Chicas y Gustavo,
Aqui les envío las ideas que dieron lugar a nuestra puesta singular.
(con rima y todo, que tal?)
Aquellos mitos - nuestro mitos
Nuestra puesta es una relectura de la obra en la cual trazamos una analogía o diálogo entre el mito de Orfeo y Euridice y ciertas temáticas o mitos contemporáneos.
Ya Christophe Willibald von Gluck y Ranieri di Calzabigi resignifican el mito en pleno siglo XVIII en donde el personaje de Orfeo es concebido como un sujeto iluminista conciente de su capacidad de autodeterminación y toma la iniciativa al pedirle a los dioses se le conceda la gracia de devolverle a su amada esposa quien le fuera arrancada injustamente en la flor de su juventud o de lo contrario se quitará la vida. Los dioses responden con clemencia a Orfeo ya que el propio pedido genera en ellos una suerte de ambiguedad entre poder e impotencia viéndose obligados de esta manera a desobedecer sus propias leyes, ya que si la gracia le fuera negada a éste, el pedido respetuoso podría tranformarse en rebelión. A modo de restitución del poder frente a este rebelde humano, los dioses, a través del personaje Amor imponen la condición de que en todo el trayecto de salida del averno, Orfeo no debe mirar a Euridice ni explicarle el porqué de su negativa.
Tenemos distintas resulociones del conflicto según la versión del mito.
En el mito clásico (cuya mejor exposición nos llega a través del poeta Virgilio en sus Georgicas libro IV) Orfeo se vuelve a mirar a Euridice porque desconfía que los dioses hayan cumplido su pacto. Esto es atribuído a un arrebato de locura de parte de Orfeo y es la propia Euridice quien le reclama haberlo cometido mientras es llamada a regresar al Averno. Los dioses implacables cumplen su pacto y dan lugar a la tragedia.
El giro propuesto por Gluck es que en este crucial momento Orfeo se vuelve ya que no soporta la angustia de Euridice. " Piú frenarmi non posso...". Esto centra el motivo de su reacción en el amor que siente por su esposa y es por eso que los dioses, obligados por el propio Orfeo, le otorgan una nueva gracia a quien nuevamente los desafía con quitarse la vida. "Che faró sensa Euridice....". En ese preciso instante aparece nuevamente Amor (Cupido) para detener a Orfeo y restituir el honor de los dioses. "Orfeo che fai...".
Vemos en la última escena "Trionfi Amore..." la clásica moraleja final, en este caso funcional a un régimen absolutista, que intenta aplacar el germen de la tan próxima revolución. Este es el giro interpretativo más destacado del autor, quien a traves de él, sugiere que el amor nos libera de la desesperación generada por la crueldad de la tiranía y en el dulce instante de la piedad (del poder), los amantes (rebeldes) olvidan sus penas.
En la versión que presentamos hoy, el concepto de inframundo del cual debe ser rescatada Euridice, está referenciado al mito contemporáneo de la eterna juventud, a la posibilidad de adquirir un cuerpo modelado a pedido gracias a los avances de la ciencia, al dolor y sometimientos de la subjetividad que implica responder a los canomes de belleza "de catálogo" en la actualidad. La escena se ubica en el quirófano de una clínica de cirugía estética en donde ella muere por los efectos de la anestesia.
Orfeo es un activista ecológico quien aboga continuamente a favor de la naturaleza y el medioambiente, y es el encargado de rescatar a su esposa del infierno de la artificialidad creada por nuestros dioses contemporáneos, creadores de una tecnociencia puesta al servicio de la modificación de la naturaleza.
Amor (la enfermera) lo guiará en la tarea de rescatar a Euridice (o a la naturaleza?) del infierno. Portadora del ambiguo mensaje de los dioses, creadores de orden natural pero a la vez cómplices de su destrucción, deja abierta la interpretación para que sean el amor y la seducción la clave en la concreción de tamaña misión.
Luis Pereiro.