Jueves, 19 de noviembre de 2009
Pasaron pena el domingo, en unas elecciones de delegados con una
bajísima asistencia, que sólo algunos de ellos conocen, El Consejo
Nacional Electoral no lo divulga y los funcionarios del partido, no
contestan esa pregunta, pero no somos pendejos para no darnos cuenta
de la bajísima asistencia a unas elecciones, cuyos resultados se
manejan en chiquitito, sin demostración alguna para ninguno de los que
asistieron a votar de buena fe. Democracia chucuta que produjo una
lista de delegados, que algunos inocentes asumen como elegidos por la
base. Eso no es todo, no sabemos de donde salieron los casi
setecientos elegidos, pero por si esto fuera poco, la cuarta parte de
los delegados al congreso del partido oficialista, para llegar a mil,
los decide personalmente el presidente Chávez, quien es presidente
también del partido, sin necesidad de ser elegido, por aclamación
pues, y de por vida. Gobierno del pueblo, en la más pura lógica
versionada por estos arribistas politólogos rojos.
Este es un estilo que se repite en cada accionar. Democracia
participativa significa que ellos le participan al pueblo sus
decisiones. Así lo hacen en todos los ámbitos. Desprecian cualquier
cosa que no provenga de ellos mismos incluyendo a los partidos
aliados, que no son consultados, ni informados. Esos sólo sirven para
hacer bulto en las elecciones.
De los millones de activistas que dicen tener, sólo una pequeña
fracción asistió a esas elecciones, empujados muchos de ellos por la
necesaria visibilidad que deben aportar para cuidar sus intereses
laborales o de cualquier género. Que grande le queda a Vanessa Davis,
arrimar su rostro a la pantalla para afirmar con vehemencia que el
partido está muy feliz por la participación que tuvieron el domingo.
Mejor papel hace el ancianito Muller Rojas cuando dice que todos los
que se quedaron en su casa, no son activistas, que los activistas
deben asistir a las movilizaciones del partido, reconociendo entre
dientes y rabias, la baja participación que alcanzaron.
Tuvieron muchas horas para cuadrar los resultados, para poner a rodar
las barajitas que la revolución necesita en ese congreso, las que
garantizan apoyo y soporte a la elección de los candidatos a las
elecciones que se nos vienen por delante. El reparto de cuotas,
produce esas intestinas luchas, que no se ven, pero que se sienten. En
ningún lugar apareció la lista de votos por centro electoral, por mesa
y los resultados cuantificados de los ganadores y los perdedores.
Pobres patrulleros, que entregaron su domingo a la revolución, para
montar este show mediático de baja densidad.
Me recuerdan a los magos de oficio, que con un paquete de cartas, le
hacen creer a los inocentes que escogieron una carta, que ellos mismos
pusieron en su mano, para luego, un par de minutos después,
sorprenderlos adivinado cual fue la carta escogida. Magia de bolsillo
parecida a la magia roja que nos muestra esta decadente revolución.
Chávez está pasando aceite, dejo de ser ese poderoso motor que movía
masas y arrastraba cuanta viejita se le atravesaba. Falta menos, cada
día menos.
vienegrande@yahoo.e