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La 'incestuosa' relación entre Carlos V y su abuelastra Germana de Foix--«Levante-EMV», 21/01/01

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Johny Maracas

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Jan 21, 2001, 12:09:45 PM1/21/01
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«Levante-EMV», 21/01/01
Sección: Sociedad
http://www.levante-emv.com/levhoy01121/sociedad/1Sociedad.html


«Diversos documentos prueban que la hija de Carlos V y Germana de Foix vivía en
1536»

Manuel Fernández Álvarez afirma que la infanta Isabel de Castilla fue fruto del
incesto

El historiador Manuel Fernández Álvarez solamente ha levantado un pico de la
alfombra para descubrir que hubo una relación íntima entre doña Germana de Foix
y el emperador Carlos V. La abuelastra tuvo una hija, Isabel de Castilla, que en
1536 vivía y tenía 18 años, según documentos de la época. «Era un incesto
jurídico», señala el investigador, a quien no le parece raro, si se piensa en
los Malatesta y los Borja. «No juzgo los pecados de los demás», agrega, e indica
que hay que buscar más documentos.

R. VENTURA MELIÀ .Valencia

Manuel Fernández Álvarez se muestra más regocijado que sorprendido por las
reacciones en torno a su artículo sobre la hija de Germana de Foix y Carlos V.
El secreto mejor guardado -título de su trabajo, publicado en La Aventura de la
Historia- ha estallado en pleno centenario del emperador. Manuel Fernández
Álvarez es profesor emérito y ha sido catedrático de Salamanca. A sus 80 años
continúa como un buen sabueso y es miembro de la Real Academia de la Historia.

Algunos se escandalizan, pero él se muestra comprensivo. «Es un incesto
jurídico. No es como la relación entre un padre y una hija, entre los Borja o
los Malatesta, o una abuela y su nieto; ella era la abuelastra de Carlos V. Yo
no juzgo sobre los pecados de los demás.»

De otra parte, en el contexto, esta relación entre un joven de 17 años y una
mujer de 28 años, no era especialmente escandalosa, «por cuanto él no estaba
casado y ella estaba viuda», indica.

Pero además, dado el rango y educación de la pareja, todo hace pensar que «ella
sedujo al joven rey. Entre ambos hubo química y ambos se sentían aislados en una
corte en la que todos hablaban en castellano y solamente ellos dos en francés»,
afirma el historiador. Y posiblemente, además, ambos tenían una cultura similar,
eran dos personajes modernos, abiertamente eran criaturas del renacimiento; él
más, por su educación.

Y, sobre todo, «ella era una joven viuda, con una vida amorosa miserable»,
considera Fernández Álvarez. Porque la joven se había casado con Fernando el
Católico, que tenía edad para ser su padre, por intereses de su tío el rey de
Francia.

Y, muy en especial, Germana de Foix «ya había tenido un incidente grave: había
sufrido el acoso del canciller del Reino de Aragón, que acabó mal».

Por lo cual, sola y en tierra extraña, se sintió irresistiblemente inclinada a
buscar la protección de su joven señor. «Tal vez era una mujer con una
sensualidad ardiente», como algunos cronistas luego señalaron.

Pero el investigador hace ante todo una puntualización. «Hay que nombrar a la
historiadora valenciana Regina Pinilla, en cuya tesis encontré citada esa
documentación». Luego «yo me fui a comprobarla y allí, en el archivo de
Simancas, estaba todo», agrega.

Como él afirma, sin dudas, «aparece una mujer, Isabel de Castilla; su existencia
no se puede ocultar».

Claro que el tratamiento que recibe en el testamento de doña Germana de Foix,
como «infanta de Castilla», tal vez es excesivo para los usos y costumbres. «Hay
que comprenderlo; para una madre, una hija es muy importante; ella no tuvo otra,
y una hija, aunque ilegitima, de padre rey y de madre reina..., es una infanta;
ella era quien mejor lo sabía, no había tenido una hija de un soldado o un
secretario.» No iba a rebajarla ella misma, si doña Margarita -la otra hija,
reconocida por Carlos V- podía serlo. «Ella estaba orgullosa.»

La relación entre Germana de Foix y Carlos V debió ser importante, porque él se
la lleva consigo a Valladolid y luego a Aquisgrán. Duró varios años, desde 1517
a 1519, año en el que la casa con el marqués de Brademburgo.

Y ahí no acaba todo. Porque el propio marido, el duque de Calabria, recibió
instrucciones referentes al caso. Es él quien dice algo más a su parecer, que es
«su hija», lo cual es como dar a entender que la emperatriz está al tanto y sabe
quién fue la madre también...; ahí radica el quid de la cuestión.

«Encontré los documentos de Pedro Girón, el cronista; son documentos que se han
publicado, y que los tenía listos para publicar su crónica. Para él la infanta
Isabel de Castilla existía y vivía en 1536, lo cual corrobora los otros dos
documentos y demuestra que llegó a tener unos 18 años entonces... Porque debió
nacer en 1518...», afirma el investigador.

«Es una figura misteriosa»
R. V. M. .Valencia

Claro que se trataría de seguir esta pista que Pinilla y él han levantado. «Yo
creo que a mi edad, a los 80 años, no estoy para meterme en los archivos a ver
qué hay; es un trabajo para un joven o una joven historiadora. Y es muy
atractivo, hay un misterio.»

Porque sin duda ahora se plantea que «si se la criaba en la corte junto a la
emperatriz Isabel -casada en 1526-, eso quiere decir que se la reconocía...». De
lo contrario, la hubieran ocultado en un convento. Habrá, pues, más documentos,
sin duda, y habrá que seguir ese rastro, sugiere. «Es una figura misteriosa»,
añade el investigador.

Al historiador no le sorprende que «ahora venga a saberse, porque los
centenarios -como el del nacimiento de Carlos V en Gante- son ideales para que
remuevan el interés y la documentación; suele pasar, no se sabe todo». Claro que
él ha soltado la carcasa. Que ha dejado a todos perplejos. «No hay nada que
hacer, las cosas son así», dice.


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