La diferenciación entre las parasomnias no REM, los ataques de pánico nocturno y las convulsiones nocturnas son, en la práctica, un reto significativo para los pediatras. En caso de episodios estereotipados similares a pesadillas en niños o adolescentes, antes de diagnosticar una parasomnia hay que descartarse un origen epiléptico .Primero, es necesario diferenciar las convulsiones de las parasomnias no REM. En segundo lugar, los síntomas de miedo requieren una diferenciación de las pesadillas. En tercer lugar, la ocurrencia de ataques de miedo asociados al sueño requiere una diferenciación de los ataques de pánico nocturnos.
Los ataques asociados con trastornos de conducta de movimiento y los emocionales, pueden ser difíciles de diferenciar de las convulsiones. Esto es especialmente válido en los trastornos de sueño no-REM. Los desórdenes de alerta de sueño no-REM muestran una superposición de síntomas con las convulsiones nocturnas. En este sentido, es necesario distinguir la alerta confusa o los terrores de sueño de la epilepsia nocturna del lóbulo frontal principalmente. Sin embargo, tampoco hay que descartar que la epilepsia del lóbulo temporal pueda imitar una parasomnia. Para complicar aún más las cosas, en el diagnóstico diferencial un EEG normal en vigilia o un EEG dormido entre dos episodios pueden no excluir un trastorno epiléptico. En el caso de eventos estereotipados motores o afectivos, debería plantearse siempre la posibilidad de un trastorno epiléptico.
Artículo original: Weber, P., Jüngling, F. & Datta, A. N. (2012). Differential diagnoses of nocturnal fear and movement paroxysm: a case report. Eur J Pediatr 171, 1309–1315. http://dx.doi.org/10.1007/s00431-012-1718-4
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