Por Solangel Valdez
y Carlos O. Pérez
EL SIGLO
El vicepresidente Jaime David Fernández Mirabal y personalidades de la vida
política, diplomática e intelectual del país asistieron anoche a la Funeraria
Blandino a expresar su pesar a la familia Lora Iglesias por la muerte de la
exguerrillera, Carmen Josefina Lora Iglesias (Piky), víctima de una cáncer con
el que luchó hasta el último día de su vida.
Los restos de la directora del Catastro Nacional eran velados ayer y será a las
11:00 de la mañana cuando serán sepultados en el cementerio Cristo Redentor.
Piky Lora murió a las 8:30 de la mañana de ayer, a la edad de 59 años en su
residencia de la calle Osvaldo Bazil, número 6, del sector de Los Prados.
Le sobreviven sus hijas Patricia Solano Lora, engendrada en su primer
matrimonio con el compositor y músico Rafael Solano, también Laura y Tania
Acosta, de su segundo matrimonio.
A los actos funerarios asistieron además del vicepresidente de la República, El
ex presidente Salvador Jorge Blanco y su esposa Asela Mera; la encargada de
negocios de la Embajada de los Estados Unidos en el país, Linda Watt, El
presidente del Senado Ramón Alburquerque y los secretarios de Turismo y de
Interior y Policía, Félix Jiménez y Norge Botello Fernández, respectivamente.
También el fiscal del Distrito Nacional, Francisco Domínguez Brito; el director
de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales, Eduardo Selman, y el de la
Corporación de Fomento Industrial, Lidio Cadet.
También expresaron sus condolencias a la familia Lora Iglesias, Rafael Molina
Morillo, director del periódico Listín Diario; Juan Bolívar Díaz, director de
prensa de Teleantillas y el ex jefe de la Policía Nacional, mayor general José
Aníbal Sanz Jiminián.
Además, los dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano Tony Raful, José
Rafael Abinader y Héctor Aristy; el presidente de la Asociación Médica
Dominicana, doctor Waldo Suero y el jefe de los bomberos, general Luis Cos
Garrido.
El hermano mayor de Piky Lora, José Lora Gómez, expresó con lágrimas en los
ojos "yo no pude contenerme cuando vi a mi hermana en un ataúd y lo único que
pude hacer fue besarla".
El antiguo guerrillero Claudio Caamaño expresó la grandeza que en vida logró
Piky. "Fue una mujer que tuvo al frente en todas las luchas justas del país,
inclusive hasta el último día de su muerte".
"No es como decimos aquí, que cuando una persona se muere dicen que es buena,
porque ella fue una persona extraordinaria, y su muerte es una pérdida para el
pueblo dominicano", afirmó.
Sobreviviente del oprobio, sucumbió ayer a lo infalible, una mujer de estatura
incalculable y temple forjado a sangre y fuego. Se fue Piky Lora y sus ojos
almendrados no verán más los colores púrpura y rosa de la aurora de cada día,
ni su risa llenará los rincones, aunque permanecerá en la memoria de quienes la
amaron y le adversaron.
Carmen Josefina la bautizaron en Santiago de los Caballeros sus padres Armando
Lora y Altagracia Iglesias, a diez años del inicio de la dictadura de Rafael
Leónidas Trujillo que duraría 20 más.
La última batalla de su vida fue parte de una guerra a la muerte y al final el
cáncer la venció, pero tuvo que emplearse a fondo para dar el "jaque mate",
pues Piky supo mover todas sus piezas para salir airosa y aún tuvo el valor de
reír a pesar de todo. Nunca se dio por vencida, ni con la vida ni con la muerte
que la acechaba.
Con su gran habilidad para minimizar las cosas, sin restarles importancia, Piky
supo sobreponerse a frustraciones personales y políticas; desafió al horror, a
la guardia de Trujillo y a las costumbres locales. Ella se enroló desde los 17
años en los movimientos estudiantiles universitarios y se hizo antitrujillista
por un azar sangriento que tocó a una persona muy querida de su familia, siendo
aún muy niña.
Se fue Piky, y dejó un legado de amor a la vida: "Tengo ilusión de vivir y no
me quisiera morir. No te creas que yo me quiero morir, yo no me quisiera morir,
pero asumo que me tengo que morir en un momento determinado", dijo la abogada
hace apenas cuatro semanas a la colega Itania María.
Sus hijas Patricia, Laura y Tania han recibido en heredad uno de los
sentimientos más nobles que adornaron a su madre: solidaridad. Que según el
capítulo 13 de la carta del apóstol Pablo a los Corintios, es caridad, o amor,
lo más importante, por encima de los hechos.
El nacimiento de dos nietos en el período más crítico de su existencia, minada
sólo por el exilio y la privación de su libertad en la mazmorra, fueron para
Piky Lora una señal de providencia que le permitió ser abuela e iniciar una
etapa importante en la vida de toda mujer, igual que el ascenso del Partido de
la Liberación Dominicana al poder, que le permitió ejecutar sus ideas en
defensa de la tierra, desde su posición como Directora del Catastro Nacional.
Sólo su silla de ruedas, a la cual quedó postrada por un coma diabético,
doblegó sus andares y movimientos por la vida. En ese instrumento recibió hace
un mes una medalla al mérito, de manos del presidente de la República, quien
reconoció en ella el valor de la lucha por los ideales.
Ella, como Eva en el paraíso, figurará como la primera mujer que se integró al
movimiento guerrillero. Y nadie que la viera reír y jugar con sus nietos se la
imagina con un fusil o un rifle en diagonal sobre su pecho, subiendo las
escarpadas lomas de Las Manaclas.
Ella era "la mujer" que tanto buscaron los guardias tras la encerrona en las
lomas, donde sucumbieron algunos de los hombres a los que acompañó en 1963 y
una de las abanderadas de la Constitucionalidad de 1965, a los cuales aún no
les perdona que no la hayan dejado combatir (aunque estuvo convencida de que
quizás por eso sobrevivió).
Se fue Piky Lora, la que siempre estuvo peinadita, maquillada y compuesta,
aunque fuera tras las rejas. Poco amiga de despedidas se fue en silencio. Sus
frases amorosas, su carácter contestatario, su temple de plomo y su sonrisa
iluminada quedan como vestigios de una vida vivida. Bien vivida a pesar de los
pesares.
Se fue porque quizás se convenció del tránsito que significaría la muerte,
porque le dio la gana de morirse ya. Porque fue todo lo que quiso ser y un poco
más.
Diputados le rinden homenaje
La Cámara de Diputados rindió homenaje a la directora del Catastro Nacional
Carmen Josefina Lora Iglesias (Piky), fallecida ayer en esta Capital.
De pie, los legisladores guardaron un minuto de silencio a la memoria de la
dama que se destacó por su participación en las luchas anti-trujillistas, en la
Guerrilla de 1963 que encabezó Manolo Tavárez Justo y en la Guerra de Abril de
1965.
Antes del inicio de la sesión, los voceros de los partidos Revolucionario
Dominicano y de la Liberación Dominicana se pronunciaron sobre la vida y la
obra de la funcionaria fallecida y resaltaron sus méritos.
Rafael- Fafa- Taveras, vocero de la bancada perredeísta, manifestó que Piky
Lora es una muestra honrosa de las mujeres dominicanas con su respetable
actitud de estar al frente de los prisioneros como custodia.
"Era una mujer que nunca vaciló, que no tiene en su historia una mancha,
siempre estuvo al servicio de las mejores causas democráticas, recordaba el
pasado heroico y aunque estaba en otra parcela política, no rompió la
comunicación con los que fueron sus amigos de entonces" dijo Taveras.
El vocero del Partido de la Liberación Dominicana, José Joaquín Bidó Medina,
también ponderó las cualidades de Piky Lora manifestando que era un personaje
que perdurará en la conciencia nacional en el ámbito no sólo de una parcela
política.
"Es la esencia de los buenos actos y su conducta un patrimonio de todos los
dominicanos amantes de la libertad, de la decencia, lejos de mezquindades y
abierta a los corazones de los hombres y mujeres del país.