Por la gracia de losAncianos de los Días, querido Sinuhé, se nos
brinda laposibilidad de conocer quién es en verdad Lucifer...
¿Por qué serebeló? ¿Cuáles fueron las causas y razones de su
levantamiento? ¿Hasta qué punto fue grave su desobediencia?
¿A quiénes arrastró? Y, por encima de todo ello, ¿qué
repercusiones tuvo dicha rebelión para nuestro mundo? ¿Qué
hay de cierto o de simbología en lo poco que cuenta la Biblia?...
Sinuhé, desbordado, interrumpió a su Kheri Heb con una única
y lógica pregunta:
-Pero, Maestro, ¿quién tiene el poder para despejar esos
misterios?
La fría pregunta de Sinuhé contribuyó -y no poco- a estabilizar
el cada vez más caldeado entusiasmo de su Maestro. Éste,
después de inspirar profundamente, comprendió que no debía
precipitarse. Y con gran alivio por parte de su discípulo, se
ajustó a las preguntas concretas que éste había empezado a
plantearle:
-Estas y otras muchas interrogantes, querido hermano, pueden
ser desveladas por la hija de la raza azul y por tí mismo,
Sinuhé... si aceptáis la misión que Ra ha transmitido a la
Escuela de la Sabiduría.
-Un momento... -le interrumpió Sinuhé nerviosamente-, ¿qué o
quién es Ra?
-Como te había empezado a exponer, para los observatorios
astronómicos sólo se trata de un astro periódico, con una órbita
cíclica de 6 666 años y que el 27 de enero pasado cruzó la órbita
de Plutón, en un preocupante viaje hacia nuestro planeta o,
quizá, hacia el Sol...
Sinuhé palideció.
-...Para nosotros, en cambio -prosiguió el Kheri Heb en un tono
tranquilizador-, Ra es mucho más. Sabemos que no es un
cuerpo sideral como otro cualquiera. Seres altamente
evolucionados y responsables de la administración de nuestro
universo local de Nebadon dirigen y controlan a Ra: una de las
magníficas esferas artificiales que rodean habitualmente a
Jerusem, la capital (como sabes) de nuestro sistema. Y tal como
consta en nuestros papiros sagrados (los de la Quinta
Revelación) Ra se desplaza por nuestro sistema de satania cada
6 666 años terrestres, con muy diferentes misiones. A nosotros,
en estos momentos, nos ha tocado en suerte ser testigos (y
protagonistas, si aceptáis la misión) de una nueva ronda de la
rueda de Ra.
Sinuhé, como discípulo de la Orden, había estudiado los papiros
sagrados denominados de la Quinta Revelación -a los que me
referiré en breve-, pero, a pesar de ello, seguía confuso.
-¿Y qué relación existe entre la primera frase del mensaje (RA-6
666 ABRIRÁ EL NUEVO TIEMPO) y la última: EL JUICIO DE
LUCIFER -666- HA LLEGADO?
-Como sabes a través de tus estudios, el tiempo es un concepto
psicológico, cuyo valor cambia, según el lugar desde donde se
mida. Para nosotros (los mortales), un año en el planeta Tierra
equivale a 365 días y 1/4. Pero ese concepto del tiempo no es
igual para los seres que habitan nuestro universo local o
cualquiera de los siete superuniversos y, por supuesto, para las
altas jerarquías del Universo Central de Havona, sede de la isla
Eterna del Paraíso. Pedro lo dice con extrema puntualidad en su
segunda carta (3.8): Amadísimos, no se oculte, sin embargo,
una cosa: un día es ante Dios como mil años y mil años como
un día. Quiero decirte, con esto, que (según la interpretación del
Consejo Supremo de la Orden) el inminente juicio a Lucifer
abrirá un tiempo nuevo para nuestro mundo y para todos
aquellos que fueron arrastrados en la rebelión. Aunque para
esta Humanidad ascendente y evolucionaria hayan podido pasar
cientos de miles de años desde aquella desgracia, para los muy
altos seres que rigen los superuniversos ese tiempo es
prácticamente insignificante. Y el hecho objetivo y fascinante es
que (por razones que se nos escapan) la Divinidad está a punto
de juzgar al gran rebelde. Ello puede significar el final de la
cuarentena que sufre la Tierra desde el instante en que el
entonces príncipe planetario (Caligastía) decidió unirse a la
insurrección de Lucifer. Una cuarentena que, como tampoco
ignoras, sólo ha supuesto aislamiento, dolor y retraso para este
desgraciado mundo...
-Maestro -se lamentó Sinuhé-, sigo sin comprender qué tiene
que ver todo esto con la hija de la raza azul y conmigo mismo.
El Kheri Heb acudió de nuevo al segundo documento y repuso:
-En esta información secreta, complementaria de la que ya
conoces, el Consejo Supremo de la Escuela de la Sabiduría nos
informa de una serie de hechos que trataré de resumirte: una
vez localizada la hija de la raza azul, y como compensación a los
muchos sufrimientos experimentados por este planeta como
consecuencia de la rebelión, los Ancianos de los Días han
dispuesto que nuestra Humanidad (al igual que las de los
mundos que fueron igualmente arrastradas por los rebeldes)
pueda estar representada en el mencionado juicio de Lucifer.
Esa representación sólo podrá ser ostentada, y muy justamente,
por un descendiente vivo de la raza más noble de cada uno de
esos planetas, actualmente en cuarentena. Ra señaló en su
momento quién era ese representante humano (la hija de la raza
azul) y la forma para identificarla: las campanadas...
-¿Asistir al juicio de Lucifer?...
Sinuhé, puesto en pie, formuló aquella nueva pregunta con
incredulidad.
Pero sus sorpresas no habían hecho más que empezar...
El Maestro, con rostro grave, le rogó que se sentara.
-Sí, tú lo has dicho. Y esta delicada misión tiene una primera
fase de la que (si ambos aceptáis) nuestra Orden y el mundo
entero podrán obtener cumplidas respuestas a muchos de los
interrogantes que te formulaba hace un momento... Recuerda
que la Humanidad apenas sabe nada de los motivos reales de
aquella revuelta celestial y de sus consecuencias.
-Y bien -planteó nuevamente el investigador-, ¿en qué consiste
esa primera fase de la misión y qué papel me toca a mí?
-Como tú mismo has observado, la hija de la raza azul no es
consciente de su verdadera identidad. Han transcurrido cientos
de miles de años desde la rebelión y el paso del tiempo ha
borrado todo vestigio de aquellos sucesos y de los seres que
intervinieron directa e indirectamente. Ella, lógicamente, ignora
quiénes fueron sus remotos antepasados (los hombres de la
raza azul) y la trascendental misión que desempeñó en la Tierra
la primera pareja de esta singular estirpe: Adán y Eva.
Al escuchar estos nombres, Sinuhé sintió un escalofrío.
-...Pues bien, tu misión (antes que la hija de la raza azul decida
o no asistir al gran juicio) consiste en prepararla y, llegado el
momento, suponiendo, repito, que asumas esta
responsabilidad, acompañarla...
-¿Yo?... ¿Acompañarla yo al juicio de Lucifer?
Sinuhé, sin poder contenerse, se vio asaltado por un ataque de
risa. Su Kheri Heb, consciente de la tensión que venía
soportando, dejó que el soror aliviara su ánimo.
-Lo siento, Maestro -repuso al fin, haciendo un esfuerzo por
serenarse-. No he podido evitarlo... Sabes que no tengo madera
de héroe. Sólo soy un hombre atormentado que se desprecia a sí
mismo. ¿Por qué precisamente yo?...
-Podría responder en parte a esa cuestión -argumentó el
Maestro-, pero no lo haré..., de momento. Si aceptas la misión
habrá alguien mucho más importante que yo que podrá
satisfacer tu curiosidad. Pero sí voy a intentar aclarar tu
anterior pregunta. ¿Acompañar tú a la hija de la raza azul al
juicio de Lucifer? Pues sí y no. En primer lugar (y de acuerdo
con los planes superiores), una vez finalizado el entrenamiento
de la hija de la raza azul, tu misión habrá terminado..., a no ser
que, libre y voluntariamente, aceptes unirte a la elegida para
localizar los archivos secretos de IURANCHA. Ése será el final de
esta primera fase de la misión. Sólo entonces, cuando dichos
archivos hayan sido descubiertos, empezará para la hija de la
raza azul (y quizá para ti) la segunda y última parte de esta
apasionante aventura: la asistencia al referido juicio de Lucifer.
-¡Los archivos secretos de IURANCHA!
Sinuhé pronunció aquellas palabras en un tono reverencial. Él
sabía que nuestro planeta es conocido en el Universo, no como
la Tierra, sino como IURANCHA. Y había estudiado igualmente
que, tras el caos producido por la rebelión, los archivos secretos
del mundo -con toda su Historia- habían caído en poder de los
rebeldes. Amparados por la rígida cuarentena decretada sobre
IURANCHA, los leales a Lucifer y Caligastía habían ocultado
este inmenso tesoro a los ojos de los legítimos propietarios: los
humanos autóctonos de IURANCHA. De esta forma,
manteniendo a la Humanidad ajena y alejada de la Verdad, sus
posibilidades de control y dominio de los pueblos seguían en
pie, sembrando la duda, la confusión y la ignominia entre los
ciegos y desdichados pobladores del planeta.
La Escuela de la Sabiduría había tenido conocimiento de la
existencia de estos archivos secretos, a través de los papiros de
la Quinta Revelación. Pero, hasta este momento, todos los
intentos por descubrirlos y rescatarlos habían fracasado.
Sinuhé asintió con la cabeza. Ahora sí empezaba a comprender.
¡Los archivos secretos...!
Lucifer era (y es) uno de los más brillantes hijos de la Orden de
los Lanonandeks primarios del universo local de Nebadon. Tenía
una dilatada experiencia en los asuntos de la administración
cósmica, destacándose como un alto consejero de su grupo. Su
sabiduría, sagacidad y eficacia fueron siempre reconocidas.
Llevaba el número 37 de los de su Orden. Y de él se había
dicho:
Eres perfecto en todas las vías, desde el momento en que fuiste
creado, hasta el momento en que la iniquidad anidó en ti.
Muchas veces había ocupado un sitial en el consejo de los Muy
Altos de Edencia. Lucifer reinaba sobre la santa montaña de
Dios, el monte administrativo de Jerusem, ya que era el
administrador en jefe de un gran sistema, formado por 607
planetas habitados, de los cuales IURANCHA hace el número
606.
Antes del estallido de la rebelión propiamente dicha, Lucifer y
Satán habían reinado por espacio de más de 500 000 años
terrestres sobre el sistema que tenían encomendado: Satania.
Satán, por su parte, formaba parte de ese mismo grupo u Orden
de los Lanonandeks primarios, aunque nunca llegó a ejercer las
funciones de soberano sistémico.
Y es preciso hacer notar que, tanto Lucifer como Caligastía, el
príncipe de IURANCHA, mucho antes de la consumación de la
revuelta, ya habían sido advertidos por sus superiores celestes
de sus respectivas tendencias a la crítica y a un peligroso
engreimiento personal.
Pero la historia de vuestro mundo transcurrió brillante y
esperanzadora hasta que (hace ahora unos 200 000 años)
IURANCHA recibió una de las rutinarias visitas de inspección de
Satán. Ése fue el histórico momento en que la Tierra, y más
exactamente Caligastía, conoció los planes de Lucifer...
-Quizá fuese necesario -argumentó el miembro de la Escuela de
la Sabiduría- conocer primero en qué consistían esos planes...
-En efecto -proclamó la voz-. Para entender el verdadero alcance
de la rebelión, resulta imprescindible exponer primero el
llamado Manifiesto de la Libertad, proclamado por Lucifer.
No existían condiciones especiales en el sistema de Satania que
pudieran favorecer o justificar dicha revuelta. La idea de la
sublevación nació en el espíritu de Lucifer. Nadie le instigó ni
aconsejó. La voluntad de oponerse a los planes de Micael fue
una iniciativa individual, lenta y firmemente madurada durante
más de cien años del tiempo estándar.
Antes de decidirse a exponer sus pensamientos, Lucifer jamás
se había manifestado en contra del sistema administrativo del
universo. Su lealtad hacia los jefes supremos era sincera y sus
relaciones con el Hijo Creador (Micael), profundas y cordiales. A
lo largo de esos cien años, la Unión de los Días de Salvington,
capital del universo local de Nebadon, había informado a las
jerarquías celestes residentes en Uversa que no todo se hallaba
en paz en la mente de Lucifer.
Y poco a poco, el soberano del sistema de Satania comenzó a
criticar el plan administrativo de Nebadon. Su primera y abierta
insinuación de desobediencia se produjo pocos días antes de la
citada proclamación de su Manifiesto de la Libertad, con motivo
de la visita de Gabriel, jefe ejecutivo de Micael y supervisor de
todos los soberanos sistémicos de Nebadon, a Jerusem. Gabriel
quedó impresionado y, convencido del inminente estallido de
una rebelión, se trasladó a Edencia, sede de la constelación,
donde parlamentó con los Padres de Norladiadek, adoptando ya
las primeras medidas preventivas, en caso de sublevación.
Y hace 200 000 años, durante el cónclave anual de Satania, en
presencia de las multitudes reunidas en Jerusem, Satán
(ganado para su causa por Lucifer) dio a conocer la llamada
Declaración luciferiana de Libertad o Manifiesto de la Libertad,
que comprendía los siguientes puntos:
Primero: la realidad del Padre Universal.
Lucifer pretendía que el Padre Universal no existía y que la
gravedad física y la energía espacial eran inherentes al universo.
El Padre (decía el Manifiesto) era un mito, inventado por los
Hijos del Paraíso para permitirles mantener su poder sobre
todos los universos. Negaba también que la personalidad fuera
un don del Padre Universal, insinuando que existía un complot
con los Hijos del Paraíso para introducir un gigantesco fraude
en toda la creación. Esta afirmación se basaba en el hecho
(según Lucifer) de que no existía una idea clara de la naturaleza
y personalidad reales del Padre. La acusación fue categórica.
Segundo: el gobierno universal de Micael, el Hijo Creador.
Lucifer sostenía en su Manifiesto de la Libertad que los sistemas
locales de planetas deberían ser autónomos, protestando contra
el derecho de Micael a asumir la soberanía de Nebadon en
nombre del hipotético Padre Universal Paradisíaco. Consideró
que todo este plan de culto era sólo una estratagema para servir
la ambición de los Hijos del Paraíso. Sin embargo, admitió
también a Micael (vuestro Jesús de Nazaret) como su Padre-
Creador, aunque no como su Dios y legítimo jefe. Atacó
violentamente el derecho de los Ancianos de los Días,
calificándolos de potentados extranjeros y acusándolos de
entrometerse en los asuntos propios de los sistemas locales y
universales. Los llamó tiranos y usurpadores, instigando a sus
partidarios a considerar que los mencionados Ancianos de los
Días nada podían hacer para interferir en el lógico proceso de
autonomía de los respectivos sistemas planetarios, siempre y
cuando los humanos y los ángeles tuvieran el valor de reafirmar
y reclamar sus derechos. Asimismo pretendió impedir a los
agentes ejecutivos de los Ancianos de los Días que actuaran en
aquellos sistemas locales en los que los mortales pudieran
reivindicar su independencia. En cuanto a la inmortalidad,
sostenía que era inherente a las personalidades del sistema y
que la resurrección era igualmente natural y automática. Ni un
solo mortal (aseguró) se verá privado de la vida eterna por el
mero capricho de los Ancianos de los Días.
Tercero: el ataque al plan universal de educación de los
mortales ascendentes.
Lucifer sostenía en este último apartado de su Manifiesto de la
Libertad que el tiempo consumido en la instrucción de los
mortales o humanos evolucionarios en los principios de la
administración universal era excesivo, con un gasto
desproporcionado de energía. Calificó estos principios como
inmorales y nefastos. Y protestó igualmente contra el programa
que obligaba a preparar a los mortales del espacio durante
largas edades, para un destino tan desconocido como ficticio.
Señalando a los finalistas residentes en Jerusem, anunció que
aquellos no habían encontrado otro destino más glorioso que el
de ser devueltos a humildes planetas semejantes al de su
origen. Sugirió que hablan sido corrompidos por un exceso de
disciplina y por un entrenamiento prolongado, acusándolos de
traición a sus hermanos, los humanos, por prestarse a cooperar
en aquel plan, que seguía manteniendo el mito de los
ascendentes hacia un Padre inexistente.
Por último, desafió y condenó todo el plan de ascensión de los
mortales hacia la Isla Eterna del Paraíso.
-Un momento...
La voz de Sinuhé vino a silenciar el sorprendente relato. Y en los
corazones de la pareja se cruzaron los mismos pensamientos y
sentimientos.
Aquel Manifiesto de la Libertad no guardaba conexión con las
pueriles explicaciones ofrecidas a lo largo de los siglos por las
diferentes religiones y, muy en especial, por la católica.
Teniendo en consideración lo que acababan de oír, el argumento
esgrimido por tales iglesias -Lucifer se rebeló porque quiso ser
como Dios- resultaba absurdo.
Desde un punto de vista objetivo -suponiendo que toda aquella
loca aventura encerrara algo de verdad-, las nuevas razones de
la famosa rebelión dieron mucho que pensar a los iuranchianos.
Para Sinuhé aquel Manifiesto contenía, cuando menos, aspectos
más concretos y hasta lógicos que la tradicional justificación
católica...
El Gran Dios, el Padre Universal -decía el Manifiesto luciferiano-
, es un mito. No existe. Nadie ha podido demostrar su existencia
real...
La afirmación del soberano del sistema de Satania fue y sigue
siendo blasfema, por lo menos para los que creen en esa Fuerza
o Energía Suprema. Pero, ¿y para un ateo? Si se considera el
planteamiento de Lucifer desde un ángulo racional y científico,
¿quién ha logrado demostrar la existencia del Padre? Uno de los
argumentos que servía de apoyo a esta insólita postura hablaba
de los finalistas: esas miríadas de seres evolucionarlos que,
según los planes cósmicos, van ascendiendo, como nosotros,
hacia la Isla Eterna del Paraíso y que, lógicamente, deberían
saber cómo es el Padre. Sin embargo -según Lucifer-, jamás
hablaron de Él. Este silencio de los finalistas fue igualmente
utilizado por el rebelde para marcar a dichos mortales
ascendentes y finalistas como traidores a sus propios
hermanos, siguiendo así el juego de las personalidades del
Paraíso.
Por supuesto, partiendo de ese principio básico -la no existencia
de Dios-, el resto fue fácil para Lucifer. ¿Qué sentido tenía
entonces que Micael declarara su soberanía sobre el universo
local de Nebadon, en nombre de un Padre Universal hipotético?
Y de esta forma, al reclamar la autonomía y el autogobierno
para su sistema de 619 planetas habitados y para el resto de los
sistemas planetarios, Lucifer se convertía -hace 200 000 añosen
el primer separatista y nacionalista de la Historia, según la
concepción humana de tales conceptos...
Nietihw y Sinuhé empezaban a intuir por qué la rebelión logró
arrastrar a tantos miles de millones de criaturas... Por
supuesto, sin entrar a enjuiciar la bondad o perversidad del
soberano sistémico, lo que aparecía nítido es que Lucifer jamás
pretendió ser como Dios. Entre otras razones -según el propio
Manifiesto de la Libertad-, porque Dios no existía para él.
Aceptando por un momento que tales argumentos fueran
ciertos, el entusiasmo y fidelidad que demostraron sus
seguidores a partir de aquel cónclave en Jerusem se hallaban
más que justificados...
Pero Sinuhé deseaba conocer otros aspectos de la revuelta. ¿Se
produjo en verdad la mítica batalla en los cielos? ¿Quiénes la
protagonizaron? ¿Fracasó Lucifer? ¿Qué suerte corrió nuestro
planeta?
Y con sus manos extendidas sobre la transparente esfera
formuló una nueva pregunta.
-Háblanos del estallido de la rebelión.
Tras la lectura y proclamación del Manifiesto de la Libertad -
prosiguió la voz de los archivos de IURANCHA-, Satán se dirigió
a las atónitas multitudes congregadas en Jerusem, la capital del
sistema de Satania, manifestando que podía adorarse a las
fuerzas universales, físicas, intelectuales y espirituales, pero
que solamente se debía obediencia a Lucifer, el jefe actual y
real, amigo de los humanos y de los ángeles y Dios de la
Libertad. Así fue calificado por su lugarteniente. Y éstos fueron
los gritos de guerra de los rebeldes.
Lucifer, a partir de ese momento, pregonó incansablemente la
igualdad de pensamiento y la fraternidad de la inteligencia,
sosteniendo que la administración y el gobierno tenían que
limitarse a cada planeta y, en todo caso, a la confederación
voluntaria de los mundos en sistemas locales. Cualquier otro
tipo de supervisión celeste fue rechazada.
Prometió a los príncipes planetarios de Satania que gobernarían
sus respectivos mundos como supremos administradores.
Rechazó a Edencia (sede de la constelación a la que pertenece
Satania) como emplazamiento de las actividades legislativas, y a
la capital del universo local de Nebadon, Salvington, como
centro director de los asuntos judiciales. Todas estas funciones
-declaró Lucifer- deben concentrarse en los mundos-capitales
de los sistemas. Y él mismo inició la constitución de su propia
asamblea legislativa, organizando los tribunales bajo la
presidencia de Satán. Y ordenó a los príncipes leales a su causa
que hicieran lo mismo en sus planetas. Todo el gabinete
administrativo de Lucifer se pasó en bloque a su campo y sus
miembros fueron juramentados públicamente como agentes de
la administración del nuevo jefe de los mundos liberados.
Atónito ante lo que estaba escuchando, Sinuhé intervino,
formulando dos nuevas preguntas:
-¿Se había producido anteriormente alguna rebelión similar? Y,
en todo caso, ¿cuál fue la reacción de Micael?
-Sí que las hubo -manifestó la voz ante la lógica sorpresa de los
iuranchianos-. La de Lucifer era la número tres de las
registradas en el universo local de Nebadon. Pero aquellas dos
primeras sublevaciones tuvieron lugar en constelaciones tan
alejadas de la nuestra (la de Norladiadek) que no revistieron
importancia. Lucifer señaló precisamente que tales
insurrecciones habían fracasado porque la mayoría de los seres
no siguieron a sus jefes. Y reafirmó que las mayorías gobiernan
y que el pensamiento es infalible.
En cuanto a tu segunda cuestión, inicialmente no se produjo
reacción alguna por parte de las muy altas jerarquías de los
universos. Lucifer y sus leales actuaron con absoluta libertad.
Posteriormente, y de forma reiterada, les fue ofrecida la
clemencia. Pero Lucifer manifestó que tales perdones sólo eran
una prueba más de la incapacidad de los Hijos del Paraíso para
detener la rebelión. En aquellos momentos, Lucifer desafió
abiertamente a Micael, a Manuel y a los Ancianos de los Días,
considerando la aparente pasividad de los mismos como una
señal de debilidad. Y su radicalización fue ya completa.
Sólo Gabriel se pronunció al respecto, limitándose a anunciar
que «a su debido tiempo se entrevistaría con Micael y que todos
los seres quedaban en libertad, fuera cual fuera su
determinación. El gobierno de los Hijos por el Padre solamente
deseaba la lealtad y devoción cuando eran expresadas
voluntariamente.
En consecuencia, los rebeldes quedaron en libertad para
organizar y establecer su gobierno. Fueron años caóticos y de
graves desórdenes, sobre todo en los Mundos de las Casas o
Moronciales. Pero el ataque de Lucifer a los finalistas,
calificándolos de traidores a sus hermanos, provocó un efecto
contrario al pretendido por el soberano rebelde: la mayor parte
de los ciudadanos ascendentes que se hallaban en Jerusem
permanecieron fieles a Micael. Lucifer consideró este respeto
como ignorancia.
-Pero -insistió Sinuhé- ¿qué hizo Micael?
-Cuando la rebelión del sistema local de Satania se había
extendido y afianzado en 37 de los 619 planetas habitados,
Micael pidió a Manuel, su hermano paradisíaco, que le
aconsejase. Después de esta entrevista, el que más tarde sería
definitivo Soberano de Nebadon anunció que continuaría con su
política de no intervención, tal y como había hecho en las
anteriores insurrecciones. Micael, en aquellos tiempos, dirigía el
universo local por derecho divino, pero no en virtud de su
propio derecho personal. La explicación residía en que aún no
había concluido su carrera de efusión, no habiendo sido
investido, por tanto, de todo el poder sobre los cielos y tierra.
Durante 200 000 años de IURANCHA, Micael no intervino
contra las fuerzas leales a Lucifer. Ahora, desde hace 2 000
años terrestres, posee poderes y autoridad para terminar
rápidamente con cualquier otra rebelión.
Y fue a raíz de esa no intervención de Micael en la revuelta
cuando Gabriel tomó la decisión de asumir el mando de las
tropas que no habían secundado a Lucifer. Reunió a su Estado
Mayor personal en Edencia, celebrando una cumbre con los
Muy Altos de la constelación. Entretanto, Micael siguió en
Salvington.
Y Gabriel se dirigió a Jerusem, la capital de Satania,
instalándose en la esfera consagrada al Padre Universal. Y allí,
en presencia de las multitudes leales, desplegó el estandarte de
Micael: la bandera blanca con los tres círculos concéntricos y
azules en el centro, símbolo del gobierno trinitario de la
creación.
Lucifer, por su parte, desplegó su propia bandera: blanca
también, con un círculo rojo y otro más pequeño, negro, en el
centro.
Y hubo guerra en los cielos...
-Entonces -proclamó Sinuhé-, el Apocalipsis tiene razón...
-Sí, Micael y sus ángeles combatieron y lucharon contra el
Dragón de Lucifer, de Satán y de los príncipes planetarios
rebeldes. Pero esta guerra en los cielos no fue una batalla física,
tal y como vosotros lo entendéis en IURANCHA. No se trataba de
una de vuestras bárbaras contiendas, donde se pierde la vida
física y corporal. Aquella lucha fue, si cabe, más implacable, ya
que estaba en juego la supervivencia eterna.
En los primeros tiempos de la guerra en los cielos, Lucifer
permaneció en el anfiteatro planetario. Gabriel, por su parte,
instaló su cuartel general en sus proximidades y desde allí
rebatió los sofismas de los rebeldes. Las diferentes y numerosas
personalidades celestes presentes tuvieron así la oportunidad de
escuchar a ambos bandos, adoptando finalmente una decisión
personal.
-¿Cuántas criaturas del sistema de Satania se pasaron al bando
de Lucifer?
-La rebelión, como ya has sido informado, fue a escala
sistémica. Los teólogos de tu mundo han equivocado sus
apreciaciones al considerar que tuvo un carácter universal.
Fueron 37 los planetas que se alinearon con los rebeldes,
ofreciendo sus respectivas administraciones y criaturas a
Lucifer. Fue, en definitiva, una insurrección de la Orden
Lanonandek. El resto de las órdenes superiores del universo
local de Nebadon no se unió a la secesión. Un reducido número
de Portadores de Vida estacionados en los planetas rebeldes se
inclinaron hacia Lucifer. Ninguno de los Hijos Trinitizados, en
cambio, se perdió. Y los Melchizedeks, los arcángeles y las
Brillantes Estrellas de la Noche permanecieron igualmente
leales a Micael. Tampoco los seres originarios del Paraíso se
vieron implicados en la rebelión. En cuanto a los llamados
Conciliadores y Archiveros Celestes, tampoco se produjo
deserción alguna entre sus filas. Sin embargo, un fuerte
contingente de Compañeros Moronciales e Instructores del
Mundo de las Casas sí hizo suya la causa de Lucifer.
Entre las órdenes supremas de serafines no se registró baja
alguna. En cambio, los ángeles superiores y, sobre todo, el
cuarto grupo (el de los ángeles administrativos) fue el más
afectado. Millares de serafines destinados en las capitales de
planetas eligieron a Lucifer. En total, un tercio de estos seres
celestes se pasó al bando rebelde. También un tercio de los
querubines estacionados en Jerusem se unió a los serafines
desleales. Manotia, segundo comandante de los serafines del
cuartel general de Satania en Jerusem, convenció a los dos
tercios del Cuerpo de Serafines y su audacia fue reconocida a
nivel universal.
Entre las ayudas angélicas planetarias, los que padecieron el
furor de la rebelión con mayor virulencia fueron los Hijos
Materiales o Adanes y Evas. Un tercio de los mismos fue
engañado y casi un diez por ciento de los ministros de
Transición cayeron igualmente en poder de Lucifer...
De nuevo aparecían los nombres de Adán y Eva y, al parecer, en
gran número. Pero Sinuhé prefirió plantear aquella cuestión
más adelante.
-...Juan, el Evangelista -continuó la voz- recibió una visión
simbólica de estas pérdidas y escribió: Y la cola del Dragón rojo
arrastró al tercio de las estrellas del cielo y las arrojó a las
tinieblas.
Las mayores deserciones, sin embargo, se produjeron en las
filas de los ángeles. También ocurrió otro tanto entre las
criaturas medianes. En cuanto a los 681227 Hijos Materiales de
Satania, el noventa y cinco por ciento fue igualmente víctima de
la rebelión.
-¿Cómo es posible -le interrumpió el miembro de la Escuela de
la Sabiduría- que la rebelión arrastrase a tantos ángeles y
serafines?
-Al estallar la sublevación, el jefe de los ejércitos seráficos en
Jerusem se pasó al bando luciferiano. Esto ocasionó el
inmediato y masivo seguimiento de los serafines de cuarto
orden a su comandante. Pero hubo una criatura, Manotia, que
destacó por su arrojo. No hace mucho, al describir sus
experiencias sobre la rebelión, este segundo comandante de los
serafines decía: Mis momentos más vivificantes fueron aquellos
en los que me negué a insultar a Micael. Las potencias rebeldes
trataron entonces de destrozarme. Y en Jerusem se registró un
gran cataclismo... Ausente mi inmediato superior, tuve que
asumir el mando de las legiones de ángeles de la capital de
Satania, así como de los confusos asuntos seráficos del sistema.
Y moralmente apoyado por los Melchizedeks y por los humanos
ascendentes pude resistir los embates de la rebelión. Habiendo
sido cortados automáticamente los circuitos que unían el
sistema con el resto de la constelación, dependíamos de la
lealtad de nuestro servicio de información, que lanzaba
llamadas de socorro a Edencia desde el sistema vecino de
Rantulia. Así pudimos sobrevivir hasta la llegada del sucesor de
Lucifer. Después fui agregado al Cuerpo de los Melchizedeks
que se había hecho cargo del fallido planeta IURANCHA,
tomando a mi cargo la jurisdicción de las órdenes seráficas
leales a Micael.
En la actualidad -concluyó la voz-, Manotia sigue en activo en
tu mundo, en IURANCHA, donde desempeña el puesto de jefe
adjunto de los serafines.
-Dices que el sistema de Satania fue aislado... Eso no parece
justo -insinuó Sinuhé.
Pero la voz, tal y como le había advertido, eludió enjuiciar el
asunto:
-No es mi misión opinar, sino registrar. Lo que figura en los
archivos de IURANCHA es lo siguiente: tan pronto se produjo la
rebelión, los circuitos de Satania fueron interrumpidos. Tanto
los que unían a los planetas con la constelación como los del
resto del universo local. Y los mundos fueron sometidos a una
cuarentena que aún dura. En todo este tiempo, agentes
seráficos y mensajeros solitarios han transmitido y transmiten
la totalidad de los comunicados.
Esta situación obligó a Lucifer y a sus leales a propagar y
mantener su rebelión de una forma personal. Una de las
acciones de los rebeldes se centró precisamente en las Escuelas
del planeta cultural de los finalistas, tratando de ganar para su
causa a las almas de los humanos evolucionarios. Esta acción
quedó registrada como uno de los peores actos de los rebeldes.
Los humanos ascendentes eran, quizá, los más indefensos. Pero
resistieron mejor, incluso, que los espíritus inferiores. Ninguno
de los ciudadanos ascendentes de Jerusem, como ya se te
informó, se alió con la causa luciferiana.
Hora tras hora y día tras día, las estaciones difusoras de
Nebadon se vieron invadidas por todo tipo de observadores y
criaturas celestes, deseosos de conocer el proceso de la rebelión
en Satania.
Esta tensa situación se prolongaría durante dos años del tiempo
sistémico. Como sabes -aclaró la pluma de Thot-, un día de
Satania equivale a tres de IURANCHA, menos una hora, cuatro
minutos y quince segundos. Cinco años de cien días del sistema
de Satania son, aproximadamente, cuatro de IURANCHA.
Al cabo de esos dos años, Lanaforge fue designado sucesor de
Lucifer, aterrizando con su Estado Mayor en el mar de cristal.
Formaba parte de los ejércitos movilizados por Gabriel en
Edencia y éste fue su primer mensaje al Padre de la
constelación de Norladiadek: Ningún ciudadano ascendente de
Jerusem se ha perdido. Todos los mortales evolucionarios han
sobrevivido a las ardientes llamas y han salido victoriosos de la
prueba decisiva.
La tropa de Jerusem contaba entonces con 187 432 811
humanos ascendentes de todos los planetas habitados del
sistema.
-¿Qué representó la llegada de Lanaforge para la rebelión?
-Los rebeldes fueron destronados y desprovistos de todo poder
de gobierno. A pesar de ello se les permitió circular libremente
por Jerusem, sobre las esferas moronciales y en los planetas
habitados. Y prosiguieron sus esfuerzos para reclutar nuevos
leales a su causa.
Como también has sido informado, por aquel entonces, Micael
no era aún el Soberano de Nebadon. Y aunque los Ancianos de
los Días defendieron a los Padres de la constelación cuando
éstos decidieron tomar en sus manos el gobierno de Satania, no
comunicaron orden alguna respecto a la suerte de Lucifer. Los
rebeldes, en consecuencia, siguieron recorriendo el sistema,
propagando sus doctrinas.
Quedaban muchas cuestiones sobre la rebelión, pero Sinuhé
ardía en deseos de conocer el papel jugado por Caligastía, el
príncipe planetario de IURANCHA, y por el resto de su Estado
Mayor. Y solicitó información al respecto.
-¿Qué había sido de los humanos del planeta Tierra?
-Fue en el transcurso de aquella visita de inspección de Satán a
IURANCHA, como se te dijo anteriormente, cuando Caligastía
recibió las primeras noticias sobre la inminente rebelión. Debo
aclararte que Satán no se parece en nada a esas grotescas
caricaturas humanas que se han hecho de él. Era, y continúa
siendo, un Hijo Lanonandek primario de gran resplandor.
Y fue en el curso de esta inspección rutinaria cuando Satán
puso a Caligastía al corriente del Manifiesto de la Libertad, que
Lucifer se proponía llevar a efecto en Jerusem.
Inmediatamente, el príncipe estuvo de acuerdo en traicionar al
planeta, desde el instante mismo en que la rebelión fuese hecha
pública.
Al poco de esta entrevista, cuando la administración de los cien
de Caligastía estaba a punto de iniciar nuevos y prometedores
proyectos, altamente beneficiosos para la humanidad de tu
mundo, al mediodía de un día del invierno de los continentes
septentrionales, el príncipe sostuvo una larga conversación
secreta con su lugarteniente, Daligastía. Y acto seguido, éste
convocó a los diez consejos de IURANCHA en sesión
extraordinaria, informándoles que el príncipe se disponía a
proclamarse soberano absoluto del planeta. En consecuencia,
los cien deberían abdicar de sus funciones, delegando sus
poderes a Daligastía.
Esta inesperada declaración fue seguida de una fulminante
reacción por parte de Van, uno de los miembros de los cien y
presidente del Consejo de Coordinación de las Tribus, que acusó
a Caligastía, Daligastia y Lucifer de ultrajar la soberanía del
universo local de Nebadon. E, inmediatamente, puso en marcha
una comunicación a los Muy Altos de Edencia, con el fin de que
fuera confirmado en su postura.
Para entonces, las noticias de la proclamación del Manifiesto de
la Libertad en Jerusem habían llegado a las supremas
autoridades celestes, y el sistema de Satania, aislado. A partir
de esos momentos, tu mundo, como los demás, quedó
incomunicado. Y todos los grupos celestes que se hallaban
presentes en IURANCHA (fijos o de paso) se encontraron
aislados, sin previo aviso.
Durante siete años terrestres, la situación en tu mundo no
varió. Ni se produjo intento exterior alguno para modificarla.
Sinuhé lo recordó de pronto. En el sur de la actual Armenia,
efectivamente, existe un lago que lleva el nombre de Van. ¿Sería
en recuerdo de aquel remoto miembro de los cien de Caligastía,
que se opuso a la rebelión de Lucifer? Pero no se atrevió a
alterar el curso de la narración con una cuestión tan
aparentemente vanal.
-En IURANCHA, cuarenta miembros del Estado Mayor corporal
del príncipe, con Van al frente, declinaron unirse a la rebelión.
Y numerosos asistentes humanos modificados les siguieron. Sin
embargo, cerca de la mitad de los serafines administrativos optó
por el bando de Caligastía, así como 40 000 medianes. Otros 9
800 permanecieron fieles a Micael. Y el príncipe rebelde dispuso
a esos 40 000 medianes para ejecutar sus órdenes por todo el
planeta.
Al mismo tiempo, Van lo disponía todo para intentar salvar el
Estado Mayor y a las personalidades celestes bloqueadas en
IURANCHA. Algunos serafines y querubines leales a Van,
ayudados por tres medianes igualmente fieles, garantizaron la
vigilancia e integridad del Árbol de la Vida, permitiendo el
acceso a sus frutos y hojas únicamente a los cuarenta del
Estado Mayor y a sus aliados humanos modificados...
Antes de que la voz de los archivos de IURANCHA se
manifestara sobre ello, los iuranchianos presentes en la Sala de
Thot comprendieron por qué Belzebú se había apoderado del
frasco con los ibos. Si no estaban equivocados, a partir de la
rebelión, muchos de estos seres rematerializados en el planeta
perdieron su inmortalidad al no poder superar las leyes
biológicas de IURANCHA con los frutos del citado árbol de
Edencia.
-...El número de estos leales que siguió beneficiándose del Árbol
de la Vida -continuó la voz- fue de 96. Los cuarenta ya citados
del Estado Mayor y otros 56 andonitas modificados, cuyo
plasma vital había servido para rematerializar a los cien de
Caligastía. Y fue durante esos siete años de disciplina espiritual
cuando un iuranchiano sorprendió al universo. Vuestra
Humanidad no conoce a este héroe, cuyas hazañas se han
inscrito en el libro de oro de la historia de Nebadon.
Me refiero a Amadon, el asociado modificado de Van, que ha
sido calificado como el gran héroe humano de la rebelión de
Lucifer. Este descendiente varón de Andon y Fonta fue uno de
los cien iuranchianos que cedió su plasma vital a los miembros
corporales del Estado Mayor del príncipe. Su inquebrantable
fidelidad a Micael ha sido tomada como ejemplo universal...
-¿Y qué ocurrió con los restantes sesenta miembros de ese
Estado Mayor? -interrumpió Sinuhé, mucho más interesado por
la suerte de los rebeldes que por las hazañas de Amadon.
-Éstos eligieron como nuevo jefe a Nod: uno de los sesenta. Y
lucharon con todas sus fuerzas por el príncipe. Pero muy pronto
se dieron cuenta que habían sido privados del apoyo de los
circuitos vitales del sistema, siendo rebajados al estatuto de
simples mortales. Seguían siendo seres sobrehumanos, pero
carentes ya de su inmortalidad. Y en un intento desesperado
por aumentar su número, Daligastía ordenó la procreación
sexual entre los sesenta supervivientes del Estado Mayor y los
cuarenta y cuatro humanos modificados, también leales al
príncipe. A pesar de ello, Daligastía sabía que aquellos 104
superhombres morirían tarde o temprano.
Tras el desastre y la caída de Dalamachia, los 104 partidarios
de Lucifer emigraron hacía el Norte y hacia el Este. Y sus
descendientes fueron conocidos durante milenios por el nombre
de noditas. Y su lugar, como el País de Nod...
Nietihw recordó entonces un pasaje del Génesis (4,16): ...Caín,
alejándose de la presencia del Señor, habitó la tierra de Nod, al
oriente de Edén.
Su compañero, fascinado por dicha revelación, preguntó qué
relación guardaban aquellos sucesos con aquel otro pasaje de la
Biblia (Génesis 6, 1-4) en el que se dice: Cuando comenzaron a
multiplicarse los hombres sobre la tierra y tuvieron hijas, viendo
los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas,
tomaron de entre ellas por mujeres las que bien quisieron. Y
dijo Yavé: No permanecerá por siempre mi espíritu en el
hombre, porque no es más que carne. Ciento veinte años serán
sus días. Había entonces gigantes en la tierra, y también
después, cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de
los hombres y las engendraron hijos; éstos son los héroes
famosos muy de antiguo.
-Como ya fuiste informado -anunció la voz-, muchos de los
antiguos pasajes de la Biblia han sufrido deformaciones e
interpolaciones. Cuando los 104 leales a Caligastía se unieron
sexualmente entre sí y, de inmediato, con otros humanos, sus
hijos se revelaron como criaturas muy superiores al resto de los
iuranchianos, tanto en su aspecto físico como mental. Y estos
hechos, con el paso del tiempo, terminaron por incorporarse a
todas las leyendas. Este fue, en verdad, el origen del deficiente
pasaje que cita el Génesis y que tú has rememorado. Sin ser
exactamente hijos de los dioses, los miembros corpóreos del
Estado Mayor del príncipe sí fueron tomados por seres bajados
de los cielos. Este suceso pasó poco a poco a la mitología,
oscureciéndose aún más a raíz de los graves acontecimientos
que tuvieron lugar muchos miles de años después, con la
llegada a IURANCHA de Adán y Eva.
La rebelión de Lucifer, en consecuencia, había empezado a dar
sus primeros y nefastos frutos en tu mundo...
-¿Por qué? -repuso Sinuhé sin entenderlo.
-Al consumarse la ruptura de los miembros del Estado Mayor y
de sus humanos modificados, el plan cósmico previsto para
IURANCHA se vio alterado. El progreso por la evolución se vio
sustituido por la revolución. Y los cruces entre los 104 leales a
Caligastía y las restantes tribus humanas trajo como resultado
un momentáneo auge de la civilización del planeta
http://groups.google.com/group/secreto-masonico/browse_thread/thread/53e84c0fa0cf052c
Fragmento
LA REBELIÓN
DE LUCIFER
J.J. Benítez