Una reciente visita a Colombia permitió captar una serie de situaciones,
observar fenómenos y establecer percepciones que pueden ser apreciadas sólo
si se convive un tiempo en sus entrañas. Las conversaciones con amigos o la
charla informal en la calle reflejan un país y un pueblo que vive con miedo.
Esa es la principal observación que se puede hacer de un viaje a Colombia
15 de febrero de 2008
El miedo, tal como lo define el Diccionario Larousse es un "sentimiento de
inquietud causado por un peligro real o imaginario." En Colombia, real o
imaginario, los ciudadanos tienen miedo de la guerrilla, del narcotráfico,
de los paramilitares y del gobierno. Más allá de impresiones y percepciones
el miedo está instalado y es fácilmente perceptible en la conversación con
el taxista, el vendedor de golosinas, las mucamas del hotel o los mesoneros
de un restaurante.
El miedo como instrumento de cohesión de la sociedad y como vehículo para
mantener el control es normal en gobiernos dictatoriales, el problema es que
el sistema político en el vecino país es el de una democracia
representativa, la que menos años ha vivido gobiernos militares en la
historia republicana de América Latina.
Hace algunos años en un evento académico internacional le preguntaba a un
reconocido profesor universitario que vivía en Colombia, el por qué la
situación de este país no se podía comparar con la de otros de América
Latina y me respondía recordándome el problema principal que enfrentaban
varios de ellos, pobreza, narcotráfico, contrabando, violación de los
derechos humanos, libertades restringidas, paramilitarismo, guerrilla. Lo
que pasa, me decía, es que en Colombia conviven todos los mencionados.
Una de los mayores éxitos editoriales de los últimos años en Colombia fue la
novela "Sin tetas no hay paraíso" de Gustavo Bolívar, basada en hechos
reales y llevada incluso a la televisión. Su trama nos muestra una sociedad
desgarrada por el narcotráfico, donde se imponen antivalores que destruyen
lo más puro de la juventud a la que se le impide salir adelante en un mundo
de violencia, consumismo e individualismo. Hoy, otro libro "¿las prepago?"
escrito por el periodista Alfredo Serrano Zabala recoge las revelaciones de
Madame Rochy quien se autodefine como ". promotora de modelos y reinas hasta
llegar a tener alrededor de 5000 bellas, que muchos hombres adinerados y
prestantes se las solicitaban (sic) a Alberto Giraldo". Este libro es
expresión de la putrefacción de una sociedad que de manera pública da cuenta
del comercio sexual en la que se ven involucrados políticos y
narcotraficantes por igual, coludidos y relacionados en un espacio común
mientras rasgan vestiduras y tratan de imponer normas de comportamiento
ético a una sociedad que ha asumido esto como normal.
Madame Rochy dice " si usted me pregunta porque no doy mi nombre verdadero,
es por miedo a que mi vida corra peligro, porque en este país hablar de
nombres y personas, contra las actuaciones que uno conoce o escucha de los
políticos, narcos, paras, empresarios y militares puede traer la muerte,
pues prefieren silenciarla a una para siempre , con tal de ocultar ellos sus
hechos, ya sea ante la Justicia o ante sus familias y a la sociedad misma
donde posan siempre de mansas palomas, que no rompen un pocillo, cuando en
realidad se pasan por la faja a este país todos los días"
El testimonio descubre la radiografía de una nación que convive consigo
mismo entre el miedo y la supervivencia Este es el contexto en que gobierna
Álvaro Uribe, pareciera que los colombianos han llegado a aceptar que tienen
un presidente con fuertes vinculaciones con el paramilitarismo y el
narcotráfico y lo han asumido como algo normal en una sociedad en que ambos
flagelos se han transformado en parte de la cotidianeidad.
Una investigación realizada por la "Corporación Nuevo Arco Iris" de Bogotá
apoyada por la "Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el
Desarrollo" del Gobierno de Suecia en febrero de 2007 titulada "Los caminos
de la alianza entre los paramilitares y los políticos" llega a la conclusión
de que "En una gran ola de expansión los paramilitares ganaron varias
guerras y en ese proceso lograron modificar sustancialmente el mapa político
en 12 departamentos, transformar parcialmente el de otros, establecer una
gran bancada parlamentaria, influir en las elecciones presidenciales,
capturar el poder local en diversas regiones del país y entrar en un proceso
de negociación con el estado.
Una de las consecuencias históricas más notables de este proceso fue el
desmembramiento de los Partidos Liberal y Conservador y el surgimiento de
nuevos grupos que tendrían un gran impacto en el régimen político". La
seriedad de la investigación dirigida por León Valencia impide cualquier
duda respecto a esta aseveración fundamentada con una abundante cantidad de
información estadística. Siendo así, resulta incompatible tratar a Colombia
como un actor tradicional del sistema internacional, toda vez que su sistema
político ha sido transformado sustancialmente.
El mismo informe hace patente en la página 11 el gran aporte hecho por las
cooperativas Convivir creadas por Álvaro Uribe -quien fue su principal
promotor- a la configuración de las Autodefensas Unidas de Colombia,
principal organización paramilitar del país. Durante algún tiempo se pensó
que estas afirmaciones eran hechas con el objetivo de manchar el nombre y la
carrera política de Uribe, pero, -menciona el documento- ".Salvatore Mancuso
vino a despejar todas las dudas en el libro que hizo con la periodista
Glenda Martínez".
La investigación señala que la cooperativa creada por Uribe tenía una
articulación plena con los paramilitares y sus organizaciones desde su
fundación y llega a señalar que las Convivir ".no sólo fueron la cantera
donde los paramilitares reclutaron una parte de de sus integrantes para su
gran expansión una vez les quitaron el respaldo legal, sino que, con el
tiempo en el que contaron con la anuencia de las instituciones del Estado,
también hacía parte de la estrategia paramilitar".
En otra cara de la misma moneda, el periodista Gerardo Reyes de El Nuevo
Herald de Miami ha publicado en ese periódico del sur de la Florida una
investigación en la que señala los vínculos de Uribe Vélez y su familia con
narcotraficantes que asesinaron en 1984 al ex -Ministro de Justicia de
Colombia, Rodrigo Lara Bonilla. El periodista obtuvo una declaración bajo
juramento de Cecilia Lara Bonilla, hermana del ex ministro en la que asegura
que éste consideraba y daba pruebas del vínculo de la familia de Uribe con
el narcotráfico.
Dice que su hermano le confesó que "La mafia ha entrado todos los estamentos
del país, no sólo a la política, sino a la economía" Ni Uribe ni la
Presidencia de Colombia han desmentido estas informaciones a pesar que el
presidente ha tratado de desestimar las aseveraciones hechas por Reyes.
Estos elementos configuran un expediente en el que sobran elementos para
extraditar a Uribe a Estados Unidos por los delitos de asociación para
delinquir y narcotráfico entre otros. La pregunta es por qué -al contrario-
lo sigue apoyando. En los últimos cinco meses, cinco miembros del gabinete
de Estados Unidos -incluyendo la Secretaria de Estado Condolezza Rice y el
Jefe del Comando Conjunto han estado en Bogotá. En cualquier caso el
Congreso de Estados Unidos ha aducido la persistencia de violaciones a los
derechos humanos para no ratificar el TLC con este país.
En la aplicación de una política hipócrita y de doble cara, Estados Unidos
retrasa la aprobación del TLC pero sigue enviando abundante apoyo militar a
quien considera su principal aliado en el continente. A tono con esto, en la
propuesta de seguridad que hace José María Aznar para América Latina señala
que nuestra región ".debe cooperar en materia de seguridad y lucha contra el
terrorismo internacional junto a Europa y América del Norte, mediante la
creación de una asociación estratégica entre la OTAN y Colombia.
Asimismo con aquellos otros países latinoamericanos que deseen sumarse a
ella". He ahí la razón profunda de porque Estados Unidos ha decidido hacerse
la vista gorda respecto a los innumerables delitos que se le imputan a
Uribe.
En este contexto caen en el vacío los furibundos ataques del presidente
Chávez contra Uribe quien ha decidido no responder, y, junto a su política
de militarización de la sociedad, negación del conflicto y de la propia
existencia de los paramilitares ha apelado a la exacerbación de sentimientos
nacionalistas lo que ha llevado su popularidad a los niveles más altos
durante su gestión, recibiendo incluso el apoyo de ciertos sectores de
izquierda que no han podido manejar la contradicción entre su rechazo a las
FARC y sus métodos con la simpatía que sienten por el Presidente Chávez y el
proceso bolivariano.
Uribe estaba completamente acorralado, incapacitado de generar respuestas
políticas cuando gracias a la gestión del presidente Chávez y la senadora
Córdoba se produjo la entrega de dos rehenes por parte de las FARC, sin
embargo supo reponerse cuando apoyado por los medios de comunicación pudo
capitalizar con criterio bélico las sinceras intenciones de paz del
Presidente Chávez, quien ha buscado caminos a la paz en el marco del derecho
internacional, aprovechando los antecedentes que América Latina tiene al
respecto.
Cabe señalar, sin embargo, que la experiencia internacional muestra de
manera fehaciente que es posible negociar un acuerdo humanitario e incluso
la paz a pesar que la estructura del sistema se empeñe en caracterizar de
una u otra manera a las fuerzas militares que luchan contra el mismo. Así
ocurrió con la OLP y el IRA catalogados de terroristas por Israel y Gran
Bretaña y, en nuestro continente con los procesos de negociación que se
desarrollaron en Centroamérica en la décadas del 80 y 90 del siglo pasado.
Para los latinoamericanos, la paz en Colombia es un imperativo si queremos
avanzar en un proceso de integración y de unión necesario para configurar un
bloque que nos permita tener espacio de participación en el escenario
internacional del mañana.
En esa medida, todas las iniciativas son válidas, se impone continuar las
gestiones ya iniciadas y ejercer una diplomacia silenciosa que nos permita
ir construyendo un amplio bloque de fuerzas por la paz con la participación
de gobiernos del continente y de Europa, incluso con congresistas de Estados
Unidos proclives a la idea.
La paz en Centroamérica a finales del siglo XX se logró gracias a la gestión
de los latinoamericanos y en contra de la voluntad de Estados Unidos. El
Grupo de Contadora, el Grupo de Apoyo y después el Grupo de Río fueron
iniciativas que produjeron resultados concretos. Los propios presidentes
centroamericanos de la época -a pesar de sus profundas diferencias
políticas- llegaron a Esquipulas para sembrar la paz.
América Latina dio una lección al mundo al mostrar una novedosa amplitud y
una profunda generosidad para ceder y superar diferencias y lograr la paz.
Estados Unidos, sus políticas de injerencia en los asuntos internos de
nuestros países, acompañadas de prácticas militaristas e intervencionistas
fueron derrotadas.
Ahora, Estados Unidos azuza a Colombia contra Venezuela, de nuevo trata de
enfrentar a dos pueblos hermanos, pero se debe imponer la cordura, aislar al
imperio y recatar desde lo profundo de nuestros corazones, la voluntad de
hacer que la paz se imponga. Debemos revivir el espíritu de Contadora y de
Esquipulas. Estados Unidos debe volver a ser derrotado y la diplomacia de
los pueblos se debe imponer, para que se abran los caminos del desarrollo.
La paz para Colombia es oxígeno para todos, pero sobre todo para su noble
pueblo sumergido en una sociedad desgarrada y sometida a un terror
generalizado.
Recordemos a Bolívar en Santa Ana de Trujillo, "Odio eterno a los que deseen
sangre y la derramen injustamente".
Sergio Rodríguez Gelfenstein
Fuente :
http://colombia.indymedia.org/news/2008/02/80284.php
Y una pregunta; es el mismo politologo mencionado en la Gaceta Oficial
no 38.489 del 31 de Julio 2006 ?
http://www.globovision.com/news.php?nid=34385
Resolución mediante la cual se designa al ciudadano Ilia Sergio
Rodríguez Gelfenstein Director de Relaciones Presidenciales
Internacionales, a partir del primero (1) de mayo de 2006.
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Edith