Manuel Caballero, historiador y periodista
“Este no es un gobierno militar solamente, es un gobierno
militarista”
“El chavismo es un fenómeno pernicioso en la historia venezolana”
“Lo que se ha hecho es hacer odiosa y fastidiosa la figura de
Bolívar”
El reconocido historiador y periodista Manuel Caballero estuvo de
visita recientemente en Maracaibo, donde ofreció una entrevista a
Versión Final, en la que afirmó que existen tres fenómenos distintos:
Chávez, los chavistas y el chavismo, y aprovechó para establecer la
diferencia entre un gobierno militar y otro militarista. “Este no es
un regimen militar sino militarista”, dijo.
—¿Es difícil escribir e interpretar la historia contemporánea, donde
no parece haber consenso sobre cómo ocurren los hechos?
—Ese es un prejuicio que afortunadamente ya está pasando de moda, que
proviene del siglo XIX, tanto en Venezuela como en otras partes, donde
nadie se atrevía a estudiar historia contemporánea porque había la
idea de que había que dejar enfriar los hechos para poderlos analizar.
Yo parto de la idea contraria, por supuesto no estoy inventando nada.
Algunos grandes historiadores —comenzando por Braudel y Marc Bloch—
que se han dado cuenta de que esa es una actitud de mito que no tiene
mucho sentido, es decir, quien no tiene frialdad para analizar los
hechos —como historiador— del tiempo histórico en el que le tocó
vivir, no va a tener tampoco frialdad para analizar ninguna otra época
de la humanidad. Yo, por ejemplo, me opuse ferozmente, escribía
crónicas diarias incendiarias contra Rómulo Betancourt y sin embargo,
la primera biografía de Rómulo Betancourt que se escribió es la mía y
me ha obtenido —si se puede decir— elogios de historiadores
profesionales porque ven mucha personalidad, pero el resto de la gente
no está contenta. Los partidarios porque dicen que no lo elogio, y los
adversarios porque dicen que no lo condeno.
—¿Y qué les argumenta usted?
—Yo les digo: no señores, si yo quiero escribir una diatriba contra
Betancourt, no tengo ningún problema en hacerlo; yo sé hacerlo porque
lo he hecho durante muchos años, el problema es que yo no voy a
engañarme y a engañar a mi público, a mis lectores, diciéndoles: “este
es un libro de historia”, no señor, eso es un panfleto, pero lo otro
es que yo me tengo que situar desde la perspectiva del historiador,
entonces ver las cosas no de inmediato sino a largo plazo.
—¿Cuáles son las diferencias más dramáticas de este gobierno con los
anteriores de la llamada era democrática?
—Yo me imagino que usted se refiere a los gobiernos que van del ‘58 al
‘98. Bueno, hay una diferencia fundamental. Aquéllos eran gobiernos
civiles y no solamente civiles sino también civilistas. Este no es un
gobierno militar solamente, porque militar era el de Pérez Jiménez.
Este es un gobierno militarista. ¿Cuál es la diferencia? Fíjate otros
militares gobernando como Pérez Jiménez y Wolfgang Larrazábal. Por
ejemplo, Larrazábal también era militar, pero era un militar
civilista, él creía, y lo demostró, en que el Presidente de la
República debía ser, por su misma condición de Presidente en la
República, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y no como el
caso actual, que incluso está en la Constitución, en la Ley Orgánica
de Fuerza Armada, que el Presidente de la República lo es por ser el
jefe de la Fuerza Armada, de modo que la presencia de la República es
el último escalón de una carrera militar. Esa es la diferencia
fundamental entre un régimen no solamente militar sino militarista
como el que tenemos ahorita. Digamos que hoy conseguimos militares
hasta en la sopa. Todo porque es un régimen militarista.
—¿Y qué quiere decir un régimen militarista?
—Un régimen militarista es el que tiene como modelo de la sociedad, o
el que propone como modelo de la sociedad, el cuartel. Ya no es
solamente, como el caso de Pérez Jiménez, una dictadura que copaba los
poderes del Estado, sino que este es un gobierno militar que intenta
hacer fusionar la sociedad tomando como modelo el cuartel. Dicho de
otra manera y para que la gente entienda mejor: ordeno y mando.
—Usted ha dicho anteriormente que los pueblos también se equivocan,
¿cuáles son los errores del pueblo venezolano?
—Yo no lo podría decir, o mejor dicho, por supuesto que le puedo
decir, pero eso sería una opinión política inmediata. Yo pienso que el
pueblo venezolano se equivocó al elegir a Hugo Chávez como presidente
de la República, pero eso es una opinión, yo tendría que demostrarlo y
tendría que decir por qué. Yo lo que quiero decir es que así como no
hay hombre que se equivoque jamás, tampoco hay pueblos que no se
equivoquen nunca. Tanto el hombre, como individuo y como sociedad, es
un conjunto de bondad, maldad, error y aciertos. Todos nos
equivocamos, todos tenemos aciertos ¿por qué al pasar de lo individual
a lo colectivo vamos a ser diferentes?
ANÁLISIS
“Chávez es un accidente”
— Si tuviera que hacer una biografía de Chávez, ¿cómo lo describiría y
qué datos no podría dejar de incluir?
—Voy a esperar a que se muera para escribir esa biografía… pero para
no eludir la respuesta a tu preunta voy a explicarte algo. Yo tengo
por lo menos dos libros, uno que se llama La crisis de la Venezuela
contemporánea, donde analizo como historiador el golpe del ‘92, lo que
llamamos la crisis de las instituciones. Y eso forma parte de mi
visión de Chávez y sobre todo del chavismo como fenómenos político y
como fenómeno histórico; y el otro es un libro que se llama La pasión
de comprender, y ese libro tiene una parte final que se llama Vino
rancio en odres nuevos, donde hago un análisis del gobierno de Chávez
hasta este momento. Trato de hacerlo lo más objetivamente posible, lo
cual no quiere decir que lo hago con frialdad, porque yo cuando
escribo soy vehemente; de modo que no es que yo no haya tratado de
analizar a Chávez históricamente. Lo que sucede es lo siguiente, y a
mí de los tres fenómenos históricos hay uno que me interesa
particularmente, que creo que como historiador es el que al final el
que me va a interesar: Chávez, los chavistas y el chavismo.
—¿Y cómo es eso, explíquese?
—Chávez, como todos nosotros, es un accidente, como lo somos todos,
pasamos y listo; ahora, los chavistas son el mismo pueblo que antes
era chavista, era copeyano o adeco y ahora sencillamente ahora es
chavista, dicho de otra manera: es un segmento social muy poderoso que
sin el cual, y mucho menos contra el cual, se puede hacer ninguna
política seria en este país. Eso de querer decir “vamos a quemar a
todos los chavistas” no se debe hacer. No, hay que aprender a vivir
con ellos una vez apartado Chávez. Y por último tenemos el chavismo,
que eso sí es un fenómeno pernicioso en la historia y en la política
de este país, pero que es anterior a Chávez y que va a sobrevivir, que
no es otra cosa que la idea de la improvisación. Cuando yo estudiaba
en el liceo, no sé la verdad si se sigue utilizando esa palabra en los
liceos, se llamaba el pajarobravismo, o lo que es igual el vivo, el
hombre que prefiere pedir a trabajar, es decir, toda esa serie de
vicios colectivos e individuales, eso sí creo que hay que combatirlos
a muerte y no descansar hasta exterminarlos, cosa que no va a suceder
nunca porque va a revivir, porque nosotros todos tenemos una parte de
Dios y una parte del diablo, como dirían los cristianos; entonces a
veces surgen unos y a veces surgen otros.
—¿Pero no le parece interesante, por lo menos, que la figura de
Bolívar haya tomado protagonismo con Hugo Chávez?
—No. La figura de Bolívar siempre tiene protagonismo en la historia
venezolana desde que murió, y desde antes. Lo que ha hecho Chávez es
hacer odiosa y fastidiosa la figura de El Libertador. Ahora tenemos a
El Libertador hasta en la sopa: ¡Hay sopas Bolívar y sopas
bolivarianas!