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EL VERDADERO ROSTRO DE LA FRANCMASONERIA

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°illuminati°

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May 9, 2011, 8:45:26 PM5/9/11
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EL VERDADERO ROSTRO DE LA FRANCMASONERIA
Tal es el verdadero rostro de la masonería universal. Nosotros
quisiéramos describir ese rostro en un esbozo rápido y fiel, no según
los hombres alistados bajo su bandera, sino según la tradición de la
cual ella debe sacar partido. Esta tradición se alteró en el curso de
las edades, de forma casi inevitable, en consecuencia de las
relaciones humanas normales. Los principios de libertad, igualdad y
fraternidad, carta inamovible de los individuos y de los pueblos a la
cual la masonería está ligada hasta la muerte, fueron desconocidos, o
igual pisoteados, por todos los gobiernos y los partidos. Los
intereses particulares y los de las castas, parásitos venenosos
engendrados por el no desenraizable egoísmo, fueron mucho tiempo
favorecidos por los poderes públicos, en detrimento del interés
general. La verdadera masonería se levantó contra la injusticia y la
intolerancia; ella quiso, por todas partes y siempre, restablecer el
equilibrio roto. Porque, siendo humanos los medios empleados por ella
tal vez haya sobrepasado el límite de la sabiduría. Para luchar contra
la angustia material, descendió sobre el plano estrictamente físico,
perdió de vista, así, su papel espiritual y su oficio de mediadora. En
algunos casos, ella también se prestó a las realizaciones partidarias.
Pero su acción era legítima en su esencia, cuando no en sus
modalidades. Los hombres que en su seno dirigían la lucha eran, en la
mayoría, plenos de fe y de buena voluntad y tenían un único objetivo:
el bien; es preciso absolverlos. Igualmente, si su obra es condenable,
la masonería es inocente, pues ella no proclama el error, sino la
verdad. Contrariamente a las afirmaciones de sus detractores, ella no
es, en efecto, una empresa de demolición, un organismo gangrenado cuya
actividad nefasta propaga la enfermedad por la cual él está alcanzado.
Numerosos masones pueden errar y lo contrario sería sorprendente,
muchos de entre ellos pueden actuar en vista de intereses personales
más o menos confesables. Es inadmisible jugar la interdicción sobre la
orden entera por el hecho de que ovejas negras, sean ellas la mayoría,
se abrigan en sus templos. Es por eso que nos esforzamos en hacer
revivir, en su pureza ideal, la doctrina verdadera de la masonería
iniciática; en mostrar el ascenso individual y colectivo de la cual
ella es el soporte; en elevar los adeptos hasta la noción del
apostolado y, por ese medio, conducirlos a las realizaciones
exteriores de la cual los errores serán excluidos. Nosotros escribimos
sin revelar ninguno de los “aborrecibles” de la orden, como único
objetivo de ser útil a la verdad y de destruir, en la medida de
nuestro entendimiento, los rumores del odio levantados contra ella.
Aquellos que, eventualmente leyeran este estudio de él obtendrán tal
vez: sea una más justa comprensión y un poco de respeto por una alta
doctrina venida de las profundidades de la historia, sea el deseo de
poner sus pensamientos y sus actos en el diapasón de su enseñanza
tradicional. Para esos últimos, les decimos nuevamente, ellos
emprendieron una obra ardua, y, en algunos momentos, dolorosa. Pero su
realización no es imposible. Algunos la realizan, a pesar de las
dificultades materiales y la lucha por la existencia: debemos
imitarlos. Ella es, en estas páginas presentada en su aridez
metafísica, no para amedrentar, sino para dar el valor necesario al
proseguimiento de ese noble ideal. Es siempre bueno de hecho, antes de
emprender una tarea, medir su extensión. Veamos en torno de nosotros,
el esfuerzo está por todas partes, es una ley vital a la cual ningún
ser puede sustraerse. La vida humana es, sobre todo, el prototipo de
lucha perpetua. Es preciso combatir por el lugar al sol y el pan de
cada día, combatir por la verdad contre el error, por la paz contra la
guerra, por el bien contra el mal. Ningún hombre, digno de ese nombre,
puede negar la oportunidad del esfuerzo cuya tensión, de otra manera,
es beatifica a las grandes almas, puesto que él trae con él la
esperanza de la victoria y la alegría anticipada del triunfo. Las
dificultades, desde el comienzo, parecen intransponibles, pero se
revelan luego, y casi siempre, como coadyuvante de la verdad. Cuando
un alpinista se encuentra al pie de una muralla rocosa casi vertical,
su primer movimiento es volver sobre si. El no obstante no vacila, él
la ataca con la voluntad de vencerla. A lo largo de la ascensión, él
encuentra fisuras, plataformas, rampas más suaves y descansos
invisibles de poca altura. A pesar de la fatiga y del peligro mortal,
él llega al fin sobre la cumbre y respira el aire de las cimas. El se
siente maestro de las fuerzas naturales, porque él venció el pavor y
abatió la materia. Así hace el verdadero masón, caballero sin miedo y
sin censura él conquista la espiritualidad contra todos los
obstáculos. COMPLEMENTO Prólogo Entre los profanos e igual entre los
masones que se quedaron atrás en leer las páginas precedentes, muchos,
tal vez, quedaron decepcionados. Ellos esperaban encontrar ahí, no
sólo un rostro desconocido de la multitud, sino también un tema
preciso capaz de concentrar todo esfuerzo intelectual, un dogma al
cual bastaría entregarse para ser, irresistiblemente, encadenado en el
reflejo de la luz. A la fuerza de oír decir: la Masonería confiere la
verdad a sus adeptos, los masones pueden creer en la instantaneidad de
una revelación milagrosa y como el amor propio humano los guía aún en
sus primeros pasos en el templo, ellos sufren, sin duda, por no quedar
deslumbrados. En cuanto a los profanos, ellos piensan no tener
necesidad de entrar a la Masonería para llegar a ese resultado: las
ciencias, las filosofías y las religiones son, también, mentores
seguros. Esta fraternidad no innova nada; ella no enseña nada; ella se
atribuye un derecho hipotético y se sirve de un símbolo puro para
convencer a los hombres de su utilidad. Abramos una ética cualquiera,
lo mismo un sencillo catecismo, y nos encontraremos, bajo una forma
menos vanidosa, las mismas enseñanzas y los mismos preceptos. Los
masones estarían errados al reclamar una revelación donde se encuentra
únicamente la continuidad de una tradición milenaria; los profanos, de
desconocer los beneficios de un método y de una disciplina cuya
eficacia se concibe por las subordinaciones, en otros lugares
aplicados bajo la cobertura de leyes punitivas; unos y otros, de
imaginar una pretensión injustificada. Es por eso que queremos abordar
aquí la cuestión de la luz masónica, en el límite impuesto por la
obligación del secreto, para mostrar a todos, y sobre todo a los
iniciables, sus características, su papel y la manera por la cual es
preciso comprenderla y conquistarla, fuera de toda ilusión
incompatible con la positividad de la doctrina. Entonces aparecerá a
los ojos de la buena fe, por un nuevo análisis y una meditación más
profunda y correlativa de nuestro primer ojear, como la masonería es
desconocida de la generalidad de los hombres y cual es el valor de su
testimonio en la apreciación de la verdad humana, testimonio de una
importancia, única, por cuanto completamente en al conciencia de lo
místico. Retornaremos, de alguna manera sobre nuestros pasos, para
medir mejor el alcance y la dirección, encontraremos los mismos
conceptos y las mismas ideas, pero en un ciclo más limitado, porque
asistiremos, en cierta medida, al nacimiento de un hijo de la viuda.
http://groups.google.com/group/secreto-masonico

°illuminati°

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May 20, 2013, 1:36:46 AM5/20/13
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Vicente Alcoseri
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