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Antologia Poesia Puertorrique~a

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Ezequiel Gonzalez

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Aug 27, 1999, 3:00:00 AM8/27/99
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Antología de Poesia Puertorriqueña

A los nacionales puertorriqueños que viven en el extranjero espero que estas obras maestras le alimenten el espíritu. A aquellos que nacieron y/o crecieron fuera de la isla pero valoran su herencia puertorriqueña; tal vez ustedes no se identifiquen tan fuertemente como nosotros con la tierra puertorriqueña. Ustedes tal vez se identifican más con la gente y la cultura. Esta gente y cultura, sin embargo, no salieron de un vacio, sino que son el resultado de un proceso histórico donde muchos individuos de distintas razas, como bien dice Coretjer en Oubao-Moin, vivieron y sufrieron juntos hasta que llegaron a mezclar sus culturas individuales en una cultura nueva; y como Gautier dice tan atinadamente en sus poemas, la piedra angular de esta nueva identidad cultural es el amor por la Isla de Puerto Rico.

Anthology of Puerto Rican Poetry

For the Puerto Ricans Nationals living abroad I hope these masterpieces will nourish your spirit. For those who grew up or were born abroad, yet cherish their Puerto Rican heritage, you may not identify as strongly as we do with the Puerto Rican motherland. Your identification probably concentrates more on the people and the culture. Yet this people and culture did not come out of a vacum, it is the result of a historical process where many individuals from different races, as Corretjer so beautifully espresses in Oubao-Moin, lived and suffered together till they blend their individual cultures into a new one; and as Gautier so forcefully expresses in his poems, the cornerstone of that identity was their love for the island.

http://members.tripod.com/Ezekiel40 http://home.coqui.net/ezekiel1 ezek...@coqui.net



Canto a Puerto Rico

¡Borinquen!, nombre al pensamiento grato
como el recuerdo de un amor profundo;
bello jardín de América el ornato,
siendo el jardín América del mundo.

Perla que el mar de entre su concha arranca
al agitar sus ondas placenteras;
garza dormida entre la espuma blanca
del níveo cinturón de tus riberas.

Tú que das a la brisa de los mares
al recibir el beso de su aliento
la garzota gentil de tus palmares;

Qué pareces en medio de la bruma
al que llega a tus playas peregrinas,
una ciudad fantástica de espumas
que formaron jugando las ondinas;

Un jardín encantado
sobre las aguas de la mar que domas;
un búcaro de flores columpiado
entre espuma y coral, perlas y aromas;

Tú, que en las tardes sobre el mar derramas,
con los colores que tu ocaso viste,
otro océano de flotantes llamas;

Tú que me das el aire que respiro
y vida al ritmo que en mi lira brota,
cuando la inspiración en raudo giro
con sus alas flamígeras azota
la frente del cantor, ¡oye mi acento!

El santo amor que entre mi pecho guardo
te pintará su rústica armonía;
por ti lo lanzo a la región del viento,
tu amor lo dicta al corazón del bardo
y el bardo en él su corazón de envía.

¡Oyelo, patria! El último sonido
será, tal vez, de mi laúd; muy pronto
partiré a las regiones del olvido.

Mi juventud efímera se merma
y ya en su carcel habitar no quiere
el alma melancólica y enferma.

Antes que llegue mi postrero día
y mi cantar se extinga con mi aliento,
toma ¡patria!, mi última poesía;
¡ella es de mi amor el testamento!
¡ella el adiós que tu cantor te envía!
 

        Jose Gautier Benitez


A Puerto Rico

Ausencia

Puerto Rico, patria mía,
la de blancos almenares,
la de los verdes palmares,
la de la extensa bahía.

¡Qué hermosa estás en las brumas
del mar que tu playa azota,
como una blanca gaviota
dormida entre las espumas!

En vano, patria, sin calma,
muy lejos de ti, suspiro:
yo siempre, siempre te miro
con los ojos de mi alma;

En vano me trajo Dios
a un suelo extraño y distante;
en vano está el mar de Atlante
interpuesto entre los dos;

En vano se alzan los montes
con su manto de neblina;
en vano pardas colinas
me cierran los horizontes;

Con un cariño profundo
en ti la mirada fijo:
¡para el amor de tu hijo
no hay distancias en el mundo!

Y brotas a mi deseo
como espléndido miraje,
ornada con el ropaje
del amor con que te veo.

Te miro, sí, placentera,
de la Isla separada,
como una barquilla anclada
muy cerca de la ribera.

Do el viento sobre las olas
te lleva en son lastimero,
del errante marinero
las sentidas barcarolas;

Y céfiros voladores
que bajan de tus montañas,
los murmullos de tus cañas,
los perfumes de tus flores.

El mar te guarda, te encierra
en un círculo anchuroso,
y es que el mar está celoso
del cariño de la tierra.

Y yo, patria, que te quiero,
yo que por tu amor deliro,
que lejos de ti suspiro,
que lejos de ti me muero;

Tengo celos del que mira
tus alboradas serenas,
del que pisa tus arenas,
del que tu aliento respira.

Tú das vida a la doncella
que inspira mi frenesí,
a ella la quiero por ti,
y a ti te quiero por ella.

Ella es la perla brillante,
en tus entrañas formada,
tú, la concha nacarada
que guarda la perla amante.

Es paloma, que en la loma
lanza su arrullo sentido,
y tú, patria, eres el nido
donde duerme la paloma.

Si yo te vi indiferente,
si mi amor no te decía,
¡ay! patria, yo no sabía
lo que es el llorar ausente!

Mas hoy que te ven mis ojos
de tu mar entre las brumas,
como una ciudad de espumas
forjada por mis antojos;

Hoy que ya sé lo que vales,
hija del sol y del viento,
que helarse mi sangre siento
con las brisas invernales,

Hoy diera, en la tierra hispana,
el oro que el mundo encierra,
por un puñado de tierra,
de mi tierra americana.
 

        Jose Gautier Benitez


A Puerto Rico

Regreso

Por fin, corazón, por fin,
alienta con la esperanza,
que entre nubes de carmín
del horizonte al confín,
ya la tierra a ver se alcanza.

Luce la aurora en Oriente
rompiendo pardas neblinas,
y la luz, como un torrente,
se tiende por la ancha frente
de verdísimas colinas.

Ya se va diafanizando
de la mar la espesa bruma;
el buque sigue avanzando,
y va la tierra brotando
como Venus de la espuma.

Y allá sobre el fondo obscuro
que sus montañas le dan,
bajo un cielo hermoso y puro,
cerrada en su blanco muro
mi bellísima San Juan.

Y aunque esa ciudad amada,
mis afecciones encierra,
con el alma entusiasmada,
yo no me acuerdo de nada,
sino de ver esa tierra.

Perdonadle al desterrado
ese dulce frenesí:
vuelvo a mi mundo adorado,
y yo estoy enamorado
de la tierra en que nací.

Para poder conocerla
es preciso compararla,
de lejos en sueños verla;
y para saber quererla
es necesario dejarla.

¡Oh! no envidie tu belleza,
de otra inmensa población
el poder y la riqueza
que allí vive la cabeza,
y aquí vive el corazón.

Y si vivir es sentir,
y si vivir es pensar,
yo puedo, patria, decir,
que no he dejado vivir
al dejarte de mirar.

Que aunque es templado y suave
no vive, no, en el ambiente
el pez de las ondas nave,
ni entre las ondas el ave,
ni yo, de mi patria ausente.

¡Patria! jardín de la mar,
la perla de las Antillas,
¡tengo ganas de llorar!
¡tengo ganas de besar
la arena de tus orillas!

Si entre lágrimas te canto,
patria mía, no te asombre,
porque es de amor ese llanto,
y ese amor es el más santo
de los amores del hombre.

Tuya es la vida que aliento,
es tuya mi inspiración,
es tuyo mi pensamiento,
tuyo todo sentimiento
que brote en mi corazón.

Que haya en ti vida primero,
cuanto ha de fijarse en mí,
y en todo cuanto venero,
y en todo cuanto yo quiero,
hay algo, patria, de ti.

No, nada importa la suerte,
si tengo que abandonarte,
que yo sólo aspiro a verte,
a la dicha de quererte
y a la gloria de cantarte.
 

      Jose Gautier Benitez


No des tu Tierra al Extraño

Dios, el mundo concluído,
tiróle un beso al azar;
el beso cayo en el mar,
y es la tierra en que has nacido.
En ella formas tu nido,
de amor rendido al amado;
ella un año y otro año
te brinda con su tesoro;
ella vale más que el oro.
¡No des tu tierra al extraño!

Mira sus campos. Arriba
es ornato de la loma
la breve y fragante poma
del café, púrpura viva.
Fruto que la mente aviva
y es del criollo sostén
al par que orgullo. Si hay quien,
extraño, quiera tu suelo,
que no se colme su anhelo
por más que te pague bien.

De sus llanos la grandeza
admira la gente extraña.
En ellos canta la caña
la canción de la riqueza.
Como una enorme turquesa
allá el tabacal se extiende.
¡La imaginación se enciende
ante ese cuadro admirable!
¡Qué bajo y qué miserable
el que su terruño vende!

En la playa el cocotero,
con su penacho elegante,
es asombro al navegante
y tentación al logrero.
No des por ningún dinero
tu pedazo de vergel,
que eres tú patriota fiel
y de legítimo cuño,
y el que vende su terruño
vende la patria con él.
 

      Virgilio Davila


La Tierruca

Es el móvil océano gran espejo
Donde luce como adorno sin igual,
el terruño borincano, que es reflejo
del perdido paraíso terrenal.
Son de fáciles pendientes sus colinas,
y en sus valles de riquísimo verdor,
van cantando bellas fuentes cristalinas
como flautas que bendicen al Creador.
Primavera sus mejores atributos
muestra siempre generosa en Borinquén;
en los campos siempre hay flores, siempre hay frutos:
¡Es Borinquen la mansión de todo bien!
Aquí nace el puro ambiente que respiro,
y se asienta la morada en que nací,
y ese sol resplandeciente que yo admiro,
aquí nace, aquí brilla, y muere aquí.
De mis padres fué la cuna, y ella encierra
las más santas afecciones de mi ser.
¡Yo no cambio por ninguna esta tierra
donde tuve el privilegio de nacer!
Es el móvil océano gran espejo
donde luce como adorno sin igual
el terruño borincano, que es reflejo
del perdido paraíso terrenal.
 

          Virgilio Davila


Valle de Collores

Cuando salí de Collores,
fué en una jaquita baya,
por un sendero entre mayas
arropás de cundeamores.
Adiós malezas y flores
de la barranca del río,
y mis noches del bohío,
y aquella apacible calma,
y los viejos de mi alma,
y los hermanitos míos.

¡Qué pena la que sentía
cuando hacia atrás yo miraba
y una casa se alejaba
y esa casa era la mía!
La última vez que volvía
los ojos, vi el blanco vuelo
de aquel maternal pañuelo
empapado con el zumo
del dolor. Más allá, humo,
esfumándose en el cielo.

La campestre floración
era triste, opaca y mustia;
y todo, como una angustia,
me apretaba el corazón.
La jaca, a su discreción,
iba a paso perezoso.
Zumbaba el viento, oloroso
a madreselvas y a pinos,
y las ceibas del camino
parecían sauces llorosos.

No recuerdo cómo fué.
(Aquí la memoria pierdo).
Mas en mi oro de recuerdos,
recuerdo que al fin llegué.

La urbe, el teatro, el café,
la plaza, el parque, la acera...
Y en una novia hechicera
hallé el ramaje encendido
donde colgué el primer nido
de mi primera quimera.

Después en pos de ideales...
Entonces me hirió la envidia,
y la calumnia y la insidia
y el odio de los mortales.

Y urdiendo sueños triunfales,
vi otra veza el blanco vuelo
de aquel maternal pañuelo
empapado con el zumo
del dolor. Lo demás, humo
esfumándose en el cielo.

¡Ay, la gloria es sueño vano!
¡Ay, el placer sólo es viento!
y la riqueza tormento,
y el poder, hosco gusano!
¡Ay, si estuviera en mis manos
borrar mis triunfos mayores
y a mi bohío de Collores
volver en mi jaca baya
por el sendero entre mayas
arropás de cundeamores!
 

      Luis Llorens Torres


Boceto

Color moreno, frente despejada,
mirar lánguido, altivo y penetrante,
la barba negra, pálido el semblante,
rostro enjuto, nariz proporcionada.

Mediana talla, marcha compasada;
el alma de ilusiones anhelante,
agudo ingenio, libre y arrogante,
pensar inquieto, mente acalorada...

Humano, afable, justo, dadivoso,
en empresa de amor siempre variable,
tras la gloria y el placer siempre afanoso...

Y en amor a su patria insuperable:
éste es, a no dudarlo, fiel diseño
para copiar, un buen puertorriqueño...
 

      Manuel A. Alonso y Pacheco


Proletarios

Un burro
escalando una montaña,
lentamente,
vibrando bajo el peso de las banastas.
(Sus orejas optimistas
se inclinan hacia la cumbre).

Un albañil
colocando ladrillos sobre ladrillo.
(Su tararear es monótono,
interminable).

Dios,
bregando con las estrellas.
(Su silencio es profundo).
 

        Luis Muñoz Marin


Paréntesis

Dichoso aquel que no ha vista
más rio que el de su patria.

Tras diez años de luchas incesantes
quiero vagar, como antes,
junto a la margen del humilde río
que tantas veces ofreció a mis penas
la paz de sus arenas
y la quietud de su ribazo umbrío.

Corren aquí cual líquidos cristales,
otras ninfas iguales
a las que vi correr hora por hora;
en ese murmullo lánguido y doliente,
el espíritu siente
toda una juventud que pasa y llora.

Yergue sus ramas el laurel añejo
en el móvil espejo
de las aguas refleja su verdura
Y los cactus de flores amarillas
ocultan las orillas
a modo de silvestre colgadura.

De las cercanas frondas en un hueco
se esconde el tronco seco
en que, al rumor de la corriente leda,
daban impulso a mi ambición temprana
las odas de Quintana
y los nerviosos cantos de Espronceda.

Nada se altera en el rincón querido;
hasta el leve ruido
que mis ensueños arrulló, persiste:
es el mismo paisaje, no varía;
lo encuentro como el día
en que le dije adiós convulso y triste.

En cambio, de mí propio, ¿que me resta?
al subir la agria cuesta
rodó de mis quimeras el bagaje,
y, aunque huello con ímpetu el camino,
errante beduino,
tardo en llegar al término del viaje.

Arriba, lo ideal, foco de lumbre
que irradía en la alta cumbre
sobre los mundos su calor eterno;
abajo, lo real: nébula oscura
que tiene la negrura
de la noche y los fríos del invierno.

Y en la pendiente yo; fuerza que avanza;
voluntad que se lanza;
alma que busca la verdad perdida
y se sumerge en la penumbra densa
para sentir la intensa
vibración del esfuerzo y de la vida.

¿A dónde voy? Que el porvenir responda.
La sima es negra y honda;
pero es la abrupta cima ingente y clara.
Soy de los que en la liza perseveran,
y sin temblar esperan
la gloria o el peligro cara a cara.

Mi musa altiva que al placer rehusa,
fué la trágica musa
contra todos los dogmas insurrecta:
armada con el yambo deslumbrante
marchó siempre adelante
y, entre cien líneas, eligió la recta.

Nunca en el lodo de pasiones malas
mi inspiración sus alas
quiso plegar; en la batalla ruda
un triple empuje a confortarme viene:
mi aliento me sostiene;
mi fé me salva; mi intención me escuda.

Entre tanto aquí están mi soto umbrío;
la margen de mi río;
el tronco entre la fronda abandonado;
el laurel verdinegro y la corriente
que surgen de repente
como imágenes vivas del pasado.

Cuando ansío la calma y el reposo
y, al azar, silencioso,
en esta muda soledad me pierdo
sin que el bullicio mundanal me estorbe,
¡cómo mi ser absorbe
el balsámico aroma del recuerdo!

Mis creencias, mis dudas, mis amores;
las no olvidadas flores
que fuí dejando en pos, lacias y mustias;
las tumultosas esperanzas mías;
mis locas alegrías
y el inmenso caudal de mis angustias;

algo que dura en mi caduca historia,
que puebla la memoria
y evoco a veces, si en tristeza vivo,
para que agite mi organismo inquieto
con su influjo secreto
a manera de suave reactivo.

¡Adiós orilla plácida y amena
en cuya paz serena
respiro de otro ambiente la frescura!
¡Adiós remanso que en tu fondo guardas
las visiones gallardas
de mi primera edad dichosa y pura!

Vuelvo a buscar más anchos horizontes:
la cuenca de tus montes
me oprime como un cerco de granito;
vuelvo a encontrar más amplias perspectivas:
tus ondas fugitivas
no sacian ya mi sed de lo infinito.

La vejez llega: la existencia es corta.
Si mi destino aborta
y torno a demandar calma y olvido,
¿reservarás en tus riberas pías
el sitio que solías
a la altivez estoica del vencido?

No caeré; mas si caigo, entre el estruendo
rodaré bendiciendo
la causa en que fundí mi vida entera;
vuelta siempre la faz a mi pasado
y como buen soldado
envuelto en un jirón de mi bandera.


            Luis Muñoz Rivera


Carta de Recomendación

(Al Señor Propietario del Universo)

Señor: en breve llegará a tu cielo
una tímida y culce viejecita,
los lirios de los años floreciendo en su pelo
y el rostro sonreído como una margarita.
Es la más hacendosa en la colmena,
donde por todos se ha sacrificado,
y es tan buena, tan buena...;
tal como el pan que a todos nos ha dado.

En tu casa, Señor, con su plumero
y su invariable pulcritud a tono,
sacudirá ese polvo de lucero
que cubre el mobiliario de tu trono.
Le dará cuerda al Tiempo; traerá flores
de tu jardín y frutos de tu viña,
y pintará de fresco los colores
del arco iris cuando se destiña.
Pulirá los metales de la luna;
limpiará los fanales que tiene tu palacio,
y tenderá a secar, una tras una,
los holandas de nieve en el espacio.
Le cambiará la mecha a los faroles
de la Vía, y asiendo sus peinetas,
trenzará las melenas de los soles
y la rebelde crin de los cometas.

Tú té, de flor de algún celeste tilo
te hará en noches de invierno, cuando nieva;
y el tiempo de vendimia, pondrá un filo
a la hoz de argento de la luna nueva.
Zurcirá desgarrones
en la túnica de los serafines,
y traera las esponjas y jabones
a la hora de bañar los querubines.
Te bordará en la almohada del nimbor más mullido
con una hebra de sol, tus iniciales,
para que te eches cuando estés rendido
por tus preocupaciones inmortales.

Así ha sido acá abajo; nunca escasa
de sí mísma en el bien de dicha ajena;
es la más abnegada de la casa
y la más hacendosa en la colmena.

Y así será allá arriba: en lo que pueda
hacer por otros no andará remisa.
Ponla a sueldo, Señor, de una moneda:
ésa llena de luz de tu sonrisa.

Su bien, cual su limpieza, penetra los recodos
más ocultos del alma y la memoría:
solear, mullir el bienestar de todos,
es lo que ella ha tenido como gloria.

Si recorriendo un día tu reinado
sorprendes en su cara la fatiga
y ella te dice que no se ha cansado,
¡no le creas, Señor, lo que te diga!


        Jose Antonio Davila


Panfleto

He roto el arcoiris
contra mi corazón,
como se rompe una espada inútil contra una rodilla.

He soplado las nubes de rosa y sangre
mas allá de los últimos horizontes.
He ahogado mis sueños
para saciar los sueños que me duermen en las venas
de los hombres que sudaron y lloraron y rabiaron
para sazonar mi café...

El sueño que duerme en los pechos estrujados por la tisis
(¡Un poco de aire, un poco de sol!);
el sueño que sueñan los estómagos estrangulados por el hambre
(Un pedazo de pan, un pedazo de pan blanco!);
el sueño de los pies descalzos
(¡menos piedras en el camino, Señor, menos botellas rotas!);
el sueño de las manos callosas
(¡Musgo... olán limpio... cosas suaves, blandas, cariñosas...!);
El sueño de los corazones pisoteados
(amor... vida... vida...!)

Yo soy el panfletista de Dios,
el agitador de Dios,
y voy con la turba de estrellas y hombres hambrientos
hacia la gran aurora...


                Luis Muñoz Marin


Oubao-Moin

El río de Corozal,--el de la leyenda dorada.
La corriente arrastra oro.--La corriente está ensangrentada.
El Río Manatuabón--tiene la leyenda dorada.
La corriente arrastra oro.--La corriente está ensangrentada.
El rio Cibuco escribe--su nombre con letra dorada.
La corriente arrastra oro.--La corriente está ensangrentada.
Allí se inventó un criadero.--Allí el quinto se pagaba.
La tierra era de oro.--La tierra está ensangrentada.
En donde hundió la arboleda--su raíz en tierra dorada,
allí las ramas chorrean sangre.--La arboleda está ensangrentada.
Donde dobló la frente india,--bien sea tierra, bien sea agua,
bajo el peso de la cadena,--entre los hierros de la ergástula,
allí la tierra hiede a sangre--y el agua está ensangrentada.
Donde el negro quebró sus hombros,--bien sea tierra o sea agua,
y su cuerpo marcó el carimbo--y abrió el látigo su espalda,
allí la tierra hiede a sangre--y el agua está ensangrentada.
Donde el blanco pobre ha sufrido--los horrores de la peonada,
bajo el machete del mayoral--y la libreta de jornada
y el abuso del señorito,--allí sea tierra o allí sea agua,
allí la tierra está maldita--y corre el agua envenenada.
Gloria a esas manos aborígenes--porque trabajaban.
Gloria a esas manos negras--porque trabajaban.
Gloria a esas manos blancas--porque trabajaban.
De entre esas manos indias,--negras, blancas,
de entre esas manos--nos salió la patria.
Gloria a las manos--que la mina excavaran.
Gloria a las manos--que el ganado cuidaran.
Gloria a las manos--que el tabaco, que la caña y el café sembraran.
Gloria a las manos--que los pastos talaran.
Gloria a las manos--que los bosques clarearan.
Gloria a las manos--que los ríos y los caños y los mares bogaran.
Gloria a las manos--que los caminos trabajaran.
Gloria a las manos--que las casas levantaran.
Gloria a las manos--que las ruedas giraran.
Gloria a las manos--que las carreteras y los coches llevaran.
Gloria a las manos--que las mulas y caballos ensillaran y desensillaran.
Gloria a las manos--que los hatos de cabras pastaran.
Gloria a las manos--que cuidaron de las piaras.
Gloria a las manos--que las gallinas, los pavos y los patos criaran.
Gloria a todas las manos--de todos los hombres y mujeres que trabajaran
porque ellas la patria amasaran.
Y gloria a las manos,--a todas las manos que hoy trabajan
porque ellas constuyen--y saldrá de ellas la nueva patria liberada
¡la patria de todas las manos que trabajan!
Para ellas y para su patria, ¡alabanza! ¡alabanza!

                  Juan Antonio Corretjer


Raymond Falcon-Lugo

unread,
Aug 27, 1999, 3:00:00 AM8/27/99
to
Mas! Mas! Alguien tiene la de P.H. Hernandez? Porque no se incluyo de la P.H. Hernandez !!
 
 1.   En lo siguiente,"culce" se debe cambiar por "dulce":

Carta de Recomendación

(Al Señor Propietario del Universo)

Señor: en breve llegará a tu cielo
una tímida y culce viejecita,

2. Que quiere decir  "Oubao-Moin " en la ultima?

3. Estos poemas los deben leer "Recursos Naturales" para que "cojan fuerza" y coraje y acaben de limpiar la Parguera. La ultima vez que fui a dar el paseo por la bahia "casi fosforecente" por poco me vomito al oler las aguas "INCREIBLEMENTE PUTREFACTAS" en el muelle. Y el conductor del bote tirando botellas de cerveza en la bahia!! Que bonito!

(esto fue en 1988 o antes. Como esta ahora?)

4. Poemas "historicos" porque ya no se puede "ir para atras". El daño ecologico muchas veces es irreversible o no hay el vigor necesario para hacer cumplir los reglamentos. Por eso es que estos poemas mas que "patrioticos" son ECOLOGICOS


Ezequiel Gonzalez

unread,
Aug 28, 1999, 3:00:00 AM8/28/99
to
Raymond Falcon-Lugo wrote:

Gracias Raymond:

Tome nota del error, lo corregire pronto. P.H. Hernandez, creo que
tengo algo de él en algun sitio.

Por este medio invito a que posteemos mas literatura puertorriqueña,
especialmente poesia, cuentos, y piezas cortas en general que hagan scpr
mas ameno y variado.

Saludos,

Ezequiel Gonzalez
http://members.tripod.com/Ezekiel40


Raymond Falcon-Lugo

unread,
Aug 28, 1999, 3:00:00 AM8/28/99
to

Ezequiel Gonzalez wrote in message <37C7C04B...@coqui.net>...

Tambien se podria hacer un directorio o indice de paginas ("web pages") bien
hechos que resalten la literatura puertorriqueña. Un sitio que me
recomendaron aqui mismo fue:

http://www.jibaros.com/

Un tesoro para todos los gustos!


Q-k...@webtv.net

unread,
Aug 28, 1999, 3:00:00 AM8/28/99
to
En estsa direccion encontraran algunas poesias incluyendo varias de las
cuales el distinguido amigo tuvo a bien traer, a él mil gracias .
(mis favoritas entre otras son: A Laura , En la Brecha (Jose de Diego);
Valle De Collores,El Patito Feo (LLorens Torres)

Poesia Puertorriqueña
Address:http://members.aol.com/coquijote/poetas.htm


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