Un buen vidente no te dirá que el 27 de enero a las 12.15 horas
encontrarás al hombre de tu vida; si lo hace, has topado con un
cuentista. Un vidente es una persona espiritualmente elevada, justa,
recta, leal y que no juega con las emociones ni los sentimientos de la
gente, sino que da una visión clara de su existencia; explica, por
ejemplo, para qué está hecha, qué oficio le conviene, la vía personal
que le espera: a una persona en paro, el vidente debe poder decirle
hacia qué sector puede orientarse, si encontrará pronto un trabajo y
será bueno, etc. Siente los ambientes y tiene empatía contigo, por lo
que deduce la descripción detallada de la persona que te quiere, de la
que te espera o de la que tú esperas encontrar. Ve lo que tú no puedes
ver sobre lo que está pasando poco a poco en tu vida.