Últimamente me pasa algo curioso con las plataformas digitales que uso para desconectar después del trabajo. Empecé viéndolas solo como una forma de entretenimiento rápido, pero con el tiempo me di cuenta de que, sin darme cuenta, estaba aplicando pequeñas estrategias: cuándo entrar, cuánto tiempo quedarme, qué opciones probar y cuáles evitar. Me pasó sobre todo cuando un amigo me explicó cómo él se organiza para no perder el control y seguir divirtiéndose. Desde entonces me pregunto dónde está realmente la línea entre jugar por diversión y pensar cada paso como si fuera un plan. ¿Ustedes sienten que esas plataformas te empujan a pensar más de lo que uno cree al principio, o todo depende de la actitud con la que entras?