2005.
Parte IV.- Marta Fox "El Poder y el Toloache
en Los Pinos"
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Parte IV. DE SANTEROS Y BRUJOS.
(...) Felipe Campos se viste como Obispo y
lo jura que lo fué auxiliar de Puebla, pero
es mentira: es un jerarca de la santería
cubana. Adiposo y chaparro, cara redonda
como la Luna y labios gruesos, vestido con
una túnica blanca, Campos es un sibilino
personaje que frecuenta a Marta Sahagún
desde la campaña presidencial. Aficionada de
siempre a las cábalas, brujas, tarotistas,
adivinadores, Marta es también una ferviente
católica. Una tarde, cuando estaban
instalados en el Hotel Fiesta Americana,
apareció "Monseñor Felipe Campos" y Marta
estaba feliz, esperándolo para que el hombre
le tire las cartas. Alguien le avisa que
llegaba otro Monseñor, uno de verdad:
Onésimo Cepeda. Testigos relatan que Campos
se levantó apanicado y se perdió. Por más
que revisaron el hotel de arriba abajo, lo
buscaron por la calle, el rollizo "monseñor"
se hizo humo, aterrado ante la posibilidad
cierta de enfrentarse con Cepeda, al que no
podía engañar con su disfraz de Obispo.
Católico en sus formas y pagana en sus
contenidos, en la sociedad mexicana el
movimiento mensual financiero de adivinos,
santeros, brujos y compañía se estima en una
cifra que ronda los 700 millones de dólares.
Una de las principales consultantes es la
primera dama. Tampoco escapan a los
arúspices vernáculos los demás dirigentes de
la inmaculada clase política. Cuando era
gobernador de Tabasco, Roberto Madrazo
Pintado tuvo como asesor con cargo al erario
a un Pai Umbanda, brasileño al que hacía
venir desde Miami para granjearse las buenas
vibras. Nunca se supo si el santero logró su
cometido.
A Carlos Salinas lo visitaba Daniel Bitton,
un rabino israelí, eminencia de la cábala
que tenía videncias, hombre de consultas
entre millonarios y jefes de Estado, que
entre sus clientes figuraban Carlos Andrés
Pérez y Carlos Menem. Dicen que Plutarco
Elias Calles acudía al barrio de Petaca a
pedir ayuda a la santera Licha Látigo. Ni
hablar de los políticos de Veracruz, tierra
en la que, según dicen, habitan "los grandes
jefes brujos".
La introductora del falso purpurado en el
entorno presidencial es Georgina Morris
Montalvo, conocida como "Gina" una astuta y
tumultuosa mujer que acompaña a Marta desde
Guanajuato donde hizo de "celestina" entre
Vicente Fox y la actual primera dama. Poco
agraciada, con look de boxeadora, pelo
teñido y escotes exagerados, funge como
"directora general de Vinculación en la
secretaría particular" (sic) de Los Pinos,
cargo por el que recibe un sueldo de 63 000
pesos. Es hijastra de Sari Bermúdez. Temida
y odiada, hábil conocedora de las miserias
ajenas, Gina aplica sus influencias sobre
Marta desde tiempos remotos, cuando la
convenció de que la tarea de quitarse de
encima a sus enemigos era cuestión de
minutos. Nada más había que conseguir una
"buena bruja", las fotografías de los
susodichos, pincharlas con alfileres y
quemarlas. "A mí me da resultados, me los
chingo a todos", se jacta, con un
vocabulario más adecuado para una vulgar
gasolinera de carretera, que de una asesora
presidencial.Y para que no queden dudas de
que lo suyo viene del más allá, alardea que
gracias a la intervención de sus oráculos el
empresario regiomontano José Luis González,
"El bigotón", desapareció para siempre de la
ruta de Marta.
-Si me joden, ¡me los voy a chingar!¡A
Marta y Vicente los tengo bién agarrados!
-sentencia Morris cuando está de malhumor,
exhibiendo frente a pobres y asustados
empleados que la rodean que lo suyo, además
de nigromancia, es la habilidad con el
látigo. Es una de las poquísimas que ingresa
sin llave a los aposentos de "La Jefa" y
este privilegio la hace sentirse plenamente
realizada. Al igual que su patrona, a "Gina"
la pierden las joyas. Ostenta un anillo de
brillantes engarzado en oro amarillo y un
encendedor Dupont, regalos que recibió a
cambio de "favores y contactos" con el
poder. Soltera, habitúe de la noche, la
farándula y los antros de moda, siempre
lamenta su mala suerte con los hombres,
seres a los que los chamanes que la protegen
no pueden dominar. Uno de sus últimos
affaires fué con Germán Murguía, quién,
según sus enemigos, "la usó para conseguir
permisos que le permitieran habilitar
gaseras para su socio, Andrés Bello".
En una habitación de Los Pinos, al lado de
su despacho, Morris esconde un altar con
extraños santos, muñecos, calaveras,
animales disecados e imágenes tenebrosas,
habitáculo a donde ingresa a realizar sus
rituales, a veces acompañada por Omar
Saavedra, otro "talento" del equipo de
comunicación de Sahagún. Nadie entiende por
qué Georgina Morris ejerce tanta influencia
sobre la primera dama. Es la única que le
levanta la voz o la enfrenta. Dicen que la
señora Marta la escucha y le teme: Gina sabe
demasiado. Conoce secretos de Estado, de la
familia presidencial y hace de enlace para
los rutilantes negocios de Manuel y Jorge
Bribiesca. Sobre todo, mantiene una estrecha
relación con José Guzmán Montalvo, el
borrascoso titular de la Aduana de México,
que atiende todos los pedidos de los
hijastros de Vicente Fox.
"¡Hola primo!", saluda a Montalvo cuando lo
llama para hacerle un pedido de parte de
Marta, haciendo alusión a su segundo
apellido, aunque no tienen parentesco.
Afectada de incontinencia verbal, a la
Morris le fascina contar todo lo que sabe de
la intimidad del poder. Pretenciosa y émula
devaluada de Lucrecia Borgia, se apoda a sí
misma la "Córdoba Montoya" de Marta,
haciendo alusión al legendario e inteligente
asesor político de Carlos Salinas de
Gortari. En el Estado Mayor, más realistas,
le dicen "La Transformer", porque "nunca se
sabe cómo amanece y en que estado llegará a
Los Pinos".
Como canta el tango, la residencia
presidencial es un "cambalache" en el que se
mezcla la "Biblia con el calefón", los
negocios turbios con la brujería y donde los
seres pensantes brillan por su ausencia.
"Monseñor" Campos, quién durante la gestión
de Laura Valdez cobró una mensualidad en
Loteria Nacional, visitaba los pinos a toda
hora y cualquier día de la semana. Llegaba
con una bolsa donde trae sus elementos
litúrgicos: hierbas, velas, cocos, muñecos
de Marta y Vicente e imágenes. Testigos
dicen que el rollizo "Pai" realizó una misa
en la cabaña ataviado como un obispo de la
Iglesia Católica. Una vez fue una
celebración del rito católico y la otra una
misa negra. La historia oral de los
habitantes permanentes de Los Pinos cuenta
que Felico Campo, al que algunos llaman
"Monseñor o Padre", entre ellos Marta,
celebró misa en la cabaña un día que Vicente
Fox no estaba. "Marta, Gina y Rebeca Moreno
participaron junto a otras mujeres".
Ana Cristina Y Paulina se enteraron y
aterradas le contaron a su madre y a su
abuela: "En la cabaña de Papi, ¡Marta está
haciendo brujerías!" Nada podían remediar.
En el comedor habían preparado una mesa con
mantel blanco y velas encendidas, y debajo
tenían dos tarántulas con fotografías de
Lillían de la Concha y Andrés Manuel López
Obrador, a las que los presentes le prendían
fuego. Los habitantes de la residencia no me
cuentan esto con tono de denuncia, sino con
esa distancia del que describe una verdad
que está ahí aunque parezca absurda y que no
puede modificarse y sobre la que conviene no
opinar demasiado, porque es peligroso. Nadie
lo prueba, pero nadie lo desmiente. Los que
frecuentan al matrimonio reinante, algunos
funcionarios y otros, familiares y amigos,
no lo desmienten.
(...)
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diario Reforma. Domingo 24 de Abril del
2005.
"El Poder y el Toloache en Los Pinos".
La Influencia de Marta en el PAN, sus
reuniones con Carlos Salina De Gortari, los
conflictos con su suegra, las versiones
sobre santería y la brujería en Los Pinos,
son abordados en el capítulo "La Resucitada
I" del libro:
"Crónicas Malditas".
Editorial Grijalbo Mondadori. Escrito por:
Olga Wornat.
Reforma presenta en exclusiva extractos de
dicho capítulo. Los subtítulos corresponden
a la redacción.
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Por otra parte, el Sindicato Unico de Brujos, Alquimistas, y Esotericos
(afiliado a la CTM), seccion 666 de Catemaco, Veracruz, me ha encargado
que les recuerde que solo Veracru' ej bello y que nada mas en Catemaco
da consulta el Diablo, Lucifer, Principe del Averno, el que sabe de
todo por viejo y no por diablo, los martes y jueves, en su despacho
contraesquina de la farmacia Lupita, de 10 de la manana a 3 de la
tarde. Van a necesitar una previa cita con uno de los brujos afiliados
a este sindicato (se tienen que mochar) para que les den una cita con
Lucifer. Ud. y don Luci se arreglan de a como va a costar el favor.
No se anden con pendejadas consultando adivinos y charlatanes...hablen
con el mero chamuco y el les resuelve el problema.