Bernard Touchebeuf, de 58 años, visualizaba a su madre tricotando. El aparentemente dulce recuerdo infantil tenía final de pesadilla, pues la progenitora intentaba agredirle con la aguja de hacer punto. Durante años este consultor francés creyó que este mal sueño era una vivencia real, reprimida en su subconsciente. Por sacar a flote sus traumas, Touchebeuf pagó una fortuna a su terapeuta.
Comienza en el tribunal correccional de París el juicio contra Benoît Yang Ting, un supuesto terapeuta de 77 años acusado de vender falsos recuerdos inducidos a sus pacientes. Una denunciante anónima contactó con otros pacientes de Yang Ting para contrastar opiniones y "nos dimos cuenta de que todos habíamos vivido la misma experiencia: todos habíamos sido violados por nuestro padre o nuestro abuelo".
Noticia original en: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/10/internacional/1334058736.html
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