entrar en funcin de texto. Tal funcin, para otorgar materialidad al signo y definir la naturaleza concreta del texto, requiere la presencia de un determinado sistema relacional que sistematice la transcodificacin, esto es, el traslado de un cdigo de un sistema de expresin a otro en un proceso que implica tanto la codificacin (aplicacin de las reglas de un cdigo para comprender un mensaje) como la decodificacin del texto (desciframiento de las reglas de un cdigo de acuerdo a la estructura del mensaje).
Y as como define la semiosfera a partir de su carcter delimitado y su irregularidad semitica, Lotman conceptualiza el texto artstico a partir de tres caractersticas fundamentales: la expresin, la delimitacin y el carcter estructural. Respecto a la expresin, el texto se halla fijado en unos signos determinados, y en este sentido se opone a las estructuras extratextuales (1970: 71) o extrasistmicas que estn presentes en la formacin de todo texto. En este caso, la expresin, en oposicin a la no-expresin, estimula a considerar el texto como la realizacin de un cierto sistema o como su encarnacin material. Respecto a la delimitacin, el texto se opone, por un lado, a todos los signos encarnados materialmente que no entran en su constitucin, segn el principio de inclusin-no inclusin. Por otro lado se opone a todas las estructuras en las que el rasgo de lmite no se distingue (72). El sentido de lmite opera estructuralmente en los textos sealando las marcas que diferencian un nivel de otro. As, por ejemplo, la jerarqua del texto, el hecho de que su sistema se divida en una compleja construccin de subsistemas, lleva a que una serie de elementos pertenecientes a la estructura interior se revele como lmite en subsistemas de diverso tipo, lmites de captulos, estrofas, versos, hemistiquios (72). Y respecto al carcter estructural, la organizacin del texto no se presenta como una sucesin de signos en el espacio que separa dos o ms lmites internos, sino que, de acuerdo a su nivel sintagmtico, como un todo estructural. Por eso para reconocer como texto artstico un conjunto de frases de la lengua natural es preciso convencerse de que forman una cierta estructura de tipo secundario a nivel de organizacin artstica (73).
Segn estas caractersticas, el texto artstico supone una determinada forma de organizacin de acuerdo con un sistema de relaciones que constituyan sus unidades materiales