Múltiples estudios han demostrado interacciones complejas entre la alteración del sueño, las anomalías neuroendocrinas e inmunitarias, y los síntomas clínicos presentes en la fibromialgia. Estos estudios sugieren que las alteraciones del sueño pueden ser tanto causa como consecuencia de esta enfermedad.
La mejora del sueño contribuye a aliviar
diversos síntomas de la fibromialgia. Sin embargo se dispone de pocos
fármacos eficaces y su uso plantea algunos inconvenientes. En cuanto a
otras terapias no farmacológicas, destacan los hallazgos prometedores de
la terapia cognitivo-conductual y del ejercicio aeróbico.
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Noticia original en: http://www.neurologia.com/sec/resumen.php?or=news&i=e&id=2011556&vol=54&num=04