Consigna para el trabajo práctico:
· Con un compañero, escribir una lectura del cuento “El hombre” de Juan Rulfo.
Para tener en cuenta:
1.- Pensar cómo se va a introducir el escrito. Explicitar qué se propone el trabajo (este objetivo deberá retomarse en la conclusión).
2.- Proponer un análisis que dé cuenta de las peculiaridades del texto, tomando algún eje que permita hacer una lectura (interpretar, no sólo describir). Pueden considerar el modo en que el relato (discurso) presenta la historia, el manejo del tiempo, el narrador y su punto de vista. ¿Qué significado aporta al cuento la forma en que está narrado?
4.- Pensar cómo se va a concluir.
Fecha de entrega (primera versión): jueves 24 de junio
Recuerden llevar copias para que podamos hacer una lectura en taller.
Mandamos una corrección que encontramos, porque no entendíamos una parte del texto:
Donde dice:
¿Por qué habría dicho aquello? Ahora su hijo se estaría burlando de él. O tal vez no. “Tal vez esté lleno de rencor conmigo por haberlo dejado solo en nuestra última hora”. Porque era también la mía; era únicamente la mía. É1 vino por mí. No los buscaba a ustedes, simplemente era yo el final de su viaje, la cara que él soñaba ver muerta, restregada contra el lodo, pateada y pisoteada hasta la desfiguración. Igual que lo que yo hice con su hermano; pero lo hice cara a cara, José Alcancía, frente a él y frente a ti y tú nomás llorabas y temblabas de miedo. Desde entonces supe quién eras y cómo vendrías a buscarme. Te esperé un mes, despierto de día y de noche, sabiendo que llegarías a rastras, escondido como una mala víbora. Y llegaste tarde. Y yo también llegué tarde. Llegué detrás de ti. Me entretuvo el entierro del recién nacido. Ahora entiendo. Ahora entiendo por qué se me marchitaron las flores en la mano.”
Las comillas terminan al final del párrafo, y no en la cuarta oración, como está en el texto que mandamos. Debería decir:
¿Por qué habría dicho aquello? Ahora su hijo se estaría burlando de él. O tal vez no. “Tal vez esté lleno de rencor conmigo por haberlo dejado solo en nuestra última hora. Porque era también la mía; era únicamente la mía. É1 vino por mí. No los buscaba a ustedes, simplemente era yo el final de su viaje, la cara que él soñaba ver muerta, restregada contra el lodo, pateada y pisoteada hasta la desfiguración. Igual que lo que yo hice con su hermano; pero lo hice cara a cara, José Alcancía, frente a él y frente a ti y tú nomás llorabas y temblabas de miedo. Desde entonces supe quién eras y cómo vendrías a buscarme. Te esperé un mes, despierto de día y de noche, sabiendo que llegarías a rastras, escondido como una mala víbora. Y llegaste tarde. Y yo también llegué tarde. Llegué detrás de ti. Me entretuvo el entierro del recién nacido. Ahora entiendo. Ahora entiendo por qué se me marchitaron las flores en la mano.”
besos,
b.