Chavez en Valera. Crónica de un sueño irrepetible RIGOBERTO OCANTO IZARRA*

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Magaly Perdomo

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Feb 21, 2011, 10:26:30 AM2/21/11
to SOMOS MISIÓN SUCRE!!!
Chavez en Valera. Crónica de un sueño irrepetible
RIGOBERTO OCANTO IZARRA*

Recientemente estuvo de visita en Valera el presidente Hugo
Chávez Frías como un ciudadano común. Casualmente nos topamos en la
arepera de Zenaida en la avenida cuatro donde obviamente por separado,
degustamos las arepas sabrosas de tanta tradición. Chávez me saludó
con afecto, al momento que llegaron sus ayudantes, quienes le habían
perdido el rastro y a los que les dice que, ese día viernes deseaba
caminar por el centro de la ciudad. Un par de buhoneros que llegan a
desayunar, al escucharle sonríen discretamente y comentan en voz baja
que eso, solo es posible los días miércoles.

"En mi sueño", al momento de cancelar, el inusual visitante
preocupado exclama ¡Caramba dejé la cartera! por lo que me ofrezco
como buen trujillano, a cancelar también su cuenta. Zenaida mirándome
de reojo, sonríe. Agradecido, el comandante presidente coloca su mano
izquierda sobre mi hombro derecho y me invita a acompañarle, acepto y
le indico el camino a seguir, no sin antes alertarle sobre la
inseguridad en la ciudad. Bajando por la avenida cuatro, -le digo-,
llegaremos a la plaza Sucre o San Pedro como se le conoce, ya que está
relativamente cerca. Al llegar frente a la figura altiva del Gran
Mariscal, simplifica parte de los atributos de aquel ilustre
venezolano del mundo y continuamos luego de atravesar la plaza,
bajando por la avenida seis, cruzando hacia la izquierda, a la calle
ocho, vía plaza de Bolívar. La gente le saludaba incrédula y algunos
exclamaban ¡Se parece a Chávez! , otros decían ¡Eso no es posible,
Chávez en Valera, acabo de mundo!. Los más escépticos murmuraban ¡Es
que ya se acerca carnaval y éste se está adelantando!. "En mi sueño",
siendo yo tan chavista, escuchaba decir, "pero Ocanto no va
disfrazado". Agradeciendo el gesto verbal, continuamos la marcha.

"En mi sueño", continuamos hasta la plaza de Bolívar y en
cuestión de momentos estábamos ante la figura imponente del padre de
la patria, nuestro gran Libertador, no sin antes recibir nuestro líder
y ahora acompañante, el saludo de curiosos asiduos a la plaza, a
quienes también les parecía un espejismo y exclamaban ¡Chávez en
Valera, increíble!, ¡Pero cierto!, complementaba el vendedor de café,
al momento de servirnos el sabroso negrito Flor de Patria o Serra
seguramente.

"En mi sueño", Chávez emocionado me recuerda las palabras del
padre Bolívar al general Salom en 1829. "La patria exige cada día
nuevos sacrificios y es necesario darle el último aliento de la vida".
Reverenció, me invitó a imitarle y así lo hicimos. A lo lejos creí ver
la robusta figura del Alcalde, pero solo fue una presunción.

"En mi sueño" le sugiero con todo respeto a su alta
investidura, un recordatorio de cuando nos visitó en la campaña
electoral. Me dijo a viva voz, sin perder su jocosidad ¡Habla pues, tú
eres pueblo, desembucha!, y sonriendo me pregunta ¿Ocanto es que tú te
llamas? Le expresé que era mi apellido y reímos. Fui al grano y le
pregunté, "el por qué estaba alejado de esta tierra bendita que tanto
le había aportado electoralmente", y me respondió. "Porque confié en
otros, pero te prometo respuestas positivas tan pronto resuelva el
problema gubernamental, de tu estado Trujillo, donde estaré presente a
través de verdaderos líderes trujillanos, revolucionarios y no por
aquellos que pretenden desde el poder que les dio el pueblo,
desconocer mi liderazgo y mi compromiso con tu pueblo". Aún así,
levantando la voz, me lo prometió y le creí, como lo hago siempre. "En
mi sueño", parecíamos dos fantasmas, tal como nos ven los forasteros
"que ejercen el poder" en nuestro estado.

"En mi sueño", extrajo de un bolsillo de su chaqueta verde
oliva unos papelitos y anoto el número de mi celular que aún conservo
y cuando me iba a dar su número, le llamaron del palacio y desperté.
Los duendes y los fantasmas seguramente fueron solo una pesadilla.
¡Ojala!. Eran las seis menos quince de la mañana y solo faltó "En mi
sueño", su número.
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