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"Eramos mas corrupto que Somoza"

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ARMANDO GARCIA

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Jan 10, 2000, 3:00:00 AM1/10/00
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"Eramos más corruptos que Somoza"

* Jefes del EPS vivían en la opulencia, no pagaban casa, agua ni luz,
y si chocaban un

vehículo, les daban otro

* General Humberto Ortega manejaba a "discreción" una partida extra de
US$15

millones de dólares anuales

EDUARDO MARENCO

El Jefe del Ejército Popular Sandinista (EPS), General Humberto
Ortega, manejaba en la década de los 80 dos presupuestos: uno en
córdobas y otro en dólares. El primero ­como efecto de la
hiperinflación- era billonario; y el segundo, correspondía a unos
US$15 millones de dólares, cifra que era utilizada por el propio
General Ortega de forma "discrecional" en beneficio propio y de sus
principales oficiales, aseguró a LA PRENSA el Mayor Róger Miranda
Bengoechea, ex Jefe de la Secretaría del General Ortega.

"Somoza tal vez era un poco más discreto en abusar de los recursos del
Estado, pero nosotros quisimos legalizar la corrupción. Los
principales jefes militares gozábamos de los siguientes beneficios: no
pagábamos ni casa, ni luz, ni agua, ni teléfono, ni gasolina, ni
carro, ni comida, en pocas palabras no pagábamos nada. Habían partidas
especiales en dólares para ir de vacaciones al extranjero. El monto
dependía de qué tan importante era ese jefe. Si el carro lo chocabas,
pues te daban otro", señaló Miranda Bengoechea en una entrevista
exclusiva a LA PRENSA.

El 25 de octubre de 1987, Miranda engañó a sus superiores militares y
escapó a México, aduciendo la necesidad de un chequeo médico en la
cadera, donde fue herido por un disparo de fusil FAL en Chile, en
1976. Junto a su esposa, tomó el jet presidencial "19 de Julio" y
viajó con US$15,000 dólares en efectivo, obsequio de sus superiores; y
dos pasaportes diplomáticos. Allá, contactó a los oficiales de la
Central de Inteligencia Americana (CIA), quienes lo sacaron
clandestinamente hacia Virginia, Estados Unidos.

"Para mí fue difícil romper con el sandinismo, ya que hoy por hoy, me
siento sandinista. No me siento vinculado con los Ortega, quienes son
una vergüenza del movimiento sandinista. Vienen de una familia muy
pobre de Chontales y a costa del movimiento sandinista, se hicieron
millonarios", señaló Miranda Bengoechea, quien fue la "mano derecha"
del ex Jefe del EPS desde 1983 hasta 1987.

Aseguró que desertó de su alto cargo militar por decepción y
frustración política, y por ello, su propósito era "contribuir al
derrocamiento sandinista", sin embargo se vio obligado a permanecer en
Miami, donde reside con su esposa, Graciela Bravo, y sus pequeños
hijos. Miranda admitió a este diario que por orden del entonces
presidente Ronald Reagan, la CIA le pagó 800,000 dólares libres de
impuestos, para "rehacer mi vida".

"Eramos más corruptos que Somoza"

* "Yo sabía muy bien cómo trabajaban los organismos de Seguridad en
Nicaragua, así que

no me sentía confortable de decirle a mi mujer de mi descontento
(político). Ni a ella,

ni a nadie. Esa fue la razón de mi éxito. Secreto entre dos no es
secreto"

EDUARDO MARENCO
Enviado Especial

Primera Entrega

MIAMI, EE.UU.- El 25 de Octubre de 1987, corrió el pánico entre la
nomenclatura del sandinismo. El Mayor del Ejército Popular Sandinista
(EPS) Róger Miranda Bengoechea, a quien apodaban "El Ministrito" por
su cercanía al General Humberto Ortega Saavedra, desertó durante un
viaje a México y había entrado en contacto con la Central de
Inteligencia Americana (CIA), la agencia norteamericana que conducía
la lucha sin cuartel de la administración Reagan contra los
sandinistas.

Miranda, de jeans, portando una pistola 9 milímetros y cargando un
maletín negro con $15,000 dólares en efectivo, abordó el jet
presidencial "19 de Julio", que tripulaban unos pilotos cubanos, y
partió rumbo a México. La "cobertura" del viaje era un supuesto
chequeo médico en la cadera, donde había sido operado en varias
oportunidades tras recibir un disparo de fusil FAL en Chile. Sin
embargo, sus planes eran otros.

Ya en Ciudad de México, Miranda Bengoechea, ex guerrillero sandinista
de la tendencia "Tercerista" (de los hermanos Ortega), entró en
contacto con oficiales de la CIA y fue trasladado de forma encubierta
a Langley, Virginia, donde funciona la sede de la agencia de
Inteligencia de Estados Unidos, la CIA.

El Jefe del EPS, el General Ortega, argumentó oficialmente que la
"traición" de Miranda obedecía a razones mezquinas: malestar por no
haber sido ascendido al grado de Teniente Coronel, un mes atrás. Sin
embargo, Miranda aseguró que fue por decepción política con el rumbo
de la Revolución Sandinista. Los principales periódicos
norteamericanos, por su parte, refirieron que se trataba de un "topo"
de la CIA, es decir, un agente que se infiltra en una posición
importante para recabar información vital. No obstante, Miranda niega
lo último.

LA PRENSA publica la Primera Entrega de esta entrevista exclusiva con
Miranda Bengoechea, realizada a finales de diciembre, en su residencia
en Miami.

LA HUIDA

¿En qué momento decide escapar de Nicaragua?

Hubo un elemento que me hizo darme cuenta del momento adecuado. Se
trataba del Plan Soviético de 1987, mediante el cual proponen
incrementar el EPS a 600,000 hombres, dar más armamento a Nicaragua,
dar barcos de guerra que nunca habían querido dar y aviones
supersónicos MIG-21. Yo me dije a mí mismo que eso provocaría una
invasión estadounidense. Hasta Humberto estaba asustado.

Cuando yo salgo de Nicaragua, me traigo los detalles del Plan y lo
denuncio. En una reunión de Reagan y Gorbachov, este último reconoce
el Plan, pero afirma que será cancelado. Esa carrera armamentista no
traería ningún beneficio a Nicaragua.

Llega un momento que me digo a mí mismo: ¿A quién soy leal? ¿Al FSLN o
al pueblo de Nicaragua? Yo decido ser leal al pueblo de Nicaragua.

Se dijo que una de las razones que lo llevó a escapar era que Humberto
"acosaba" a su esposa. ¿Fue así?

He escuchado comentarios, creo que Edén Pastora me lo comentó una vez.
Pero no es cierto. Nunca que yo recuerde. Lo que pasa es que entre
Humberto y yo nunca hubo intimidad de amigos y nunca se dio un
incidente en el cual hiciera algún "chavaleo" a mi mujer. Yo sé que
hay comentarios de que Miranda se fue porque Humberto chavaleó a su
mujer, ¿Verdad?...Pero no es así.

Por otra parte, no quiero hablar de la vida amorosa de Humberto
Ortega.

¿Cómo logró escapar?

Lo primero era no mencionárselo a nadie. Ni mi mujer sabía. La
decisión la tenía tomada al final del 86 e inicios de 1987. Estaba
esperando el momento, el cual llegó con el arribo del Plan Soviético.

¿En qué consistía el Plan Soviético?

Ese Plan (Soviético) sólo lo manejaba la Dirección Nacional. Además
del incremento de efectivos del EPS a 600,000 hombres, incluía el
arribo de barcos de guerra y los aviones MIG-21 en un plazo de cinco
años. Humberto decía que no había que discutir nada con los
soviéticos, porque todo era regalado. El Plan Soviético en dos partes,
fue llamado Plan Diriangén I y II. El segundo, incluía la adquisición
de 400 buques de guerra, misiles, con el objetivo de tener una
"sombrilla soviética" para responder militarmente a una posible
invasión norteamericana.

¿Usted ya había tenido contactos con la CIA?

(Guarda silencio y piensa su respuesta)...Yo cuando salgo de Nicaragua
comienzo a trabajar con ellos. Quedé muy contento con su trabajo, me
parecen profesionales. Me pareció una buena experiencia. Creo que en
ese momento había que hacer algo para quitarse el yugo que el FSLN
había impuesto al país.

¿Cómo planifica su escape?

Dos semanas antes invento un pretexto sobre mi cadera (herido de fusil
FAL en Chile) y que necesitaba un chequeo, lo cual hacía
frecuentemente. Mi relación con Humberto (Ortega) se había empeorado
bastante. Yo ya no podía ocultar mi descontento hacia él. Para el día
de mi cumpleaños, 2 de octubre, yo ya he tomado la decisión de irme.
Solamente estoy esperando la oportunidad. Llegó el 25 de octubre.

Yo estaba a cargo del avión "19 de Julio", para que la Dirección
Nacional usara este avión tenían que llamarme a mí, yo llamaba a la
Fuerza Aérea y salía el "19 de Julio" hacia México o Panamá. Yo
comienzo a cultivar mi plan de que me siento mal de la cadera. Voy al
Hospital Militar me hago unas placas aunque no era cierto, no estaba
mal.

El 2 de octubre el general Ortega me llama a la oficina, para
invitarme a cenar en La Marsellaise por ser día de mi cumpleaños. Yo
me negué. Luego me llama "Marcela", Ligia Trejos, su esposa, para
reiterarme la invitación. ¡Qué cagada!, me dije. Yo debí ir porque él
podría haberlo malinterpretado o sospechado. Cuando llego a mi casa,
encontré una Chivas Regal de regalo y una carta de felicitaciones.
Días después, Humberto me dijo que me veía cansado, un poco tenso, me
propuso que me fuera a Cuba a descansar un rato. Yo me negué.

Yo veía a Humberto un poco chiva. Joaquín no tiene esta misma malicia
de Humberto, no tiene esa paranoia. Conociendo lo paranoico que era,
esperé que Humberto saliera a Cuba a un juego de béisbol, se da un
viaje de Sergio a México, por el 25 hay que ir a traer a Sergio a
México en el "19 de Julio", así que le pido permiso a Joaquín para ir
a hacerme el chequeo. Me dijo que no había problema.

Ramiro Contreras me manda15,000 dólares con una carta (Ver recuadro de
Carta), los pasaportes diplomáticos, y salgo. No tuve que hacer nada
extraordinario, sino esperar el momento. Y salgo en el avión
presidencial. El avión "19 de Julio" que usaba Somoza y después la DN,
era un jet lujoso para cinco pasajeros. Los pilotos eran dos cubanos.

Mi mujer no sabía nada. Llegué a México. Llamé a Edmundo Jarquín, el
embajador y me prestó un carro diplomático. Hice mi contacto con la
embajada americana, con personal de la CIA en México. Dos semanas
después de eso es que aparezco a la luz pública.

En ese ínterin, Humberto Ortega a través de Omar Hallesleven, contacta
a mi mamá Adriana Miranda y a través de ella preparan un mensaje para
mí, le dicen que busque cómo localizarme, le pagan el pasaje y todo.
Mi mamá llega a California y por teléfono me transmite el mensaje:
"Dice don Samuel que Faustino igual a Tardencilla".

Samuel era Humberto. Faustino soy yo. Querían que hiciera lo mismo que
Tardencilla (Orlando, quien se entregó a la CIA, convocó a conferencia
para denunciar a los sandinistas, pero en la misma, más bien denuncia
a la propia CIA).

Todavía pues Humberto me envía señales de humo. Pero ya era tarde.

¿Cómo logró salir de México?

Hice mi contacto con la embajada de Estados Unidos y esa misma noche
me sacaron. Después me doy cuenta que me andan buscando en México.
Llega Ramiro Contreras con una gente de Lenín Cerna. Donde me
encontraran me mataban.

Yo llamo a Ramiro Contreras y lo sondeo por si él se quiere venir. El
cree que lo estoy llamando de México y ya lo estoy llamando de
Washington. Pero claro, yo salgo ilegal de México. Las autoridades
mexicanas no se enteran. La CIA me sacó de México, de forma ilegal,
sin que se registrara mi salida. Me empezaron a buscar tres días en
Puebla, donde yo había estudiado, pero ya estoy en Washington.

¿Su esposa viajaba con usted?

Yo viajé a México con ella. Pero ella no sabía nada y se lo dije en
México, que no volveríamos a Nicaragua. Se echó a llorar. Ella era
sandinista, hermana de Róger Sinforoso Bravo, un militante sandinista.
Ella trabajaba en el Instituto de Estudio del Sandinismo. Mi mujer se
echó a llorar.

Yo nunca le demostré a ella ninguna inconformidad. Fijate bien, yo
sabía muy bien cómo trabajaban los organismos de Seguridad en
Nicaragua, así que no me sentía confortable de decirle a mi mujer de
mi descontento. Ni a ella, ni a nadie. Esa fue la razón de mi éxito.

Secreto entre dos no es secreto. El secreto es entre uno.

Cuando yo le explico mis planes a ella en México, te voy a ser franco.
Ella me convence de que regresemos. Me dice que es una decisión
apresurada. Ella se siente desbaratada totalmente, porque le he roto
todo su idealismo, ya que ella es sandinista hasta la muerte. Se puso
pálida, casi se desmaya.

Al final le dije: Si vos querés irte a Nicaragua, aquí están quince
mil dólares, tomá diez mil, andate para Nicaragua, yo no tengo ningún
problema. Solamente ando con un pantalón y una camisa, porque
supuestamente era un viaje para volver al día siguiente. Nada más
porque no se puede despertar ninguna sospecha. Ella vaciló, pero al
final decidió irse conmigo. Me dijo que no estaba muy convencida, pero
me dijo que iba conmigo.

En la carta que le entregó Ramiro Contreras cuando le dan el dinero,
él menciona la dirección de Carmen Mass Condez. ¿Quien es ella y por
qué Ramiro Contreras te da esa dirección?

Esta señora Mass Condez, es una amiga de Ramiro. Después de muchos
años, no recuerdo bien porque Ramiro me dio esa dirección. Creo que
fue por si yo me quería quedar en esa casa. Pero no recuerdo bien.

En ese entonces, ¿Ramiro Contreras era su subordinado?, ¿Cuáles eran
las funciones de Contreras y su relación con usted?, ¿Después
Contreras traiciona a Humberto?

Ramiro era el segundo jefe de la Secretaría. En los últimos meses,
antes de venirme, yo lo asigné a atender personalmente a Humberto para
poderme dedicar más a las tareas institucionales. Además, Ramiro es el
tipo de personas que le agrada ese trabajo. Considero que tuve una
buena relación personal con él. No sé si después Ramiro traiciona a
Humberto. Tengo entendido que pasa buen tiempo en Panamá.

¿Qué hizo con los $15,000 dólares que le dio Contreras?, ¿En qué los
gastó?

Se los regalé a cierta persona, a quien por ahora prefiero no
mencionar su nombre. Estuve a punto de donárselos a una organización
llamada "Comité de Nicaragüenses Pobres en el Exilio", pero al final
no lo hice porque no confié que el dinero fuera a ser bien empleado.

LA RECOMPENSA

¿Qué le ofreció usted a la CIA?

Yo cuando le presento el Plan de los Soviéticos a la CIA, se quedan
con la boca abierta. Cuando se hizo la denuncia, Humberto lo confirmó
públicamente.

¿Usted le dio información a la CIA sobre los planes militares, la
estrategia de guerra del FSLN?

Así es.

Después que usted escapa, la Contra protagonizó una feroz ofensiva
contra el EPS. ¿Fue producto de la información que usted entregó a la
CIA?

Me imagino. O sea, yo trabajo con la CIA en el plano de la
inteligencia militar.

¿Qué información exactamente le dio usted a la CIA?, Me imagino que
usted llegó a negociar con ellos...

No a negociar, no tenía nada que negociar.

Pero usted sabía que la información que tenía en las manos valía
oro...

Obviamente que lo sabía, porque no se conocía. Pero trabajar en el
plano de inteligencia significa recepcionar información operativa,
información estratégica sobre el desarrollo del Ejército. A la CIA le
interesaba esa información. No me gustaría entrar en detalles.

Al entregarle esa información a la CIA, ¿Cuál era su objetivo
principal?

El objetivo fundamental es trabajar en el Congreso. Solicitar el apoyo
a la Contra en el Congreso.

Pero, ¿cómo explicar el cambio de ser el asistente de Humberto, ser
marxista leninista y luego buscar un apoyo para la contra y derrocar a
los sandinistas?

Esos son los cambios...

Pero, ¿con qué objetivo llega a la embajada estadounidense a dar esa
información?, ¿para garantizar su seguridad personal?

Yo nunca estuve preocupado por mi seguridad. La gente de la CIA no son
tan asesinos como los pintan. Todo lo que yo hago en ese momento
siento que contribuye al derrocamiento del Frente, ésa es mi meta. Por
eso proveí información.

Sus ex compañeros de armas podrían decir que usted siempre fue agente
de la CIA en Nicaragua...

No fue así. A partir que rompo con el Frente, mi trabajo con la CIA lo
que hace es contribuir a que sean derrotados. Yo sé que hay mucha
gente que piensa que desde hace mucho tiempo era un infiltrado de la
CIA, un agente, no sé qué decirte. Pero sí me siento muy satisfecho
con lo que hice, si volviera a nacer lo volvería a hacer. No tenía más
opción, porque no habían canales democráticos para expresar un
descontento dentro de la estructura sandinista. La Asamblea Sandinista
era aburridísima. Siempre todo estaba decidido.

Los sandinistas lo ven a usted como un traidor...

Para muchos soy un héroe y para otros un traidor. Ni lo uno ni lo
otro. Siempre hice lo que pensé que debía hacer. Muchos me han
criticado porque recibí dinero del gobierno de Estados Unidos.

¿Cuánto dinero recibió usted de la CIA?

Libre de tax, 800,000 dólares, como parte de un programa de ayuda
federal aprobado por Reagan. Pero yo no salgo de Nicaragua en términos
de que a mí me iban a dar dinero. Nunca pedí dinero. Y nunca pensé
quedarme en Estados Unidos.

Antes de salir de Nicaragua, en 1987, no tenía contacto con la CIA.
Nunca habían dado tanto dinero a una persona en mis circunstancias
como a mí. Ni a los generales soviéticos se lo habían dado, quienes
por cierto protestaron, cuando decidieron darme el dinero. ¡Hombre!
Perfecto, dije yo. Pero nunca pensé en dinero. Cuando se decidieron a
ayudarme a reconstruir mi vida, ¿Qué les iba a decir yo? ¿Que no y que
iría a trabajar de Security como la Guardia Nacional de Somoza cuando
salió de Nicaragua hacia Miami?

¿A qué niveles de la CIA se manejó?

La entrevista de más alto nivel fue con el presidente George Bush.
Trataba con la gente encargada de América Latina.

¿Cómo se llama la persona que le contactó de parte de la CIA ya en
México. O su seudónimo?. ¿Qué le ofrecieron cuando llegó a la
Embajada?

Prefiero no hablar sobre estos temas.

Nos gustaría saber cómo burló a la Inteligencia cubana en México, y a
la misma Dirección Quinta de la Seguridad del Estado.

Prefiero no hablar sobre estos temas.

¿Cómo se venció la barrera de desconfianza con la CIA?, ¿Le pusieron
un detector de mentiras, hubo interrogatorios?

Estuve en la oficina central de la CIA. Pero una vez más, prefiero no
hablar sobre este tema.

¿Qué conversó con el presidente George Bush?, ¿Quienes estuvieron en
la entrevista?

Prefiero no hablar sobre este tema.

¿Usted se convirtió en parte de la estrategia de la CIA para lograr el
apoyo a la contra en el Congreso?, ¿En qué consistía la labor de
sensibilización en el Congreso?

Yo nunca pensé en quedarme a vivir en este país. Habían otros planes,
los cuales no progresaron porque el Congreso americano no aprobó la
ayuda a la contra. Yo tenía una reunión pendiente con Reagan y con
algunos jefes militares de alto rango en el Pentágono. Todo esto se
canceló cuando la ayuda a la contra no pasó. Por supuesto que el
primer paso para concretar estos planes era conseguir la ayuda a la
contra y con ese fin me dediqué a tiempo completo a cabildear en el
Congreso. Al final perdimos, creo que fue por 5 votos. Fue hasta ese
entonces que me pregunto: Y ahora, ¿qué hago?

Fue hasta ese entonces que la CIA me ofreció su apoyo y me dijeron que
no me preocupara, que el gobierno me iba a ayudar a rehacer mi vida en
este país. Fue hasta entonces que se habló de dinero y fue cuando
Reagan aprobó una cantidad de dinero para que yo pudiera rehacer mi
vida en este país. En resumen, se equivocan aquellos que piensan que
yo me vine porque la CIA me ofreció $800,000 dólares libres de taxes.
También se me ofreció cambiar mi identidad, a lo cual yo me opuse.
Siempre me seguí llamando Róger A. Miranda Bengoechea.

¿Después a qué se dedicó?
Mis planes eran regresar a Nicaragua y contribuir a la caída del FSLN.
Las circunstancias me obligaron a quedarme en Estados Unidos. Pasé
meses hablando con congresistas. Pero Reagan estaba en posición
incómoda por el escándalo Irán-Contras, cuando apoyó a la contra a
espaldas del Congreso.

Sin embargo, nunca estuve convencido de los mandos de la Contra. Una
vez me dijeron que fuera a Chile a reunirme con Augusto Pinochet, les
dije que no me agradaba mucho la idea. Me traía malos recuerdos
Pinochet. (El fue baleado en Santiago). Después me dijeron que me
reuniera con el coronel Enrique Bermúdez, le dije a la CIA que no me
agradaba la idea. La CIA nunca me obligó a hacer algo que yo no
quisiera hacer.

Después me dediqué a estudiar inglés. Saqué dos Master en Economía y
Administración Pública. Las dos Maestrías las pagué con parte de ese
dinero que Reagan aprobó. Se me asignaron $50,000 dólares para gastos
de estudios, los cuales aproveché muy bien. Para mí fue muy duro
volver a estudiar y sobre todo hacerlo en otro idioma. Me gradué con
excelentes calificaciones. Sabía que para rehacer mi vida exitosamente
en este país tenía que estudiar duro y eso fue lo que hice.Y ahora
pienso en mi plan de retiro. Ya las cosas de Nicaragua son un aspecto
histórico de mi vida.

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De la guerrilla a la CIA

Róger Miranda Bengoechea nació en Granada, en octubre de 1953.
Proviene de una familia de clase media, se bachilleró en el Instituto
de Masaya en 1970, aunque estudió la mayor parte del tiempo en el
Colegio Centroamérica.

Su abuelo, el general conservador Bonifacio Miranda, fue asesinado por
órdenes de Somoza, tirándolo a un pozo, en 1956. "Llegando un tío mío
que era de la Marina estadounidense a recuperar al cadáver de mi
abuelo, Tachito se vio obligado a entregarlo".

Su padre le inculcó el antisomocismo, aunque era conservador y
anticomunista.

En agosto de 1969 fue reclutado por el FSLN, a los 16 años, a través
de Alvaro Rivas, siendo su primera escuela de entrenamiento en
Granada, donde conoce a Emmet Lang y a Leopoldo Rivas. La escuela la
impartió Julián Roque Cuadra, quien murió en la montaña, alrededor de
1976.

Pasó a ser subalterno de Alejandro Gutiérrez Mayorga, quien tiene
problemas con el FSLN, siendo expulsado en 1970. Ese año se produjo
una gran redada, en la que los órganos de inteligencia somocistas
"golpean fuertemente" las estructuras del FSLN en las ciudades y
quedan apenas tres guerrilleros libres de la alta dirección. Se
produce una "cacería de brujas" (de delatores) a lo interno del
sandinismo. Miranda Bengoechea se separa por un período del FSLN.

Funda el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una organización
efímera. Estaba compuesta por Francisco Jarquín, "Lino" Guadalupe
Moreno, quien muere en la insurrección, "fueron seis compañeros que
durante la insurrección se vinculan al Tercerismo".

En febrero de 1973 decide partir hacia Chile, pues era perseguido por
la seguridad somocista. Le llamaba mucho la atención el proceso
revolucionario chileno. Ya para entonces, era un marxista leninista de
ideas comunistas. Se vincula al Movimiento de Izquierda Revolucionario
(MIR), el grupo más beligerante de Chile. Luego viene el Golpe de
Estado contra Salvador Allende, siendo herido de bala de FAL en la
cadera, el 15 de septiembre, al ser detenido por los militares
chilenos. Ahora tiene una prótesis de cadera, luego de once
operaciones.

Es deportado de Chile a Nicaragua, en silla de ruedas. Gracias a
gestiones de la Cruz Roja, logra salir a México en 1974, para
efectuarse una operación en la cadera, se queda estudiando en la
Universidad Autónoma de Puebla, donde se recibe de economista.

En 1976, a través de Gloria Campo, entra en contacto con el FSLN.
Tomás Borge le envía una carta, diciendo que reconsideran su caso y
que se reincorpore al movimiento guerrillero.

En 1977 rompe con la tendencia GPP (Guerra Popular Prolongada), a la
que calificó de "sectaria", además que pensaba que la guerra debía
hacerse en la ciudad no en la montaña, vinculándose a la tendencia
"Tercerista", en un ambiente de pugnas y tensiones a lo interno del
FSLN.

Llega a Nicaragua en septiembre de 1978, conociendo en la insurrección
a Hilario Sánchez, permaneciendo en Masaya bajo su mando, luego entró
en contradicciones y se va a Granada. Cuando Hilario Sánchez es
herido, Joaquín Cuadra Lacayo, Jefe del Frente Interno de la Tendencia
"Tercerista", lo nombra jefe de Masaya, donde combate hasta el 19 de
julio de 1979.

Está casado con Graciela Bravo desde hace casi veinte años. Sus hijos
son Adriana Dolores, de 27 años, quien vive en California; Róger
Adrián, que está en el Army de Estados Unidos. Y dos niños más:
Roberto Adrián y Jorge Adrián.

Actualmente trabaja para el gobierno federal, como inspector de las
entidades financieras para asesorar en fondos mutuos y bolsas de
valores, desde hace seis años. Es un ciudadano estadounidense, de 46
años.

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El paradero de Miranda

ROBERTO FONSECA L.

No fue fácil dar con el paradero del Mayor Róger Miranda, el desertor
más importante de las filas del Frente Sandinista, durante la década
de los 80. Es un trabajo que me propuse a mí mismo, desde que salió a
luz pública su libro en inglés: "The Civil War in Nicaragua: Inside
The Sandinistas", hace varios años.

Varios fueron los intentos infructuosos. Unos decían que vivía en
Washington, protegido por la Central de Inteligencia Americana (CIA),
quien le había facilitado un cambio de identidad, dentro del programa
de protección de testigos. Por tanto, su paradero era desconocido.

Otros, en cambio, lo habían visto en lugares públicos de Miami, como
restaurantes, de donde supuestamente había salido "huyendo", asustado,
al ser reconocido por oficiales activos del Ejército.

Una "luz de esperanza" llegó en agosto pasado, a través del Internet,
luego de publicar en dos entregas una entrevista exclusiva con Luis
Moreno, alias "Mike Lima", ex Jefe de Operaciones de la Contra. A mi
correo electrónico llegó un mensaje procedente de California, firmado
por Oscar O. Rodríguez. Esta persona recomendaba publicar algunos
extractos del libro de Róger Miranda, publicado con la ayuda de
William Ratliff.

"Mejor ayudame a localizarlo", le propuse, y tomó la "misión" con
mucha disposición. En efecto, semanas después localizó a Ratliff y
éste le brindó algunas pistas sobre el paradero de Miranda.

El pasado 7 de octubre de 1999, llegó la respuesta ansiada. "Roberto:
finalmente me puse en contacto con Róger, me autorizó a darte su
teléfono, también me dijo que no desea, ni quiere ser entrevistado y
que por favor no menciones el tema, pero que sí tiene interés en
publicar el libro en español y que si tenés ideas al respecto, le des
una llamada".

El número telefónico ­por razones de seguridad no lo vamos a citar-lo
conservé con cuidado, a la espera de una oportunidad. Esta llegó a
finales de diciembre, poco antes del fin del siglo, con un viaje a
Miami de Eduardo Marenco, integrante de la unidad Investigativa de LA
PRENSA.

Marenco habló con él, se citaron en Fort Laudardale, donde reside
Miranda Bengoechea, y accedió a brindar una entrevista en dos sesiones
distintas. Luego, algunos detalles o vacíos, se completaron con otras
preguntas que se le hicieron llegar por correo electrónico. De esa
forma, y con la ayuda de Oscar O. Rodríguez, dimos con el paradero de
este personaje controversial.


El poder a la sombra de Humberto Ortega

* "Los principales jefes militares gozábamos de los siguientes
beneficios:

no pagábamos casa, ni luz, ni agua, ni teléfono, ni gasolina, ni
carro, ni comida,

en pocas palabras no pagábamos nada. Había partidas especiales en
dólares para

ir de vacaciones al extranjero. El monto dependía de qué tan
importante era

ese jefe. Si el carro lo chocabas, pues te daban otro"

¿Cómo se llegó a vincular con Humberto Ortega?

A través de Joaquín Cuadra Lacayo, Jefe del Frente Interno del FSLN
durante la insurrección final de 1979, quien me había nombrado
entonces Jefe de Masaya antes del triunfo de la revolución. A Joaquín
le había gustado mi trabajo y me recomienda con Humberto, con quien
laboré dos meses a inicios de 1980.

En esa época andaba un poco desubicado, no entendía lo que pasaba, no
estaba muy complacido y me fui, no le prestaba mucha atención a los
cargos. Luego conocí a Carlos Núñez (presidente de la Asamblea
Nacional durante el régimen sandinista), quien me pidió como su
asistente. Tampoco me gustó mucho y me le fui. Ahí andaba. No entendía
la importancia del trabajo administrativo, lo veía con cierto
menosprecio. Ya no hallaban qué hacer conmigo. Es cuando Joaquín dice
que me enviaran de Agregado Militar, Naval y Aéreo a Cuba, era una
forma de darme algo que hacer. Al regresar de un viaje exploratorio,
pongo los pies sobre la tierra, hablo con Joaquín, quien siempre fue
mi protector, y a él le planteo que quiero hacer algo serio. "Quedate
de asistente mío", dijo él. "Perfecto", contesté.

Es inicios de 1982. Fui nombrado el Asistente Ejecutivo de Joaquín
Cuadra. Me empeño en hacer mi trabajo y un año después él me
recomienda con Humberto. Mi destino era estar, parece, con Humberto.
Yo era eficiente, leal al FSLN, con disposición de morir por el Frente
y la Dirección Nacional.

En 1983, Augusto Montealegre Valle, secretario de Humberto en ese
entonces, es despedido. En 1983, es enviado de embajador a Panamá,
para darle una salida elegante. Joaquín me dice que Humberto se quedó
prácticamente solo y me pide que me fuera con él. Yo sabía que era una
promoción: pasar de asistente del Jefe de Estado Mayor al cargo del
Jefe de la Secretaría del Ministro de Defensa. Al ver hacia atrás, no
creo que él haya quedado contento conmigo por lo que hice, él confiaba
mucho en mí, pero él no supo entender mi inconformidad.

¿Qué significaba ser asistente de Humberto Ortega?

Significaba acumular cierto poder en base a su sombra. ¿Qué
significaba eso? Que si alguien quería hablar con Humberto Ortega,
incluso si Joaquín Cuadra quería hacerlo, tenía que hablar conmigo. Un
poco incómodo, porque a mí me parecía que eso no debería ser así, me
parecía que la relación entre Humberto y Joaquín debía ser directa
porque Joaquín era el Jefe del Estado Mayor. Sin embargo, habían
ocasiones, no siempre, en que Joaquín tenía que decirme: Ve, decile al
comandante que me gustaría verlo. Porque Humberto no se dejaba ver.

De 1983 a 1987, me tocó trabajar con él. Ser su secretario significaba
estar a su sombra. O sea, yo levantaba el teléfono y me comunicaba con
el Presidente de la República, y con quien yo quería comunicarme,
porque sabían que yo hablaba en nombre de Humberto Ortega y que lo que
yo decía era lo que Humberto Ortega me había dicho. Claro, en algún
momento te vas dando la libertad de tomar decisiones por tu propia
cuenta, porque ya sabés lo que Humberto piensa. Es cuando adquirís
independencia y poder.

Desde 1985, yo ya sabía que el comentario que había en la Comandancia,
en el Estado Mayor, es que me llamaban "El Ministrito", porque todos
mis memorándum decían que era por instrucciones del Ministro de
Defensa, del Comandante en Jefe. Yo hablaba por él ante Daniel, Tomás
(Borge), Luis Carrión, a quien quisiera llamar, siguiendo sus
instrucciones.

Pero, trabajar con Humberto (Ortega), era horrible!!. Era lo más
desordenado!!

Era difícil que mantuviera el horario que marcaba su agenda de
trabajo. A cada rato vivía cambiando la fecha de las reuniones, las
posponía. En fin, le molesta sentirse atado a un horario o a un
programa de trabajo.

¿Qué funciones específicas tenía como secretario del Ministro de
Defensa?

Como jefe de la Secretaría del Ministro de Defensa era responsable de
transmitir y ejecutar las órdenes del General Humberto Ortega. Además
me encargaba de ordenar su agenda de trabajo, preparar sus reuniones y
participar en las mismas, para de esa manera conocer sus decisiones, y
garantizar que éstas se cumplían. De forma tal que cualquier persona
que quería reunirse con Humberto, tenía que verme primero a mí. Tenía
que darme la agenda de los puntos que quería tratar durante la
reunión.

Por otro lado, yo atendía las siguientes estructuras del EPS:
Dirección de Relaciones Públicas, el Hospital Militar, la Dirección de
Intereses (encargada de las compras en el extranjero del EPS y
satisfacer las necesidades de los principales jefes del EPS, y por
supuesto satisfacer las necesidades de la casa de Humberto, así como
la de su mamá y su hermana), la Dirección de Registro y Control
(encargada de monitorear que las órdenes de Humberto y Joaquín en el
EPS, se cumplían) y; finalmente, era responsable de la atención de su
cuerpo de escoltas y del Complejo 3 (donde vive Humberto).

Finalmente, yo era el contacto entre el gobierno y el EPS y recibía
copia de las actas de la Dirección Nacional (en realidad la copia era
mandada a Humberto, no a mí), para sacar los acuerdo de la Dirección
que afectaban al EPS, y garantizar que el EPS cumplía con esos
acuerdos.

Pero, dentro de la jerarquía militar, ¿Cómo se ubicaría?

Dentro de la jerarquía militar yo me ubicaría entre los principales
jefes militares, encargado de garantizar que la voluntad del
Comandante Humberto Ortega se cumpliera. Claro, mi cargo tenía el
privilegio de estar en una posición que me permitía ver el EPS en su
conjunto, no sólo una región militar. Y no sólo el EPS en su conjunto,
sino además la revolución, el gobierno, el partido, los acuerdos de la
Dirección Nacional, el apoyo a los movimientos guerrilleros, las
relaciones con la Unión Soviética y Cuba. En fin, muy pocos en el
Ejército manejaban la información que yo manejaba. Y eso causaba celos
entre los principales jefes, en especial con aquellos con mayor grado
militar que el mío.

De modo que usted manejaba información muy confidencial...¿Por
ejemplo?

Para darte una idea, todos los sábados por la mañana, yo tenía sobre
mi escritorio el acta de la reunión de cada viernes de la Dirección
Nacional del FSLN. Yo no estaba allí, pero sabía todo lo que se había
discutido y las decisiones que se habían tomado. ¿Por qué me enviaban
el acta a mí? Porque estábamos en una situación de guerra y muchas de
las decisiones de la Dirección Nacional tenían que afectar al Ejército
y era yo el que las ejecutaba en nombre de Humberto Ortega. Tales como
movilización de batallones de reserva, milicias, etc. Yo me encargaba
de hablar con quien fuera necesario para ejecutar las decisiones de la
DN en materia militar.

Además, participaba en todas las reuniones de Humberto Ortega y
levantaba el Acta. De modo que te podés dar una idea de la información
que manejaba.

Y, ¿de qué tipo de prerrogativas económicas gozaba?

Yo nunca supe cuánto ganaba. A mí me daban un montón de billetes
"chancheros" y nunca me preocupé de contarlos. Se los daba a mi mujer
y la verdad no sé qué hacía con ellos. No creo que haya podido hacer
mucho!!.

Los principales jefes militares gozábamos de los siguientes
beneficios: no pagábamos ni casa, ni luz, ni agua, ni teléfono, ni
gasolina, ni carro, ni comida, en pocas palabras no pagábamos nada.
Había partidas especiales en dólares para ir de vacaciones al
extranjero. El monto dependería de qué tan importante era ese jefe. Si
el carro lo chocabas, pues te daban otro carro.

Buena parte del presupuesto en dólares del Ejército (había otro
presupuesto en córdobas), era gastado en vehículos de lujo que no
tenían nada que ver con las necesidades del EPS, mucho menos con
necesidades relacionadas de la guerra. Este es el caso de las Toyotas
Land Crusier y los Toyota Cressida.

¿Cómo surgen sus inconformidades con Humberto Ortega?

Entre 1983 y 1985 yo vivo un proceso de admiración hacia Humberto
Ortega, a quien veía como a un dios, nosotros tenemos el defecto de
magnificar a la gente. Me sentía bien aunque no me gustaba su estilo
de trabajo. Nunca me gustó trabajar con él y lo sabe muy bien. Pedí
irme en 1985. No me dejó ir.

No me gustaba la forma en cómo conducía el Ejército. Uno de los
defectos de Humberto es que es un megalómano, la cual es una condición
sicopatológica marcada por sentimientos de poder, riqueza y
omnipotencia. Eso es Humberto Ortega. Cree que no existe nada que lo
regule a él.

El quería manejar el Ejército como una cosa absoluta a favor de sus
intereses. El violentaba cualquier regla y procedimiento porque no le
gustaba o porque quería demostrar que era el que mandaba. El es un
personaje que crea discordia en el Ejército.

Es duro tratar con una persona que no te habla claro, nunca te dice lo
que quiere y lo único que hace es manipular. El mucho habla de su
manejo: "Vamos a manejar la cosa".

¿Qué significaba "el manejo"?

Te voy a dar ejemplos claros. El caso de Raúl Venerio, nombrado jefe
de la Fuerza Aérea. Cuando se ven aparte Humberto y Venerio, le dice:
Ya sabés el jefe soy yo y vos como Jefe de la Fuerza Aérea te
subordinás a mí y no a ese baboso, cualquier chiveo con Joaquín lo ves
conmigo.

Pero estructuralmente, Joaquín era el jefe de Estado Mayor y el jefe
de la Fuerza Aérea debe subordinarse operativamente. Si agarrás vara,
irrespetás a Joaquín y creás un conflicto. A la postre, Humberto no
era pendejo y al final se hacía al lado estructural. Era crear
conflictos innecesarios, porque siempre Humberto estaba celoso de
Joaquín Cuadra.

LAS RAZONES POLITICAS DE LA RUPTURA

¿Por qué rompió con el FSLN?

Para mí fue muy duro romper con el Frente. No sé ni cómo lo hice. Pero
no tuve más alternativa que romper. Hoy por hoy, me siento sandinista.
No me siento vinculado con los Ortega, de quienes creo son una
vergüenza del movimiento sandinista. Vienen de una familia muy pobre
de Chontales. Y a costa del movimiento sandinista, se hicieron
millonarios.

No me siento vinculado con el FSLN como organización, porque el
control que Daniel (Ortega) tiene sobre ella la ha alejado del
verdadero sentimiento sandinista. Nosotros éramos los muchachos antes
y un poco después del 79. Eramos la esperanza del cambio, y la
Dirección falló allí. Yo por eso, el primer capítulo de mi libro lo
titulé "La Victoria y la Oportunidad perdida". Eramos puros, andábamos
con veinte córdobas en la bolsa buscando que la Guardia nos matara.
Creíamos que era preferible morir antes que seguir soportando la
dictadura.

Sigo siendo sandinista. Sandino es de los pocos políticos en Nicaragua
que nació pobre y murió pobre. No es como Daniel Ortega, quien nació
pobre y morirá millonario, producto del robo.

Yo hago una comparación entre los Somoza y los Ortega. Cuando analizás
la historia de Nicaragua, te das cuenta que el Movimiento Liberal de
inicios de siglo es un movimiento revolucionario encabezado por
Zelaya. Somoza absorbe todas las estructuras del liberalismo y las
convierte en el somocismo. Los liberales de hoy cargan la sombra de
Somoza. Hoy, igualmente, el orteguismo es casi sinónimo de sandinismo.

Nos convertimos en una dictadura peor que el somocismo, éramos más
corruptos que el somocismo.

Somoza tal vez era un poco más discreto en abusar de los recursos del
Estado, pero nosotros quisimos legalizar la corrupción. Yo nunca supe
cuánto gané en el Ejército porque no me interesaban el montón de
chancheros, porque vivía de los recursos del Estado, me mantenía y me
daba todos los lujos. Además, generalizamos la pobreza, toda la clase
media la aplastamos. Encima de esto, nos hicimos al lado de los
soviéticos en la guerra fría y armamos a los movimientos guerrilleros.
Igualmente éramos una réplica del sistema cubano. Eso fue fatal.

Usted sostiene que la guerra con la contra se pudo evitar. ¿Cómo?

Si un gobernante quiere saber las cosas que no se deben de hacer, que
le pregunte a Daniel Ortega y a la Dirección del FSLN de los años 80.
La guerra se pudo evitar, si nosotros no hubiéramos armado los
movimientos guerrilleros, en especial el salvadoreño; no nos
hubiéramos hecho del lado de los soviéticos en el contexto de la
guerra fría; no hubiéramos creado un Ejército tan inmenso que creaba
desconfianza entre los países vecinos; y no hubiéramos copiado el
modelo cubano.

(Mañana: Segunda Entrega)

--------------------------------------------------------------------------------


Una carta de admiración

23-10-87

Róger:

Te envío lo siguiente:

1.­ 15,000 (quince mil US D)
2.­ 2 pasaportes diplomáticos (tuyo y el de la chelita)

3.­ La dirección de la casa en México:
Sra. Carmen Mass Condez
Nicolás San Juan No. 1234
Esquina con calle Pilares
Colonia del Valle
México, D.F. Tel.: (casa) 5750420

Me quedo esperando tu regreso, en este intertanto te deseo buen viaje
y desde luego quiero decirte algunas cosas que a veces no se dicen y
deben decirse, y son aquellas cuestiones que nos unen profundamente y
que son: el cariño, la admiración por vos como persona y como
revolucionario que sos, ¡la ejemplaridad en tu trabajo y en tu forma y
conducta cotidiana.

No temas que aquí yo me encargo de todo; el trabajo y tu casa. A tu
regreso, me comprometo, que encontrarás buenas noticias y todo en
orden. He escrito esta nota apresurado por la emoción y por la presión
del trabajo que ya vos conocés.

Te abraza

Ramiro

Nota: Saludame a la Chela, buen viaje, en este momento estoy llamando
a México a Alejandro y a la señora Carmen Mass.

Vale.

ARMANDO GARCIA

unread,
Jan 11, 2000, 3:00:00 AM1/11/00
to
2da Parte----------------------

Róger Miranda describe al
General Ortega, ex Jefe del
EPS, en el ejercicio del poder

"Humberto espiaba
a Tomás y a Joaquín"
Gritaban "Patria Libre o Morir",
pero existían planes para evacuar
a sus familiares a la URSS y a
España, en caso de una
invasión de EE.UU.
El ex Jefe del EPS temía ser
asesinado, por esa razón,
disponía de un oficial -llamado
"El Motorcito"- que probaba
su comida
EDUARDO MARENCO
Enviado Especial

MIAMI, EE.UU.- La unión de los nueve comandantes siempre fue "una
ilusión".

El General Humberto Ortega Saavedra solía espiar al jefe del Estado
Mayor del Ejército Popular Sandinista (EPS), Joaquín Cuadra Lacayo,
con la complicidad de la empleada doméstica, al igual que lo hacía con
el Comandante Tomás Borge, por medio del entonces Comandante Lenín
Cerna, subalterno de Borge.

Así lo sostiene el ex Mayor del EPS Róger Miranda Bengoechea, quien
desertó en octubre de 1987, para entregar secretos militares a la
Agencia Central de Inteligencia (CIA) del gobierno de Estados Unidos,
justo cuando los presidentes centroamericanos negociaban la paz en
Esquipulas, Guatemala.

El General Ortega, según la descripción exhaustiva que hace Miranda de
este personaje, era tan desconfiado que tenía un catador de comida, un
oficial del EPS a quien llamaban "Motorcito", quien se encargaba de
probar antes cada bocado del ex Jefe del EPS, por su "obsesión" de que
podría ser envenenado. Además, veía "conspiraciones" y "atentados" por
todas partes, a tal punto que sus escoltas tenían órdenes de disparar
si algún vehículo se atrevía a aventajar la caravana militar. Por esa
prepotencia, incluso, tuvo problemas hasta con un embajador soviético,
al que escaparon de matar.

"Humberto Ortega es paranoico", recuerda Miranda Bengoechea, por esa
razón creó su propio servicio de Seguridad Personal, integrado por 350
hombres y 18 vehículos.

El ex Jefe del EPS, quien en todos sus discursos e intervenciones
habló de "patriotismo" y de "disposición al sacrificio", tenía sin
embargo preparado su propio plan para refugiar a su familia ante una
eventual invasión militar estadounidense. De acuerdo a Miranda, estaba
previsto que se refugiarían en España, donde en ese entonces gobernaba
el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de Felipe González.

A su vez, el Ministerio del Interior, a cargo de Tomás Borge, había
previsto que las familias del resto de los miembros de la Dirección
Nacional, huirían del país a través de la embajada soviética en
Managua.

Igualmente, Miranda Bengoechea narra cómo Ortega Saavedra instauró un
"sistema servil", para adularlo como jefe militar. "Sólo siendo servil
se podía coexistir", recuerda Miranda Bengoechea, quien es visto como
un traidor por sus ex compañeros de armas y de ideología.

En esta Segunda Entrega, Miranda describe a Humberto Ortega Saavedra
en el ejercicio del poder, incluso, en la relación con su propio
hermano, Daniel Ortega, a quien Miranda Bengoechea vio regañar en
varias ocasiones.

CELOS, OBSESIONES Y PARANOIAS

-¿Humberto Ortega y Joaquín Cuadra eran amigos?

Yo no creo. Ellos nunca fueron amigos. Creo que ha habido
distanciamiento entre los dos. Creo que Joaquín se dio cuenta que
Humberto no es amigo de nadie. Yo me acuerdo de la obsesión de
Humberto contra Joaquín, era tanta que decía: "¿Sabes cuándo Joaquín
va a ser jefe del Ejército? ...Nunca".

Incluso, recuerdo que cuando me vengo, Humberto intenta sacar a
Joaquín del Ejército, buscar cómo ponerlo en el gobierno porque
Joaquín es ya una sombra para Humberto. Joaquín era el hombre que
había estado al frente de la guerra, dirigiendo el Ejército, Humberto
no sabía nada. Joaquín era un Ochoa (Arnaldo). En cambio, Humberto
trabajaba dos horas al día, mientras Joaquín trabajaba duro. Cuando yo
me vengo, recuerdo que a Humberto se le cruzaba la idea de enviarlo de
Ministro de Educación.

¿Por qué Humberto Ortega tenía celos de Joaquín Cuadra?

Joaquín era un hombre querido, de tropas en el EPS, Humberto no sabía
ni siquiera cuántas brigadas habían. Ni siquiera eso sabía. Pasaba la
mayor parte del tiempo mujereando, conspirando contra la Dirección
Nacional, tratando de conseguir información sobre Tomás Borge con la
ayuda de Lenín Cerna y, además, metido en las cosas "estratégicas".
Humberto no entendía sobre el Ejército, era un general de dedo. Quien
realmente manejaba el Ejército era Joaquín Cuadra. El trataba de
balancear. Habían unos celos profundos contra Joaquín, por esa razón
promovía conflicto con gente como Raúl Venerio o con Emmett Lang
cuando lo nombra Jefe de la Fuerza Aérea. O, con Leopoldo Rivas,
cuando lo nombran Viceministro de Defensa. Humberto le decía a "Polo":
Ya sabés, es conmigo, yo soy tu jefe, Joaquín no. Mientras que a
Joaquín le decía: Ya sabés, vos sos el Jefe de Polo. Vos no podés
manejar un Ejército de esa manera. La actitud de Humberto era injusta,
porque Joaquín le era leal y fiel.

¿Humberto Ortega es "paranoico"?

No sé de dónde vendrá su paranoia, pero él piensa que en la esquina lo
van a emboscar.

Nosotros almorzábamos todos los días, había un escolta que le decían
"El Motorcito", gordito y chaparrito, era el que probaba la comida de
Humberto. "El Motorcito" se reía y decía: "El comandante come mis
sobras".

Una vez almorzando juntos, Humberto esperaba siempre que yo comiera
primero. Entonces dije, lo voy a joder. El come con la izquierda, yo
dejo de comer y me pregunta si no me gusta la comida. Y él dejó de
comer inmediatamente. Yo me salí riendo.

El va en la caravana y ve un vehículo parqueado, dice: Chiva, chiva,
pueden ser explosivos. Era una paranoia increíble. Esta paranoia la
llevaba a Joaquín. "Joaquín se me quiere ir arriba, chiva". Era
injusto porque Joaquín nunca intentó irse arriba. Creo que si algo se
le puede criticar a Joaquín es su fidelidad a Humberto. En cambio,
Humberto hasta espiaba a Joaquín. El quería estar pendiente de todo lo
que hacía Joaquín en todo momento, así que le daba dinero, cincuenta
dólares a la empleada de Joaquín, para que le contara con quien
platicó, comió o se echó tragos.

El es un hombre con la inteligencia de la calle. Esos instintos de
conservación te los da la vida y la calle. La conspiración. Vos podés
ser muy educado e inteligente, pero tal vez no tenés esas dotes de
conspirador que te da la calle. Ese es Humberto Ortega.

Humberto creía que mientras más inaccesible fuera, sería más poderoso.
El no podía vulgarizarse. Me acuerdo cuando se reunía con el embajador
soviético o cubano, buscaba cómo apantallarlos, entonces una vez ideó
en el 84, apantallar al nuevo embajador soviético, así que apagó las
luces y salió de las sombras. Esa es su mentalidad.

Usted menciona en su libro que Humberto no confiaba en que su
Seguridad Personal estuviese a cargo de Tomás Borge. ¿Por qué?

Ese es un conflicto entre instituciones. El Ministerio del Interior
tenía dentro de su estructura a la Dirección de Seguridad Personal, la
cual debía proveer protección a los miembros de la DN. Esa estructura
estaba a cargo de Tomás Borge, pero Humberto nunca iba a aceptar eso.
Claro, cuando Humberto crea su propia seguridad personal, Tomás
protesta en la DN, pero Humberto hace sus alianzas con Jaime Wheelock
y aceptan que Humberto tenga su seguridad.

¿Entonces, no confiaba en Tomás Borge?

En absoluto.

¿Por qué?

Las rivalidades entre Humberto y Tomás son viejas. No conozco bien las
raíces. Pero lo que yo viví fueron conflictos muy personales entre los
dos, que se reflejaban en todo momento. Humberto Ortega no le confiaba
su seguridad personal, porque pensaba que en cualquier momento de
crisis interna podía mandarlo a matar. Humberto tenía su propio plan
de evacuación de su familia a la hora de una invasión norteamericana.

El no creía en el plan del Ministerio del Interior, que era
fundamentalmente agarrar a los miembros de la familia de los
dirigentes y meterlos en la embajada soviética. Humberto Ortega lo que
tenía planeado era meter a sus familiares en la embajada de España. O
sea, cualquier cosa que era vinculada a Tomás, Humberto no la
toleraba. Y eso se reflejaba en una rivalidad entre el EPS y el MINT.
También hubo conflicto sobre quién dirigiría la guerra y finalmente se
decidió que el EPS.

¿Es cierto que a Humberto no le gustaba aparecer en fotografías al
lado de Tomás?

No solamente eso, a veces invitaban a Humberto a una actividad y lo
primero que me preguntaba es quiénes iban a estar. Si llegaba Tomás,
no iba. No lo soporta. Cómo serán sus rivalidades con Tomás Borge, que
uno de los principales colaboradores de Humberto era Lenín Cerna. El
era quien mantenía informado a Humberto de todo lo que Tomás hacía o
pensaba hacer.

Recuerdo una vez que Lenín le comunica a Humberto que Tomás tiene
pensado nombrar a Doris Tijerino Comandante de Brigada. No había una
sola mujer que fuera Comandante de Brigada. Humberto no soporta a la
Doris, quien durante la época de la GPP era muy sectaria y durante la
división atacó muy duro a los Ortega y eso no se lo perdona Humberto.
Cuando se da cuenta de esas instrucciones, Ortega cabildeó para no
nombrarla.

¿Así que Lenín Cerna era espía de Humberto?

Así es y Tomás no se percataba de eso. Humberto siempre ha protegido a
Lenín, quien nunca me cayó bien. Es un tipo bastante desagradable, no
era amigo de nadie. Humberto le pone apodo a todo el mundo. ¡Cómo será
que el mismo Humberto le puso como apodo "el Monstruo"!

¿Pero, hubo otra fricción fuerte entre Tomás y Humberto?

Sí, hay una vieja anécdota. Los archivos de la seguridad somocista
quedaron intactos, así que el MINT puso a varios oficiales de la
Seguridad a revisar los archivos y Lenín le advierte a Humberto que
han comenzado a revisar los archivos de Daniel, o sea, lo que él había
declarado cuando fue interrogado por la Guardia y se rumora en ese
entonces que Daniel dio información a la seguridad somocista sobre
estructuras del Frente. Imaginate, eso era un pecado, un delito grave.


Humberto se enfureció. Parece que Tomás quiso usar eso contra Daniel.
Inmediatamente llama a Lenín, se alía con Luis Carrión y lo ven como
una actitud divisionista de Tomás, de querer acusar a Daniel de que
cuando él estuvo preso dio información, ya que Daniel siempre ha
querido dar una imagen de que nunca se ha rajado. Ahora bien, si él
habló o no, eso yo no lo sé. Y quien esparce ese rumor es Omar
Cabezas, jefe de la dirección política del MINT. Entonces, a Omar
Cabezas lo expulsan de la Asamblea Sandinista, le quitan la militancia
y a Tomás le advierten que él debe evitar comentar algo al respecto.
Eso fue tratado de forma muy secreta, porque se veía como un peligro
divisionista.

Sin embargo, gracias a esa revisión de los archivos de la seguridad
somocista, es que nos damos cuenta que Augusto Montealegre había
delatado a miembros del FSLN y eso provocó grandes redadas.

Usted menciona en su libro que el General Ortega tenía a su
disposición a 350 hombres y 18 vehículos como parte de su aparato de
seguridad. ¿Usted cree que la muerte de Jean Paul Genie está vinculada
a la misma paranoia de Humberto Ortega?

Es decir, si vos tratás de adelantar una caravana de un miembro de la
DN y los miembros de la escolta te advierten que no pasés y vos pasás,
simplemente te matan, esa es una norma de seguridad para los escoltas.


Recuerdo una anécdota. El primer jefe de la misión militar soviética,
en 1982, un general soviético, venía de descansar en la Laguna de
Apoyo y a la altura de Piedra Quemada, su microbusito adelanta la
caravana de Humberto y le disparan. Lo sacan de la carretera y la
caravana siguió. A la mañana siguiente llega el General a verme y
cuenta que le han disparado. Luego le informé a HOS que era el general
soviético. Humberto se disculpó después con él.

Hubo varios incidentes más donde cualquier persona que quería
adelantar la caravana, sufría disparos. ¿Qué pasó con el joven Genie?
Realmente no lo sé. Humberto usaba sus jeeps Renegados. De éstos sólo
podían tener los Ortega. Cuando Carlos Carrión compró uno, Humberto lo
ve como una falta de respeto. Le propone cambiar el jeep por un
Cressida, para quitarle el Renegado. El quiere ser omnipotente, vos no
podés imitarlo.

Otra anécdota. Ricardo Wheelock, quien era jefe de Inteligencia,
viajaba frecuentemente a Panamá a hablar con Noriega para recopilar
información de inteligencia, así que un día le trajo un Nintendo
portátil de béisbol, que le gustó a Humberto. Pero, cuando le dijo que
le compró uno igual a Joaquín, Humberto lo tiró a la basura.

EL JEFE DEL EPS
REGAÑABA AL PRESIDENTE

Humberto Ortega se ha creado la imagen del gran estratega, del hombre
que ha sabido maniobrar los rumbos del país. ¿Realmente movía los
hilos secretos de la política de Nicaragua?

Humberto Ortega es el típico político nicaragüense. Corrupto,
mentiroso y manipulador. Desleal y ambicioso de poder. Creo que es un
buen político y también que es un buen estratega. Tiene el mérito de
poder visualizar más allá del corto plazo.

Recuerdo una anécdota. El General Ortega mantenía siempre sus
contactos con Noriega. El enlace entre ambos era Divio Souza, Peter
Camargo, un Mayor de las Fuerzas de Defensa. Llega a ver a Humberto,
quien le plantea que hable con Noriega para que amarre una reunión con
el Jefe del Comando Sur. Humberto está buscando en 1987 cómo negociar
la guerra a espaldas de la DN. El no tiene permiso de la Dirección
para eso. No sé si se produjo la reunión. Ese es el estratega: está
viendo más allá.

¿Cuál es la relación con su hermano, Daniel Ortega?

En términos políticos Daniel es menos hábil que Humberto. Daniel no
hace nada si no lo consulta con Humberto, a pesar de que es su hermano
menor. Yo presencié, en dos o tres veces, a Humberto alzándole la voz
a Daniel, imaginate, ¡el Jefe del Ejército regañando al Presidente de
la República!

¿Usted fue amigo de Humberto?

Nunca fuimos amigos. No me gustaba ir a su casa. Porque no me gustaba
él ni el ambiente.

Pero a usted le gustó seguramente el poder del que disfrutó con
Humberto...

El poder te gusta. Sería mentiroso si no te lo dijera. El poder es
rico, es sabroso... El poder corrompe...

¿Qué podés decirnos sobre la Casa de Protocolo que existía adentro de
la Comandancia General del EPS?

Esa era la casa donde la Dinorah vivía con Somoza. Queda en la Loma,
encima de las instalaciones del Búnker. Una casa con todos los lujos
que te podés imaginar, y una vista preciosa a Managua. Humberto poco
permanecía en su oficina en el Búnker, la mayor parte del tiempo la
pasaba en esa casa, que la conocíamos como la "Casa L".

EL SERVILISMO

Usted sostiene que los Ortega instauraron un sistema servil y usted
mismo señala que se vio obligado a ser servil...

El somocismo se especializó en crear esta mentalidad y cultura de
servilismo. Al comienzo, era un poco renuente y en las filas del
sandinismo lo veíamos como un vicio del somocismo y lo rechazábamos.
Pero cuando ya estábamos en el poder, comienzo a experimentar en carne
propia que había que ser servil para ascender en las estructuras de
poder. Me acuerdo por ejemplo, que si querías quedar bien con
Humberto, tenías que tocarle un poco su ego, su orgullo, su vanidad.

Por ejemplo, Humberto siempre fue un mal orador, era horrible
escucharlo y él lo sabía muy bien. Por eso a él no le gustaba hablar
en público y lo evitaba. El lo reconocía. Humberto era el peor orador
que había en la DN, a diferencia de Tomás, quien sí era un buen
orador. Al final de un discurso él me preguntaba: Qué tal estuvo, yo
le decía que magnífico, excelente, que había gente en el fondo que se
emocionaba, lo aplaudían a pasar encima de él, para demostrarle quién
era el que mandaba.

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ARMANDO GARCIA

unread,
Jan 12, 2000, 3:00:00 AM1/12/00
to
3ra. Parte

"Humberto Ortega tenía
US$ 2.5 millones en el 87"
En complicidad con
Mario "Concho" Castillo,
"inflaba" el valor de las
compras de artículos
en el exterior y se
dividían las "ganancias"
El Directorio del FSLN
ignoraba que con
prestanombres mantenía
la cuenta No. 58946 en
el Banco Nacional de
París, sucursal en Suiza
EDUARDO MARENCO
Enviado Especial

MIAMI, EEUU.- El General Humberto Ortega Saavedra, ex jefe del
Ejército Popular Sandinista (EPS), acumuló hasta 1987 por lo menos
US$2.5 millones de dólares en la cuenta No. 58946, de un Banco de
Suiza, provenientes de las "comisiones" que se repartía con su socio,
Mario "Concho" Castillo, quien fungió durante años como Jefe de
Compras de las fuerzas armadas sandinistas, aseguró el Mayor Róger
Miranda Bengoechea, ex Ayudante Principal del alto jefe militar a lo
largo de cinco años.

Miranda, en esta tercera entrega de la entrevista exclusiva que
concedió a LA PRENSA, revela que el General Ortega había acordado con
Castillo "inflar" los precios de los artículos que importaba para el
EPS -desde vehículos hasta televisores- y la "ganancia" se las
repartían en partes iguales -mitad cada uno- hasta que el estilo de
vida de "Concho" Castillo resultó escandaloso. Entonces, lo destituyó
como Jefe de Compras del EPS.

"En 1983 ya se rumoraba que Concho manejaba muchos dólares y es capaz
de regalar un vehículo nuevo en su nombre. Entonces, se vuelve un
problema político para Humberto. Para entonces, Concho comienza a
sentir ese distanciamiento, se le quita de Jefe de Compras del
Ejército, lo cual lo resiente, y en un viaje hacia España, él se queda
allá", relató Miranda.

En ese entonces, según Miranda, ni el propio General Ortega sabía a
ciencia cierta de cuánto dinero se había apropiado "Concho" Castillo,
así que intentó una "negociación" y luego, planeó mandarlo a asesinar
con el apoyo de Enrique Gorriarán Merlo, el mismo que participó en el
atentado contra Anastasio Somoza, en Paraguay.

Finalmente, el Mayor del EPS, a quienes sus compañeros de armas tildan
de "traidor", insiste en cómo el General Ortega manejaba
"discrecionalmente" una "Caja chica" de más de US$200,000 dólares
mensuales, que llamaba "Reserva del Comandante en Jefe", recursos que
destinaba para satisfacer sus gustos, necesidades familiares, y las de
sus propios oficiales.

"Cuando yo me vine en 1987, Humberto tendría unos $2.5 millones de
dólares a título personal. Que yo recuerde, su salario como Ministro
de Defensa y Jefe del Ejército nunca fue mayor a los $300 dólares y en
menos de 7 años llegó a tener semejante fortuna. ¡¡Es vergonzoso!!",
dice Miranda Bengoechea.

LA "CAJA CHICA" DEL JEFE DEL EPS

¿Cómo funcionaba la caja chica del General Ortega?

Esta era una caja operativa para gastos discrecionales. Por ejemplo,
llegaba Alvaro Baltodano y decía que su mujer tenía que ir a México a
operarse y se le daban $10,000 dólares. Si alguien tenía una
emergencia familiar, se le daban $5,000 dólares. Era una caja rotativa
de por lo menos 200,000 dólares.

A los 20 días, yo llamaba a Mario Cardenal para que la repusiera y no
tenía que rendirle cuentas a nadie. Por eso a mí me molestó mucho
cuando me acusaron de ladrón, en 1987, cuando me vine. No me traje un
dólar robado. Manejaba la cuenta de Humberto en el Banco Nacional de
París, donde habían US$1.5 millones de dólares de Humberto. La
Dirección (del FSLN) no sabía.

¿De dónde obtenía dinero Mario Cardenal para alimentar la caja chica
de Humberto Ortega?

Mario Cardenal, jefe de Finanzas, obtenía los fondos de la partida en
dólares que el gobierno aprobaba al EPS. Cabe señalar que Mario,
además de ser un jefe muy capaz, era muy honesto. Yo no sé si Mario
sabía que Humberto desviaba recursos del EPS para su beneficio
personal, porque ése no era un tema de conversación. Mario sabía que
existía "la Reserva del Comandante en Jefe" y que ese dinero era
manejado a discreción de Humberto; en eso Mario era muy disciplinado,
no hacía preguntas de cómo se gastaba ese dinero.

Yo manejaba la caja chica rotativa de $200,000 dólares y a nadie le
rendía cuentas, sólo a mi propia conciencia. Yo he criticado mucho
esta actitud deshonesta de Humberto, de enriquecerse a costa del
movimiento sandinista, porque nosotros los verdaderos sandinistas,
creemos en la honestidad, somo honestos, luchamos para salvar al
pueblo de una dictadura, no para sustituirla por otra.

Me vine de Nicaragua sin robar un dólar, ni siquiera a Humbero le
quise robar, yo no creo en aquellos de que "ladrón que le roba a
ladrón tiene 100 años de perdón". Mi padre nos enseñó a ser
trabajadores y honrados.

Pero, a usted lo acusaban de haberse robado 15,000 dólares...

Yo me vine de Nicaragua sin robar un cinco. Y a Humberto le pude haber
robado su cuenta en Suiza, número 58946. Se la dejé. Y a pesar de eso
me calumniaron. Ramiro Contreras me entregó 15,000 dólares, con una
carta y nada más. Me pude llevar toda la caja chica de Humberto, pero
no lo hice.

De los US$15 millones de dólares asignados al EPS, ¿Cuánto constituía
la reserva del Comandante en Jefe?, ¿En qué se utilizaba esta reserva?

De los US$15 millones de dólares asignados al presupuesto del EPS,
Humberto sacaba "la Reseva del Comandante en Jefe". No todos los US$15
millones pertenecían a la "Reserva del Comandante en Jefe". Este
dinero era utilizado a discreción del Jefe del Ejército. Y no se le
rendía cuentas a nadie.

MARIO "CONCHO" CASTILLO
SE LE FUE ARRIBA

¿Quién es Mario "Concho" Castillo y cuál es su relación con Humberto
Ortega Saavedra?

Mario Castillo fue una de las personas muy allegadas a Humberto entre
1981 y 1983, lo conoce a través de Joaquín Cuadra...

Entonces, Joaquín Cuadra lo recomendó a usted y a "Concho" ante
Humberto... ¿No podríamos pensar que también Joaquín Cuadra pretendía
espiar a Humberto?

No, porque Joaquín lo hacía de buena fue, no había mala intención. No
recuerdo que Joaquín me haya preguntado alguna vez qué dijo Humberto,
qué opina, qué hace, nunca. Tomá en cuenta que Humberto pasó mucho
tiempo en el extranjero, no conocía a mucha gente, Joaquín era el jefe
del Frente Interno, manejaba toda la estructura de colaboradores,
conocía buena cantidad de cuadros, de modo que debía presentárselos a
Humberto.

Pero volvamos, ¿quién es Mario Castillo y cuál es su relación con
Humberto Ortega?

El es un empresario granadino que a inicios de los 80 está en
bancarrota. Representaba a los carros Alfa Romeo y la crisis del
somocismo le ha afectado, debe dinero, conoce a Humberto Ortega y sin
ser tonto ni perezoso dice: "Este es mi hombre". Y comienza a
inculcarle a Humberto la idea de hacer negocios, le toca el ego, la
ambición y lo convence que lo nombre Jefe de Compras del EPS, siendo
civil.

El negocio era bien sencillo, no había que ser muy inteligente para
hacer dinero. El manejaba el presupuesto en dólares del EPS, de modo
que a cualquier compra que el EPS tenía que hacer afuera le ponía un
sobreprecio al producto y se dividía las ganancias con Humberto. De
una venta de 100,000 dólares, tomaba un sobreprecio de 50,000 dólares
y los colocaba en una cuenta en un Banco suizo.

Se fue acumulando dinero y simultáneamente Mario Castillo le toca el
ego a Humberto. A cada rato le decía: "A usted lo deben llamar
Comandante en Jefe, porque comandantes hay un montón". Humberto le
daba la razón. Lo vestía con Rolex, botas Bally. Le decía que él era
un hombre distinguido, poderoso y que debía ser diferente a los demás.
"Usted es un hombre poderoso, entiéndalo, debe estar sobre los demás".

Sin embargo, Concho en 1983 ya se vuelve un problema político para
Humberto, porque se rumora que maneja dólares y que es capaz de
regalarte un carro en nombre de él mismo, sin problema. Para entonces,
Concho comienza a sentir ese distanciamiento, se le quita de Jefe de
Compras del Ejército, lo cual lo resiente, y en un viaje hacia España
él se queda allá.

En ese momento, inician negociaciones con él para que entregue plata.
El sabe que está siendo separado porque existían críticas hacia
Humberto de parte de miembros de la DN, porque era obvio que Concho
manejaba mucho dinero mientras en el país se hablaba de austeridad, de
sacrificio. La crisis económica se hacía sentir y Concho daba otra
imagen, la imagen de un derrochador de dólares. Humberto sentía que
esa imagen no le convenía mucho. Yo me encargo de llamar a Concho a
España y a Miami y comienza la negociación para que regrese dinero.

¿Con cuánto dinero se había quedado?

La verdad es que Humberto no sabía cuánto dinero exactamente tenía
Concho, porque además de las compras del EPS, él hacía otro tipo de
inversiones en Panamá, nosotros no estábamos muy claros de lo que él
hacía. Pero sí sabíamos que sólo a Humberto Ortega le rendía cuentas.
Concho había comprado oro y lo había depositado en un Banco en Suiza.
Concho era un prestanombre. Las cosas no podían salir a nombre de
Humberto Ortega, porque si la DN se daba cuenta que él estaba
robándose ese dinero, él iba a quedar mal parado en la DN.

Pero no sólo Humberto hacía esto. Jaime Wheelock hacía lo mismo con
los dólares del MIDINRA. Daniel lo hacía con Herty Lewittes, Tomás
Borge con Paul Atha, y Bayardo Arce con Samuel Santos. Pero todo era
en silencio, para que nadie se diera cuenta. Sin embargo, creo que la
DN no sabía que Humberto tenía dinero en Suiza.

¿De qué prerrogativas gozaba "Concho" como Jefe de Compras del EPS
siendo un civil?, ¿Eran iguales a las de los oficiales del Estado
Mayor del EPS?

Concho era el trabajador civil en el EPS. Pero él no era cualquier
trabajador civil, él era el comprador del EPS en el extranjero y se le
asignaba buena parte del presupuesto en dólares del EPS. Pero además,
Concho era amigo muy personal de Humberto y su familia.

Concho, amasando el inmenso ego de Humberto, se lo supo ganar y pudo
superar la difícil situación financiera que tenía para cuando el
triunfo de la Revolución. Concho a veces se quejaba de que no recibía
grados militares, pero Humberto sabía que en el fondo era una forma de
chantajearlo. Cada vez que Concho pedía grados militares, Humberto le
aprobaba hacer algún "negocio jugoso" a costa del presupuesto del EPS
y, con eso pasaba tiempo sin volver a mencionar la necesidad de grados
militares.

¿Cómo funcionaba el negocio de los sobreprecios en las compras del
EPS?

Si vos venís a Miami y le decís a un 'dealer': Tengo un cliente (una
sociedad anónima) que está dispuesto a comprar 15 Toyota(s) Land
Cruiser, pero quiero que me des mi comisión por conseguirte ese
cliente, lo más seguro es que el 'dealer' te diga que te va a dar al
menos el 5% del total de las ventas. Supongamos que el precio de cada
camioneta es US$50,000. El total de la venta sería de US$ 750,000, y
el 5% de esto sería US$37,500 de comisión que se recibirían.

Sumado a esto, viene esta sociedad anónima (de la cual el comprador es
el dueño, en este caso Concho) y le vende estas camionetas al EPS a
US$ 60,000 cada una, sacás un beneficio total de US$ 187,500 dólares
provenientes de los US$ 37,500 de comisiones más los US$150,000 por
subir el precio de las camionetas.

En realidad no había que ser un negociante muy hábil para obtener
estas jugosas ganancias a costa de los recursos del EPS, lo único que
Concho necesitaba era el apadrinamiento de Humberto y la complicidad
de Róger Miranda.

¿Concho compraba también armas al EPS?

Es importante aclarar que Concho nunca estuvo involucrado en la
adquisición de armamento y que nunca gastamos dólares en adquirir
armamento del bloque soviético. Esto era manejado por Oswaldo Lacayo a
través de una estructura llamada Cooperación Militar. Como Jefe de la
Dirección de Intereses, Concho manejaba las compras de aquellos
artículos que el bloque soviético no podía dar al EPS y que en
realidad no eran de primera necesidad para el funcionamiento del EPS,
por ejemplo: Toyota(s), televisores (a nadie le gustaban los
televisores blanco y negro cubanos), VCR, refrigeradoras (a nadie
tampoco le gustaba las refrigeradoras cubanas ya que eran de mala
calidad), cocinas, relojes Rolex, aires acondicionados, etc.

¿En base a qué lista compraba Concho y con qué regularidad?

La lista era hecha por Joaquín Cuadra y Oswaldo Lacayo, siendo
aprobada por Humberto.

¿Esta mercadería pagaba impuestos de introducción?

Yo tenía que hacer una carta a Aduanas, en nombre del Ministerio de
Defensa, para que esa mercadería que Concho traía la introdujeran en
nombre del EPS. Siempre teníamos problemas con Aduanas, no sólo por la
prepotencia con que Concho trataba al personal de esa entidad, quienes
cuestionaban la introducción de artículos como Betamax, Toyota(s) de
lujo, electrodomésticos, relojes, comida fina enlatada, etc., sin
pagar impuestos, como artículos de "primera necesidad" para la defensa
de la Revolución.

Al final, Aduanas no tenía más salida que aprobar nuestra solicitud de
que esos artículos entraran sin pagar impuestos.

¿Alguna vez se hizo compras para abastecer el mercado interno y
obtener ganancias?

No recuerdo que eso haya pasado.

¿Qué manda a comprar HOS con Concho para sí mismo y su familia?

Casi todo lo que se usaba en esa casa venía del extranjero.

¿Qué regalaba Humberto para Navidad? ¿Había disputas por obtener sus
regalos?

Humberto siempre regalaba a los pricipales jefes para la época de
navidad y el regalo por supuesto iba a depender de la importancia del
jefe. La Dirección Nacional simpre vio con recelos los regalos
navideños de Humberto hacia los principales jefes de le EPS, y en
algunas ocasiones se pensó en reglamentar eso.

La Dirección quería que esos regalos se hicieran a nombre de la
Dirección y no a nombre de Humberto. Pero en realidad Humberto nunca
estuvo interesado en que la Dirección abordara ese tema en una reunión
formal, de forma tal que nunca se llegó a reglamentar.

¿Qué es lo que más teme en la vida Humberto Ortega?

Humberto lo que más teme es morir envenenado o que lo embosquen en su
caravana.

PLANES DE ASESINAR A "CONCHO"

Pero, ¿Concho le devolvió dinero a Humberto Ortega?, ¿O le "robó"
dinero a Humberto?

Yo convenzo a Concho para que llegue a Managua para entregar la plata
que estaba a su nombre. Humberto calculaba que era un poco más de 2
millones de dólares. La posición de Humberto era que le regresara una
parte de la plata y él se quedara con la otra. Humberto se ha
caracterizado por ser alcahueto con sus allegados. Si vos le caés bien
y sos su allegado, no le importa que le robés plata. No sé si es
cualidad o defecto, pero a mucha gente le gustaba.

Concho llega a Managua en 1984, se reúne con Humberto y le dice que le
va a regresar 1.5 millones de dólares, producto de exagerar los
precios de los artículos que adquiría el Ejército. Nunca estuvimos
claro de lo que Concho tenía, porque Humberto le dio rienda suelta. El
dinero que regresó se colocó en Suiza.

En su libro usted asegura que Humberto intentó mandar a matar a
Concho, a través del argentino Enrique Gorriarán Merlo, quien había
comandado el operativo para "ajusticiar" al dictador Anastasio Somoza
Debayle en Paraguay... ¿Cómo fue eso?

Humberto no quedó muy contento porque sabía que Concho le había
robado, pero no sabía cuánto. A los seis meses mandó a llamar a
Enrique Gorriarán Merlo y le plantea la misión de matar a Concho en
Miami. Le dice que sí, que no hay problema. Yo le entrego a Gorriarán
Merlo, de la caja chica, 10,000 dólares para cubrir los gastos
operativos que significa mandar gente a Miami, conocer la rutina de
Concho.

A los dos meses, Enrique envió un reporte describiendo la rutina de
Concho. Pero al final de la carta dice que pueden matarlo, pero
"pensamos que si algo sale mal, las consecuencias que usted pagará son
muy grandes. Piénsela y déjeme saber su decisión".

Humberto Ortega se comunicó con Lenín Cerna, quien aparentemente le
aconsejó que no lo hiciera, que no era aconsejable hacer eso en
Estados Unidos y él olvidó la idea. Entonces, Humberto le dijo que no
a Enrique Gorriarán Merlo.

Entiendo que Concho vive ahora en Managua y es amigo nuevamente de
Humberto Ortega... ¿Será que se arreglaron?

Humberto es una personalidad rara, entiendo que ya se arreglaron, no
sé qué tipo de negocios harán ahora. Concho es un tipo que sabe
llegarle a Humberto. Tengo entendido que desde 1992 tienen una buena
relación.

LA CUENTA EN SUIZA

Hablemos de la cuenta de Humberto en Suiza. ¿Cómo se conformó?, ¿O
habían dos cuentas?

No había dos cuentas, era una sola cuenta en el Banco Nacional de
París, sucursal en Suiza (#58946). No había fecha fija para hacer
depósitos. Cuando Concho regresó 1.5 millones de dólares se formó una
sociedad anónima en Panamá llamada "Tropical del Caribe", la cual se
conforma con Roberto Sánchez, quien aparece como prestanombre, Ramiro
Contreras y Humberto Mendoza, cuya familia había colaborado en la
frontera con Costa Rica con Humberto Ortega, en los años setenta.

Mendoza sustituyó a Concho, como Jefe de Compras del EPS. Se forma
esta sociedad anónima, se pone el dinero en el Banco Nacional de París
en Panamá, a nombre de esa sociedad anónima y después se hace la
transferencia a Suiza.

Actualmente, Humberto tendrá unos tres millones de dólares flojamente,
en base a los recursos del EPS, al igual que Somoza lo hizo en base a
los recursos del Estado.


ANÉCDOTAS DE LA EPOCA
PARTES DE GUERRA "MATIZADOS"

"En una ocasión me llega un acta de la Dirección Nacional en el 84. La
DN comienza a estar preocupada por la dimensión de la guerra, su
rumbo, que no se le ve fin. Humberto siempre trató de minimizar la
dimensión de la guerra. En una reunión de la DN se decide que todos
los miembros recibirán una copia del parte diario de guerra todas las
mañanas. Solamente recibíamos una copia del parte: Daniel, Humberto y
yo.

Sin decirle nada a Humberto, le envío copia a todos los miembros de la
DN, cumpliendo con lo acordado por ellos mismos. Le informo a Humberto
y él me reprocha que cómo lo pude haber hecho. "¡Me vale verg.. la
Dirección!", me dijo. Ese es otro elemento de Humberto: es muy
desleal.

Lo que hice después era revisar el parte y Humberto lo censuraba para
"matizarlo", porque decía: No quiero que la DN se asuste, porque es
una guerra, podemos perder una batalla, pero es la guerra la que
estamos ganando.

El no quería que la DN conociera el rumbo de la guerra.

DISPUTA POR LA PRIMERA PLANA

"Humberto quería salir siempre en primera plana en los periódicos.
Nunca lo pongás en segunda plana, porque te vas a meter a problemas. Y
nunca junto a Tomás Borge. En Barricada, yo siempre acudía a Xavier
Reyes Alba, quien se veía entre dos fuegos: Humberto Ortega y las
instrucciones propias de Barricada.

Fue en 1986, hubo un artículo que lo sacó en la Contraportada, a pesar
de que yo le dije que lo sacara en primera plana. Fui a ver a Xavier
Reyes a su casa y llegué como matón. "No te metás con el Ejército, te
puede costar muy caro". La mentalidad de Humberto es la mentalidad del
bandolero, del pandillero, del padrino.

En cuanto salí de la casa de Xavier Reyes, me preguntó cómo estuvo la
reunión, le conté que estaba asustado. Xavier habla con Bayardo Arce y
le dice que llegué a amenazarlo. Bayardo lleva a la DN el asunto en
una reunión de emergencia. Yo no metí a Humberto en la situación. Al
salir, Humberto dijo que le llamaron la atención en la DN y yo le digo
que asumo responsabilidad. "No, te van a desbaratar", me señaló.

REPROCHE PARA NO QUEDAR
MAL CON RAUL CASTRO

"El General López Cubas, jefe de la misión cubana, me informa que
arribará el nuevo Agregado Militar cubano a presentar sus credenciales
y quiere que lo entrevisten los periódicos. Humberto y Daniel
decidieron que no convenía la publicidad, porque estaban las
negociaciones de Contadora.

Hablé con el general Cubas y le informé que no habría cobertura
periodística. Raúl Castro contestó que si no había cobertura no había
agregado militar. Humberto me dijo que contestara que había sido una
mala interpretación mía de sus instrucciones y que sí se daría
cobertura periodística"

SERVICIO MILITAR PRIVILEGIADO

"Rafael, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, hizo el Servicio
Militar en la Fuerza Aérea. De allí no pasó. Y yo tenía que estar
pendiente para que todos los sábados le dieran autorización para ir a
ver a su novia. Pero, el hijo de Juan Pérez iba a morir a los BLI."


¿Humberto tenía otras cuentas personales en el extranjero?

Humberto nunca tuvo dinero en el extranjero a su nombre. Creo que
Marisol Castillo, en ese entones oficial de Cuadros, le manejaba una
cuenta a Humberto en el extranjero, pero nunca conocí detalles al
respecto. Humberto también tenía unos amigos ticos con los cuales
tenía negocios y le manejaban cierto dinero, pero tampoco conocí
detalles. Lo que yo manejaba era solamente la cuenta en Suiza y la
Dirección de Intereses.

¿De qué dinero era alimentada la cuenta en Suiza?

La cuenta en Suiza era alimentada del presupuesto en dólares del EPS,
así como de las "ganancias" que la Dirección de Intereses obtenía al
venderle artículos varios al EPS.

¿Cómo evadían que la CIA siguiera el rastro de esta cuenta?

Realmente no sabíamos cómo hacerlo. Lo que sí sabíamos es que el
nombre de Humberto Ortega no podía aparecer en ninguna transacción.

¿Qué negocios había con cubanos y panameños?

Prefiero no hablar de este tema.

¿Cómo funcionaba dicha triangulación?

Prefiero no hablar de este tema.

¿En cuánto estima usted la fortuna personal actual de Humberto Ortega?

Cuando yo me vine en 1987, Humberto tendría unos $2.5 millones de
dólares a título personal. Que yo recuerde el salario de Humberto como
Ministro de Defensa y Jefe del Ejército nunca fue mayor a los $300
dólares y en menos de 7 años llegó a tener semejante fortuna. ¡¡Es
vergonzoso!!

(Mañana: Los "oficiales de confianza"
de Humberto Ortega y planes de regresar).

ARMANDO GARCIA

unread,
Jan 13, 2000, 3:00:00 AM1/13/00
to
4ta parte-

"Algún día voy a regresar,
no temo que me maten"
Humberto decidió incursionar en
Honduras, para hacerle creer al
directorio sandinista que iban
ganando la guerra con la Contra
Teme que el sucesor del General
Javier Carrión sea el General
Roberto Calderón, ya que éste
decía: "No soy sandinista,
soy humbertista"
Cuarta y última entrega

EDUARDO MARENCO
Enviado especial

MIAMI.- Róger Miranda Bengoechea vive hoy en una exclusiva zona
residencial de Miami, disfrutando de un cómodo hogar con piscina y un
patio donde siembra mangos, chagüite y jocotes, sin embargo, aseguró
que "el exilio ha sido duro" y que no teme de que los sandinistas
intenten matarlo.

"Realmente no temo que me maten", aseguró Miranda. "Pienso regresar
algún día a Nicaragua, aunque no haya nada que realmente me interese
en este momento. Una vez se metieron a robar a mi casa, pero fue un
hecho estrictamente vandálico", agregó.

Actualmente labora en el gobierno federal, como auditor en la oficina
"Securities and Exchange Commission", encargada de vigilar las
operaciones de las Bolsas de Valores y las compañías que hacen
transacciones con fondos mutuos.

Según sus propias palabras, "no soy un millonario", pero dijo que
tiene suficiente dinero como para pensar en un cómodo "Plan de
Retiro", mientras ve crecer a sus dos hijos menores -Jorge Adrián y
Roberto Adrián- y desarrollarse profesionalmente a los dos mayores
-Adriana Dolores y Róger Adrián-, quien está en el Army.

De los episodios que más le han dolido, señaló, está el no haber
podido asistir a la agonía y muerte de su padre, Roberto Miranda,
fallecido en 1991. "Me dijeron que no era prudente que viajara a
Nicaragua", por tanto, pidió que filmaran la ceremonia. Dijo que llora
cada vez que se acuerda de eso.

Con respecto a los cambios que se producirán en el Ejército de
Nicaragua, a raíz de la salida del General Joaquín Cuadra Lacayo, en
febrero de este año, Miranda Bengoechea valoró que Javier Carrión
seguirá contribuyendo a la profesionalización de las fuerzas armadas
nicaragüenses, no obstante, expresó temor de que el próximo sucesor
sea el General Roberto Calderón, ya que lo considera una persona muy
allegada al General retirado Humberto Ortega.

"Los Ortega tienen interés en que Roberto Calderón sea el próximo Jefe
del Estado Mayor, pese a que nunca ha sido visto como un jefe militar
destacado, a la altura de Joaquín Cuadra, Javier Carrión, Javier
Pichardo o Manuel Salvatierra", refirió.

"Lo único que le ha beneficiado a Roberto Calderón es su amistad
personal con Humberto Ortega y el decir públicamente, desde 1983, en
los círculos de la alta oficialidad del Ejército: "yo no soy
sandinista, yo soy humbertista".

Sobre estos temas habla Miranda Bengoechea en esta última entrega de
la entrevista exclusiva concedida a LA PRENSA.

¿De quién fue la idea de instaurar el Servicio Militar Obligatorio?

Fue del General cubano Arnaldo Ochoa la idea de organizar los
Batallones de Lucha Irregular ("BLI") y por consiguiente, de organizar
el Servicio Militar Patriótico.

¿Cómo fue la votación a lo interno de la DN sobre este tema? ¿Alguien
se opuso?

No recuerdo cómo estuvo lo de la votación en el seno de la Dirección
(sandinista) sobre el Servicio Militar. Sí recuerdo que Humberto
estaba consciente de la necesidad del mismo, pero al mismo tiempo
sabía del alto precio político que el FSLN iba a pagar... pero no
había más alternativa. O se formaban los BLI para contener a la Contra
o la Contra iba a terminar con el EPS, ya que no estaba preparado para
confrontar una guerra de guerrillas con amplio apoyo campesino.

¿Por qué el EPS decidió incursionar en territorio hondureño en varias
oportunidades?

Yo estuve presente en todas las decisiones sobre la ofensiva militar
del EPS, así como la de incursionar en Honduras. En realidad las
incursiones militares a Honduras obedecieron en el fondo a las
presiones que Humberto estaba recibiendo en el seno de la Dirección
Nacional, en cuanto al curso de la guerra.

Humberto siempre trataba de dar una imagen triunfalista sobre la
guerra, pero Bayardo Arce era unos de los que más cuestionaba ese
triunfalismo. En una de las reuniones de la Dirección, a comienzos del
87, Bayardo decía: "Yo no entiendo cómo Humberto viene a hablarnos de
la derrota estratégica de la Contra y al mismo tiempo nos pide más
recursos para el EPS, movilizar más batallones, formar más BLI... yo
no entiendo esto".

Entonces, comenzó a idear la forma de cambiar esa imagen ante la
Dirección. La respuesta fue incursionar en territorio hondureño, para
atacar las bases de la Contra. Humberto sabía que eso no iba a cambiar
el curso de la guerra, sabía que ellos se replegarían más adentro en
territorio hondureño, pero al menos su posición ante la Dirección iba
a ser más confortable y esas inquietudes sobre el curso de la guerra
disminuirían.

Pero, ¿no temían que se produjera una mayor confrontación bélica?

Humberto estaba claro del peligro de un confrontamiento con el
ejército hondureño y por consiguiente con los gringos, pero se decidió
a correr el riesgo. Antes de la incursión a Honduras, Humberto obtuvo
el permiso de la Dirección. De esta manera, Humberto lograba que la
Dirección tuviera la idea que no sólo estábamos derrotando a la
Contra, sino que los estábamos persiguiendo en sus santuarios en
Honduras.

Cuando los F-5 hondureños atacaron ciertas posiciones nuestras en
territorio nicaragüense, recuerdo que fue un día domingo de 1987. Yo
estaba en Granada visitando a mis padres. Como a eso de la 1 p.m., el
Puesto General de Mando del EPS me avisa del ataque e inmediatamente
me regreso a Managua. Me comunico con Joaquín y Daniel, y acordamos
reunirnos en casa de Joaquín para analizar la situación y ver qué
medidas se tomarían. Trato de localizar a Humberto y no hay forma de
localizarlo.

Como a las 2:30 p.m., estamos reunidos en la casa de Joaquín, con
Daniel, Osvaldo Lacayo, y creo que Alvaro Baltodano. Me preguntan por
Humberto y yo respondo que no sabía su paradero. Daniel se molestó
mucho porque sabía que Humberto no iba a ser bien visto por la
Dirección al saber que en esa situación de emergencia estaba
ilocalizable. Se apareció como a las 6:30 p.m., cuando regresó a su
casa.

Daniel Ortega se molestó y por supuesto que Humberto me echó la culpa
de lo que sucedió, argumentando que yo no había tratado de
localizarlo, cuando yo le dije en la reunión que hice todo lo posible
por localizarlo, no me dejó terminar, se exaltó, golpeó con su puño la
mesa y dijo: "¡Ya dije que no trataste de localizarme!". Al ver su
actitud, opté por quedarme callado, sabía que le irritaba quedar como
mentiroso ante los otros jefes. Y decidí, con mi silencio, aceptar lo
que él decía. Al terminar la reunión, Oswaldo llegó a mi oficina y me
dijo: "No te preocupés Miranda, nosotros sabemos que trataste de
localizarlo".

¿Qué otras decepciones tuvo dentro del sandinismo?

Durante la guerra contra Somoza yo estuve en Masaya. En esa cuidad soy
bien conocido como "Faustino". Después del triunfo, siempre mantuve
contacto con la gente de Masaya que había luchado y colaborado con
nosotros. Ellos se sentían con libertad de expresarme sus opiniones
acerca de la Revolución y del Frente, porque era muy respetuoso del
pensar de la gente.

Al comienzo todo era opiniones muy favorables a favor de la Revolución
y del Frente. Pero a medida que la guerra se fue alargando, la
situación económica se fue deteriorando, y el servicio militar iba
regresando los cadáveres de sus hijos, las opiniones fueron cambiando
y a partir de 1986, sus opiniones eran en su gran mayoría contra la
Revolución y el Frente.

Para mayo o junio de 1987 (unos tres o cuatro meses antes de venirme),
el Comandante Carlos Brenes (hoy coronel retirado, y nacido en Masaya)
y yo, planteamos a Humberto Ortega la situación de Masaya. En esa
oportunidad le dijimos que desde hacía mucho tiempo Masaya había
dejado de ser sandinista, que Federico López, en ese entonces
secretario político del FSLN en la Cuarta Región (que abarcaba
Masaya), no era una persona querida en esa ciudad, que sus estilos y
métodos de trabajo eran muy autoritarios y que eso nos había hecho
perder apoyo popular, que la gente estaba desesperada por la difícil
situación económica, y que muchos estaban hablando de levantarse en
armas.

Humberto pareció preocuparse por la situación de Masaya y nos
recomendó que escribiéramos una carta a la Dirección Nacional, lo cual
hicimos. Ahí detallábamos el creciente antisandinismo en Masaya, del
cual culpábamos en gran parte a "Federico" y pedíamos que la Dirección
interviniera con carácter de urgencia para calmar los ánimos y
volverla a convertir en aquel glorioso bastión sandinista. Humberto
llevó la carta a la Dirección, la cual recomendó que Daniel y Humberto
discutieran con Federico López su contenido e hicieran recomendaciones
a la Dirección. Ellos se reunieron con Federico a puertas cerradas en
la oficina de Humberto. La reunión duró como cuatro horas, al
finalizar, Federico y Daniel se fueron, yo estaba ansioso de saber qué
le iban a proponer a la Dirección sobre el asunto de Masaya. Mi
decepción fue cuando él me dijo que conforme lo que Federico les había
explicado, él no veía un problema tan serio como nosotros lo
describíamos. Que Federico pensaba, que Carlos y yo teníamos una
posición populista, muy paternalista, lo cual no ayudaba a consolidar
la disciplina partidaria que requería el Frente, en especial en
situación de guerra.

Por más que quise persuadir a Humberto de que todo lo que decía
Federico era pura fantasía, no pude. Humberto y Daniel le creyeron más
a Federico que a Carlos Brenes y a mí. Yo me sentí muy mal, me terminé
de dar cuenta que la Dirección Nacional había perdido contacto con la
realidad, que no tenían idea del sentir de la mayoría del pueblo de
Masaya, y que cualquier otro intento de cuestionar el mandato de
Federico en Masaya, podía ser mal interpretado y yo podía ser acusado
de divisionista.

Así que para mí las puertas se me cerraban y no veía ninguna
posibilidad de poder hacer llegar mi mensaje a la Dirección Nacional.
Comprendí que al final de todo mi compromiso era con el pueblo de
Nicaragua y no con el Frente. Que el Frente desde hacía tiempo había
dejado de representar al pueblo de Nicaragua. Lo mismo que pasaba en
Masaya también pasaba en otras muchas ciudades. A partir de allí
(junio 1987), mi decisión de romper e irme del país para colaborar con
la caída del Frente, estaba tomada, era cuestión de esperar el momento
oportuno.

HERMANOS ORTEGA
PROMUEVEN A CALDERON

Si usted no ha desertado, ¿cree que podría estar dentro de la línea de
sucesión en el Ejército?

Algunas veces me he puesto a pensar dónde estaría yo si no hubiera
desertado. Tomando en consideración que era el hombre de mayor
confianza de Humberto, que Oswaldo Lacayo se retira y que en estos
momentos los Ortega necesitan mantener su influencia en el Ejército,
creo que estuviera siendo nombrado Jefe del Estado Mayor, lo cual
implicaba ser el próximo sucesor de Javier Carrión.

Y precisamente eso es lo que los Ortega buscan al elegir a Roberto
Calderón como Jefe del Estado Mayor. Calderón nunca ha sido visto como
un jefe militar destacado a la altura de Joaquín Cuadra, Javier
Carrión, Javier Pichardo o Manuel Salvatierra. Lo único que ha
beneficiado a Roberto Calderón es su amistad personal con Humberto
Ortega y el decir públicamente, desde 1983, en los círculos de la alta
oficialidad del Ejército: "Yo no soy sandinista, yo soy humbertista".

Cuando yo le comentaba a Humberto los comentarios de Calderón (y
pienso que lo hacía porque sabía que yo estaba presente y que yo se lo
iba a comentar al General Ortega), Humberto me respondía: "Esa es la
gente que yo necesito a mi lado".

¿Cree entonces que el General Roberto Calderón será el próximo jefe
militar?

Claro que sí, él es muy amigo de Humberto, muy vinculado a Humberto
Ortega. Entiendo que será nombrado Jefe del Estado Mayor, por tanto,
será el próximo jefe del Ejército puesto que se está volviendo
tradición que quien es Jefe de Estado Mayor sea posteriormente Jefe
del Ejército.

¿Detrás de ese movimiento ve a Humberto?

Obviamente. Y yo no creo que le haya gustado mucho eso a Joaquín,
porque Roberto nunca fue santo de su devoción.

¿Por qué razón?

No fue ese militar destacado, con mucho mando o autoridad como lo era
Javier Carrión, Manuel Salvatierra o Javier Pichardo. Lo único que le
ayudaba a él era su amistad con Humberto, quien confía mucho en él.

¿Quiere decir que con el ascenso de Roberto Calderón vuelve la sombra
de Humberto Ortega al Ejército Nacional?

Con Roberto Calderón sí.

¿Qué opinión tiene del nuevo Jefe del Ejército, Javier Carrión?

Lo mismo que Joaquín. Pero es más tímido, de una personalidad más
recatada. Carrión dará pasos importantes para la profesionalización
del Ejército, aunque su corazón esté vinculado con el FSLN, lo cual es
su derecho como ciudadano. Pero tiene valores morales muy buenos y es
un hombre muy bueno. Viene del mismo medio social que Joaquín. Es
interesante esto. ¿Sabes cuál es la gente que más se corrompió?
Aquella gente que venía de extracción pobre. Fue la gente que más se
mareó con el poder, en especial los hermanos Ortega. De origen
humilde, de pronto los ves con Rolex, dinero, mujeres, poder.

¿Qué pasó con Ramiro Contreras ex ayudante de Humberto Ortega?

Ramiro Contreras es hermano de Eduardo Contreras, el "Comandante Cero"
del asalto a la casa de Chema Castillo, estudió medicina en México. El
le ve muchos negocios a Humberto Ortega. Creo que está radicado en
Panamá. Sé que es un hombre de confianza de Humberto.

FUSILAMIENTOS

¿Usted ya se desconectó de la CIA?

Todavía tengo algunos contactos amistosos.

¿Ha temido morir a manos de los sandinistas?

Realmente no. Pienso regresar algún día a Nicaragua, aunque no haya
nada que realmente me interese en este momento. Una vez se metieron a
robar a mi casa, pero fue un hecho estrictamente vandálico.

Yo entiendo que Humberto esté muy resentido conmigo. Yo tenía que
hacer lo que tenía que hacer. Entiendo que él se siente mal porque
depositó confianza en mí, pero mi compromiso era con el pueblo de
Nicaragua.

Al escapar ¿pensó en las consecuencias para su familia? ¿Cómo es la
relación con sus hermanos?

Sí pensé mucho en las consecuencias hacia mi familia. Pero sentía que
tenía una obligación con el pueblo de Nicaragua en su lucha por
derrocar al FSLN. A veces pienso que sentía un sentimiento de culpa,
porque yo contribuí a poner al FSLN en el poder, y sentía que ahora me
tocaba contribuir a su derrocamiento y eso fue lo que hice. Puse mi
grano de arena en esa gigantesca lucha por sacar al FSLN del poder.

Pensé mucho en mi papá, que ya estaba viejo, en mi mamá, en mi hermano
Bosco, que para ese entonces era Capitán en el EPS, en Guillermo que
estaba como funcionario en la Embajada de Nicaragua en la Argentina,
en fin pensé en todos aquellos que dejaba detrás de mí. Pero, me iba
sintiendo lo mismo que sentí cuando dejé a mi familia y me uní al FSLN
para ayudar a la derrota de Somoza: con un sentimiento de que estaba
haciendo lo mejor para el bienestar del pueblo nicaragüense.

Años después a mi hermano lo sacaron del EPS. Una vez lo vi en Miami y
le pregunté: "Bosco, decime la verdad, ¿si en 1987 yo te hubiera
pedido venirte conmigo, te hubieras venido? ¿Hubieras roto con el
FSLN?

Bosco me respondió: "Para serte franco, no te hubiera acompañado, no
hubiera podido entender tu posición. Ahora sí la entiendo, pero en
aquel entonces no lo creo". Esa respuesta me hizo sentir un poco
mejor.

El exilio ha sido duro, lo más duro fue no poder asistir al entierro
de mi papá en 1991, eso me dolió mucho. Estuve a punto de tomar el
avión e ir a su entierro, pero aquí se me aconsejó no hacerlo porque
mi vida podía correr peligro. Y no lo hice. Lo único que logré fue que
grabaran su entierro y verlo por video.

Sufrí mucho con la muerte de mi papá, todavía cada vez que me acuerdo
de él se me salen las lágrimas y siempre voy a cargar conmigo el no
poderlo haber besado en la frente antes de que lo pusieran en su
bóveda. Algún día regresaré a Nicaragua y lo primero que haré es ir a
rendir tribuno a la tumba del que para mí fue el hombre más grande del
mundo: Don Roberto Miranda, mi papá.

Quisieron confiscar los bienes de mi papá, pero al final el Frente no
pudo.

¿Cómo es la relación con sus hermanos?

Este es un tema muy familiar y privado que prefiero mejor no hablar de
ello.

Usted ha sido acusado de ajusticiar a guardias y somocistas en Masaya,
durante la insurrección contra Somoza. ¿Eso es cierto?

Me gusta tener la oportunidad de aclarar este punto porque sé que
muchos comentarios han habido al respecto. Yo nunca fui jefe de
Granada, al triunfo de la Revolución estaba como jefe de Masaya porque
Hilario Sánchez había sido herido por la Guardia en los primeros días
de julio de 1979. Así que yo respondo por lo bueno y lo malo que haya
pasado en Masaya.

En Masaya antes, durante y después de la insurrección final, hubieron
ajusticiamientos de somocistas, por lo cual yo asumo responsabilidad.
Hubieron algunos casos donde la gente hacía justicia por su cuenta,
que yo no pude controlar, pero fueron casos aislados. Cuando me
enteraba de los mismos, los frenaba, si el caso lo ameritaba.

Estaba enterado de los ajusticiamientos que estaban pasando en
Granada, por la sencilla razón de que soy de Granada y cuando iba a
visitar esa ciudad era el comentario del día, además el que era jefe
en ese entonces de Granada, era muy cercano a mí y me enteré de
detalles sobre esos ajusticiamientos. No quisiera mencionarlos porque
esa persona que era el jefe militar de Granada ya está muerta.

Sin embargo, intercedí ante el jefe militar de Granada por personas
como el ingeniero Salvador García, Aarón Guerrero, Alejandro Meza
Morales, Jaime Urbina, y otros que ahorita no recuerdo sus nombres.
Por eso, a veces me pongo a pensar que es cierto aquello de que "El
que quiere ser redentor, termina crucificado".


On Wed, 12 Jan 2000 16:19:20 GMT, was...@nica.net (ARMANDO GARCIA)
wrote:

sals....@gmail.com

unread,
Jan 18, 2018, 1:44:13 AM1/18/18
to
Recordar es volver a vivir, pero vivir del recuerdo de lo que pudo ser y no haber hecho lo correcto es rl peor de los recuerdos.
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