La maniobra que desactivó al general Enrique Medina Gómez, líder de la
disidencia militar, con la revocatoria de la visa estadounidense, que dio
paso al liderazgo "unificador" del general Néstor González González, también
puso la mira en la cabeza de un general en situación de actividad, con
ascendente moralmente impecable, con trayectoria personal, profesional, con
caudal institucional, constitucional y jurisdiccional que pudiera encarnar
la disidencia militar: Rodríguez Grau, el único que podía erosionar en su
jurisdicción del eje central el liderazgo del todopoderoso comandante del la
IV División Blindada, Raúl Isaías Baduel.
Enemistades peligrosas
Si alguien está agradecido con Rangel es Baduel. Las intrigas del
vicepresidente para desarticular cualquier posibilidad de consolidación del
liderazgo del general Rodríguez Grau, apresurando su salida del país, eran
un deseo amasado en el alma de Baduel, transportada por ese destructivo
sentimiento llamado envidia. Se trataban como hermanos, Rodríguez Grau fue
siempre de los primeros en su promoción, campeón nacional de paracaidismo
militar y de los primeros en el Panamericano de Paracaidismo Militar, todo
lo contrario de su compañero y hermano Raúl Baduel, siempre entre los
últimos de su promoción.
Durante los sucesos de abril del año pasado afloraron resentimientos y
rivalidades y Baduel juró que lo destruiría.
El 8 de abril de 2002, por instrucciones del presidente Hugo Chávez y
del general en jefe, Lucas Rincón -que sospechaban de su lealtad-, el
general Efraín Vásquez Velasco pasó revista a la Brigada de Paracaidista que
comandaba Baduel, quien además no obedecía ordenes del comandante de la IV
División, Benito Verde Graterol.
Se decía que Baduel estaba comprometido con uno de los grupos que
actuaron luego el 11 de abril, a quienes inmediatamente desconoció; allí se
enemistó con Rodríguez Grau y lo acusó de traicionarlo el 11-A al obedecer
instrucciones del general Vasquez Velasco. Por eso Rodríguez Grau fue
enviado a su casa y posteriormente a la agregaduría en Surinam, donde
comenzará funciones a partir de hoy.
La filtración
La supuesta conspiración de Rodríguez Grau, filtrada por el
vicepresidente Rangel a Últimas Noticias y Panorama, diarios con línea
editorial favorable al Gobierno, impidió que el paracaidista pudiera
obtener, de proponérselo, un respaldo organizacional de alguna comunidad
políticomilitar.
Ese apoyo ira hacia la menguada disidencia de la plaza Francia en
Altamira, hacia el general Néstor González González, reforzado como vocero
de la recién creada Alianza Militar. ¿Qué puente está tendiendo el
vicepresidente con el general González González? ¡Ninguno! Simplemente cubre
sus espaldas en caso de que triunfe una eventual fórmula opositora, no
ortodoxa, encabezada por este general; además salvaguarda sus intereses, que
son muchos.
Tic Tac
A LA SEGUNDA VA LA VENCIDA: en los corrillos castrenses se
señala al actual embajador en Bogotá, general de división retirado (Ej)
Carlos Santiago Ramírez, como nuevo ministro de la Defensa. Ramírez fue
integrante del grupo militar denominado "los Notables", con tendencia
izquierdista en el Ejército; también fue fundador de la Asociación
Revolucionaria de Militares Activos (ARMA), junto con los generales Fernando
Ochoa Antich, Ramón Santéliz Ruiz y el aviador William Izarra.
Estuvo muy comprometido con el alzamiento del 4 de febrero de
1992.
Durante el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, el general
Ramírez estuvo a punto de ser designado ministro de la Defensa, pero su
actividad en ARMA, conocida para aquel momento dentro de la Fuerza Armada,
lo impidió; en su lugar fue nombrado el vicealmirante Héctor Jurado Toro.
MALESTAR GENERAL: crece el descontento dentro la Fuerza Armada
por las informaciones suministradas por funcionarios de inteligencia sobre
algunos de los ascendidos a dedo. 1) General de la Guardia Nacional Pedro C.
Pérez, actual fiscal de cedulación del Consejo Nacional Electoral; le hacen
seguimiento por presuntos manejos dolosos. 2) General Wilfredo Silva, al
cual siguen desde que adquirió una finca en San Carlos, estado Cojedes. 3)
General Liscano Acevedo, de quien investigan su presunta nacionalidad
colombiana.
4) General Mario J. Arveláez, jefe de los Comandos de Reserva y
principal contacto con los miembros del G-2 y personal militar cubano. 5)
General Alejandro Montes Estrada, hombre de confianza del vicepresidente
Rangel, quien lo designó director de administración durante su gestión en el
ministerio de la Defensa; supervisaba los contratos del despacho y todavía
permanece en esa área, no ha pasado por ninguna de las escuelas ni academias
militares y es el primer reservista que llega a divisionario. 6) El
viceministro Alcides Rondón, fue primero en su promoción (la de Chávez), con
5 años de atraso por haber mantenido una conducta alejada de los principios
que rigen la carrera militar. 7) General Ernesto José Rodríguez, jefe de los
círculos bolivarianos en Fuerte Tiuna; esconde las armas destinadas para uso
de estas agrupaciones en la Escuela de Educación Física en el fuerte
capitalino.
NUEVO COMANDANTE EN LA ARMADA: tres vicealmirantes se disputan
el Comando General de ese componente.
1) el actual comandante, Fernando Miguel Camejo Arenas, que ha
tenido una gestión bastante mediocre y alicorada. 2) Ramón Orlando Maniglia
Ferreira, actual comandante naval de operaciones, quien fue capitán del
puerto de La Guaira durante el lamentable caso Viproca, avión siniestrado
que no recibió auxilio de las autoridades del Comando de Guardacostas y que
todavía está abierto para las responsabilidades de ley. Maniglia esta muy
relacionado con la familia presidencial a través de su esposa, la capitán de
fragata Carmen Teresa de Maniglia, administradora del Ministerio de la
Secretaría, desde donde se alimenta el presupuesto de los círculos
bolivarianos.
3) Armando José Laguna Laguna, de la especialidad
submarinista-comando, quien carece de las credenciales para el cargo de
comandante general de la Armada y llegó al almirantazgo gracias a su amistad
con Chávez.
PAVOR AL REFERÉNDUM: el presidente Chávez solicitó el traslado a
Caracas de los batallones de operaciones especiales 507 Coronel Domingo
Montes y 107 General José Gregorio Monagas, acantonados en El Guayabo,
estado Zulia. El objetivo es reforzar su seguridad en caso de que se realice
el referéndum revocatorio.
Cada batallón tiene 300 hombres, todos profesionales en técnicas
de comando... tic tac